Cómo hacer jabón de Alepo

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Vivimos en una sociedad en la que los productos químicos abundan en las estanterías de todos los supermecados. Hoy en día, si queremos comprar jabón o champú, por ejemplo, basta con mirar una sección de nuestro súper habitual para darnos cuenta de la cantidad de opciones que tenemos. Múltiples marcas nos ofrecen productos muy variados: con diferentes olores, texturas, para determinados tipos de pieles, exfoliantes, regeneradores, hidratantes, anti sebosidad… así el cliente solo tiene que sopesar qué tipo de producto quiere y echarlo al carro. Muy fácil. Pero todos estos productos (o al menos la mayoría de ellos) tienen un alto porcentaje de químicos que al final resultan muy perjudiciales para nuestra piel. Hay personas que lo notan a corto plazo, pero la gran mayoría sufre estos síntomas después de estar años y años usando este tipo de productos, ya que los químicos que llevan los jabones y champús hacen que nuestra piel se resienta y pierda su capa de protección natural, haciendo que aparezcan eccemas, ronchones, granos o incluso heridas.

Por eso, cada día son más las personas que deciden crear su propio jabón en casa. Algunas de ellas lo harán por ahorrar, porque al final económicamente compensa hacer nuestro propio jabón, pero la mayoría lo hará porque necesita una alternativa que no dañe su piel y que respete la capa cutánea que tan importante es para nosotros.

Qué es el jabón de Alepo

El jabón de Alepo procede del lugar que lleva su nombre, Alepo, ciudad situada en Siria. Se dice que es incluso más antiguo que el jabón de Marsella y que este no quiso más que pretender ser igual que el jabón de Alepo.

También se dice que llegó a España en la época de las cruzadas y que llegó para quedarse. Además, teniendo en cuenta la situación geográfica de Alepo, su comercialización tanto por Asia como por Europa se produjo muy fácilmente. Únicamente contiene tres ingredientes, cosa que lo hace tan especial: aceite de oliva (normalmente extraído de la segunda presión), aceite de laurel e hidróxido de sodio. Con estos tres ingredientes se consigue un jabón de apariencia muy densa y olor muy suave. Una sola pastilla de jabón de Alepo nos puede durar durante meses, de ahí que sea tan económico hacerlo en casa y no comprarlo. Además, si lo hacemos en casa, siempre estaremos seguros al cien por cien de cuáles son los ingredientes que usamos, por lo que tendremos clarísimo que nuestra piel no sufre ningún tipo de intolerancia respecto de estos ingredientes, así que podremos usar el jabón con total seguridad.

Beneficios y usos del jabón de Alepo.

Sus usos son múltiples, ya que no solamente sirve como jabón, entendiendo como tal el gel que usamos para lavar nuestro cuerpo. Lo podemos usar también como jabón de manos o de rostro (esto último se consigue por la nula abrasión de los ingredientes que contiene) y también como champú o incluso como espuma de afeitar, ya que la espuma que produce es densa y nos permite pasar la cuchilla como si de espuma se tratara.

El mayor beneficio que tiene este jabón de Alepo es que es hipoalergénico, apto para todo tipo de pieles.

Obviamente, si tienes alergia al aceite de oliva, debes evitar usarlo, pero esta condición es muy extraña y muy pocas personas la padecen, por lo que la gran mayoría de la población puede usar este jabón a diario todas las veces que se quiera sin que exista ningún tipo de contraindicación. Pero no solo eso, sino que al contener aceite de laurel, sus propiedades antisépticas están más que probadas, ya que el laurel aporta estos beneficios. El que sea antiséptico nos ayuda a matar los organismos indeseados que se posan en nuestra piel o a combatir, por ejemplo, el acné juvenil. También está indicado para limpiar heridas de poca gravedad, antes de pasar a desinfectarlas con algún producto como el agua oxigenada o mercromina. El laurel también es conocido por sus propiedades fungicidas, así que usar este jabón de Alepo es una buena opción si lo que queremos combatir es una infección por hongos. Por supuesto, también es muy bueno cuando se aplica sobre quemaduras leves, ya que tiene un gran poder curativo. En resumen, este jabón de Alepo sirve para calmar la piel sea cual sea el problema que tengamos en ella. Usarlo a diario está permitido y no tiene ninguna contraindicación, por lo que puedes probarlo sin ningún riesgo.

Este jabón tiene mayores beneficios en las personas que tienen la piel de tipo graso, en vez de tipo seco, aunque, como decía antes, puede usarse en todo tipo de pieles. Es muy útil en las pieles grasas porque ayuda a regular la sebosidad, por lo que se evitarán problemas como los típicos granitos que salen en la piel muy grasa. Esto, aplicado al rostro, también es muy beneficioso, porque no solo ayuda a la eliminación de los granos, sino también de los brillos indeseados que se producen por tener una capa de grasa en la piel.

Cómo hacer este jabón en casa.

Ahora que ya sabemos todas sus propiedades y lo versátil que es esté jabón, seguro que te estás preguntando qué es lo que tienes que hacer para poder fabricarlo en tu casa para tener siempre un poco de este jabón en tu armarito para casos de emergencia. Pues bien, sigue leyendo y coge papel y boli para que no se te escape ningún paso.

Ingredientes necesarios.

Lo primero, tienes que hacerte con los ingredientes necesarios: lo primero, un litro de aceite de oliva. También unas hojas de laurel que usaremos para realizar una infusión. No podemos olvidarnos de la sosa caustica (unos 120 gramos) y del agua destilada. Una cazuela o una olla que necesitaremos para hacer la mezcla. Por supuesto, materiales de seguridad para evitar dañarnos mientras estamos en el proceso de fabricación, tales como guantes o gafas. Un bol de cristal y utensilios de madera para poder remover la mezcla. Por último un recipiente donde vayamos a echar la mezcla. Este recipiente debe ser de silicona, para poder desmoldar fácilmente el jabón. Y puede ser un molde grande o varios individuales, ten en cuenta que si usamos el molde grande después podremos cortar los jabones fácilmente con un cuchillo dándole la forma y el tamaño que más nos convenga.

Procedimiento para fabricar el jabón.

Una vez que tengamos todos los ingredientes y materiales necesarios, pasemos a ver cómo se hace este jabón.

Lo primero que tenemos que hacer es coger un recipiente de vidrio, como un bol, por ejemplo y añadir un buen puñado de hojas de laurel. A estas hojas le añadiremos medio litro de aceite de oliva y después lo taparemos con un paño. Esta mezcla tiene que estar así durante dos semanas, por lo que tendrás que tener paciencia. Es necesario que esté en un lugar cálido. Si es verano, puedes ponerlo en un sitio donde le esté dando el sol el mayor tiempo posible. Y si es invierno, cerca de un radiador es un buen lugar.

Una vez que las dos semanas hayan pasado, tenemos que retirar las hojas de laurel y la sustancia resultante la tendremos que echar en un bol junto a los ciento veinte gramos de sosa caustica, que habremos mezclado previamente con unos trescientos mililitros de agua destilada. Esta operación (el mezclar la sosa caustica con el agua) la tenemos que realizar con muchísimo cuidado, en un recipiente muy grande y asegurándonos de que no nos toca ninguna parte de nuestro cuerpo. Debemos evitar que salpique. Como ya sabréis este último ingrediente es muy abrasivo y es necesario tomar todas las medidas de seguridad oportunas para no hacernos daño al manejarlo, así que lo primero será ponernos unos guantes. Removeremos bien la mezcla con una varilla o cuchara de madera y, cuando esté la mezcla homogénea, pondremos el bol al baño maría. Mientras tanto, en otro recipiente distinto, pondremos el medio litro de aceite que nos sobró anteriormente también al baño maría. Lo que necesitamos es que ambas mezclas alcancen la misma temperatura, que ha de ser de unos cuarenta grados centígrados. Una vez que esto ocurra, pasaremos a unificar ambas mezclas en un solo recipiente, fuera ya del fuego. Entonces tendremos que empezar a remover con mucho cuidado hasta que las dos mezclas estén perfectamente integradas, más o menos esto nos llevará unos diez o quince minutos. Será entonces cuando tendremos que poner la mezcla en un recipiente de vidrio y volver a ponerlo al baño maría. Pero esta vez, durante unas dos horas.

Cuando hayan transcurrido estas dos horas, ya podemos proceder a verter la mezcla en el recipiente de silicona que tenemos que tener preparado previamente. La mezcla ha de reposar en ese molde de silicona al menos durante tres días. Una vez pasado este plazo, ya podremos desmoldarlo y proceder a partir el jabón si el molde era grande. Lo normal sería cortar el jabón resultante en cuadrados de unos cinco o seis centímetros, pero puedes innovar y hacer cortes originales, por ejemplo, en forma de estrella, siempre teniendo mucho cuidado de no cortarte y no destrozar demasiado el jabón grande.

Una vez que estén tus pequeños jabones ya cortados, debes dejarlos reposar durante tres meses, al menos, antes de poder usarlos. El jabón de Alepo original se madura durante más tiempo, exactamente durante nueve meses. Así que si quieres conseguir todos los beneficios de este jabón, lo mejor será que te armes de paciencia y dejes el jabón en una caja durante nueve meses, para que al usarlo se desprendan todos sus beneficios.

Por supuesto, no te olvides de decorar tu jabón. Particularmente, me gustan muchísimo esos que vienen presentados con una cuerda y una ramita de lavanda, por ejemplo. Aunque lo ideal sería acompañarlo de una ramita de olivo. Así, haciendo esto, tienes un regalo perfecto para cualquier ocasión que tus amigos apreciarán enormemente. Y, si no conocen el jabón de Alepo o el jabón casero, estoy segura de que será una fantástica oportunidad para que se aficionen a él y se olviden de una vez por todas de los jabones artificiales y llenos de químicos que venden en los supermercados.

Al poco tiempo de comenzar a usar este jabón verás cómo tu piel está muchísimo más sana. Si sufres de problemas dermatológicos, estos se verán paliados poco a poco a medida que pasa el tiempo. Además es un jabón inodoro, que no deja ningún tipo de olor en la piel, lo que supone un gran beneficio.

Es verdad que es un procedimiento que requiere mucha paciencia y que no está de un día para otro, pero al final los beneficios de este jabón merecen la pena. En realidad, el rato que lleva hacer el jabón no es tanto, así que podemos sacar cualquier rato para preparar la mezcla, lo único que tenemos que hacer es intentar se pacientes y aguantar los nueve meses sin usar el jabón, para asegurarnos de que aprovechamos todas las propiedades que este maravilloso jabón nos ofrece.

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