Cómo curar ansiedad

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La ansiedad, al contrario de lo que mucha gente piensa, es un mecanismo de defensa que se presenta en todos los seres humanos. La ansiedad es la capacidad que tiene el cuerpo humano de prepararse para una posible situación de amenaza. Por lo tanto es la forma que tiene el propio cuerpo de estar alerta, de preparase para poder afrontar esa amenaza. Es lo que nos permite huir si necesitamos correr, lo que nos hace pensar más rápido y con más claridad cuando lo necesitamos y el que nos ayuda a adaptarnos a una situación cuando sea indispensable.

El problema se da cuando nuestro cuerpo no es capaz de controlar ese estado normal de estrés, por decirlo de alguna forma, y crea en nosotros un verdadero problema de salud, consiguiendo lo contrario de lo que se proponía en un primer momento. Si lo que necesitamos es adaptarnos y prepararnos para afrontar un problema, la ansiedad llevada a nivel extremo lo único que consigue es paralizarnos y no dejarnos avanzar.

Algunas personas saben manejar mejor que otras este estado de “estrés”, de manera que solo para algunas de ellas supone un verdadero problema, llegando a considerarse enfermedad. Esto depende de muchos factores. Se ha hablado mucho de que los factores biológicos son importantes, en nuestra genética puede estar la solución a esta incógnita. Si en nuestra familia hay problemas de ansiedad, es probable que nosotros también la suframos. Por supuesto, también dependerá en un alto grado nuestro estilo de vida: en qué trabajamos, cuánto dormimos, qué hacemos en nuestro tiempo libre e, incluso, cuál es la alimentación que llevamos. Nuestra personalidad también es importante ya que cada persona afronta una situación de estrés de una forma. El aprendizaje, el ámbito social en el que nos movamos y los factores medioambientales del sitio donde vivamos también pueden determinar nuestra capacidad de reaccionar de una forma u otra ante el estrés.

Hay factores externos que nos pueden ayudar a que esta situación de ansiedad se desarrolle. Como haber vivido una experiencia traumática, encontrarnos con obstáculos que nos dificulten llegar a un objetivo determinado o incluso el consumir determinadas drogas o estimulantes.

Síntomas de la ansiedad.

Los síntomas de la ansiedad son variados y dependen de cada persona. Normalmente, el paciente que sufre de ansiedad tiene taquicardias (ritmo anormal del bombeo del corazón), llegando a sufrir mareos o vértigos (sensación de que la cabeza da vueltas), falta de aire, palpitaciones, vómitos, pérdida del apetito o, al contrario, muchísimas ganas de comer, como si fuera indispensable. También puede provocar rigidez muscular, que puede producir dolor en músculos y articulaciones. Los pacientes que sufren de ansiedad también tienen alteraciones del sueño y del apetito sexual.

Esto a cuanto síntomas físicos, pero los psicológicos también son importantes. Lo más normal es que la persona que sufra de ansiedad sienta bloqueos, sensación de amenaza, agobios, inquietud, inseguridad, depresión, dificulta para tomar según qué decisiones. Todo esto, si no se trata como es debido, puede llegar a tener efectos devastadores para la persona.

Qué hacer si sufres ansiedad.

Teniendo en cuenta todo esto, lo primero que deberías hacer si te encuentras en una situación de este tipo, es acudir a tu médico habitual. Él te valorará, te hará un reconocimiento, para ver si es cierto que estás padeciendo de ansiedad.

Existen medicamentos que él mismo te puede recetar en ese caso, pero si ve que es algo más grave, lo más posible es que te mande ir al psicólogo, para que sea una especialista en la materia el que te examine más profundamente.

Porque la ansiedad se puede curar de muchas formas. Se puede tratar con medicamentos, con remedios naturales o través de terapia. La terapia es la opción más lenta y la que más esfuerzo por parte del paciente requiere, pero al final es la más oportuna. Ya que no se trata únicamente de curar la ansiedad que estamos sufriendo en ese momento, sino que lo importante es aprender a gestionar nuestras propias emociones, siendo capaces de afrontar las próximas situaciones de estrés que se nos vengan encima. Si somos personas propensas a sufrir ansiedad y decidimos que la medicación es la mejor vía, significará que cada vez que tengamos que enfrentarnos a una situación similar, tengamos que medicarnos. Por eso, lo mejor es que un especialista nos ayude a comprender nuestra mente y nos enseñe a cómo afrontar este tipo de situaciones que nos están causando una enfermedad.

Medicación para la ansiedad.

Pero, si por la razón que sea, optas por la medicación, lo más probable es que tu médico de cabecera te recete unas pastillas conocidas como ansiolíticos. Los ansiolíticos son unas sustancias psicotrópicas que tienen el fin de reducir la frecuencia cardíaca y mejorar la función respiratoria. Son muy eficaces en pacientes a los que la ansiedad les causa sensación de ahogo y taquicardias, ya que al poco tiempo de tomar estas pastillas, notarán una sensación de quietud dentro de ellos. Los ansiolíticos más recetados son el Xanax y el Valium, compuesto de diazepam. En el mercado existen numerosos ansiolíticos pero no todos son iguales: se diferencian en la duración de los efectos. Dependiendo de las horas durante las que se produzcan los efectos calmantes, podemos encontrar medicamentos de duración ultra corta (menos de seis horas), medicamentos de duración corta (menos de doce horas), medicamentos intermedios (entre doce y veinticuatro horas) y medicamentos e acción larga (más de veinticuatro horas).

Como todos los medicamentos, los ansiolíticos tienen la desventaja de producir efectos secundarios no deseados, como podrían ser mareos, sueño, insomnio, pérdida del apetito, fiebre, pérdida de reflejos y de masa muscular, hipotensión o confusión, entre otros.

Así que antes de tomar este tipo de medicamentos tendrás que tener en cuenta estos efectos secundarios y también tener muy presente el hecho de pueden llegar a crear adicción en pacientes que los toman por un periodo muy prolongado. Así que este tipo de medicamentos solamente debe tomarse en un momento concreto, cuando un médico así lo estime oportuno.

Remedios naturales para curar la ansiedad.

Así que, si no quieres optar por tomar ansiolíticos, también debes saber que existen ciertos remedios naturales que pueden ayudar a tu cuerpo y a tu mente a estar más calmados en situaciones de estrés.

Hacer ejercicio.

El método más eficaz para combatir el estrés es realizar ejercicio físico. Cuando hacemos ejercicio, nuestro cuerpo libera todas las tensiones acumuladas a lo largo del día. Debemos movernos al menos media hora al día, haciendo ejercicio intenso. Busca un deporte que te guste, con el que te sientas cómodo y hazlo todos los días para conseguir tener tu mente despejada. La natación es uno de los deportes más recomendados para tratar la ansiedad, pero también puedes hacer footing al aire libre, apuntarte a alguna clase de baile o boxeo o incluso comprarte una bici estática y usarla todos los días en tu casa. La clase de deporte depende de ti, pero tiene que ser algo que, mientras lo haces, te impida pensar en nada más. Además, al hacer deporte, se liberan endorfinas, las conocidas como hormonas de la felicidad, por lo que después de hacer deporte notaremos un estado generalizado de relajación y bienestar.

Este artículo donde te explicamos cómo superar la ansiedad también puede ser de tu interés.

Cuidar tu alimentación.

También debes cuidar tu alimentación. El azúcar y las comidas grasas ayudan a nuestro organismo a combatir de forma inadecuada las situaciones de estrés. Come cinco veces al día de forma equilibrada, tomando muchas verduras y frutas ricas en vitaminas. Por supuesto, evita las bebidas energéticas, el café, el té y las bebidas que contengan cafeína. Todas esas bebidas solo conseguirán ponerte más nervioso ya que fomentan la creación de adrenalina, haciendo que tu cuerpo esté en un estado total de alerta. Así que no tomes ninguna de estas bebidas, ya lo que necesitas es no tener más estimulantes dentro de tu cuerpo.

También puedes optar por tomar alguna infusión relajante que te ayude en momentos clave. Toma tila durante el día si ves que el estrés está empezando a hacer mella en ti. Y si por la noche no puedes dormir, tómate una infusión de valeriana o de hierba luisa para entrar en un estado de relajación y poder conciliar el sueño.

Controlar las horas de sueño.

Trata de dormir todos los días ocho horas. Las horas de sueño son imprescindibles para un correcto funcionamiento de nuestra cabeza y cuerpo. Si no puedes dormir, prueba a ponerte música relajante en la habitación antes de irte a dormir. Lee un rato mientras música clásica o chill out y trata de no pensar en absolutamente nada. Si tienes bañera, date un baño con aceites esenciales antes de meterte en la cama, así relajarás tus músculos y te será mucho más fácil conciliar el sueño. Esto es realmente importante, ya que no debes meterte en la cama estando en una situación de estrés. Intenta irte a la cama en el mayor estado de relajación posible. Si te cuesta dormir, también es buena idea hacer deporte por la tarde noche, para liberar toda esa energía acumulada antes de irte a la cama.

Aprende métodos de relajación.

Es importante que aprendas métodos de relajación para saber controlar mejor tu propio cuerpo. Puedes optar por hacer meditación o yoga, actividades que te enseñarán a respirar y a manejar tus emociones de una manera adecuada. Si estás sufriendo un ataque de ansiedad debes ser consciente de que la respiración es todo. Tienes que aprender a coger aire profundamente y a llevarlo a la parte que está por debajo del diafragma, respirando lo más lentamente posible. Si eres capaz de controlar esa parte de tu cuerpo, te resultará mucho más fácil afrontar una situación de estrés.

En tu cabeza mandas tú.

Tendrás que aprender también a manejar tu mente. La ansiedad suele venir cuando una persona tiene demasiadas cosas en la cabeza, cuando tiene muchas cosas por hacer, por ejemplo. Así que tienes que aprender a mantener tu cabeza enfocada en lo que estás haciendo en cada momento. Como si separaras con un muro el interior de tu mente y solamente pudieras prestarle atención a lo que estás realizando en ese momento. Si estás trabajando, no pienses en lo que tienes que comprar cuando estés en el supermercado. Si estás haciendo deporte, no pienses en la comida de mañana. Céntrate única y exclusivamente en lo que estés haciendo, así tu cabeza estará más ordenada y será más productiva. Si mientras haces una terea, estás pensando en otra, al final lo que consigues es no ser eficaz y tardar el doble de tiempo en hacer cada cosa. Así que, céntrate y olvídate de lo demás.

Pero, al final, lo más importante es lo que dije al principio: ponerse en manos de un especialista que te examine y dictamine qué es lo más aconsejable para ti. No te avergüences si la solución pasa por acudir a un psicólogo. Sin duda, será la persona más indicada para tratarte y ayudarte en este proceso. Él te guiará y te enseñará a gestionar tus emociones para poder curar de una vez por todas las ansiedad.

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