Acné: Causas, remedios caseros y tratamientos

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Estas protuberancias se forman a raíz de un taponamiento de los folículos pilosos de la piel o una inflamación de las unidades pilosebáceas. Como consecuencia de estas afectaciones, aparece una protuberancia o sarpullido, muchas veces acompañada de pus en su interior; es lo que conocemos como grano. Estas protuberancias son lesiones en la piel, llamadas comedones, que pueden dejar cicatrices.

El acné es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la aparición de protuberancias en diferentes zonas corporales. Las partes más afectadas son el rostro, el cuello, el pecho, la espalda y hombros. El acné que afecta al rostro es el más visible y antiestético, por lo que es el tipo de acné que más suele tratarse en la consulta del dermatólogo.

El acné se considera normal cuando aparece en la adolescencia. Se produce por los cambios hormonales que se experimentan en esta etapa. Pero no solo los adolescentes lo padecen; también puede aparecer en la edad adulta, sin aparentemente causa justificada. Puede ser frecuente también en otras etapas de cambios hormonales, como en el embarazo.

Se estima que lo sufren un 12% de las mujeres y un 5% de los hombres mayores de 25 años. Un 5% de hombres y mujeres mayores de 45 años pueden seguir teniéndolo.

En función del tipo de lesiones y la gravedad, el acné puede ser leve, moderado, severo o muy severo.

Causas del acné

El acné aparece como resultado de la interacción entre andrógenos y bacterias. 

Las glándulas sebáceas son estimuladas por los andrógenos, produciendo mayor cantidad de sebo, que se sitúa en las primeras capas cutáneas. La grasa que se acumula en la epidermis puede bloquear los poros, de manera que el sebo no puede salir a la superficie, infectando la piel y creando los granos. Si nuestro sistema hormonal produce más andrógenos de los que debería, este proceso se intensifica, de tal manera que el acné puede convertirse en un problema.

Las condiciones dermatológicas pueden variar el estado de nuestra piel, y por tanto el estado del acné. En climas húmedos, nuestra piel genera más sudor, suciedad y grasa, pudiendo bloquear los poros en mayor medida. Esto provoca que la suciedad no pueda salir a la superficie con facilidad. En climas secos, es más difícil que esto ocurra debido a que no se genera tanta grasa. En cualquier caso, es muy recomendable realizar lavados faciales dos veces al día para evitar problemas con el acné.

De la misma manera, una higiene deficiente de nuestra piel puede causar la salida de estos antiestéticos granos.

Algunas enfermedades y otros procesos que suponen cambios hormonales pueden causar acné, como el síndrome del ovario poliquístico, la menstruación, el estrés y/o quedarse embarazada.

Por tanto, es la combinación de hormonas y bacterias la que crea el acné en las diferentes partes del cuerpo.

Síntomas del acné

Algunos síntomas característicos del acné son:

  • Aparición de protuberancias, en forma de quistes, erupciones cutáneas, espinillas y pústulas
  • La piel que rodea estas protuberancias se irrita, produciendo rojeces y causando dolor
  • Las protuberancias pueden dejar cicatrices, sobre todo si pinzamos el grano para hacerlo desaparecer.
  • En algunas ocasiones, es muy fácil arrancar la piel que cubre el grano con conductas tan normales como secar el rostro con una toalla o afeitarse. Estas lesiones se convierten en cicatrices. Estas cicatrices pueden permanecer mucho tiempo en el rostro.
  • Emocionalmente, los síntomas del acné son bastante negativos. El efecto antiestético que producen puede afectar a la autoestima de la persona que lo padece. Esto puede llegar a convertirse en un serio problema, pudiendo llegar a requerir tratamiento psicológico.

Remedios caseros para mejorar el acné

Si sufrimos de acné y queremos mejorarlo, existen una serie de remedios caseros que nos pueden ayudar.

Tratar bien las protuberancias es muy importante, pero también lo es limpiar y cuidar nuestra piel para prevenir la aparición de nuevos puntos infectados. Es importante ser constantes en la aplicación de remedios o consejos que mejoren nuestro estado. Solo de esta manera conseguiremos unos buenos efectos sobre la piel.

Limpiar el rostro

  • Realizar una limpieza de rostro entre dos y tres veces al día, usando un gel sin productos químicos que dañen nuestra piel. Los geles de avena sin jabón están muy recomendados para ello. En climas húmedos, o si nuestra piel suda bastante, se recomienda realizar esta limpieza tres veces diarias.
  • Repetir la limpieza facial tras realizar deporte o en momentos de sudoración excesiva.
  • Usar una toalla en exclusiva para secar el rostro, y cambiarla cada tres días aproximadamente. Usando la toalla que toda la familia usa para secarse las manos, conseguimos que toda la grasa acumulada llegue a nuestro rostro.
  • Secar el rostro sin demasiada presión, realizando pequeños toques con la toalla en el rostro. Un secado con presión puede lesionar el grano y crear cicatriz.
  • También podemos usar cremas que ayuden a mejorar la piel de la epidermis.

Acné: Remedios caseros para combatirlo

Evitar tocar el rostro con las manos

  • No tocar el rostro con las manos. Contienen más grasa de la que nos imaginamos, grasa que puede ensuciar nuestra piel. De la misma manera, las uñas cortas albergan menos gérmenes que las uñas largas, por lo que unas manos con uñas cortas aportarán menos suciedad a nuestra piel.
  • No tocar ni pinzar los granos, por muy grandes y antiestéticos que sean. Las lesiones provocan cicatrices que pueden tardar mucho tiempo en irse.
  • De la misma manera, evitar que el cabello caiga sobre la cara.

Cremas y maquillajes

  • No aplicar cremas y maquillajes que contengan grasa. Usar productos no comedogénicos (libres de grasa). Las sustancias de las cremas y maquillajes con grasa taponan la piel, formando espinillas, puntos negros y protuberancias. En el mercado existe un amplio abanico de productos aptos para pieles acnéicas que pueden resultar muy útiles.
  • Acudir a centros de belleza para realizar limpiezas faciales regularmente. De esta forma, se elimina la suciedad de los poros, lo que reduce la probabilidad de la creación de protuberancias.

Maquillaje no comedogénico para el acné

Cómo tratar los granos

  • Aplicar agua oxigenada sobre los granos puede ayudar a su proceso de cicatrización. Este es el estadio previo a la desaparición del grano.
  • El aloe vera también puede resultar muy beneficioso, por todas las propiedades que contiene. En el mercado existen muchos geles con aloe vera, pero suelen contener muchos químicos que son contraproducentes para la piel. El aloe vera puro, extraído de la planta, es el que más beneficios nos va a aportar. Podemos aplicar la pulpa directamente sobre la piel afectada o comerla mezclada en batidos, zumos, lácteos…

Sobre las cicatrices

  • Podemos ocultar las cicatrices tapándolas con maquillaje no comedogénico (libre de grasa).
  • Si lo que queremos es hacerlas desaparecer, podemos usar productos para eliminarlas, como la baba de caracol, aceites o cremas específicas.

Sobre la alimentación

Aunque la alimentación no afecta directamente a la aparición del acné, si que lo hace de manera indirecta.

Llevar a cabo unos hábitos de vida saludable en lo que a alimentación se refiere puede ayudar a prevenir y mejorar este problema.

Una mala alimentación provoca un aumento de peso corporal. Un aumento de peso corporal provoca más cansancio al moverse. El cansancio provoca sudoración excesiva. La sudoración excesiva tapona los poros y se crea el folículo.

Por tanto, la alimentación afecta a largo plazo a la aparición y el desarrollo del acné. Unos hábitos de vida saludables son un factor de protección para evitar problemas cutáneos.

 Tratamiento

El marcado efecto antiestético del acné es el que motiva la visita al dermatólogo. Cada vez son más los adolescentes que quieren terminar con el problema, aunque los adultos que lo sufren también buscan soluciones.

Si el acné no mejora ni desaparece, e incluso empeora, o simplemente queremos deshacernos de él, deberemos visitar a un profesional.

Este profesional valorará cada caso en particular, y en función del sistema hormonal y del tipo de piel de cada paciente, pautará un tratamiento a seguir.

Las pruebas que puede requerir variarán en función del caso, pudiendo ser necesaria una analítica hormonal así como un estudio del tipo de piel facial.

Existen dos tipos de tratamientos, pautados en función de la gravedad del acné: Tratamientos tópicos y sistémicos.

Los tratamientos tópicos se basan en cremas que se aplican sobre la epidermis; exfoliantes, peróxidos de benzoilo, ácido azelaico y retinoides. Se recetan cuando el acné es leve o moderado.

Los tratamientos sistémicos se basan en fármacos, como antibióticos. Se usan para el acné severo y el tratamiento puede tener una duración de 3 a 6 meses.

Cuando el acné es muy severo, puede ser recomendable un tratamiento quirúrgico para eliminar los quistes provocados por estas infecciones.

Cuando el acné tiene un elevado factor hormonal y es una mujer quien lo padece, es recomendable visitar al ginecólogo, quien valorará recetar la píldora anticonceptiva u otros fármacos que ayuden a regular el nivel de estrógenos.

tratamiento farmacológico acné

Concluyendo

El acné es una enfermedad cutánea que se caracteriza por la aparición de granos, espinillas, protuberancias y quistes como consecuencia de taponamiento de los folículos pilosos de la piel. Sus causas se deben a factores hormonales y corporales. Suele afectar en mayor medida a los adolescentes, pero en algunas ocasiones no desaparece tras esta etapa y prosigue en la adultez.

Existen unos remedios que podemos llevar a cabo para favorecer la mejora del acné; un buen lavado de piel, la aplicación de cremas y maquillajes no comedogénicos y evitar que las bacterias de las manos lleguen a la cara.

Los tratamientos se basan en la gravedad del acné, pudiendo ser tópicos (se basan en cremas y otros productos que se aplican sobre la piel), sintomáticos (basados en fármacos) y quirúrgicos en casos de acné muy severo.

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