6 maneras de frenar las relaciones tóxicas en familia

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Es muy importante, además de interesante que podamos conocer las 6 maneras de frenar las relaciones tóxicas en familia. Ya que, eso nos hará crecer como personas y también como el equipo que representa una familia; con base en los valores, como el amor y el respeto que deben regir la manera de interrelacionarnos. La familia está conformada por un número determinado de miembros, en la que cada uno aporta sus experiencias de vida. Cuando, ese conjunto de personas comparte objetivos comunes, valores, herencia cultural, se estructura una familia sana.

En una familia sana, los niños están protegidos, se les brinda seguridad partiendo del afecto y la confianza. Además gozan de la estabilidad emocional que les permite desarrollarse adecuadamente. Cuando una familia está enferma, cada uno mira sólo por sus intereses, no existe madurez emocional apropiada. Todos o parte de sus miembros tienen una relación insana e inadecuada emocionalmente. La familia tóxica es desestructurada, forma individuos inestables desde el punto de vista psicológico y emocional. Entonces, necesariamente hay que tomar las medidas necesarias para corregir la situación.

Una familia tóxica es aquella donde existen patrones de abuso emocional. Sus integrantes se relacionan desde los conflictos o la violencia verbal y física. La toxicidad se presenta cuando reina la separación y no el bien común. Cuando la dinámica de relacionamiento es en base a la superioridad de unos contra los otros desde lo psicológico y lo físico.

No existe en esas familias la comunicación, demostraciones de afecto o simplemente no son valoradas. Al contrario, es la hostilidad, peleas, la recriminación constante, lo que se evidencia en estas relaciones. La regla alienante que comparten para relacionarse es el desprecio.

Nadie elige nuestra familia, es más bien un proceso sociológico, donde influye el espacio y el tiempo. A cada uno le toca la suya. Así, podemos estar en familias sanas y estructuradas afectivamente. O bien, pertenecer  a familias con diversos grados de desestructuración afectiva.

Al contrario, podemos elegir nuestra familia social, nuestras amistades, nuestra pareja, relaciones que en principio se basan en valores y madurez emocional equivalentes.

Identificando las relaciones tóxicas en la familia

Es importante mencionar, que en particular en la familia, las relaciones tóxicas conllevan al sometimiento. A través de la dependencia emocional, las personas tóxicas en la familia controlan  económica y físicamente a todos sus participantes. Pero, esto no es fácil de identificar, pues se hace dentro del marco de la dinámica familiar. Por lo tanto suele ser percibida como una situación normal. Para identificar si en nuestra familia tenemos relaciones tóxicas podemos observar algunas conductas:

  • Sólo una persona está cargo y lo hace todo.
  • Las conversaciones y problemas en general se resuelven con agresividad o violencia.
  • Tenemos relaciones de codependencia, toda la familia es pasiva y se niega la individualidad.
  • El perdón y la confianza no forman parte de la dinámica familiar.
  • Chantaje emocional es la premisa, hay quienes requieren del tiempo y la atención. Por ejemplo, siempre los niños necesitan del ejemplo, la atención y la orientación de los mayores.
  • Algunos miembros no asumen responsabilidades. Los demás son los responsables de sus propios problemas, la sociedad, el gobierno, su familia, sus amigos o compañeros.
  • Hay individuos que no se comprometen afectivamente, no demuestran empatía y mucho menos tienen consideraciones con los demás en la familia.
  • Tenemos quienes son demandantes y no toleran que sus necesidades no sean satisfechas. Estos, buscan maneras para que el esfuerzo de los demás le pueden garantizar algún éxito ya sea personal o social.

Frenar las relaciones tóxicas

Para frenar las relaciones toxicas en familia hay que asumir el problema

En primera instancia, debemos asumir la situación, reconocerla y tener la opción de cambiar. Muchas veces no es toda la familia la que sufre de relaciones tóxicas. Aunque sí, se genera una familia enferma a partir de estas. Por eso, es importante que si notamos la existencia de relaciones tóxicas en familia tomemos las medidas desde donde nos corresponde. Pero, es importante que lo hagamos a tiempo sin dejarles pasar. Siempre conscientes de que como cualquier tema que afecta a la familia, no es fácil. Dependerá de la disposición de todos, del reconocimiento del problema y de la paciencia que tengamos. Al fin y al cabo, las personas tóxicas siempre niegan que abusen de sus familias y pretenden no comprender. Dentro de estas relaciones, todos pretenden no saber que estamos ante mecanismos de coacción y manipulación para satisfacer a alguien.

Luego de reconocer el problema, entonces buscamos las opciones para su solución. De allí que tengamos 6 maneras útiles para frenar las relaciones tóxicas en la familia:

  • Cada quien tiene un lugar en la familia.
  • La empatía como clave del respeto.
  • El respeto a la individualidad del otro.
  • Establecer límites y normas claras.
  • La asertividad en la comunicación y el compromiso con la palabra.
  • El ejemplo, es el hacer cotidiano, buscar lo mejor, la base de la familia.

1. Todos podemos actuar desde donde nos corresponde

Uno de los detonantes de las relaciones toxicas en la familia es la trasgresión de roles. Por ejemplo, hijos que asumen el rol de padres de sus hermanos.O padres que incorporan a los hijos en las discusiones de pareja. Para frenar las relaciones toxicas en la familia, entonces hay que establecer las relaciones adecuadas. En la unidad familiar tenemos, la relación de pareja, la relación padres hijos, la relación de hermanos. A su vez, cada hermano tiene una relación individual, cuando son más de dos hijos. Así mismo, es importante señalar que la relación madre hijos no es la relación suegra yerno o suegra nuera.

En fin, algo que resulta vital, es que desde el mismo momento en que se establece la relación de pareja, es indispensable que sepamos separar nuestra nueva familia y sus roles de nuestra familia de origen. Y no permitir transgresiones desde la familia de origen donde algún miembro se entrometa en asuntos o roles que no le corresponde en la familia que hemos decidido formar, ni viceversa.

Hacer y ganar mucha armonía familiar

Entonces, para frenar la relación tóxica en la familia, debemos determinar si esta nos involucra realmente. De esta forma si la relación de mi padre con mi hermano es tóxica, si mi hermana no soporta a mi esposa debo tener claro que soy yo quien debo elegirla y amarla aunque a mi hermana no le guste, pues ella debe hacer su vida respetando la mía e igualmente yo respetarla, que a mi madre no le parece mi esposo, pues soy yo quien debe elegirlo y basarnos todos en el respeto y la tolerancia ante las diferencias. En todo caso puedo hacerlos reflexionar para corregir. Pero, incorporarme a la relación que es particular, darle campo a este tipo de situaciones, permitir que otro decida sobre mis responsabilidades y obligaciones, incrementaría su toxicidad.

En este caso, nos toca evaluar nuestra posición, definir y separar a quien no le corresponde la relación. Si somos, a quienes están inmiscuyendo entonces debemos conversar y salir de la relación.

2. Generar empatía para generar respeto

La empatía es esa cualidad de socializar de los seres humanos, de establecer relaciones interpersonales sin presiones ni mandatos. No significa sometimiento, más bien disposición a escuchar, considerar qué dicen los otros. Cada uno haciendo sus planteamientos, aceptando la posibilidad de no llegar a acuerdos. Pero que  entendamos y se comprenda la posición del otro. Que podamos ser aceptados aún cuando queramos ser libres, asumiendo las consecuencias. Respetando el desacuerdo, facilitamos la convivencia.

Con la empatía entramos en sintonía con los demás. Una manera de hacerlo es preguntarnos qué haríamos en su lugar. También, escuchar detenidamente y construir la situación que los lleva a tomar determinadas acciones nos abre el paso hacia la empatía. Ese valor nos da la capacidad de entender, comprender, ayudar y motivar a nuestras familias, a nuestros semejantes. Reconocer que necesitamos de los demás, como ellos  de nosotros, esa es la dinámica natural. Por lo tanto, el respeto nace de la empatía, comprendiendo las causas y motivaciones del otro, podemos aceptar sus decisiones.

3. Respetar la individualidad del otro

Cuando el poder hacer se transforma en deber, estamos llevando a cabo un acto de respeto. Respetar al otro no significa aceptar la intromisión da lugar a conflictos familiares. El respeto a la individualidad como estrategia para frenar las relaciones tóxicas significa aceptar. Aceptar que el otro tiene expectativas y formas únicas e individuales. Las relaciones familiares que se basan en el poder de unos sobre los otros, disminuye la personalidad de sus miembros. Estas relaciones dificultan la transición del ser humano, por ello se hacen dañinas.

Valorar a cada persona, su trabajo, su familia, su tiempo, guarda ciertas premisas que frenan las relaciones tóxicas en familia:

  • No hacerle al otro, lo que no queramos que nos hagan a nosotros.
  • Juzgar y criticar permanentemente destruye la personalidad, sobre todo en los niños.
  • Reconocer las ideas y las acciones de los demás, aunque estén equivocados o no compartan nuestro punto de vista.
  • Reconocer los méritos propios, de los demás y de todos.

Respetar la individualidad para frenar las relaciones tóxicas en familia, significa saber que nadie es dueño de la verdad. Que todos tenemos algo que aportar a la familia y a las relaciones, pero desde lo que somos en esencia.

4. Establecer límites y normas claras

Reconocer que en toda relación hay un límite es fundamental para frenar las relaciones tóxicas. Los espacios de cada quien pueden ser acordados dentro de la familia. El espacio íntimo es lo más cercano, que involucra un individuo, es su yo personal.

Nuestros valores y principios nos definen, ser libres  no es hacer uno lo que le venga en ganas. Tenemos derechos a  la libertad personal, la sinceridad. Pero también tenemos deberes, pues convivimos junto al otro. Los límites personales sanos son  flexibles, facilitan el relacionarnos con los demás sin que ninguno pierda su identidad. Es un espacio de libertad en el que todos podemos sentirnos en equilibrio y en ganancia.

Con límites y normas claras, todos ejercen plenamente sus derechos, pero también cumplen con sus deberes. Estos límites debemos establecerlos de acuerdo a nuestro rol en la familia y en torno al respeto a los otros. Es así que los hijos pueden ejercer sus juegos y usar los objetos de la casa, pero con límites claros. Por ejemplo, un límite en este caso es el horario de juegos o los deberes que hay que cumplir para jugar. A parte de los límites familiares de acuerdo a nuestro rol en la familia, también debemos conocer los límites personales. Estos, definen nuestra personalidad y permite saber a los otros en qué cosas cuentan con nosotros.

5. La asertividad en la comunicación y el compromiso con la palabra

Generalmente, se dice lo que se piensa, por eso agredimos o hacemos juicios de valor. Lanzamos las palabras sin medir las consecuencias. Asumimos la individualidad al extremo. La asertividad es ese equilibrio entre la individualidad y la empatía. Buscar la manera de decir las cosas y hasta de callarlas. No siempre hacemos bien cuando decimos todo lo que pensamos. Por eso, para frenar las relaciones tóxicas en la familia pongamos en práctica el adagio bíblico. De la abundancia del corazón, habla la boca.

Debemos aprender a comunicarnos sin agredir, pensar que sentiríamos nosotros si no dijeran lo mismo que nosotros pronunciamos. Debemos considerar si nuestras palabras van a construir en el respeto y el amor familiar antes de decirlas. Pero sobre todo debemos honrarlas. No debemos decir cosas que realmente no sintamos, pues el cuerpo nos delatará. Y para evitar ser tóxicos, debemos cumplir con lo que comprometemos en la palabra.

En ocasiones una franca conversación, donde hagamos saber lo que nos gusta y lo que no. Donde señalemos al otro los errores y sus consecuencias. Donde reconozcamos la individualidad pero le hagamos caer en cuenta de que somos seres sociales. Puede ser la base para frenar las relaciones tóxicas en la familia.

6. En lo cotidiano hacer lo mejor cada día dentro de la familia

La impaciencia conduce al error a la irreflexión. No valorar las decisiones a tiempo ni pensarlas conscientemente, conduce al accidente. La paciencia desarrolla la capacidad de espera y por supuesto a  la reflexión antes de actuar. Frenar las relaciones tóxicas en la familia no es un asunto resuelto de la noche a la mañana. Debemos incorporar la práctica de estas estrategias en el quehacer cotidiano. La única forma de frenar las relaciones tóxicas en la familia es evitando ser tóxico. Mostrando en positivo, con acciones, mejores maneras de relacionarse.

Frenar las relaciones tóxicas

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