Cómo aprender a meditar

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La meditación es una práctica de relajación que se usa desde épocas milenarias. Es una de las prácticas más internacionales, pues se realiza a nivel mundial. Muchos países tienen diferentes técnicas de meditación propias, adaptadas a sus costumbres y culturas, que incluso giran en torno a las diferentes religiones que existen. Y es que meditar es conseguir el tan ansiado bienestar en una era en la que las obligaciones y el ritmo de vida tan frenético que llevamos está atacando duramente la salud psicológica de muchas personas.

Por ello, aprender a meditar es una muy buena idea para conseguir encontrar esa paz que nos acerque a nuestro propio bienestar. En este artículo vamos a contarte cómo puedes aprender a meditar de manera fácil y sencilla.

Si estás buscando información sobre la meditación y sobre cómo meditar, te recomiendo que sigas leyendo este artículo. En él encontrarás las diferentes opciones que existen para poder meditar de manera efectiva, y conseguir tus propósitos en cuanto a bienestar y a felicidad.

La meditación

La meditacion es una técnica cuyo objetivo es encontrar el bienestar personal.Pretende que la persona conecte con el aquí y ahora, pueda entender sus problemas como situaciones efímeras y temporales, y pretende conectar con los demás. Cuando se consigue todo esto, la persona goza de un bienestar que nunca antes había conseguido. Este bienestar le produce la calma necesaria para ocuparse de los problemas de la vida de manera efectiva y sin más preocupaciones de las necesarias.

La meditación actúa en tres ámbitos: físico, mental y emocional.

  • A nivel físico, la relajación que supone la meditación ayuda a relajar músculos y a mejorar la salud física en general. Actualmente, procesos psicológicos dañinos como el estrés pueden ocasionar contracturas musculares y otros problemas propiciados por tensiones que pueden entorpecer la consecución de nuestro bienestar personal. Con la meditación, se consigue estabilizar el ritmo cardiaco y esto, a su vez, produce una mejora en el funcionamiento general de nuestro organismo.
  • A nivel mental, con la meditación podemos llegar a controlar nuestra mente, de manera que podamos decidir en todo momento que tipos de pensamientos llegan a nuestra conciencia. Esto cobra importancia cuando somos conscientes de que los mensajes que nos dice nuestra mente pueden causarnos problemas psicológicos importantes, como depresión o ansiedad.
  • A nivel emocional, la meditación nos permite comprender nuestras emociones y tratarlas de la mejor manera posible, teniendo la total libertad de experimentar todas ellas en determinados momentos. De esta manera, se construye el respeto hacia uno mismo y hacia sus emociones, que son las reguladoras de todos nuestros actos.

Además, la meditación nos ayuda a conectar con los demás, pues agranda nuestra capacidad de empatía.

Cómo aprender a meditar

¿Cómo puedo aprender a meditar?

Aprender a meditar es fácil, pero es una técnica que requiere práctica para poder notar sus beneficios.

Encontramos diferentes centros de meditación que ofrecen sesiones guiadas y en grupo, donde podremos aprender a meditar y conseguir ese estado de paz característico. No obstante, si no tenemos tiempo para acudir a uno de estos centros, también podemos meditar en la tranquilidad de nuestro hogar.

Cómo meditar en casa

Para aprender a meditar en casa, seguiremos estos consejos:

Pide a alguien que te enseñe

Se puede aprender a meditar sin un guía, pero siempre es más recomendable pedir a alguien entendido que te enseñe. No necesariamente debe ser un profesional. Puedes pedirle ayuda a cualquier persona que conozcas y que tenga el hábito de meditar frecuentemente.

Si, por el contrario, no tienes a nadie cerca que te pueda enseñar, no te preocupes: meditar no es difícil, pero es una técnica que requiere tiempo, constancia y paciencia, para poder dar sus verdaderos frutos.

Cómo aprender a meditar

Encuentra el lugar ideal

Seguro que tu hogar tiene ese lugar ideal en el que puedes practicar la meditación. Debe ser un lugar que reúna unas cuantas características. Es importante que sea confortable, de manera que te encuentres a gusto en él. Si te transmite buenas vibraciones, mucho mejor. Además, debe ser tranquilo, despejado de ruidos, y lo suficientemente espacioso para encontrarte bien.

Adopta la postura ideal

La postura ideal para meditar es sentada sobre el suelo, en una superficie firme y suficientemente dura. Cruzaremos los pies por delante de la cintura, en posición índia. La espalda debe quedar recta, y las manos y brazos deben estar relajados. Es importante que ningún músculo esté en tensión. Si existe alguno, deberemos desbloquearlo. La tensión muscular impedirá el estado de relajación necesario para la meditación.

Empieza a dominar tu mente

Seguramente, tu mente esté repleta de pensamientos negativos que te preocupan o te afectan. Debes empezar a pensar en esos pensamientos, sin juzgarlos, sin entrar en demasiado detalle. Símplemente piensa en ellos, e imagina que se van desdibujando hasta que desaparecen. Mira como se esfuman lentamente, como se van.

Cuando tu mente quede libre de estos pensamientos negativos, deberás llenarla de pensamientos positivos. Para ello, empezarás a recordar todo aquello que te haga sentir bien; ya sean recuerdos positivos de algún momento de tu vida, emociones positivas que te gusta sentir, características que te gustan de ti misma y suben tu autoestima… Deberemos llevar a la mente todo aquello positivo, sin pensar en aquello negativo que ya se ha esfumado.

Aguantaremos durante unos minutos estos pensamientos y emociones positivas, empapándonos de ellas y sintiendo sus efectos positivos.

De esta manera, conseguiremos dominar nuestra mente y decidir, en todo momento, que pensamientos queremos que estén presentes.

Termina la meditación con unos minutos de silencio

Tras el revuelo que han causado tus pensamientos y emociones positivas, toca volver al silencio y disfrutar de él. Deja tu mente en blanco, escucha el silencio y permanece así un par de minutos.

Da por finalizada tu meditación

Tras estos minutos de silencio, tu meditación habrá concluido. Es hora de que te levantes y vuelvas a tu vida diaria. Eso si, seguro que, tras este ratito de meditación, la afrontas con más calma y bienestar.

La meditación no es fácil, sobre todo cuando no estamos acostumbrados a realizarla. A medida que vayamos practicando, conseguiremos mejores resultados. Es importante establecer una rutina y buscar unos minutos cada día para realizar la meditación. De esta forma, en poco tiempo empezaremos a notar los beneficios que tiene la meditación para la salud, para nuestra mente y para nuestro bienestar.

Cómo aprender a meditar

A modo de conclusión

La meditación se lleva practicando desde épocas milenarias. Es una técnica de relajación que pretende conseguir el bienestar personal tan ansiado. En épocas en las que el ritmo de vida es tan frenético, es muy importante sacar unos minutos diarios para practicar la meditación.

Aunque existen centros donde podemos practicarla, nuestro hogar es también un buen sitio para ello. Solo necesitaremos encontrar el lugar ideal para realizarla; un lugar confortable y cómodo, fuera de ruidos estridentes o continuos, con el suficiente espacio libre como para no verse invadido.

La manera de meditar es muy sencilla, pero requiere práctica y constancia para que la meditación sea efectiva. Por ello, es importante establecer una rutina y guardar unos minutos todos los días para practicarla. Solo así podremos conseguir los beneficios positivos de la meditación; dominar nuestra mente, conectar con el aquí y ahora, encontrar la felicidad intrínseca, creer en nosotros mismos y conseguir ese estado de bienestar que siempre hemos soñado.

 

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