Cómo tratar una ampolla en el pie
Una ampolla es una lesión que aparece en la piel, generalmente en aquellos sitios donde se producen rozaduras, quemaduras u otros tipos de problemas cutáneos. Es muy frecuente que aparezcan en los pies, por rozaduras con calcetines o zapatillas, siendo muy molestas pues pueden impedirnos la conducta de andar a causa del dolor. Las ampollas es un problema común que padece mucha gente en determinados momentos.
Consta de burbujas rellenas de líquido de diferente color; una ampolla con líquido transparente está rellena de suero o plasma. Una ampolla con líquido rojo está rellena de sangre. Si su interior es amarillo, la ampolla estará rellena de pus.
Lejos de ser heridas como comúnmente se cree, no son más que un sistema de protección de la piel ante agentes externos que pueden dañarla. Su finalidad es, por tanto, protectora.
Cualquier persona es susceptible de padecer una ampolla en cualquier momento, pues su aparición puede darse en personas de ambos sexos y de todas las edades; no existe una predisposición significativa.
En medicina se denominan flictenas.

Por que se producen las ampollas en el pie
Las ampollas aparecen como un mecanismo de protección ante una lesión en la piel. Cuando la epidermis está siendo dañada, crea este tipo de burbujas para crear una barrera de protección entre el elemento que lo está dañando y la piel. Su relleno de suero o plasma hidrata la piel para minimizar el efecto de la lesión.
Las causas que suelen producir estas burbujas son:
Roce del pie
La rozadura es la causa más habitual de la creación de estas burbujas.
Aparecen como consecuencia de una rozadura hecha con el calcetín o el zapato. Algunas arrugas en el calcetín, junto con un zapato cerrado, pueden ocasionar lesiones en la piel.
También es muy frecuente que aparezcan cuando estrenamos zapatos nuevos o que todavía no se han adaptado a la forma de nuestro pie.
Las ampollas tras largas caminatas son también normales.
Las ampollas producidas por roce no solo aparecen en los pies; también pueden aparecer en las manos u otro lugar del cuerpo. Es frecuente que deportistas que juegan a tennis tengan ampollas en las manos, como consecuencia del constante roce con la raqueta. Lo mismo ocurre en los ciclistas y en otros deportes que supongan periodos de tiempo prolongados en contacto con algún objeto.
Quemaduras
Las ampollas también pueden surgir por quemaduras graves, ya sean debidas a estar mucho tiempo al sol o debidas a accidentes domésticos con el fuego. Aunque no aparecen inmediatamente después de producirse la quemadura, posteriormente empiezan a crecer para proteger la zona quemada con el líquido que contiene en su interior.
También pueden producirse por quemaduras químicas provocadas por ácidos u otros elementos químicos que dañan la piel.
Congelación
La congelación produce una lesión grave de los tejidos expuestos a temperaturas bajas extremas.
Esta lesión puede provocar la aparición de estas burbujas, como factor protector de la piel.
Enfermedades e infecciones
Algunas enfermedades como la dermatitis de contacto (lesiones de la piel como consecuencia del contacto con productos químicos), así como infecciones como la varicela, pueden producir la aparición de ampollas.
Es frecuente, también, que aparezcan tras reacciones alérgicas que tienen consecuencias cutáneas.

Signos y síntomas de las ampollas
Los síntomas más habituales de las ampollas son los siguientes:
- Una quemadura grave o un roce constante es la antesala a la aparición de una burbuja en nuestra piel. La persona siente un dolor muy molesto en la zona y la piel se vuelve de color rojo. En unos minutos podremos observar como se ha creado una ampolla.
- Picor en la zona lesionada
- Inflamación de la piel
- La ampolla es bastante dolorosa, y al tratarse de una protuberancia, puede resultar molesta según en la zona en la que se encuentre.
Cómo tratar una ampolla en el pie
Algunos remedios para tratar estas molestas burbujas son:
¿Es necesario quitarla?
Teniendo en cuenta que las ampollas son un sistema de protección de la piel, no necesitamos terminar con ellas. De esta forma, seguirá previniendo una infección en la zona de la piel que ha sido dañada y, cuando pase el riesgo y la piel se cure, se irá por si sola.
Si la zona de la piel que contiene esta burbuja está al aire libre, no hará falta tomar ninguna precaución más que dejarla secar por si sola. Si, por el contrario, está en alguna zona que se deba cubrir (como en el pie), la deberemos tapar con una gasa para que el roce no la destruya.
Las ampollas que no tengan líquido transparente, y que sea rojo o amarillo, no deberán ser quitadas sin la previa autorización de nuestro médico.
¿Y si duele?
Si duele, o si su aparición nos resulta demasiado molesta, podremos quitar esta burbuja, aunque lo ideal es esperar a que se cure por si sola.
Existen casos en que es recomendable quitarla; por ejemplo, tenistas que contengan ampollas en la mano por el roce con la raqueta que tengan que seguir jugando campeonatos, o corredores que contengan ampollas en el pie que tengan que seguir entrenando.
Para ello, deberemos limpiar la zona con agua y jabón para evitar infecciones. Limpiaremos el extremo de una aguja con alcohol para desinfectar la zona, y punzaremos la burbuja. De esta manera, el líquido saldrá al exterior y la protuberancia desaparecerá.
Una vez limpia de líquido, deberemos aplicar una crema antibacteriana y cubrir la zona con una gasa o venda. La dejaremos así unos 3 días, y pasado este tiempo, podremos retirar la gasa.
Existe una pequeña probabilidad de que la zona se infecte. En caso de infección, deberemos visitar al médico.
Remedios caseros para tratar una ampolla
Algunos aceites y vinagres pueden ser muy beneficiosos para tratar ampollas del pie:
Aloe vera
El aloe vera tiene propiedades calmantes y curativas, entre muchos otros beneficios. Estas propiedades pueden tener un efecto beneficioso en nuestra piel.
El aloe vera más recomendado es aquel que se extrae directamente de la planta. Para ello, solo necesitaremos cortar una de sus hojas lo más cerca posible de su raíz, pues es la zona más rica en propiedades. Cortamos un trozo, lo pelamos, y pasamos la pulpa por la zona. El trozo sobrante se puede guardar en la nevera. Así lo tendremos listo para futuros usos.
El aloe vera acelera el proceso de curación de ampollas y otras heridas.
Vitamina E
La vitamina E es muy útil para tratar heridas y burbujas, debido a que previene cicatrices y acelera el proceso de restauración de la piel.
Podemos beneficiarnos de esta vitamina a través de la alimentación. También podemos encontrar cremas que la contienen.
Aceite de árbol de té
El aceite de árbol de té es antibacteriano y astringente.
Podemos aplicar un poco de árbol de té en un algodón o gasa y pasar por la zona de la burbuja. Repetir este proceso a diario para notar buenos resultados.
Té verde
El té verde es muy beneficioso por su efecto antiinflamatorio. Aplicar té verde por la zona e incluso remojar los pies con este té ayudará a mejorar la lesión.
Manzanilla
Preparar una infusión de manzanilla bien concentrada de esta hierba y aplicarla sobre la zona de la ampolla puede reducir la inflamación y aliviar el dolor.
Cómo evitar las ampollas
Las ampollas pueden evitarse de manera muy fácil:
- Evitar entrar en contacto con objetos o líquidos muy calientes que puedan lesionar la piel. En caso de tener que realizar contacto, el uso de guantes y otros sistemas de protección pueden impedir quemaduras y ampollas.
- Para evitar las ampollas en los pies, se recomienda usar zapatos y calcetines adecuados; calcetines que no queden ni muy anchos ni muy apretados, y zapatos adecuados a nuestro tamaño del pie. Si, a pesar de ser adecuados a nuestro pie, rozan en alguna parte, deberemos protegerla con tiritas o geles para evitar las rozaduras. Hidratar los pies tras una larga caminata es también muy recomendable para evitar problemas de este tipo.
- Evitar caminar descalzo durante largo rato y en superficies rugosas o con textura gruesa.
- Existen calcetines sin costuras que pueden ser muy útiles para pieles propensas a rozaduras.
Tratamiento médico para las ampollas en el pie
Generalmente, una ampolla de líquido transparente desaparece por si sola sin demasiada complicación, por lo que puede no ser necesario un tratamiento médico.
Ahora bien; si la ampolla está cubierta de sangre o líquido amarillo, es conveniente visitar a nuestro médico, pues podrá tratarse de una infección.
Las ampollas suelen curarse con medicación de uso tópico, como pomadas y cremas, con propiedades antiinflamatorias.

A modo de conclusión
Las ampollas o flictenas son burbujas que aparecen como consecuencia de una lesión en la piel, provocada por roces, quemaduras u otros procesos que dañan la epidermis. Pueden estar rellenas de líquido transparente (suero), líquido rojo (sangre) o líquido amarillo (pus). Las primeras son las más sanas, mientras que las últimas suelen requerir atención médica.
Suponen un sistema de protección. Protegen la piel de sufrir infecciones provocadas por las lesiones. Generalmente no causan dolor, pero pueden ser molestas. No se recomienda quitarlas, aunque en algunas ocasiones puede ser útil deshacernos de ellas. Para ello, deberemos seguir unos remedios ya comentados.
También podemos prevenir su aparición. Usando calcetines y zapatos de la talla correcta evitamos los roces. Usando guantes para entrar en contacto con líquido muy caliente evitamos quemazos.
Generalmente, las ampollas transparentes no suponen un problema médico que requiera atención de profesionales. Si su color es rojo u amarillo, quizás si sea recomendable una visita a nuestro médico. De esta forma evitaremos problemas mayores.