Cómo curar fibromialgia

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La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por producir mucho dolor en los músculos. A veces en zonas localizadas y otras veces de manera más general en varias partes del cuerpo. Aunque pueda parecerlo, no se trata de una enfermedad articular, es parecido al que se genera cuando nuestras articulaciones están resentidas y por lo tanto nos duelen, pero no tiene nada que ver. Es un dolor en el músculo, un dolor que no debería estar ahí.

Nuestros músculos trabajan a través de impulsos y estímulos. Pues bien, la fibromialgia lo que hace es hacernos creer que esos estímulos normales resultan dolorosos. Los percibimos con dolor.

Síntomas de la fibromialgia.

Los síntomas de la fibromialgia varían de una persona a otra. La más característica es esa: la del dolor punzante en alguno de nuestros músculos o en varios de ellos. Pero esto no se queda aquí. También es posible que exista rigidez repentina de los músculos que nos impida moverlos con normalidad (esto se suele dar sobre todo por las mañanas, después de dormir muchas horas. A nuestro cuerpo le cuesta ponerse en marcha, es como si los músculos todavía estuvieran dormidos y actuaran con retraso). También es posible que exista una sensación de hinchazón en determinadas partes del cuerpo, pero sobre todo en las manos y los pies. Y también puede ser que tengamos sensación de cosquilleo en las extremidades (sobre todo en las manos), parecida a la que tenemos cuando se nos duermen porque la sangre no circula como es debido. También puede dar dolores de cabeza o incluso náuseas acompañadas de vómitos. Esto produce en el paciente un estado generalizado de cansancio, de agotamiento y al final este es el mayor inconveniente que tiene la fibromialgia, que se adueña de nuestra vida ya que siempre estamos demasiado cansados como para hacer planes. Simplemente ir a trabajar a veces parece una tarea imposible.

Causas de la fibromialgia.

En cuanto a las causas, hay que decir que no se sabe con exactitud qué es lo que origina la fibromialgia. Puede ser que aparezca sin más, en una persona que antes no ha presentado ningún tipo de síntoma. Y también puede ser que aparezca unida a otra enfermedad.

Es común en pacientes que han pasado una infección bacteriana o vírica de grave envergadura sufrir este tipo de enfermedad, sobre todo en determinadas enfermedades como podría ser el lupus o la artritis reumatoide. Enfermedades que afectan también a los músculos y que los debilitan. Lo que sí se ha logrado descubrir es que estas enfermedades no generan por sí solas la fibromialgia. Una persona que va a padecer esta enfermedad, lo va a hacer sí o sí. Pero estos procesos bacterianos o víricos lo que hacen es acelerar el proceso, haciendo que la fibromialgia aparezca antes.

Qué hacer si tienes estos síntomas.

Si notas estos síntomas que he mencionado anteriormente, lo mejor es que acudas a tu médico cuanto antes. Él te examinará detenidamente y procederá de la forma más recomendada. Probablemente, si considera que pudieras sufrir fibromialgia, te mandará al médico reumatólogo, quien te realizará las pruebas pertinentes. Si por fin te dicen que padeces esta enfermedad, te pondrá en tratamiento. Pero debes saber, desde el principio, que la fibromialgia no tiene ningún tipo de cura. Todavía no existe ningún medicamento u operación quirúrgica que curen a una persona que tiene esta enfermedad. Pero sí que hay ciertos medicamentos y consejos a seguir que pueden ralentizar el proceso de desarrollo de la fibromialgia y, sobre todo, mitigar los molestos dolores que lleva aparejada.

Remedios caseros.

Pero veamos algunos remedios que podemos llevar a cabo en casa y que no conllevan el uso de ningún medicamento, por lo que son recomendables para cualquier persona que sufra algunos de estos síntomas y quiera mejorar de una manera más natural.

Relajantes musculares caseros.

Dado que la fibromialgia se caracteriza por un dolor intenso de algunos músculos, es buena idea tomar alimentos naturales que se caractericen por ayudar a la relajación muscular.

Es cierto que en las farmacias podemos encontrar medicamentos que están precisamente ideados para ello, para relajar los músculos —que, normalmente, se venden siempre bajo prescripción médica—, pero la mayoría de ellos son bastante fuertes y consiguen crear en quien los toma un estado de somnolencia que difícilmente es compatible con un ritmo de vida normal.

Un relajante muscular natural es el tomillo. Para esta receta necesitaremos una botella de un litro y dos o tres cucharadas de tomillo. Calentamos primero el agua hasta que llegue a hervir y la retiramos del fuego. Entonces añadimos el tomillo y lo dejamos reposar unos diez minutos. Después tendremos que colarlo para evitar que se queden las molestas hojas de tomillo flotando por la infusión. Lo ideal es tomar una taza de agua, de unos doscientos cincuenta mililitros por la mañana, antes de empezar a desayunar. Y después ir bebiendo ese brebaje durante todo el día, pero sobre todo cuando empiecen las molestias.

Los efectos calmantes del tomillo no solamente se obtienen si lo tomamos en infusión. Otra alternativa es llenar la bañera con agua bien caliente y echar unas ramas de tomillo al agua. Entonces nos sumergiremos en el agua durante unos quince o veinte minutos. Eso hará que nuestros músculos se relajen, aliviando el dolor producido por la fibromialgia.

También puedes realizarte friegas en las zonas que más te molesten. Para ello, empapa una toalla pequeña en vinagre de manzana y frótalo por las zonas doloridas. También lo puedes hacer con alcohol de romero, que venden en casi todos los supermercados.

Corteza de sauce.

Otro componente de la naturaleza que nos puede ayudar es la corteza de sauce. Tiene un gran contenido en salicina, que es empleada en muchos antiinflamatorios. Así que tomarla en infusión creará en nuestros músculos un efecto calmante sin necesidad de recurrir a un ibuprofeno o paracetamol. Para ello solo tienes que hervir unos trocitos de corteza de sauce en un litro de agua. Cuando lleve hirviendo cinco minutos, retíralo del fuego y mantenlo en una botella. Bebe el líquido durante todo el día. Si no te resulta posible, lo mejor es tomar un vaso de esta mezcla en cada comida, así te aseguras de estar tomando la cantidad necesaria para que los efectos se noten. Este remedio tiene el inconveniente de encontrar la corteza de sauce. Pero probablemente puedas encontrarlo en un herbolario ya que si no lo tienen allí en ese momento, seguramente puedan encargarlo para que tú lo puedas comprar.

Hierba de San Juan.

La hierba de San Juan también es muy efectiva para calmar los dolores musculares. Para ello tendrás que tomarte dos infusiones al día hechas con esta hierba. Basta con hervir una taza de agua, agregar unas hojas, dejar reposar unos minutos y colar. Lo ideal es tomar esta infusión un par de veces al día. Tienes que tener cuidado si optas por esa infusión, ya que si tomas la píldora anticonceptiva corres el riesgo de que esta pierda eficacia, por lo que si al tener relaciones sexuales no utilizas ningún método de barrera, podrías correr el riesgo de quedarte embarazada.

Cola de caballo.

Al igual que la hierba de San Juan, también la cola de caballo es muy buena para tratar estos dolores. El proceso para hacer la infusión es exactamente el mismo que el anterior, con la ventaja de que en casi todos los supermercados vienen ya las bolsitas preparadas para que no tengas que estar colando las hierbas. La cola de caballo también tiene muchos beneficios diuréticos, ayudan a la persona que lo toma a ir al baño, por lo que tienes que tener cuidado si eres una persona que tiene la tensión baja. Tomar mucha cantidad de esta infusión (entiéndase mucha cantidad si es más de una taza al día) puede producir que nuestra tensión se baje peligrosamente, produciéndonos algunos síntomas como mareos.

Cuida tu alimentación.

También es muy importante que cuides tu alimentación en general. Deberás llevar una dieta rica en magnesio y vitaminas. Los frutos secos contienen mucho magnesio, sobre todo las almendras y los cacahuetes. También las legumbres, como los garbanzos o las judías blancas contienen mucho magnesio. En cuanto a las verduras, los guisantes y las espinacas son una buena opción. También deberás consumir alimentos que contengan una gran cantidad de selenio, como podrían ser el pepino, las manzanas o las naranjas. Tendrás que procurar comer alimentos ricos en calcio, como espinacas o acelgas (no olvides que no solamente la leche lleva calcio) y, por supuesto, alimentos ricos en vitamina C para hacer que el calcio se adhiera mejor a tus músculos. Las naranjas son los frutos más conocidos por su gran cantidad de vitamina C, pero también los arándanos y las fresas son ricos en esta vitamina. Además, estas dos últimas frutas tienen muchos antioxidantes, que también te ayudarán a combatir los efectos de la fibromialgia.

Medicamentos para curar la fibromialgia.

Si eres de los que prefieren remedios más rápidos y no le importa que no se trate de remedios naturales, también existen en la farmacia algunos medicamentos que te pueden ayudar a contrarrestar los efectos de la fibromialgia. Recuerda siempre que esto lo tienes que consultar con un médico antes de empezar cualquier tipo de tratamiento por tu cuenta. Será mejor que un especialista te indique, basándose en tus condiciones personales, cuáles son los mejores medicamentos en tu caso. Pero, para que te hagas una idea, esto es lo que se puede encontrar en una farmacia.

Podemos encontrar antiinflamatorios que reducen el dolor de los músculos, como podrían ser el ibuprofeno, el paracetamol o el naproxeno. Algunos médicos también recetan medicamentos que contienen morfina, como la Lyrica. Este medicamento ayuda a los pacientes de fibromialgia a reducir los dolores, pero tiene un punto muy negativo: en muchas personas, en la mayoría de los pacientes que la toman, sufren un estado de cansancio extremo. Hay que tener en cuenta que también tiene otros efectos secundarios poco deseables, como el aumento de peso, las posibilidades de que el paciente masculino se quede estéril, mareos, gases, náuseas… por lo que hay que estudiar muy bien si compensa o no tomar este tipo de medicamentos.

También algunos médicos recetan antidepresivos a los pacientes que padecen fibromialgia y que contienen Milnacipran. Lo que se busca con ese antidepresivo no es únicamente controlar el dolor, sino también controlar la fatiga y el cansancio que van unidos a la fibromialgia. Otros médicos optan por recetar Prozac, ya que también se ha probado su eficacia a la hora de reducir los síntomas de la fibromialgia. Este último también produce efectos secundarios indeseados, como los cambios de peso por falta de apetito, insomnio, disfunción sexual, cansancio extremo, náuseas, visión borrosa, ansiedad o diarrea.

Al final, cualquier medicamento de este tipo tiene múltiples efectos secundarios que se pueden desarrollar en el paciente o no. Por eso es importante que sea un médico el que decida qué es lo mejor para la persona que sufre fibromialgia y si es mejor que sea tratado con remedios naturales o con fármacos enfocados a reducir los síntomas.

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