5 sencillos ejercicios para aliviar dolor cervical

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¿Estás buscando más información de cómo tratar algún malestar físico que te molesta en tu día a día? ¿No sabes qué hacer o si continuar con tu estilo de vida puede hacer más grave el problema que tienes? En este artículo, hablaremos de los cinco sencillos ejercicios para aliviar el dolor cervical que podemos tener de manera puntual o crónica. Es una parte muy delicada e importante en nuestro cuerpo, que debemos de poner especial atención. Para ello, desde aquí aconsejamos analizar cuál es nuestro estilo de vida o qué hábitos practicamos. Desde luego, este paso no nos ayudará a solventar el problema actual, pero sí nos dirigirá al origen del mismo. De otra manera, no tendría sentido tratarnos para que se pase el dolor, si seguimos haciendo lo mismo que lo causó. Por este motivo, es un paso necesario en todo el proceso de recuperación de las cervicales dañadas.

Un fallo que cometemos de manera continua es no escuchar a ver las señales. Tenemos que ver a nuestro cuerpo como un ordenador y su respectivo antivirus. Los primeros indicios son los avisos de ese antivirus a los que nunca damos importancia porque no influyen de manera notoria en su funcionamiento. Debido a nuestro caso omiso, los problemas siguen creciendo y derivando en otros que sí empiezan a afectar al comportamiento normal del ordenador. Es aquí cuando notamos algunos pequeños detalles, pero no nos impiden continuar con nuestra rutina. Inevitablemente, llegamos a un punto en el que sí el sistema colapsa y requiere toda nuestra atención. ¿Debemos esperar siempre a este punto para reaccionar? ¿No sería mejor hacer caso de los avisos del antivirus? Es por esta razón que debemos estar muy atentos a nuestro cuerpo y sus señales. La única manera que tiene el cuerpo de comunicarse con nosotros en este sentido es mediante las molestias. Cuanto menos caso o atención pongamos, más las intensificará.

dolor cervical

El dolor cervical

Ante este gran problema, hemos creído conveniente hablar y poner en conocimiento cinco ejercicios que nos ayudarán a reducir el dolor y tener cierto alivio. Para ello, hemos de establecer una rutina y reservar ciertos momentos para realizar los ejercicios con la tranquilidad y tiempo necesario.

Relajar tensión. El estiramiento del que hablaremos a continuación nos relajará de toda la tensión que circula por nuestro cuello y espalda, en su parte alta.

  1. Necesitaremos un asiento sin respaldo en el que nos sentaremos, de cara a un espejo. Hemos de estirar el que nos duele. Si queremos ejercitar el lado izquierdo, pondremos ese mismo brazo en nuestro centro de la espalda a la altura de la cadera. La parte exterior de la mano debe estar en contacto con la espalda y empujar de manera suave hacia ella.
  2. En este paso, inclinaremos el cuello hacia el lado contrario con ayuda de nuestra mano libre. No hay que forzar el cuello ni ejercer una presión intensa con la mano. Nuestro cuerpo nos dirá cuando estamos estirando y cuando estamos sintiendo dolor.
  3. Si estamos buscando más intensidad en el ejercicio, bastará con inclinar la cabeza levemente hacia el suelo, una vez que esté ladeada. Mantendremos la posición durante diez segundos.

– Rigidez en el cuello. Para liberar esta rigidez, esta postura es muy efectiva. Ideal para cuando sentimos que el cuello es una columna, incapaz de hacer algún movimiento natural.

  1. Protegiendo las cervicales, usaremos una toalla que pondremos en la base de nuestro cráneo. Dejando a partes iguales, la misma cantidad de toalla en los extremos para agarrarla con las manos. El movimiento con la cabeza debe ser leve y siempre poniendo atención en nuestras sensaciones. Dicho movimiento será mover la cabeza mirando al techo. La sujeción que hacemos con la toalla debe ser con las manos por encima de nuestra cabeza, desde la base de nuestro cráneo. Después de seis segundos, volveremos a la primera posición.
  2. Cuando tengamos práctica y seamos capaz de dominar este ejercicio, podemos probar sin toalla tres repeticiones.

Más ejercicios contra el dolor cervical

A la hora de despertarnos, a veces puede que sintamos el cuello no demasiado móvil. Esta rigidez seguramente sea por la postura. Es importante invertir ese momento en hacer este ejercicio para lograr un alivio.

  1. El primer paso se hace cruzando los dedos por detrás de nuestra cabeza, quedando los codos de manera paralela. La barbilla, mirando hacia el pecho, es acompañada en su movimiento con las manos. La duración del ejercicio ha de ser de diez segundos.
  2. Sentirás los músculos posteriores en el cuello que se estiran. También algo de tensión en lumbares o dorsales.

– Para desbloquear los omoplatos, este ejercicio es el ideal. Es una zona peligrosa en la que podemos tener algunas contracturas. Puede ser la consecuencia de una mala postura al sentarnos. Cuando sintamos un dolor durante todo el día, hay que parar y realizar el ejercicio.

  1. De pie y con las piernas abiertas al ancho de cadera, es la postura principal. Es importante que los pies estén alineados con nuestra cadera.
  2. Una vez consolidada esta posición, entrelazaremos los dedos y giramos las palmas hacia delante, una vez extendidos los brazos.
  3. Hemos de estirar los brazos hacia delante. Cuando sintamos que las escápulas están moviéndose y la zona de la vértebra dorsal se curva, habremos llegado al nivel de estiramiento perfecto.
  4. Aguantar durante diez segundos y hacer tres veces este mismo ejercicio.

– Para relajar los hombros, utilizaremos este ejercicio para ajustar ese desequilibrio que tenemos. Conseguiremos abrir el tórax y corregir la mala postura causante del dolor.

  1. Hemos de colocar las piernas abiertas al mismo ancho que las caderas y flexionar ligeramente las rodillas.
  2. En esta posición, pasaremos a unir las manos detrás de nuestra espalda y levantar los brazos en la medida de lo posible.
  3. Para corregir la mala postura que es provocada por nuestra forma de caminar, debemos llevar los brazos a la máxima altura que podamos, sin experimentar dolor.

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Consejos

En cuestiones de salud, el mejor consejo que siempre podemos dar es acudir al profesional específico. En este caso, a nuestro médico de cabecera, el que nos derivará a un especialista. Mas aún, en partes tan sensibles como las cervicales, ha de primar la precaución y el conocimiento para manipularlo. Ni nosotros mismos estamos en conocimiento de emitir un diagnóstico.

No debemos dejar de pasar los días, por más que el dolor sea soportable o tengamos obligaciones que cumplir. Dichas obligaciones no las podremos seguir cumpliendo si el problema va a más y acabemos en urgencias. Irónicamente, perderemos muchos más días por no querer perder ninguno.

Recordemos que es igual de importante localizar el origen del dolor y tomar las precauciones para evitar que vuelva a pasar. Esto se consigue con cambiar los hábitos o costumbres que nos han llevado a esta situación. En lo referente a medicamentos o aplicar calor y frío, debemos de consultarlo con nuestro especialista también. A veces, por ahorrar dinero o tiempo, no acudimos a esta cita. Lo que se ha de tener en cuenta es que puede salir más caro si vamos por un problema más grave y perderemos más tiempo. La prioridad siempre tenemos que ser nosotros, ya que sin salud todos nuestros planes cambian o se cancelan, eventualmente. Está en los detalles y las pequeñas acciones diarias lograr una buena salud y estado de forma.

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