Cómo ser interesante

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A todos nos gusta resultar interesante a los demás. Que, al tener una conversación con alguien, nos escuche y nos preste atención, a sabiendas de que tenemos algo importante que decir o al menos algo que tenga sentido y que merezca la pena escuchar.

A nadie le gusta no tener conversación ni que nuestra presencia resulte indiferente a los demás. Si estamos en una fiesta, queremos que la gente se acerque a nosotros porque seguro que tenemos algo interesante para contar. Queremos que cuando alguien piense en nosotros, diga: “qué chico o chica más misterioso, me encantaría saber mucho más de él o ella”. En fin, queremos atraer. Queremos que la gente quiera quedar con nosotros, que nos escuche cuando hablamos porque seguro que lo que vamos a decir tiene sentido o es interesante para la persona que recibe el mensaje. Queremos hacernos notar.

No hay una fórmula mágica para ser interesante o no. Ojalá pudiera decirte que tienes que hacer esto o aquello para asegurarte el éxito. No es así. Ser interesante o no, o más bien, resultar interesante o no a los demás, depende mucho de nosotros mismos pero también de la gente que interactúa con nosotros.

Consejos para ser interesante.

Nuestra personalidad, nuestra manera de pensar, nuestra forma de vivir, nuestras elecciones, nuestra capacidad para manejar los sentimientos o incluso nuestra forma de vestir. Son muchos los factores que entran en juego a la hora de parecer o no interesante. Pero sí que hay ciertos tips o consejos que puedo darte para que en la próxima fiesta o en el próximo evento que tengas, las miradas de los demás se dirijan hacia ti de una manera interesada.

Ten confianza en ti mismo.

Lo primero que tienes que hacer y que, al final, es lo más importante, es tener confianza en ti mismo. Es muy difícil que una persona se interese en ti si ni siquiera tú estás seguro de que tienes algo que contar que pueda resultar interesante. Créetelo, levanta tu autoestima. Confía en ti mismo y valora tus conocimientos y tus habilidades. Puede que te sientas cohibido porque no sabes hacer determinadas cosas o porque no controlas algunos temas de conversación, es normal. Por ejemplo: estás teniendo una conversación con una persona a la que quieres impresionar. Pero de repente esa persona empieza a hablarte de la literatura del siglo XIX, que es su favorita. Empieza a bombardearte con autores y obras de los que tú jamás has escuchado hablar. Quieres impresionar a esa persona pero no sabes qué hacer. Empiezas a sudar y puede que te entre ansiedad, así que lo único que quieres es cambiar de tema, porque realmente no sabes qué decir y tienes la sensación de que vas a quedar como un tonto si no consigues decir algo con lógica. Si te pasa algo así, ¡no te preocupes! Relájate, escucha a la otra persona y cuando tengas un momento reconoce que no tienes ni idea del tema del que está hablando, que tú prefieres, por ejemplo, otro tipo de literatura, la de principios del siglo XX, pero para que tu interlocutor no se sienta decepcionado, puedes pedirle que te cuente algo más de esa literatura que tanto le gusta y de la que tú tan poco sabes, porque siempre es un buen momento para aprender. Interésate por la conversación y haz preguntas. La otra persona se quedará encantada con tu forma de interesante por algo nuevo. Está bien, no has podido participar de forma activa en esa conversación, pero tu interlocutor ha visto que eres una persona curiosa y que le gusta aprender. Eso te hará interesante a sus ojos. Y, en cuanto tengas oportunidad, desvía la conversación hacia alguna temática en la que tú te sientas más a gusto y toma las riendas de la conversación para que la otra persona vea que entiendes de algún tema en concreto.

No te cohíbas, es lo más importante. Admite que no todo el mundo sabe de todo y recuerda que quien lo quiera aparentar, seguramente se esté inventando la mitad de las cosas que dice. Este punto también es importante: cuando estés en una conversación no te inventes datos para parecer más interesante. No sabes hasta qué punto la otra persona con la que estás hablando controla el tema del que estás hablando tú y puede que te equivoques al inventarte un dato y la otra persona te deje en ridículo. Así que no trates de ser interesante así, nunca mientas en una conversación ni hables de lo que no entiendes. Si no sabes algo, pregunta, interésate por ello, admite que no controlas ese tema en concreto. No tengas miedo, la otra persona no te juzgará. Es más, se sentirá halagada ya que tú te has interesado por lo que tiene que decir. Eso te sumará muchísimos puntos.

Ten interés por las noticias de actualidad.

Ahora pasamos al segundo tip o consejo. Para ser interesante, tienes que estar al día. Tienes que demostrar que estás al corriente de las noticias más importantes que pasan día a día. Es imprescindible que leas la prensa o que al menos veas los telediarios. Que contrastes las noticias de diferentes medios para poder crearte un pensamiento crítico sobre un determinado hecho. Es muy importante que estés al día en política, tanto nacional como internacional y que sepas hablar de los acontecimientos recientes. En cualquier conversación es normal que salga algún tema de actualidad, sobre todo si a política se refiere. Es normal que se saque el tema de las nuevas propuestas políticas, de los conflictos internacionales, de la economía, de algún suceso catastrófico que haya tenido lugar en cualquier parte del mundo… ¡incluso del tiempo! Cuando la gente no sabe de qué hablar, habla del tiempo, eso está demostrado. Así que no está de más que cada mañana eches un vistazo al pronóstico para poder hablar de ello sin tener que asentir simplemente.

Hay mucha gente que esta regla no la cumple porque dice tener falta de tiempo para ponerse al día. Pero lo cierto es que hay muchas formas de estar al día sin tener que estar necesariamente sentado delante de la tele viendo el telediario. El móvil, por ejemplo, es una buena forma.

En las redes sociales, sobre todo en Twitter, podemos enterarnos de las últimas noticias si seguimos a cuentas de periódicos y noticieros. Basta con echar un vistazo a las novedades para saber al menos qué está pasando por el mundo.

Y eso se puede hacer en cinco minutos. Cinco minutos que pueden ser aquellos que tardamos en esperar la cola del súper mercado, lo que tardamos en prepararnos el café por la mañana, una pequeña pausa que hagamos en el trabajo para desconectar… en fin, momentos hay muchos, pero lo que necesitamos es poner un poco de interés. También es importante que estas noticias sean contrastadas, no vale con leer sobre algo y ya está, tendremos que leer la misma noticia en varios sitios para poder formarnos una idea sobre la misma y después poder opinar con conocimiento de causa. No solo tenemos que saber qué pasa por el mundo, sino que tenemos que saber qué pensamos nosotros de que eso sea así. Porque una persona interesante es crítica. Sabe decir si algo le parece bien o mal y, sobre todo, por qué. Y, por supuesto, sabe escuchar las opiniones de los demás, respetándolas y rebatiéndolas con educación y con argumentos estudiados y congruentes. Tener una conversación con alguien que lo sepa apreciar, nos convertirá en interesantes a sus ojos.

Muévete.

Otra forma de ser interesante es viajar. A todo el mundo le gusta que alguien le cuente las aventuras vividas en un viaje. Ya sé que este no es un tip que pueda llevar a cabo todo el mundo, porque económicamente es complicado. Pero quien dice viajar dice moverse. Hay muchas cosas que son gratuitas y que seguro que tienes muy cerca de casa y que te llenarán de interés. Puedes ir a museos, al cine, al teatro. Ver la película de la que todo el mundo habla, esa que se ha llevado tantos Oscars y formarte una opinión crítica sobre ella. Puedes acudir a eventos en tu ciudad que sean gratuitos o que cuesten poco dinero. Puedes moverte más. Desde luego, a nadie le resulta interesante una persona que está todo el día en casa sin hacer nada y sin interesarse por nada. No tendrá nada que contar una persona que se pasa el día viendo la tele o tirada en el sofá. En cambio, una persona que se mueve, que sale, que se relaciona, que se interesa por conocer cosas nuevas, siempre resultará muy interesante.

Por supuesto, si te puedes permitir viajar, hazlo. Si te preguntas si gastarte dinero o no en viajar, la respuesta siempre debe ser “sí”. Porque viajando se aprenden miles de cosas. No basta con viajar sin más, obviamente. Te tienes que empapar del ambiente del sitio al que viajas. Entender su cultura, interesarte por ella, participar en ella. Visitar sitios emblemáticos. Siempre debes sacar fotografías para después compartirlas con tus amigos y enseñarlas para acompañar tus charlas sobre ese determinado viaje. Por supuesto, debes informarte mucho antes de viajar. Lee algún libro sobre la zona a la que vas a ir, conoce su historia, ten claro los sitios que quieres visitar y por qué y así después tus historias serán mucho más emocionantes, porque podrás aportar datos históricos o datos curiosos que harán que la gente que te esté escuchando quiera siempre saber más.

Desarrolla tus dotes artísticas.

También resultan muy interesantes las personas que tienen alguna dote artística, como por ejemplo aquellas que tocan un instrumento, las que cantan, las que pintan o las que escriben. Si se te dan bien algunas de estas habilidades, intenta potenciarlas pasando varias horas a la semana con ellas. Pero si por lo que sea no se te da bien nada de esto, no sabes pintar, ni tocar ningún instrumento ni hacer nada artístico de lo que puedas alardear, siempre puedes hacerlo al revés: no sabes cantar, pero te gusta la música. No sabes pintar, pero aprecias el arte y vas a museos con regularidad. No sabes escribir, pero te encanta leer. Apreciar el arte, cualquiera que sea su vertiente, siempre resulta interesante, porque puedes recomendar cosas a tu interlocutor que quizás le gusten. Cuando una persona acude a ti para que le recomiendes una película, un libro, un pintor o un grupo de música, significa que esa persona quiere escuchar tu opinión. Que confía en tu criterio, que encuentra interesante la opción que le vas a dar.

En conclusión: confía en ti mismo.

Al final, ser interesante depende de ti. No solamente basta con tener conocimientos, sino también la manera en la que los expones. Sé crítico con lo que dices, no digas nada sin más. Si dices algo, que sea porque tienes un razonamiento preparado. Empátate de las noticias, sé curioso, inquieto. Interésate por cosas. Solo así conseguirás que todos los demás te veamos como tú quieres que te veamos: interesante.

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