Las vitaminas nos ayudan a superar la depresión y la ansiedad

0 471

Las vitaminas nos ayudan a superar la depresión y la ansiedad, porque a partir de ellas nuestro sistema nervioso cumple con todos los procesos internos que tienen que llevar a cabo todas sus células. Debido a que las vitaminas son una serie de sustancias indispensables para nuestro organismo. Ya que, cumplen dentro de nosotros funciones reguladoras. Haciendo posible las reacciones de tipo bioquímico que garantizan nuestra vida. Además, debemos conocer que nuestro cuerpo no las puede elaborar. Por lo que necesitamos obtenerlas de los alimentos que consumimos diariamente. De tal manera, que son sustancias activas. Además, capaces de reaccionar con otros compuestos llamados sustancias pasivas. Porque forman parte de nuestras estructuras anatomo fisiológicas y no tienen capacidad de reacción.

El déficit de vitaminas ocasiona cuadros clínicos bien definidos. Los cuales ceden una vez que suministramos las cantidades adecuadas que nuestro organismo necesita para funcionar. Así mismo, ocurre en nuestro sistema nervioso quien es rector fundamental de nuestros órganos. Entre muchas otras funciones está relacionado directamente con nuestra salud mental.  Debido a que nuestro estado de bienestar psico neurológico depende de muchos factores. Dentro de los cuales, uno de los más importantes son los nutricionales. Y con ellos, el aporte adecuado de las vitaminas que nos ayudan a superar la depresión y la ansiedad. Entre otra larga lista de trastornos estudiados por la psiquiatría y la neurología.

Las vitaminas se dividen en hidrosolubles. Porque son solubles en agua. O bien, en liposolubles. Porque son solubles en grasas. Además, existe un tercer grupo de estas sustancias. Las cuales son de dudosa naturaleza. Y que en algún momento fueron consideradas vitaminas. Pero, se ha demostrado científicamente que no lo son. Entonces, reciben el nombre de vitaminoides, semivitaminas o falsas vitaminas.

Argumentos científicos de cómo las vitaminas nos ayudan a superar la depresión y la ansiedad

En la actualidad, existe evidencia científica de la directa asociación entre enfermedades psico nerviosas y la carencia de vitaminas. En tal sentido, ha quedado demostrado que la presencia de trastornos depresivos y ansiedad. Así, como también en la aparición de otros problemas. Tales como las alteraciones del estado de ánimo y del sueño. Las cuales, son producidas y/o agravadas por una deficiente o carente alimentación. De hecho, nuestros hábitos alimentarios se ha modificado significativamente en el tiempo. Seguramente por la creciente industrialización de nuestras sociedades. Al mismo tiempo, que nuestro tiempo se ha ido reduciendo a consecuencia del constante estrés al que estamos sometidos. Repercutiendo directamente sobre la calidad de nuestra alimentación. Incrementando significativamente el consumo de alimentos pobres en vitaminas, minerales y otros oligoelementos. Adicionalmente, ricos en calorías muertas. Muchas veces cargados de disruptores neuroendocrinos. Justificándose en la necesidad de alimentos accesibles y de preparación rápida.

Sin embargo, las consecuencias de ese todo multifactorial las estamos evidenciando. Cada vez con mayor frecuencia de aparición. Presentándose también en edades más tempranas de la vida. No obstante, se hace evidente la deficiencia de vitaminas y minerales. Por ejemplo, del ácido fólico, el hierro, el calcio, el selenio, la vitamina B12, el zinc, los ácidos grasos esenciales, entre otros. Los cuales, demuestran estar vinculados en patologías que alteran el estado de ánimo y el sueño. Tales como las deficiencias cognitivas, la depresión y la ansiedad. Exacerbando manifestaciones clínicas como fatiga, debilidad, dificultad de concentración. O bien, afectando de forma generalizada todo nuestro entorno cognitivo y conductual.

Las vitaminas nos ayudan

Además, estas deficiencias de nutrientes esenciales con mucha frecuencia provocan que el propio tratamiento psicofarmacológico rebote o sea refractario. Lo que explica por qué las vitaminas nos ayudan a superar la depresión y la ansiedad. Si las administramos en dosis adecuadas y permanentes a nuestro organismo.

Un tema con mucha tela que cortar

Existen muchas investigaciones serias que demuestran la asociación. Entre el ácido fólico y los ácidos grasos esenciales con el estado de ánimo. En consecuencia, con la presencia de síntomas de la depresión y la ansiedad. Por lo que son unas de las sustancias indispensables para el tratamiento coadyuvante de estas dos enfermedades.

Asimismo, sucede con la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados. Ya que, estos se relacionan con el tratamiento preventivo de las alteraciones de nuestro estado de ánimo. Dichos ácidos podemos encontrarlos en diferentes alimentos. Tales como aceites vegetales, frutos secos, semillas, pescados, mariscos y otras especies marinas. Dado que su consumo se encuentra implicado de forma directa con la reducción del riesgo a sufrir depresión.

Aparte, se ha podido evidenciar una estrecha asociación entre la falta de una dieta equilibrada y el deterioro cognitivo. Este último, signo cardinal de estas enfermedades como la depresión y la ansiedad. Puesto que al no ser equilibrada nuestra dieta cotidiana. Entonces, sufrimos carencias de ácidos grasos omega 3 en nuestra alimentación. Lo que desencadena consecuencias graves en el funcionamiento de nuestro organismo. Particularmente, en el sistema nervioso se presenta un deterioro cognitivo de manera progresiva. En conjunto, con trastornos del funcionamiento nervioso, psíquico y emocional. Manifestando, signos y síntomas clínicos propios de las patologías depresiva y de ansiedad.

Ya se sabe que los ácidos o grasas omega 3 son vitales. Porque los necesitamos para que nuestro sistema nervioso funcione adecuadamente. Aparte de un conglomerado de funciones que son indispensables para todo nuestro cuerpo. Tales como control de los niveles de colesterol, síntesis de la vaina de mielina que recubre nuestros nervios periféricos. Entre otras innumerables actividades funcionales como la prevención y tratamiento del cáncer. Todas, enfermedades que pueden ocasionar depresión y ansiedad.

Las vitaminas nos ayudan a superar la depresión y la ansiedad de forma efectiva

Todas las personas somos vulnerables a sufrir depresión y/o ansiedad. Ya sea, porque nos afecten directamente de forma primaria. O bien, porque aparecen como consecuencia de diagnósticos previos. Puesto, que todas las enfermedades pueden desencadenarnos problemas de depresión y de ansiedad. Sin embargo, hoy en día conocemos que la vitamina B12 y el ácido fólico están estrechamente vinculados a la serotonina. Porque intervienen tanto en su síntesis como en su metabolismo. Asimismo, tienen que ver directamente con la formación de nuestros neurotransmisores. Razón por la cual, juegan un importante papel en los procesos que regulan nuestro estado de ánimo. En tal sentido, muchos estudios científicos han evidenciado una importante deficiencia de vitamina B12 en pacientes que sufren de depresión. Observándose además, que se encuentra simultáneamente asociada a déficit de ácido fólico. Al mismo tiempo, que debido a ello han tenido una menor respuesta al tratamiento. Específicamente con antidepresivos y/o ansiolíticos.

Todo esto ha iniciado nuevos planteamientos para el tratamiento de estas patologías. Entendiendo, como fundamental que las vitaminas nos ayudan a superar la depresión y la ansiedad eficazmente. Por lo que el tratamiento con ellas, suplementándolas se ha venido sugiriendo a un primer plano.

¿Cuáles son las vitaminas que nos ayudan a superar la depresión y la ansiedad?

  • La deficiencia de vitamina B12 tiene muchas implicaciones. Ya que, repercute sobre el estado de ánimo, la atención, la concentración y la memoria, entre otras funciones cognitivas. Por eso, se relaciona con disfunciones mentales de diversa etiología. Igualmente, sucede con los valores disminuidos de ácido fólico. También, están implicados en la aparición de síntomas de depresión. Así, como de síntomas como la irritabilidad, la confusión, la apatía, la abulia y la apatía. Asimismo, se ha visto su relación con las demencias.
  • Los niveles de vitamina B6 son importantes precursores de serotonina y de triptófano. Por lo que está involucrada principalmente con el inicio y el mantenimiento de los síntomas manifiestos de depresión. Sin embargo, nuestro organismo no tiene capacidad de almacenar vitamina B6. Lo que hace que tengamos que regenerarla constantemente. Por medio de las fuentes alimenticias que la contienen y de suplementos de vitaminas. Entre ellas, están los lácteos y sus derivados. También, pescados, salmón, atún, zanahorias, espinacas y semillas de girasol.
  • La vitamina C y la vitamina E son antioxidantes que nuestro sistema nervioso necesita. Estos se encuentran asociados a la prevención de las alteraciones del estado de ánimo. A pesar, de que todos los días la investigación continua en búsqueda de más evidencias. Pero, ya existen muchos datos estudiados al respecto. Particularmente, la vitamina C o ácido ascórbico ha sido asociada a la reducción de las consecuencias que producen las alteraciones del estado de ánimo. Mientras, que la vitamina E o  alfa – tocoferol se ha encontrado relacionada con la disminución y mejoría de los síntomas y manifestaciones clínicas de la depresión.

Las vitaminas nos ayudan

Las vitaminas nos ayudan a superar la depresión y la ansiedad. Los minerales y oligoelementos también

  • La deficiencia de hierro produce anemia carencial. Por lo que produce muchos síntomas relacionados. Tales, como la fatiga crónica, la apatía, la falta de concentración y la irritabilidad. Estos, pueden aparecer por sí solos o en conjunto. Desencadenando también episodios de depresión y/o ansiedad. Además, pueden ser causantes o traer como consecuencia otros trastornos. Por ejemplo, como alteraciones del sueño, del estado de ánimo e incluso demencias. Por otro lado, pueden presentar deficiencias de hierro aquellas mujeres que se encuentran en tratamiento con anticonceptivos orales. Pero, que no tienen anemia. Y estas son más propensas a desarrollar depresión y ansiedad, según han revelado algunos estudios científicos realizados.
  • El déficit de zinc que es un mineral esencial ocasiona inmunosupresión en el organismo. Por lo que puede estar relacionado con el comienzo de las manifestaciones clínicas de la depresión y la ansiedad. Asimismo, el mantenimiento de los síntomas se asocia a la deficiencia sostenida de zinc en nuestro cuerpo. Cabe destacar, que el tratamiento con medicamentos inmunosupresores incrementa las posibilidades de padecer de depresión y de ansiedad.

El triptófano es un aminoácido esencial de vital importancia

La falta de triptófano ocasiona problemas depresivos y de ansiedad. Lo que se ha podido corroborar en personas que tienen hábitos de vida saludables. Además, con presencia de otros trastornos asociados. Tales, como las alteraciones del sueño. Principalmente ocasionados por una dieta no muy equilibrada. Debido a que el triptófano es un aminoácido esencial. El cual es necesario para que podamos sintetizar serotonina y melatonina. Ambas, fundamentales para que nuestro estado de ánimo pueda mejorar. Además, de que actúan regulando nuestro ritmo circadiano. Es decir, nuestro ciclo sueño – vigilia. Asimismo, las mujeres que tienen una alimentación adecuada. Suelen tener mayor vulnerabilidad a la hora de obtener los beneficios de mejorar su estado de ánimo. Esto con respecto al sexo masculino.

El triptófano, también tiene efectividad en aquellas personas que tienen antecedentes de familiares. Es decir, que han presentado alteraciones del estado de ánimo. No obstante, en todos los seres humanos, se ha demostrado que la carencia de triptófano interfiere con muchas funciones. Directamente, entorpece los procesos cognitivos. Restándoles flexibilidad a la actividad mental. A su vez, influye sobre la capacidad de discriminación visual y sobre la memoria episódica. Entre muchas otras actividades funcionales.

Finalmente, es recomendable el uso de triptófano en personas que sufren trastornos del sueño. O bien, que tienen trastorno depresivo o de ansiedad. Ya que, provee de beneficios terapéuticos. Activando los mecanismos asociados a la melatonina. Asimismo, puede influir sobre aquellos cambios conductuales que dependen de la síntesis de serotonina. Este es un neurotransmisor que regula reacciones como la agresividad, la ira y la impulsividad.

 

¿Te ha gustado?
También podría gustarte
Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada.