Dermatitis: Causas, Síntomas y Tratamientos

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La dermatitis atópica es una alteración de la piel que presenta inflamación, irritación, picor o dolor. Ocurre como consecuencia de la molécula inmunoglobulina E. Esta molécula activa una serie de células cuando se produce alguna alergia o agresión al organismo. Estas células activadas liberan histamina, una sustancia química que produce los síntomas de esta afectación.

La dermatitis es muy frecuente en bebés y niños de corta edad, y aunque suele desaparecer en un 80% de los casos, un 20% de estos pacientes siguen teniéndola presente en la adolescencia y la adultez. Puede aparecer de manera aislada, mediante brotes que remiten, o de manera habitual. También puede cronificarse.

La dermatitis atópica es consecuencia de una piel seca, poco hidratada y poco flexible. Hidratar la piel con diferentes productos puede ser útil para aislar los brotes de dermatitis y aminorar sus efectos.

La piel con este tipo de problema puede verse claramente porque presenta eccemas, rojeces y escamas.

No es contagiosa.

Tipos de dermatitis

Existen tres tipos: Dermatitis atópica, de contacto y seborreica. En los bebés es frecuente también aquella que aparece en la zona del pañal.

Dermatitis atópica

Se caracteriza por erupciones en la piel, de color rojo, que producen picor constante. La persona no puede parar de rascarse, y esto produce heridas y escamas.

Suele aparecer en los pliegues del cuello, codos y rodillas. Es muy frecuente su aparición en niños, y puede seguir presente cuando la persona es adulta.

Puede aparecer en brotes de duración variable.

Dermatitis de contacto

Producida por el contacto de sustancias en la piel, como jabones, hiedra venenosa, alergias u otras sustancias que provoquen reacción. En la dermatitis de contacto son frecuentes las ampollas.

Este tipo de dermatitis aparece únicamente cuando la piel toma contacto con estas sustancias.

Dermatits seborreica

Este tipo afectación se produce por un exceso de grasa en la epidermis, por lo que está presente en las zonas que fabrican más sebo, como el rostro, el pecho y la espalda.

Puede darse en brotes y remisiones.

La dermatitis seborreica también se denomina costra láctea en bebés.

Dermatitis del pañal

Recibe este nombre la afectación que se produce en la zona del pañal en los bebés y niños pequeños.

Esta zona es propensa a irritarse, pues alberga mucha humedad, además de estar frecuentemente en contacto con orina y heces. Todo ello impide que la piel respire, y como consecuencia de ello pueden aparecer rojeces, irritaciones y otras inflamaciones en la zona.

La dermatitis del pañal suele ser más frecuente en días de diarrea, por el contacto de las heces húmedas con la piel.

Para evitar esta afectación en la zona del pañal, es muy recomendable aplicar crema hidratante en cada cambio.

Dermatitis del pañal

Causas de la dermatitis atópica

Las causas que pueden dar lugar a un brote de dermatitis atópica son:

  • Ambientes secos: Vivir en climas secos facilita que la piel pierda su elasticidad, se torne más seca y sea más propensa a lesionarse con escamas, eccemas y rojeces.
  •  Genética: La dermatitis tiene un factor hereditario, por lo que hijos cuyos padres sufren de dermatitis pueden heredar esta enfermedad.
  • El estrés puede provocar reacciones en nuestra piel, dando paso a esta afectación.
  • Alergias: Ante la entrada de una sustancia alérgica al organismo, se activa la molécula inmunoglobulina E, quien activa células que a su vez activan Histamina. Esta sustancia química es la que produce los síntomas de la dermatitis.
  • Contacto con sustancias como diversos jabones, la hiedra venenosa y las joyas con níquel. Personas que desarrollan trabajos en contacto con estas sustancias tienen más probabilidades de sufrir dermatitis de contacto.
  • Otras enfermedades, como Parkinson, VIH o insuficiencia cardiaca congestiva, así como asma y alergias alimentarias y respiratorias pueden provocar esta afectación de la piel.
  • Esta afectación no es una alergia, es la reacción del organismo a una alergia o agresión externa.

Síntomas de la dermatitis atópica

Los síntomas más frecuentes son:

  • Piel seca, sin elasticidad
  • Erupciones, rojeces, escamas, eccemas.
  • Estas afectaciones se irritan, pican, pueden llegar a hincharse.
  • Al rascarlas, lesionamos la piel causando erupciones y sangre.
  • Estas afectaciones suelen salir de vez en cuando, en forma de brotes, remitiendo tras unos días. Los brotes pueden volver a repetirse cada cierto tiempo, causando los mismos síntomas.

Consejos para mejorar la dermatitis atópica

Algunos de los consejos para prevenir y/o mejorar la dermatitis son:

  • Procura que todos los productos de higene que estén en contacto con la piel, como jabones y cremas, sean suaves. Se recomiendan los geles sin jabón. Las cremas deberán ser libres de sustancias químicas agresivas y parabenos.
  • Aporta hidratación a la piel: Aplica cremas o aceites entre dos y tres veces al día, especialmente en zonas propensas a la dermatitis (pliegues de cuello, codos, rodillas, o zonas que hayan tenido contacto con productos agresivos como manos). Muy importante, sobre todo, en climas o estaciones frías.
  • Evita cubrir la piel con prendas de ropa sintéticas que impiden que la piel transpire. Elige el algodón como elemento principal. La lana y otros materiales pueden rozar y resecar la piel.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura.
  • Ducharse con agua tibia.
  • Usa una toalla suave para secarte tras las duchas. Pásala por la piel de manera suave.
  • Si la dermatitis pica, se recomienda evitar rascarse con fuerza, pues el problema empeora. Es mejor aplicar crema hidratante o cualquier otro producto que pueda aliviar el problema.
  • Evitar el contacto con productos, sustancias o alimentos que pueden dar paso a un brote.
  • Cuando compramos algún producto por primera vez, es recomendable probar nuestra tolerancia aplicándolo en una zona específica y observar las reacciones que se producen durante las horas posteriores.
  • Algunos alimentos se asocian a la aparición de brotes. La leche, los huevos, cítricos, cacahuetes y chocolate pueden ser alimentos a limitar en caso de pieles con tendencia a la dermatitis, especialmente en niños. Por contra, la lactancia materna reduce el riesgo de eccema en los más pequeños.

Hidratación para la dermatitis atópica

Tipos de ratamientos

Ante los síntomas descritos anteriormente, es recomendable que visitemos a un especialista. El médico dermatólogo podrá diagnosticar dermatitis atópica en función del estado de nuestra piel y sus características.

No existe tratamiento que suponga una solución definitiva para la dermatitis atópica. Los tratamientos que pueden ser pautados por el médico van encaminados a aliviar los síntomas que produce esta afectación. Para hacerla desaparecer, podemos poner en práctica los remedios aquí comentados de manera constante.

El médico podrá recetar corticoides tópicos, como lociones o cremas, que no solo aminorarán los efectos secundarios sino que, además, mejorarán el aspecto del eccema.En función de la edad, la zona donde se presente y su gravedad, el médico podrá determinar que tipo de corticoide recetar y en que cantidad.

Visitar al médico en caso de dermatitis

Si el tratamiento tópico no realiza el efecto esperado, el médico puede recetar fármacos antihistamínicos y, en casos más graves, antibióticos. También es posible realizar otro tipo de tratamientos, como fototerapia, aunque esta posibilidad depende de la gravedad de la dermatitis.

Concluyendo

La dermatitis atópica es una afectación de la piel que cursa con erupciones, rojeces, eccemas y/o escamas. Es muy frecuente en bebés y niños, aunque puede aparecer también en la adolescencia y edad adulta. Las erupciones producen dolor, escozor y picor. La persona suele rascarse mucho, provocando lesiones en la piel.

Las causas esta afectación suelen ser piel seca (en caso de la dermatitis atópica), el contacto con sustancias agresivas (en caso de la dermatitis de contacto) y sudoración excesiva (dermatitis seborreica).

Existen unos remedios para evitar los brotes producidos, muchos de ellos basados en hidratar las zonas donde suele aparecer.

Aunque estamos ante una enfermedad de la piel que no tiene cura, los tratamientos médicos permiten amortiguar sus síntomas. Se basan en corticoides de uso tópico, aunque en función de la gravedad pueden recetarse diferentes fármacos, como antihistamínicos y antibióticos.

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