¿Qué hacer ante heridas abiertas o hemorragias externas?

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El conocimiento de primeros auxilios es fundamental para saber desenvolverse en aquellas situaciones en las que nuestra vida, o la de otra persona, puede correr peligro. Pueden marcar la diferencia entre poder salvar la vida, o no, de la persona afectada. Es importante recabar información sobre ello, aprender y llevarlo a la práctica siempre que se pueda. El tratamiento de cualquier herida o hemorragia externa forma parte de esos primeros auxilios, por lo que es importante saber que se debe y que no se debe realizar cuando nos encontramos en esta situación.

Si estás buscando este tipo de información, este artículo te servirá de mucha ayuda. En él vamos a contarte cómo debes actuar ante una hemorragia externa: que debes hacer, y que no es recomendable que hagas. De esta manera, si alguna vez te encuentras en la situación de sufrir o tener que asistir a alguna persona en estas condiciones, sabrás como gestionar la situación de manera exitosa.

Las heridas o hemorragias externas

Una herida o hemorragia externa es un proceso mediante el cual las capas cutáneas de la piel se rompen o quiebran. Cuando esto ocurre, se produce un sangrado que puede tener diferentes tipos de gravedad. Esto puede producirse debido a diferentes accidentes o en situaciones controladas. La mayoría de las heridas o hemorragias causadas por accidentes ocurren en el ámbito doméstico, muchas de ellas al manipular cuchillos y otros objetos peligrosos. Las heridas o hemorragias controladas suelen producirse en operaciones médicas, en las que se corte un trozo de piel con un visturí.

La grandaria de la herida o hemorragia determinará, en parte, la gravedad. La profundidad también será una característica a tener en cuenta. Las heridas o hemorragias leves podrán ser tratadas en el hogar con las técnicas que vamos a ver. No obstante, cuando la herida sea grave, necesitaremos acudir a un centro médico u hospital para recibir curas especializadas por personal sanitario.

Los síntomas más comunes de las hemorragias externas son el sangrado y el dolor. La consecuencia más grave que puede tener una herida es la pérdida de sangre. Esto hace que nuestro sistema cardiaco funcione más rápido. También puede experimentarse dificultad para respirar. Si no se tratan rápido, las heridas graves pueden producir desangramientos. Por ello, es muy importante actuar con rapidez o acudir a un centro médico en la mejor brevedad posible.

¿Qué hacer ante heridas abiertas o hemorragias externas?

Tipos de hemorragias externas

Existen tres tipos de hemorragias externas:

Hemorragia arterial

Es la hemorragia más grave que puede existir, pues supone el daño de una arteria. Se caracteriza por la salida intermitente de sangre, de manera muy rápida y a borbotones. La sangre tiene un color rojo brillante.

Siempre que estemos ante una hemorragia arterial deberemos llamar a los equipos de emergencia, pues se trata de la hemorragia más peligrosa y grave. Se pierde mucha sangre de manera muy rápida, y hay un riesgo serio de desangre. La persona puede fallecer como consecuencia de un desangrado por hemorragia arterial.

Hemorragia venosa

Es aquella hemorragia que sangra continuamente, aunque la sangre no sale con la misma rapidez que la anterior. La sangre de la hemorragia venosa es de color rojo oscuro. Es consecuencia de la rotura de una vena.

Hemorragia capilar

Este tipo de hemorragia es la más leve, pues la sangre que sale de ella es de poca cantidad. Son producidas por heridas leves. Las heridas más comunes se corresponden con este tipo de hemorragia.

Los tatuajes pueden provocar hemorragias capilares. Si este es tu caso, te recomendamos que leas nuestro artículo «Cómo curar un tatuaje«.

¿Que hacer ante una herida o hemorragia externa?

Aunque no queramos, puede que en algún momento de nuestras vidas nos encontramos en la desagradable situación de tener que detener una hemorragia. Si esto ocurre, deberemos intentar diferenciar el tipo de hemorragia. Si la hemorragia es arterial, deberemos llamar a los servicios de urgencia. Ellos mandarán a un equipo médico al lugar. Mientras llega, te asesorarán de lo que puedes hacer. Si, por el contrario, la hemorragia es venosa o capilar, puedes aplicar una serie de remedios. A continuación te explicamos más sobre ello.

Veamos que pasos debemos seguir cuando nos encontremos en esta situación:

1-Avisar a urgencias

Es recomendable avisar a urgencias cuando seamos conscientes de que existe una hemorragia que no para de sangrar. Frecuentemente, el personal que atiende al teléfono dará pautas para realizar en la herida, mientras acude un equipo médico a la zona. Esto es muy importante cuando se trate de una hemorragia arterial, pues la vida de la persona que la padece está en serio peligro.

2-Evitar que la persona herida no se duerma

La pérdida de sangre puede ocasionar cansancio y debilidad, y a consecuencia, la persona puede dormirse. Es muy importante evitar que se duerma durante todo el proceso que dure la cura. Deberemos mantener a la persona consciente y despierta. Para ello, podemos hablarle, preguntarle, e intentar que responda. De esta manera, conseguiremos que se encuentre alerta. Esto no debe entorpecer ni enlentecer nuestras curas.

3-Realizar presión directa: Detener la salida de sangre

Es importante intentar que se derrame cuanta menos sangre posible. Para ello, deberemos presionar la herida con gasas o paños. Si no tenemos a mano, podremos usar prendas de ropa. Si estas prendas o gasas se empapan, deberemos añadir más encima, pero no quitar las empapadas. De esta manera, seguiremos presionando la herida.

4-Elevar la extremidad que contiene la herida

Esto puede reducir el paso de la sangre por la zona, lo que contribuirá a que la herida sangre menos.

5-Realizar presión indirecta: Presionar la arteria

En caso de que la hemorragia no cese, podremos presionar la arteria afectada. Con esto, podremos conseguir que el sangrado disminuya o incluso cese. Esto sería genial para la recuperación o para ganar tiempo hasta que acude un servicio de urgencias al lugar de los hechos.

6-Aplicar torniquete

Si aún con los anteriores pasos la hemorragia sigue sangrando de manera considerable, deberemos aplicar un torniquete. Es muy importante realizarlo de manera correcta, pues de no ser así, podría agravar la situación. Para ello, deberemos cortar la sangre apretando el miembro herido con cualquier objeto o tela que tengamos a mano. Esta presión no debe durar más de 15 minutos. De ser así, rebajaremos la presión durante 30 segundos y volveremos a realizarlo pasado este tiempo.

7-No quitar el objeto cortante

Está contraindicado retirar el objeto que ha producido el corte o herida, en caso de que todavía esté insertado en la piel. Puede estar taponando un nuevo punto de salida de sangre. Deberemos dejar esta tarea al personal médico.

Cuando la hemorragia cese, deberemos vendar la herida y mantenerla vigilada para evitar que no vuelva a sangrar. Si el sangrado vuelve, volveremos a realizar los pasos anteriormente descritos.

¿Qué hacer ante heridas abiertas o hemorragias externas?

Otros consejos

Encontramos otra serie de consejos que pueden ser muy útiles en el momento de curar una hemorragia. Estos son los siguientes:

  • Mantén la calma. De esta forma, darás tranquilidad a la persona afectada. Si eres tu, mantener la calma será más importante todavía.
  • Mantén la higiene. Es importante que tus manos estén limpias, higienizadas y que todo lo que uses esté en buenas condiciones para ello. Cualquier infección puede entorpecer la situación y agravar la salud de la persona.
  • No intentes tratar hemorragias arteriales. Son extremadamente graves. Debes dar aviso a los servicios de emergencia y colaborar con todo lo que te pidan, bien por teléfono o bien cuando el equipo médico se encuentre en el lugar.
  • La diabetes puede dificultar el cese del sangrado. Es importante conocer si la persona es diabética y tenerlo en cuenta.

¿Qué hacer ante heridas abiertas o hemorragias externas?

A modo de conclusión

Una herida o hemorragia externa es una rotura de las capas de la piel que permite la salida al exterior de sangre. Existen diferentes tipos de hemorragias, en función de su gravedad. La hemorragia arterial es la más grave; la hemorragia venosa tiene una gravedad media y la capilar, suele ser leve.

Saber cómo tratar las hemorragias es fundamental, pues podemos salvar la vida de la persona que las está sufriendo. Para ello, deberemos conocer que pasos debemos seguir si nos encontramos en esta situación, tanto si la padecemos nosotros mismos como si auxiliamos a otra persona.

A pesar de seguir los pasos que hemos comentado en este artículo, lo más importante es avisar a los equipos de emergencia cuanto antes, para que puedan acudir al lugar y hacerse cargo de la situación. Esto cobra mayor importancia si la hemorragia es arterial, pues se trata del tipo más grave y que mayor riesgo de supervivencia presenta. Por ello, es muy importante dar el aviso de manera rápida y cuanto antes, y estar a disposición del equipo médico que atienda al aviso y al que acuda al lugar donde se encuentra la persona afectada.

Si la hemorragia es venosa, seguir los pasos descritos con tranquilidad, atendiendo a los consejos dados, puede hacer que la situación se salve de la mejor manera posible. Si la hemorragia es capilar, resultará muy fácil de curar. Con mucha frecuencia no necesitaremos aplicar estos pasos, dada su fácil curación.

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