Cómo hablar con una mujer

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Muchos hombres ven a las mujeres como si fueran de otro planeta. La vergüenza puede hacer que les resulte muy complicado entablar una conversación con una mujer a la que no conocen. Quizás si se trate de un hombre se sientan más seguros y el realizar esa primera toma de contacto sea mucho más fácil. Pero cuando quieren hablar con una chica a la que no conocen pero que les ha generado interés, muchas veces desisten por no saber cómo hacerlo.

Hoy, en este artículo, voy a hablar de diferentes técnicas sencillas que podrás poner en práctica y que te ayudarán a acercarte a esa chica que te ha llamado la atención sin que la vergüenza o la falta de conversación se apoderen de ti.

Cosas que tienes que tener en cuenta antes de empezar.

Lo primero que hay que decir, que es lo más importante de este artículo, es que siempre tienes que pensar que puede ser que la chica no quiera hablar contigo. Es posible que ella esté tranquila, haciendo cosas, y que no quiera ser molestada. No es algo personal, no es por ti. Simplemente, igual está en una cafetería tomando un café tranquilamente y lo único que quiera es estar sola. Así que ten esto en cuenta. Si, al tener una primera toma de contacto notas que ella no quiere conversación, que prefiere estar como estaba, despídete educadamente y déjala tranquila. Es importante que no olvides lo de “educadamente” ya que no te lo puedes tomar como un rechazo.

Lo segundo que tengo que decir y que también es muy importante es que tú tienes que tener confianza en ti mismo. No dejes que las dudas se apoderen de ti, debes estar seguro de ti mismo. Tienes que pensar que la conversación que le vas a dar a esa chica es interesante, que seguro que ella quiere escuchar lo que tienes que decir, que la conversación va a ser fluida y que no te vas a quedar atascado. Seguro que en tu mente nada más que ves las cosas negativas que podrían pasar en esa primera toma de contacto, pero no te centres en eso. Olvídalo y céntrate en lo importante: todas las virtudes que tienes y que harán que la chica quiera hablar contigo.

Trucos para hablar con una chica

Así que, una vez tengas presentes estas dos máximas que no debes olvidar en ningún momento, es hora de empezar el proceso.

Primer paso: un contacto visual.

Lo más normal es que te encuentres a la chica en algún lugar de la calle o quizás en un local así que lo primero que tienes que hacer es intentar que haya una primera toma de contacto visual.

No te acerques a ella sin más, porque si está muy concentrada haciendo lo que sea que esté haciendo, podrías llegar a asustarla y eso sería contraproducente porque ella ya estaría a la defensiva desde el primer momento.

Así que mírala, haz que vuestras miradas se encuentren, y después desvía esa mirada hacia otro sitio, cortando el contacto visual. Al poco tiempo vuelve a mirarla, disimuladamente (no te quedes mirando a la chica fijamente, porque podría pensar que no estás muy bien de la cabeza). Si ella te devuelve la mirada, es hora de acercarse a ella.

Acércate a ella.

Una vez que te hayas acercado a ella, es el momento de entablar conversación. Puede ser que este sea el paso que más miedo te dé, porque no sabes qué decir, porque piensas que no tienes nada interesante que decirle o que ella no va a querer escucharte ni hablar contigo. Pero, de nuevo, no pienses eso. Piensa en lo que vales, en la cantidad de cosas interesantes que puedes contarle, en lo genial que eres y lo sorprendida que se quedará cuando te conozca. Si te da demasiado corte y no te atreves a acercarte a ella y tienes un amigo a tu lado, pídele que se acerque y haga la técnica de “¿conoces a Ted?”. Si has visto Cómo conocí a vuestra madre sabrás en qué consiste esta táctica. Si no es así, yo te la explico. A ti te ha gustado una chica con la que ya has tenido ese contacto visual del que hablaba antes. Entonces se lo dices a tu amigo y él se acerca a ella y le pregunta: “¿conoces a…?”, diciendo tu nombre. Entonces tu amigo desaparece y es el momento de que tú te acerques a ella y le digas algo así como “mi amigo, que está un poco mal de la cabeza. Por cierto, «yo soy…» y te presentas. Ya se ha roto el hielo, ya os habéis presentado y seguro que la conversación está servida.

Si no estás con un amigo y no tienes a nadie con quien hacer esta táctica, tendrás que armarte de valor y hacerlo tú solito. Lo mejor es que te acerques a ella y le hagas una afirmación seguida de una pregunta. Algo así como: “qué ricas están las tortitas de este bar, ¿no crees?”. Con eso ya estás dando pie a una conversación y la has introducido a ella, por lo que tendrá que contestarte. Puede ser cualquier pregunta, pero yo evitaría el tema del tiempo porque está demasiado manido y puedes parecer carente de originalidad. Si ella está interesada en ti, continuará la conversación sin ningún problema. Si, por el contrario, prefiere estar sola, tal y como estaba antes de que tú llegaras, no te seguirá el juego: te contestará con alago que no dé pie a una conversación. Así que tú, amable, despídete y vete.

Si ella está con amigas o amigos puede que sea más complicada esta táctica, porque podría ser muy violento que tú te acercaras a ella sin más y le comentaras algo del entorno que entonces no vendría a cuento. Si está en compañía puedes optar por acercarte a alguno de sus amigos o amigas y preguntar directamente por ella. Te resultará menos complicado hablar con una persona a la que no quieres impresionar que hablar con alguien que te gusta. Así, seguro que ese amigo o amiga te presenta a la chica en cuestión y la situación se volverá natural.

Cuida tu conversación.

Una vez que ya haya sucedido esa primera toma de contacto, es hora de sacar tus armas. A nadie le gusta que una persona que acaba de conocer alardee o corrija o se haga demasiado el interesante.

Sé tal y como tú eres, no fuerces la situación. Si la cosa funciona, la conversación irá saliendo poco a poco por sí misma. No hables todo el rato, deja que ella también opine y te cuente cosas sobre ella. Cuando haya terminado, cuenta también algo de ti, pero sin acaparar toda la conversación.

Tampoco te quedes callado demasiado tiempo, tienes que hablar para que la charla sea fluida y ella no se sienta incómoda. Por supuesto, no uses el móvil mientras estás con ella: no atiendas llamadas ni te pongas a contestar mensajes o revisar tus redes sociales. Préstale atención, demuéstrale que te interesa lo que te está diciendo. Si ella ve esa despreocupación en ti, que demuestras atendiendo al móvil o a cualquier otra cosa antes que a ella, se sentirá molesta y es probable que termine yéndose.

Hazle un cumplido sutil.

Puedes probar a hacerle un cumplido, para ver qué tal reacciona. Pero no se te ocurra halagar su cuerpo, algo físico, porque podrías incomodarla. Si optas por halagar el físico, dile algo sobre sus ojos, sus labios o su pelo, pero nada más. Ni se te ocurra decirle que te parece sexy o que tiene unas piernas muy bonitas, porque puedes hacer que se sienta muy tensa y quiera desistir de la conversación. Lo mejor sería adular alguna joya que ella lleve o alguna prenda de vestir en concreto. O quizás admirar sus uñas si las lleva pintadas. Tampoco sin pasare, con un comentario del tipo “qué colgante más original llevas, seguro que tiene una bonita historia detrás” es suficiente. Además, eso dará pie a un nuevo tema de conversación.

Apóyate en tu entorno.

Si no sabes de qué hablar, porque se te han acabado los temas de conversación, puedes usar tu entorno como ayuda. Mira a tu alrededor y fíjate en cosas determinadas, seguro que te dan alguna idea para entablar una nueva charla. Por ejemplo, si estás en un bar, quizás veas algún poster de un grupo de música: le puedes preguntar si le gusta ese grupo. O, directamente, si le gusta la música, qué escucha, a qué conciertos ha ido… Si te fijas, muchas cosas podrán darte pistas sobre qué hablar a continuación. Pero ten cuidado, porque tampoco es bueno que te pases mucho rato mirando a tu alrededor porque ella se podría llegar a sentir ignorada. Es una buena idea que mires a tu alrededor si te sientes nervioso y necesitas evitar el contacto visual, pero hazlo sutilmente y pocas veces, porque ella podría pensar que prefieres mirar tu entorno que a ella.

Mírala a los ojos.

Dicho esto, también es importante que la mires a los ojos. No fijamente sin apartar la vista de ella, pero si con interés. Si ves que ella te aparta mucho la mirada puede ser que sea muy tímida y que le intimide que la mires tanto directamente a los ojos. Así que prueba a desviar tú la mirada cuando ella te esté mirando para intentar trasmitirle que debe estar tranquila, que no intentas intimidarla.

Pregúntale su opinión.

Para que ella se termine de interesar por la conversación puedes preguntarle la opinión sobre algo, aunque no necesites esa opinión. Por ejemplo, le puedes contar algo que te haya pasado en el trabajo y decirle a continuación que no sabes qué hacer, que no sabes cómo actuar. Ella, si está interesada en ese tema, te dirá lo que haría ella, o cómo actuaría. Entonces tú deberás valorar su opinión usando frases del tipo “entonces, ¿tú piensas que debería hacer eso?”, para que vea que te gusta que opine, que encuentras muy interesante lo que ella tenga que decir y que vas a seguir su consejo.

Encuentra algo que tengáis en común.

Lo ideal sería encontrar algo que los dos tuvierais en común. Por ejemplo, descubrir que a los dos os gusta leer sería algo perfecto, ya que si os gusta la lectura seguro que podríais hablar y hablar de ello durante horas. Y, lo más importante, ambos estaríais muy cómodos hablando de ese tema en concreto, porque a los dos os gusta y los dos sabéis qué decir al respecto, por lo que no habrá silencios incómodos que os puedan resultar molestos y que echen la conversación para atrás.

Al final, debes saber que hablar con una mujer es mucho más fácil de lo que parece. Que basta con que tengas seguridad en ti mismo y, ante todo, educación, para que todo fluya. Si ella quiere seguir esa conversación, no tendrás ningún problema, ya que ella será la primera que la continúe incluso sacando algún tema si os quedáis callados sin saber qué decir. Tan solo hace falta un poco de práctica.

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