Liposucción – Riesgos, tratamientos, resultados y precios

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La liposucción es una de las técnicas de operaciones estéticas más conocidas. Aunque es cierto que son pocos los años que lleva practicándose abiertamente en España. Antes, las personas que querían someterse a esta operación, siendo la inmensa mayoría —alrededor de un noventa por ciento— mujeres, tenían que salir del país para realizarse estas operaciones en sitios donde no fuera tan caro como en España. Además, antes, las clínicas que ofrecían este tipo de servicios era muy pocas y hablar de la cirugía estética estaba considerado como una especie de tema tabú. Nadie, jamás, admitía que se había sometido a una operación estética, aunque eso fuera más que evidente.

Los tiempos han cambiado y esto ya ha dejado de ser tabú. El que una persona se opere una parte de su cuerpo con la que no está contenta es algo muy habitual y ya ha dejado de estar mal visto. Las mujeres se aumentan los pechos, los hombres se marcan los abdominales, ambos sexos deciden hacerse liftings para eliminar arrugas y signos de expresión. También son muchos los que quieren eliminar gran parte del vello de su cuerpo o incluso que quieren modificar el color de su piel. Pero la gran mayoría lo que quiere es tener un cuerpo escultural y no tener nada de grasa en ninguna parte del cuerpo. Y ahí es cuando nació la liposucción.

La liposucción es una técnica de estética que busca eliminar la grasa localizada en algunas partes del cuerpo. Esa grasa localizada es una grasa persistente, que no se elimina ni haciendo ejercicio ni haciendo dieta. Por lo tanto, si una persona no se siente a gusto con su cuerpo pero no ha intentado antes hacer dieta, hacer ejercicio y llevar una vida sana, debe olvidarse por completo de la liposucción, porque esta operación no tiene la finalidad de que una persona adelgace.

Para eso existen otro tipo de intervenciones, hay otras opciones que las personas que quieran adelgazar (porque realmente lo necesiten y ese exceso de peso suponga un peligro para su salud) pueden tener en cuenta, como lo de colocarse un balón intragástrico o hacerse una reducción de estómago. La liposucción no es para eso, es para ayudar a las personas que quieren hacer desaparecer la grasa de un lugar concreto de su cuerpo a que lo consigan de esta forma.

Sobre todo se utiliza para eliminar la grasa localizada en los muslos y glúteos y también en zonas problemáticas como los brazos. Grasa que es muy difícil de quitar aun haciendo mucho ejercicio.

En qué consiste la liposucción.

La liposucción es una operación relativamente sencilla, aunque tiene su grado de peligrosidad, como cualquier otra intervención, sea del origen que sea. Consiste el disolver la grasa de una determinada parte del cuerpo para después sustraerla mediante unas cánulas que están conectadas a un sistema de aspiración.

Antes de someterte a esta operación o a cualquier otra, sea de la naturaleza que sea (no creas que por ser de carácter estético no tienes que cumplir esta condición) debes asesorarte muy bien. Si no sabes por dónde empezar, lo mejor es que acudas a tu médico habitual y le expongas la situación. Él te ayudará y te aconsejará, diciéndote qué cosas debes tener en cuenta antes de operarte, si esa operación te dará los resultados que buscas y las contraindicaciones de este tipo de operaciones. Normalmente las liposucciones se realizan en clínicas privadas especializadas en ese tipo de intervenciones estéticas, así que lo más normal es que tu médico te aconseje ir a alguna de estas clínicas especializadas. Una vez allí, te harán una serie de pruebas, tales como una analítica de sangre o radiografías si fueran necesarias, para determinar si la operación es compatible con tu estado de salud y si servirá para conseguir el objetivo que tú quieres.

Riesgos que conlleva la operación.

En esa clínica te tendrán que explicar también los riesgos y contraindicaciones que conlleva este tipo de operaciones, que pueden ser varios. El primero puede ser que existan ciertas complicaciones como sangrado de la zona y que salgan hematomas del tipo de moratones en la zona intervenida. También puede ser que se infecte, ya sea porque no se ha curado bien la zona operada después de la operación o bien porque durante esta se haya trasmitido algún tipo de infección que se haya quedado dentro del organismo de la persona que está siendo operada. Puede ocurrir también que salgan bultos no deseados o que queden cicatrices si no se practica la liposucción como se debería. También es posible que haya algunos problemas a la hora de administrar la anestesia. El tipo de anestesia dependerá del tamaño de la zona que se vaya a intervenir, pudiendo ser general si la zona o zonas abarcan mucha piel o local si la zona es pequeña. Incluso se puede recurrir a la epidural si la zona es pequeña y está localizada en la parte inferior del cuerpo del paciente. Aplicar anestesia siempre es un riesgo en sí mismo, así que antes te tendrán que hacer analíticas de sangre para ver el grado de coagulación de la misma para tenerlo en cuenta en caso de que existan complicaciones.

Como verás, no son pocas las contraindicaciones y riesgos que sufre una persona cuando se somete a una liposucción, así que por ello es necesario que el paciente se informe muy bien sobre todos los extremos de la misma y que siempre, y ante todo, acuda a una clínica especializada que tenga todas las garantías sanitarias exigidas por la ley en ese momento y que cuente con médicos, anestesistas, cirujanos y ayudantes con la cualificación necesaria.

No pienses que por ser una operación de estética los riesgos son menores y que da igual acudir a una clínica de menos prestigio porque esta es más barata. Si piensas así, estarás muy equivocado. Lo primero es siempre tu salud, así que asegúrate de que las personas que te van a tratar son las mejores para que los resultados sean siempre los mejores.

Más cosas que debes saber sobre la liposucción.

En cuanto a la operación en sí, decíamos que era relativamente sencilla. Consiste en disolver aquella grasa que se quiere eliminar para después succionarla a través de cánulas, que serán más finas o más gruesas dependiendo de la cantidad de grasa y la extensión de la zona que se vaya a tratar. Normalmente la operación dura unas dos horas, aunque siempre depende de la cantidad de grasa que se quiera eliminar. Es posible que si la zona a operar ha sido muy grande, se le recomiende al paciente quedar ingresado en el centro médico durante unas veinticuatro o cuarenta y ocho horas. También se podría recomendar si la salud del paciente así lo exigiera. Pero lo normal es que manden al paciente a su casa el mismo día de la intervención, una vez que los síntomas de la anestesia se han pasado por completo. Por eso se recomienda que un familiar acompañe al paciente a esa operación, para después poder llevarle a casa, ya que es posible que se encuentre desorientado o muy cansado después de la anestesia y le resulte muy complicado conducir o coger cualquier tipo de transporte público.

En el mismo quirófano, una vez que ya se haya extraído toda la grasa del cuerpo del paciente que se quería extraer, se vendará la zona con una faja que el intervenido deberá llevar durante al menos treinta días. Esto se hace para que la piel sobrante se amolde perfectamente a la nueva silueta y que no queden zonas más abultadas que otras. Se busca uniformidad, que la piel quede firme, tersa e igualada, además de evitar que salgan zonas amoratadas.

El paciente deberá guardar reposo durante unos días. Lo normal es que pueda volver al trabajo a los dos o tres días de haber sido intervenido, pero es posible que el médico le recomiende guardar reposo absoluto durante una o dos semanas, dependiendo de las características del propio paciente y de la intervención a la que se haya sometido. Eso sí, es importante que el paciente no haga ningún esfuerzo extremo durante más o menos cuatro semanas. Tendrá que evitar el deporte que requiera mucho desgaste físico y realizar ciertos movimientos o actividades que puedan requerir mucho esfuerzo.

Resultados.

El cambio será más que evidente. La piel se verá muchísimo más tersa, con menos volumen y la pérdida de peso también se dejará ver. Pero eso sí, esto tardará un tiempo en notarse. Los pacientes que se someten a una liposucción piensan que al día siguiente de haberse sometido a esta operación ya se les notará y habrán perdido mucho peso y volumen de un día para otro. Pero no es así. Para que el cambio empiece a advertirse deberán pasar algunas semanas. Además, es necesario que el paciente se siga cuidando después de la intervención. Deberá llevar una dieta para evitar la acumulación de grasa y hacer ejercicio muy a menudo. El paciente deberá ser advertido de todo esto por el facultativo que trabaje en la clínica donde se realice la operación, siendo posible que allí mismo le estipulen una dieta a seguir y una serie de ejercicios recomendados para que la grasa no vuelva a localizarse en la zona que ya ha sido intervenida.

Si lo que quieres es redefinir tu cuerpo, no solo quitando grasa, sino aumentando ciertas partes o moldeándolas, tu mejor opción será la lipoescultura. Es una técnica parecida a la liposucción, pero que aprovecha la grasa succionada para implantarla en otras partes del cuerpo que necesitan aumentarse un poco. Así, por ejemplo se puede inyectar esa grasa en los pómulos para elevarlos.

Precio de la liposucción.

En cuanto al precio de la liposucción, varía mucho dependiendo de la extensión de la zona que se quiera intervenir y de la cantidad de grasa que se tenga que sacar. Operar el abdomen puede suponer un desembolso de 2.000 a 6.000€, los brazos de 1.500 a 4.000€, la espalda de 1.000 a 3.000€, el pecho de la mujer de 2.500 a 6.000€, el pecho en el hombre de 2.500 a 4.000€, los glúteos (una de las zonas más solicitadas) de 1.500  a 3.000€, ciertas partes del cuerpo como la papada, el mentón o las mejillas de 2.000 a 4.000€, la parte de atrás de los muslos y las rodillas 1.800 a 3.000€, la cadera tanto en hombre como en mujer, de 1.600 a 5.000€, al igual que la cintura. Si lo que se quiere operar es la parte exterior de los muslos, el precio irá de 1.600 a 5.000€.

Como se puede ver, el precio es muy variado y dependerá mucho de cada clínica y de cada paciente, por eso es necesario mirar bien todas las alternativas buscando la que mejor se adapte a nosotros. Muchas de las clínicas que ofrecen este tipo de servicios dan facilidades de pago como el pago a plazos, por lo que es mucho más asequible para más personas.

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