Peeling – Riesgos, tratamientos, resultados y precios

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En la era en la que vivimos, en la que la imagen lo es todo, necesitamos estar siempre perfectos. Queremos no tener arrugas, tener una piel tersa y libre de manchas, olvidarnos de los granos y el acné, no tener celulitis ni piel de naranja, ni tampoco grasa en ninguna parte del cuerpo. Queremos cada vez más y lo queremos cuanto antes. Por eso no es de extrañar que cada poco tiempo salgan nuevas técnicas que nos ayuden a conseguir estos objetivos de una manera eficaz, sencilla y rápida.

Una de esas técnicas que tan de moda está hoy en día es el peeling. El peeling es una técnica que se lleva a cabo en lugares especializados y que consiste en aplicar técnicas de exfoliación sobre el rostro para conseguir eliminar arrugas pequeñas, marcas y manchas producidas por el sol o la edad.

Su nombre proviene del inglés, concretamente del término “to peel”, que significa pelar. Porque lo que se hace es echar unos productos en el rostro que eliminan las células muertas haciendo que la piel se regenere y luzca más hidratada, joven y luminosa.

No solo sirve para eliminar las pequeñas arrugas y quitar manchas y marcas, sino que también favorece la creación de colágeno por parte de nuestra propia piel. También hace que tengamos mejor circulación en esa parte del cuerpo y prepara nuestra piel para que los productos de belleza que usemos en un futuro tengan más efecto. En conclusión, no solo vale para atacar cosas que no nos gustan de nuestra piel, sino que también sirve para prevenirlas. Previene, así, la aparición de arrugas y de manchas, por lo que cada vez son más jóvenes los usuarios de esta técnica.

Tipos de peeling.

Existen tres tipos de peeling, dependiendo del mecanismo que se use para llevarlo a cabo. El primero es el peeling mecánico, ese que usa un material como un cepillo con el que se arrastra un elemento duro (como pueden ser trocitos de piedra o cristales) para eliminar las células muertas de la piel. El segundo es el peeling químico, que cumple la misma función, pero esta vez a base de usar productos químicos, tales como ácidos. Y, por último, tenemos el peeling físico, que se hace a través de un láser y cuyo fin principal es eliminar la capa más superficial de nuestra piel por completo, haciendo que la de abajo se regenere por sí misma para ocupar el lugar de la que hemos exfoliado.

También hay diferentes tipos de peeling dependiendo, básicamente, del grado de profundidad que tengan las marcas, manchas o arrugas que queramos eliminar, pudiendo tratarse entonces de peeling superficial, medio o profundo.

De estos tres tipos de peeling, el que más problemas presenta es el peeling químico, por considerarse el más abrasivo. Esto se debe a los ingredientes que se usan a la hora de aplicarlo, que pueden ser, por ejemplo, ácido salicílico, ácido glicólico o fenol.

Riesgos del peeling químico.

Los riesgos que corre una persona que se somete a este tipo de peeling son varios, y es importante tenerlos en cuenta antes de decidirse por este tratamiento. Puede producirnos alergia en la piel, hacer que nuestra piel se pigmente más de lo debido, o, al contrario, que pierda su pigmentación. Que aparezcan herpes bucales también es posible, o que salgan ampollas o costras o se desarrollen enfermedades bacterianas. Además, si el tratamiento no se realiza como es debido, puede ser que queden cicatrices permanentes no deseadas.

Qué hacer antes de someterte a un peeling.

Lo primero que debes hacer si estás pensando en hacerte un peeling es acudir a tu dermatólogo. Él te hará una serie de pruebas que determinarán si necesitas ese tratamiento y, en caso de necesitarlo, cuál es el que resultaría más beneficioso para ti, no solo importando el tipo de peeling que sería mejor aplicar, sino también la profundidad que se necesitará para conseguir los resultados deseados.

Una vez aclarados esos puntos, tu dermatólogo te dará una crema preparatoria, conocida como “crema prepeeling”, que te la tendrás que aplicar en el rostro por un tiempo que puede ir desde los quince hasta los treinta días antes de someterte al tratamiento. Esto se hace con el fin de preparar la piel para el peeling que vendrá después, intentando que la piel esté lo más receptiva y cuidada posible para que se elimine el mayor porcentaje de defectos posible. Esta crema sirve también para evitar los posibles efectos adversos de los que hablaba antes, sobre todo los relativos a la pigmentación de la piel.

Elige el peeling que mejor se adapte a ti.

Una vez que la piel esté perfectamente preparada, es el momento de realizar el peeling. Por ejemplo, el peeling de ácido retinoico es el ideal para eliminar las estrías indeseadas. Este tipo de peeling tiene la característica de ayudar a la piel a crear muchísimo colágeno, que es lo que se necesita para que nuestra piel esté elástica y no sufra cuando existan cambios en ella. Una falta de colágeno puede ser la causa de que aparezcan las estrías, así que con este peeling se intenta que sea nuestro propio cuerpo el que lo genere, para eliminar las que ya han aparecido y para evitar que salgan más.

Otro tipo de peeling es el de ácido gligólico, que está más enfocado a eliminar las pequeñas arrugas y manchas que salen como consecuencia de haber pasado tiempo al sol. Aunque es cierto que también se usa para eliminar pequeñas estrías. Es común usar este peeling en el rostro, pero también en el cuello y en las manos.

El peeling de fenol es uno de los más abrasivos pero también uno de los que mejores resultados dan. Está recomendado para aquellas personas que quieran eliminar arrugas muy marcadas y líneas de expresión que ya llevan tiempo en el paciente. Dado que es tan abrasivo, solo se usa en los casos más extremos. Eso sí, aporta al instante (en apenas media hora de sesión) un aspecto muchísimo más rejuvenecido, por lo que es tan popular, porque los efectos son visibles de inmediato.

También existe un peeling indicado para las personas que quieran eliminar las marcas de acné o aquellas marcas que han dejado en el paciente pequeños abultamientos en la piel. También para aquellas personas que sufran hiperpigmentación en algunas zonas de su piel. Este es el peeling de resorcinol.

Y, por último, tenemos el peeling de ácido salicílico. Este sirve para blanquear la piel y reducir arrugas, básicamente. Es el más pesado, por decirlo de alguna manera, ya que el tratamiento puede durar hasta diez días para que veamos resultados y debe repetirse cada dos o cuatro semanas, dependiendo del paciente. Consiste en aplicar en la piel una solución alcohólica del treinta y cinco por ciento durante unos cinco minutos, para después neutralizarlo con agua.

El número de sesiones depende mucho de cada persona, del tipo de piel que se trate, el tipo de tratamiento que haya escogido y la metodología que se vaya a usar y, sobre todo, los resultados que se estén buscando. Lo más normal es que cada sesión dure una media de treinta minutos y se tenga que repetir dejando una semana entre sesión y sesión.

Recuperación tras el peeling.

En cuanto a la recuperación, depende mucho también del tipo de tratamiento al que se haya expuesto el paciente. Para los peeling superficiales, no hay ningún problema, en un par de días la cara estará como nueva. Pero, por ejemplo, para los peeling profundos y, sobre todo, en los que se una como agente químico el fenol, es probable que tengamos la cara hinchada y enrojecida durante un par de semanas. Es posible también que en ese periodo de recuperación salgan algunas costras o escamaciones en la parte de la piel donde se ha realizado el tratamiento. Es algo normal que forma parte del proceso de curación. Pero es importante que no quites esas costras, sino que hay que dejar que ellas mismas se caigan. Si las quitamos o las arrancamos, corremos el riesgo de que después nos queden marcas y eso es justo lo contrario de lo que se busca cuando una persona se somete a un peeling.

Después del peeling es necesario hidratar la piel, al menos durante una semana. Esta hidratación se hará mediante una crema especializada para ello y que será prescrita por nuestro dermatólogo. También es importante usar algún tipo de crema con protección solar, que sea superior a treinta. Hay que echársela cada cuatro horas cada vez que salgamos al aire libre, para asegurarnos de que la protección contra rayos UVA y UVB es completa. También hay que tener cuidado con el maquillaje, ya que debemos usar uno hipoalergénico para evitar que nuestra piel sufra con elementos que podrían dañarla.

Trucos para la recuperación.

Existen algunos trucos caseros que puedes emplear para mejorar el proceso de recuperación tras el peeling. Uno de ellos es preparar una infusión de manzanilla y, una vez que esté fría, empapar una toalla con el líquido y colocarla en forma de compresa en la zona donde se haya hecho el tratamiento. También es importante que evites los cambios bruscos de temperatura y que no te expongas demasiado a la luz directa ni del sol ni de fluorescentes. Puedes acudir a un centro especializado para que una vez a la semana te realicen una hidratación profesional profunda para asegurarte de que tu piel no pierde elasticidad y que el peeling tiene los mejore resultados posibles. Puedes usar para limpiarte la cara o la zona donde te hayan hecho el peeling, geles específicos que contengan ácido glicólico.

Precios del peeling.

En cuanto a los precios, depende mucho del sitio donde te lo realices, del tipo de peeling al que te vas a someter y la profundidad que quieras alcanzar. Mi recomendación es que siempre te pongas en manos de un profesional. Que primero visites a un dermatólogo, ya sea de la seguridad social o de la medicina privada, para que te asesore y te ayude. Una vez que hayas decidido que te lo quieres hacer, acude a un centro de reconocido prestigio. Por ejemplo, Centros Único ofrecen este tratamiento por unos doscientos cincuenta euros, donde van incluidas cinco sesiones. También Felicidad Carrera ofrecen el peeling, donde la sesión varía entre los ciento cincuenta y cinco y los trescientos sesenta euros. Y como estas, muchas casas especializadas más, como Clínica Londres (donde una sesión cuesta entre cien y ciento sesenta euros) o Instituto Médico Láser (donde la sesión llega casi a los mil euros)

Resultados del peeling.

El resultado será una piel más tersa, más iluminada y más hidratada a la vista. Con las arrugas y las marcas de expresión disminuidas. Las marcas de acné y las manchas de sol también habrán casi desaparecido, ya que con estos tipos de tratamientos se consigue que la pigmentación de la piel se unifique y sea la misma en toda la zona. Y, lo más importante: ayuda a que la propia piel genere colágeno, lo que evitará que en un futuro las arrugas se marquen y las manchas empiecen a salir.

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