Cómo curar forúnculo

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El ser humano, en la edad adulta, tiene aproximadamente dos metros cuadrados de piel. Toda ella compone un sistema orgánico muy complejo que es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Regula la temperatura a través del sudor, es capaz de recibir estímulos externos alertándonos, por ejemplo, de la temperatura que hace fuera y protege todas nuestras otras partes del cuerpo. Parece frágil pero se regenera muy rápidamente, así que resulta imprescindible para nosotros.

En esos dos metros cuadrados de piel se encuentran millones de folículos pilosos, que son los “agujeritos” que tenemos en toda nuestra piel y por donde crece el pelo que nos protege. Muchos años atrás, el ser humano era muchísimo más peludo, tenía más pelo, para controlar el frío, sobre todo. Hoy el día, el ser humano no necesita esa fuente de calor, ya que tenemos ropa suficiente y pasamos muchas horas en sitios con la temperatura regulada, por lo que la cantidad de pelo que tenemos en el cuerpo ha disminuido drásticamente en la mayoría de la población.

Pero aun así, seguimos teniendo vello en la mayoría del cuerpo, aunque sea un vello pequeño o clarito. Pues bien, esos pelos nacen en los folículos pilosos, que a su vez tienen como una especie de almacenamiento de grasa.

Qué son los forúnculos.

Cuando determinados agentes externos entran en esos folículos, tales como bacterias, se crea una bolsa de pus que tiene la intención de hacer que esas bacterias se expulsen cuanto antes. Normalmente antes de que exista ese pus, suele aparecer en la piel una especie de bulto enrojecido y que suele estar más duro que el resto de piel. Es posible que el bulto desaparezca por sí solo o que se llene de pus. Cuando se llena de pus, también es posible que nuestro propio cuerpo haga desaparecerlo sin necesidad de que nosotros intercedamos, pero puede ser que empiece a hincharse y a hacerse más grande, llegando a doler y a provocar otros síntomas que pueden ir desde tener mareos o vómitos a tener fiebre. También se caracteriza por la aparición de una especie de punta amarilla o de tono blanco que suele ser dura. Cuando esta punta revienta, todo el pus saldrá por ahí.

Lo cierto es que los forúnculos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero lo más normal es que salgan en zonas por donde se sude más o donde exista más fricción. Lo más corriente es que aparezcan en el rostro o en el cuello, ya que por ahí sudamos mucho. Pero también es habitual que salgan en las axilas o en el interior de los muslos donde la fricción suele ser constante.

Qué hacer si tienes un forúnculo.

Por eso hoy vamos a hablar de qué debemos hacer si tenemos un forúnculo.

Si te sale en la cara o en la columna vertebral, es muy grande o muy doloroso (más de lo que consideres “normal”) o tienes fiebre, lo primero que tendrás que hacer es acudir a tu médico y él te dirá qué hacer. Puede ser que, si el estado del forúnculo es muy avanzado y no vea probable que se cure por sí solo, te mande hacerte una cirugía para extirpar todo el pus.

La cirugía para extraer el pus de un forúnculo es bastante sencilla. Probablemente te pondrán anestesia local y con un escalpelo realizarán una incisión, cuya  longitud y anchura dependerá del tamaño del grano. Entonces, habiendo desinfectado todos los materiales y usando unos guantes de látex para evitar posibles infecciones, se procederá a apretar en la base del forúnculo para extraer todo el pus y así evitar que se vuelva a reproducir.

Curar un forúnculo en casa.

Pero bien, también es posible que, si el forúnculo no reviste tanta gravedad, te lo puedas curar en casa.

Lo primero que has de hacer es asegurarte de que es un forúnculo.

Es posible que lo confundas con un quiste o quizás con acné. También es posible que si te sale en tus zonas íntimas se trate más bien de una enfermedad de transmisión sexual, por eso tienes que asegurarte bien de que es un forúnculo y no otra cosa antes de seguir estos pasos. Si no estás seguro, si tienes dudas porque no sabes exactamente lo que es, entonces acude a tu médico para que él te indique qué hacer. Además, debes saber que si se trata efectivamente de un forúnculo y no de otra cosa, este es contagioso. Tanto para otras personas como para ti mismo. Por lo que si lo vas a tocar, hazlo siempre con guantes desechables, evitando tocarlo directamente con las manos, con el fin de minimizar el riesgo de contacto con cualquier otra parte de tu cuerpo. Después de hacer estos procedimientos, tira todos los materiales desechables que hayas usado en el proceso, los demás lávalos muy bien con algún agente desinfectante como el alcohol para los utensilios o la lejía para las prendas textiles y lávate muy bien las manos.

Ponte gasas calientes.

Cuando empieces a notar que una parte de tu piel se pone más dura, que te duele y te molesta, es posible que te esté saliendo un forúnculo. Por ello, cuanto antes realices este paso, mejor será, pues aumentarás las probabilidades de que sea tu propio cuerpo el que neutralice los agentes que están provocando la infección. Lo que tienes que hacer es ponerte una compresa caliente encima de la zona afectada. Coge agua caliente en un barreño o bien en la pila del lavabo poniendo el tapón previamente. Moja una toalla hasta que esté empapada. Escúrrela del todo y coloca la compresa encima de tu piel por unos cinco o diez minutos, hasta que se quede fría. Deberás repetir estos pasos unas cuatro o cinco veces al día. Si el forúnculo está en una zona del cuerpo que puedes sumergir, como por ejemplo los muslos si dispones de bañera, puedes meterte en la bañera un buen rato. Esto también ayudará mucho.

No lo explotes.

Es muy importante que sepas que no debes explotar el forúnculo. Cuando el pus vaya saliendo a la superficie, veremos esa cabeza amarilla o blanca de la que hablaba antes. Lo más tentador sería reventar ese grano o pincharlo con una aguja para hacer que todo el pus saliera. Pero no debemos hacerlo, pues si lo hacemos estaremos extendiendo las bacterias por toda la zona colindante exponiendo el resto de folículos pilosos a esos mismos agentes. El resultado podría ser horrible, ya que podríamos extender la infección y que nos salieran muchísimos más forúnculos. Así que tú, aunque veas que la cabeza amarilla ya está lista para ser reventada, nunca olvides que un forúnculo no es una espinilla. Sigue aplicando las compresas de agua caliente cada día hasta que notes una mejoría.

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Lo siguiente que tienes que hacer es esperar a que el forúnculo reviente por sí solo. Cuando lo haga, es el momento de desinfectar. Con un algodón limpio, extiende abundante agua oxigenada, por ejemplo, por toda la zona y los alrededores. Continúa el proceso todo el tiempo que haga falta hasta que tú veas que la herida deja de echar pus. Si es necesario, con los dedos (siempre protegidos por guantes) puedes apretar la raíz del forúnculo para ayudar a que la totalidad del pus salga. Pero, recuerda, esto solo debes hacerlo si ha sido el grano el que ha reventado solo. Nunca des tú ese primer paso.

Desinfectar la zona.

El siguiente paso, una vez que hayamos secado la zona con una toalla o pañuelo de papel (recuerda, si lo tratas con algo textil, lávalo inmediatamente con lejía y si es desechable, tíralo enseguida a la basura a riesgo de minimizar los posibles contagios) debemos tapar la zona del forúnculo. Pero antes, tendremos que aplicar una crema antibacteriana en la zona. Basta cualquier crema antibacteriana, pero lo cierto es que en la farmacia podemos encontrar algunas cremas que vienen específicamente preparadas para los forúnculos y que  podemos adquirir sin receta sin ningún problema. Una vez que hayamos aplicado uniformemente este ungüento, deberemos tapar la herida con una gasa, asegurándonos de que se queda bien pegada. Si es necesario, pon esparadrapo alrededor para evitar que se despegue o se mueva. Deberás cambiar esta gasa y repetir el proceso de limpieza (el desinfectar, limpiar bien, secar, echar la crema antibacteriana y colocar una gasa limpia) unas tres veces al día. Como máximo, pueden pasar doce horas, pero lo recomendable es que pasen ocho entre cambio y cambio. Si ves que la herida supura demasiado pus o incluso sangre, cambia la gasa más a menudo. Eso dependerá del grado de humedad que tu veas que tiene tu herida. Cuanto más pus tenga, más veces tendrás que cambiar los vendajes. No te olvides nunca de usar algún tipo de protección en las manos. Aunque vaya pasando el tiempo, los agentes infecciosos siguen ahí, por lo que el riesgo de contagio es más que probable. Recuerda que tu salud es lo primero, así que tómate todo el tiempo que necesites para realizar esta operación y no pienses que es cosa de broma, que por tratarse de un grano no necesitas tanta precaución. Toda medida de prevención es poca, así que realiza estos procesos cuando tengas un rato y puedas estar tranquilo durante unos minutos para llevar a cabo todos los pasos correctamente.

Si han pasado dos semanas y ves que el forúnculo no ha terminado de echar todo el pus, es hora de que vayas a tu médico. Lo mismo si la infección se ha extendido y ha alcanzado a otros folículos pilosos. Él sabrá qué es lo más adecuado para ti y qué camino deberás seguir a partir de entonces. Es probable incluso que sea necesario inyectarte algún tipo de antibiótico, para curar la infección lo antes posible.

Prevenir la aparición de forúnculos.

Una vez que tengas tu forúnculo curado, es hora de tomas todas las precauciones necesarias para que este no vuelva a aparecer. Ten en cuenta estos consejos.

No debes compartir las toallas, la ropa o la ropa de cama con una persona que tenga un forúnculo ya que la bacteria que lo causa podría haberse desplazado a esas zonas y quedar de inmediato impregnada en tu piel.

Es muy importante que lleves una buena higiene. Es más probable que los forúnculos aparezcan en las personas que no tienen una higiene óptima. Para ello, dúchate todos los días. No es necesario que uses ningún jabón específico, aunque sí es recomendable usar unas dos veces a la semana un jabón exfoliante para eliminar el mayor porcentaje de grase de nuestra piel, que es un factor que ayuda mucho al desarrollo de los forúnculos.

Trata las heridas o cortes que tengas en la piel. Desinféctalos muy bien para evitar que las bacterias entren más fácilmente dentro de tu cuerpo.

Si sigues todos estos consejos, será más difícil que en tu cuerpo se reproduzca un forúnculo. Pero si esto sucede, solo tendrás que seguir los pasos anteriores para que se cure rápidamente.

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