Los 4 pilares fundamentales de una pareja

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Los 4 pilares fundamentales de una pareja vienen de la mano con los 4 acuerdos. Los cuales son base fundamental en la convivencia de las relaciones universales de nuestra vida. Constituyendo además la estructura de soporte en la cual se fundamenta nuestra relación de pareja. Por lo que puede hacer de esta una estrecha unión que perdure a través del tiempo. O bien, si no se cumplen pueden llevar a su desmoronamiento más temprano que tarde.

Asimismo, los 4 pilares fundamentales a los cuales debemos acercarnos tienen principios. Estos son los valores morales que nos rigen como seres humanos. Los mismos que debemos poner en práctica a diario en nuestra vida cotidiana. Pero que se hacen especiales cuando hacemos frente a una relación única y auténtica. La cual tiene su sustento en el amor y la felicidad. Y como bien dijo Mahatma Gandhi “La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía”.

Actualmente, parejas hay muchas, muchos tipos y muchas variedades. Pero, hemos de preguntarnos si realmente somos parte de una pareja sana. Sin definirnos como normales. Porque allí, comenzarían válidas discusiones para querer establecer el parámetro de normal. Lo que es para este y todos los tiempos algo subjetivo. Ya es sabido que lo que es normal aquí en España, puede no serlo en medio oriente, en Islandia, Suramérica o África. Lo que no quiere decir que los españoles seamos los únicos normales en asuntos de pareja y los demás no. Pues, comenzarían también muy justos conflictos porque desde aquellas latitudes pueden estarnos viendo como anormales. Pero nosotros sentimos vivir dentro de nuestra concebida normalidad. Definitivamente, el entendimiento es más complejo de lo pensado y en este caso partimos de definiciones totalmente subjetivas. Aunque sean llevadas como estándar de un conjunto.

Los 4 pilares fundamentales de una pareja fortalecen la relación para siempre

La mayoría de las personas queremos una relación verdadera. La cual perdure en el tiempo y estreche fuertes lazos de unión. Sobre todo que cada uno sea para el otro esa media naranja tan anhelada. Por eso, los 4 pilares fundamentales nos hacen ese compañero o esa compañera fiel e incondicional. Pues, cuando alcanzamos cierto grado de estabilidad emocional y madurez necesitamos reafirmar una relación seria de pareja.

los 4 pilares fundamentales

En el transcurso de nuestra vida llega siempre el momento de la necesidad de compañía. Más allá del deseo y el impulso sexual. Por eso, los 4 pilares fundamentales en una relación tratan de que el amor y el sexo se compenetren y complementen el uno con el otro. Seguramente, allí es donde comenzamos a encontrar y  conocer a nuestra pareja. Es posible, que empecemos a verle lo que antes no le veíamos. Entonces, sentimos que el amor oscila en intensidad. O bien, que no somos los mismos ni sentimos lo mismo todos los días. Incluso, podemos experimentar la sensación de que ha desaparecido esa chispa mágica que nos acercó. Por eso, nuestra visión cambia y ya las cosas no son como cuando iniciamos la relación. Ya no vemos solo amor. Sino que la persona que tenemos a nuestro lado pareciera comenzar a tener defectos.

En las buenas y en las malas los 4 pilares fundamentales nos edifican

Sin embargo, no se trata de que ya no estemos enamorados o que hayamos dejado de amar. Sino que sin darnos cuenta nos ha absorbido un área de confort que hizo monótona nuestra relación de pareja. La mayoría de las veces, sin darnos cuenta. Peor aún, que si no espabilamos pronto y reaccionamos ante nuestros verdaderos sentimientos. Entonces, nuestra relación puede sufrir daños y en el peor de los casos resquebrajarse. Siendo allí, cuando nuestros valores deben tomar acción. Cargándonos de paciencia, amor, lealtad, sinceridad, comprensión, entendimiento y tolerancia. Es allí donde os cuatro pilares fundamentales sirven de estructura invencible para edificar nuestra relación.

Por eso apliquemos los 4 pilares fundamentales en nuestra pareja

los 4 pilares fundamentales

  1. Hagamos siempre lo que mejor podamos

Lo que significa esmerarnos en nuestro esfuerzo máximo mutuamente. Si de nuestra pareja se trata. Este pilar, al igual que las demás reglas son para ambos. Simultáneamente debemos trabajar en hacer un vínculo de pareja afectivo, fuerte, estable y perdurable.

No debe interesarnos cuán enojados estemos. Ambos o en su defecto uno de los dos debe guardar prudencia para buscar las soluciones. Porque debe ser alguien quien dé un paso adelante para la tregua que reivindique y sane la situación que aqueja. Ciertamente, la pareja es un constante dar y recibir. Aunque parezca que fuese sin nada a cambio. Generalmente, sí se gana una relación estable que madura conforme va pasando el tiempo. Así pasemos por momentos muy duros que nos hagan sentir cansados.

Lo importante, es poner siempre la balanza que equilibre nuestra relación de pareja. Claro está que siempre uno de los dos siempre debe ceder. Pero, debe haber un equilibrio en ello y eso hay que reflexionarlo. Si somos nosotros quien siempre cedemos. En algún momento le toca a nuestra pareja reflexionar y actuar. Y si es nuestra pareja quien cede. Entonces, a pensar y manos a la obra. Porque es momento de dar el paso a ceder. Reflexionando nosotros mismos. Dando una muestra de amor comprensivo, humilde y reflexivo. Porque si no tomamos medidas a tiempo las conductas egoístas y/o soberbias pueden adueñarse de nuestra relación. Significando ruptura y daño emocional en nuestros lazos afectivos. Los cuales valen más que cualquier cosa.

Luego de tener diferencias o discusiones. Lo mejor es darnos un espacio personal para meditar. Si nos enganchamos, el próximo encuentro será para continuar los reclamos. Mientras que si nuestra internalización es racional arreglaremos las diferencias. Por eso, debemos hacer siempre lo mejor que podamos. Esforzándonos al máximo para entender a nuestra pareja.

  1. Honremos nuestras palabras

Siempre debemos ver en qué debemos y podemos mejorar como personas. Fortaleciéndonos de nuestras cualidades y explotándolas al máximo. Aceptando nuestras equivocaciones. Pues eso nos hace más fuertes como humanos y como pareja. Ayudándonos al crecimiento personal. Lo que no significa ser débil. Sino por el contrario nos hace valientes guerreros.

Todo eso implica que debemos ser impecables con nuestras palabras. De esa forma las estaremos honrando. Ya que, pensar con la bilis y el hígado no nos da la razón. Por el contrario, nos la quita. Entonces, el objetivo en una discusión no es ganarla a costa de lo que sea. Incluso, sin medir nuestras actuaciones. Porque eso se engancha a que de nuestra boca salgan palabras hirientes de las que después nos podemos arrepentir. Por ello, uno de los cuatro pilares fundamentales lleva inmerso “no lastimar a nuestra pareja”.

Hay muchas formas de lastimar a otra persona. En este caso, que se trata de nuestra pareja. Igualmente puede sentirse lastimada. Por lo que no debemos ocupar lo que nos ha confiado. Es decir, no debemos hacer daño ante sus secretos, sus sueños, sus debilidades y sus miedos. Porque no confiará más en nosotros. Además, no es justo utilizar esos argumentos para pretender ganar cualquier disputa que tengamos.

En nuestra relación tiene que existir el afecto una norma inquebrantable. Esta se trata de que nuestra pareja confía en nosotros. Al mismo tiempo que nosotros confiamos en nuestra pareja. Por eso, nos contamos lo que nos ocurre, nos apoyamos y nos comunicamos. Aún más en medio de las diferencias es cuando debemos hablar y comunicarnos. Si intercambiamos bien nuestras ideas, honestamente sin tintes grises. Entonces, estaremos siendo asertivos, resolveremos el problema y estaremos estrechando nuestra relación. Aumentando la confianza mutua y dispersando las molestias. Evitando daños que se vuelvan irreparables.

  1. No nos tomemos nada personal

Por regla en la vida. No sólo con nuestra pareja. Sino en todos los aspectos de nuestra existencia. Lo ideal, es que no nos tomemos a personal los problemas y las diferencias. Está claro, que en ninguna pareja las dos personas piensan igual. Pues, ya dice el dicho cada cabeza es un mundo. Y cada mundo es distinto. No obstante, uno más de esos 4 pilares fundamentales es que debemos partir del entendimiento. Por lo que en una pareja debemos plantearnos la comprensión y la comunicación como una obligación de ambos.

Para ello, saber que cualquiera de los dos está expuesto a tener un mal día en cualquier momento. Entonces, es ahí cuando no debemos tomarnos nada personal. Por ejemplo, comentarios, bromas, juegos, llamados de atención y hasta reproches. Sino que debemos dejar pasar y aprender a conservar la calma. Manteniendo el control de nuestro propio centro como que si estuviéramos haciendo yoga o pilates. Es decir, es cuestión hasta de crecer como personas. El hecho de que nada nos pase y nada nos turbe.

La tolerancia y la comunicación son la columna vertebral de nuestra relación de pareja. Porque de ellas parte la confianza. Esta nos permitirá expresar cómo nos sentimos. Si estamos mal, sin ánimo o nos pasa algún problema puntual. Ya sean situaciones que debamos resolver solos. O bien, se trate de otras que nuestra pareja nos ayude a resolver. Incluso cuando no se lo estemos pidiendo. Lo que no debemos hacer ninguno de los dos es tomar las cosas a mal. Sino buscar siempre el por qué de los acontecimientos y las conductas. Pues, siempre existe una razón de ser para todo y de un lado su solución.

Lo mejor, es que nunca saquemos nuestras propias conclusiones. Sin antes preguntar cómo podemos ayudar.

  1. No debemos estar suponiendo

Hacer suposiciones sin averiguar la verdad está muy mal. En general, en todos los aspectos de nuestra vida. Sin embargo, en nuestra relación hacer suposiciones sin fundamento es muy dañino. Aunque notemos alguna actitud distinta en nuestra pareja. Lo correcto es comunicarnos y asegurarnos de saber qué ocurre. Pero, no debemos hablar mal, hacer malos comentarios ni hacer conclusiones infundadas. Porque se trata de suposiciones que pueden convertirse en un bumerán tóxico. Perjudicándonos a ambos y a la relación de pareja.

Debemos tener presente que cuando amamos a alguien deseamos que se sienta bien. Eso contribuye a que evitemos al máximo los malos entendidos. Por eso, si estamos molestos, nunca debemos desquitarnos con nuestra pareja. En todo caso, debemos darnos un profundo respiro y reflexionar. Porque el malestar seguro se nos pasará. Pero cuando rompemos algo en nuestra relación la cicatriz o el daño puede dejar consecuencias. Por ello, apostemos siempre por una adecuada comunicación.

Una cosa es lo que podamos estar imaginando y otra lo que en realidad pueda estar ocurriendo. Entonces, debemos ser muy cuidadosos a la hora de suponer no se trata de suposiciones. Sino de verificar y asegurarse de conocer la verdad. Por su puesto, de boca de quien nos importa que es nuestra pareja. Sin enojos o supuestos. Simplemente con la comunicación asertiva, la confianza basada en el afecto y la sinceridad con la que deseamos estar juntos. Sin atormentarnos por ideas construidas con pensamientos que podamos llevar en mente. Pues, jamás debemos suponer ni creer lo que otros terceros nos digan. Ya que, de allí pueden derivar otros problemas que pueden hacernos daño a ambos. Tales como los celos, la envidia, la ira o la desconfianza. Y de ellos debemos protegernos. Demostrando con calidez que nuestra felicidad es compartida de forma real y comprensiva.

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