8 juegos en la cama para hacer con tu pareja

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Mantener viva la llama de una pareja es una tarea complicadísima. Al principio todo fluye, todo son ideas nuevas y ganas de experimentar. El deseo hace que nuestra mente esté más abierta y que las ganas de probar cosas nuevas estén casi siempre presentes. Pero con el paso del tiempo, este deseo puede que vaya desapareciendo poco. Lo más probable es que la pareja ya no le dé la misma importancia al sexo que la que le daba en un principio. Tal vez la rutina se haya interpuesto y el mantener relaciones sexuales puede que ya haya pasado a formar parte de esa rutina, acabando haciendo siempre lo mismo, ya sea por comodidad, por falta de ganas, por falta de tiempo o por falta de imaginación.

Lo lógico es que al principio se pruebe de todo un poco pero después os acomodéis, llegando a hacer lo mismo todas las veces y sin ideas que poner en práctica. Esto es muy peligroso, porque ya no solo hablamos del sexo. Sí, el seguir esta metodología hará que no disfrutéis del sexo como en un principio, pero el problema real es que esto puede afectar a toda vuestra relación. El sexo es una parte imprescindible en una relación de pareja y no podemos dejarla apartada de nuestras vidas. Es necesario seguir manteniendo la chispa, la llama. Porque esto significará que vuestra relación todavía sigue viva y os ayudará a que vuestra relación sea más sana y vosotros estéis más unidos.

Pero, lo entiendo. Llega un momento en el que ya no sabes qué hacer para sorprender a tu pareja, es normal. Piensas que lo has probado todo y que ya no hay nada más que hacer. Pues esa es una idea que tienes que quitarte de la cabeza ya que hoy, con este artículo, te voy a demostrar que todavía tienes muchas cosas que probar y que hacer.

1. Strip pocker.

El primer juego que te propongo es todo un clásico pero que muy poca gente suele hacer: es el strip pocker. Y quien dice pocker, dice cualquier otro juego de cartas, por ejemplo. Tiene que ser un juego en el que las partidas tampoco duren demasiado, porque no es cuestión de eternizar, así que cualquier juego cuyas partidas duren unos cinco o diez minutos sería apropiado.

La clave es que en cada partida, la persona que pierde se tiene que desprender de una de sus prendas de vestir, así poco a poco hasta terminar desnudos por completo.

Esto avivará la tensión sexual porque los dos querrán ganar constantemente para que la otra persona se desnude poco a poco. Esto puede formar parte de los preliminares, ya que de lo que se trata es que la tensión sexual entre vosotros aumente. Por supuesto, esta es una práctica que normalmente se hace en grupo, con partidas en las que son varios los jugadores que participan, pero si no encuentras gente que se anime, siempre puedes hacerlo con tu pareja, que será igual de divertido. Lo más importante aquí es despreocuparte de tus complejos y tener la autoestima bien alta para poder disfrutar al máximo. No olvides que a la otra persona le gusta lo que está viendo.

2. Juego del twister.

Siguiendo la tónica del anterior juego, tenemos el siguiente, que es jugar al twister, el típico juego al que jugábamos de pequeños y que consistía en ir poniendo una mano o un pie en casillas de diferentes colores dependiendo del color que saliera en una ruleta. Este juego implica el contacto directo, además de risas aseguradas. Pero para hacerlo más sexy e íntimo, la clave es irse desnudando cuando se pierda una partida, igual que en la práctica anterior del strip pocker. Esto significa que, a medida que avanzan las partidas y la ropa va escaseando y el contacto sigue presente, la tensión sexual no hará más que aumentar hasta que ya no podáis resistirlo más y acabéis teniendo una sesión de sexo que, posiblemente, practicaréis encima de esa manta de colorines.

3. Cambio de roles.

Otro juego muy divertido que podéis practicar es el de cambio de roles. Para ello solo necesitaréis un disfraz y algo de imaginación. Escoged un disfraz de alguna profesión, que puede ser bombero, policía, enfermero, da igual, todo está permitido. Y una vez disfrazados (lo más normal es que solamente uno de vosotros se disfrace adoptando ese rol) es interpretar alguna escenita para poneros a tono. Entiendo que esta práctica es un poco más complicada que las anteriores, porque requiere que los participantes no sean vergonzosos y no les importe interpretar algún papel, pues es la única forma de que las dos partes se diviertan y disfruten de ello. Si sois vergonzosos puede que hasta lo paséis mal, pero tenéis que pensar que con vuestra pareja podéis (y debéis) tener toda la confianza del mundo, no solo en el ámbito sexual, sino en todos los aspectos de la relación, para conseguir que todo funcione como tiene que funcionar. Si os da vergüenza, mi consejo es que al menos lo intentéis una vez, para ver qué se siente. Si no os gusta, basta con no volver a repetir. Pero igual descubrís que eso enciende vuestra llama, que al final es de lo que se trata. Incluso puede que con el disfraz os sintáis hasta más atractivos.

4. Hacerse los desconocidos.

Otro juego muy divertido es el de hacerse los desconocidos. Podéis quedar en un bar o un restaurante, por ejemplo, cambiando vuestras identidades. El juego consiste en hacer como que no os conocéis y que os estáis viendo por primera vez. Pero no vale contar cosas reales de vuestra vida, sino que tendréis que inventaros (los dos) una nueva identidad, para intentar seducir a la otra persona.

Después podéis ir a un hotel, para que el juego funcione perfectamente, y acabar la noche como si fuera la primera vez que os acostáis. Puesto que tenéis identidades nuevas, en la cama está todo permitido y podéis adoptar papeles que no soléis adoptar en el resto de ocasiones.

Por ejemplo: si a uno de los dos le gusta mandar en la cama, puede adoptar el papel de sumiso. Es una forma ideal de probar cosas nuevas y podéis descubrir aspectos de vuestra pareja que antes no conocíais.

5. Jugar con los cambios de temperatura.

Otra técnica es la de jugar con la temperatura. Para ello necesitaréis hielos y velas corporales que se pueden comprar en tiendas especializadas o bien por Internet. El juego consiste en ir aplicando estos dos elementos en la piel de tu pareja, intercalándolos para conseguir el mayor efecto. Estos cambios de temperatura, unidos a masajes, caricias, besos y susurros conseguirán aumentar la tensión sexual.

6. Usa comida en los preliminares.

Otro juego, que ya es todo un clásico, es el de usar la comida en el sexo. Comer durante los preliminares puede ser muy erótico, sobre todo si hablamos de alimentos como las fresas. Las fresas llevan a la nata y la nata puede llevar a querer untarla en el cuerpo de tu pareja para comerla directamente de él, lo que resulta muy erótico. Si sois más atrevidos podéis hacer esto mismo pero usando alguna bebida alcohólica, imitando esas típicas escenas de película en el que un hombre bebe tequila directamente del ombligo de su pareja. Esto puede ser muy erótico y los grados del alcohol también pueden ayudar a que la temperatura suba como la espuma.

7. Usa un cronómetro.

Hay otro juego que está especialmente pensado para aquellas personas que son muy impacientes en la cama; esas que se excitan y quieren hacerlo todo deprisa y corriendo con la única finalidad de llegar al orgasmo y punto. Consiste en jugar con un cronómetro. Antes de empezar a hacer cualquier actividad sexual, se pone el cronómetro: por ejemplo, veinte minutos. Durante esos veinte minutos está permitido absolutamente todo menos la penetración. Vale todo tipo de preliminares, aunque es aconsejable que no se use el sexo oral, ya que eso podría fastidiar el juego. Lo que se intenta es que la tensión sexual aumente y aumente hasta el punto de que los dos ya no podáis más. Durante ese tiempo que está el cronómetro puesto, valen los besos, las caricias, incluso los mordiscos. Puedes probar a dar un masaje a tu pareja, también a estimular las zonas erógenas, como los pezones o el clítoris, pero tampoco demasiado para no llegar a saciar a esa persona. Así, cuando el tiempo pase, lo más seguro es que los dos os abalancéis el uno sobre el otro porque ya no aguantáis más. Después de tanta tensión, el sexo será maravilloso y el orgasmo será muchísimo más intenso que si lo hubierais hecho en un principio sin esperar. Seguro que merecerá la pena esa pequeña espera, ya que después os sentiréis muy recompensados.

8. Juego de los dados.

Por último, os propongo el juego de los dados. Consiste en que tenéis que tener dos dados sexuales, que se compran en las tiendas especializadas o incluso por Internet. En uno de ellos aparecerán partes del cuerpo y en el otro aparecerán verbos. Así, uno lo tirará y tendrá que hacer lo que los dados digan. Así, por turnos, hasta que ya no podáis más y tengáis que pasar de los dados para terminar la relación como hay que terminarla. Pero, si no tenéis estos dados, lo más divertido es que vosotros mismos preparéis el juego. Para ello necesitaréis dos botes, papelitos y mucha imaginación. Cada uno de vosotros se encargará de llenar uno de los dos botes: uno elegirá las partes del cuerpo y otro elegirá los verbos. Después bastará con que cada uno de vosotros saquéis un papel de cada bote y luego llevéis a cabo lo que dice. Puede ser muy divertido así que las risas están aseguradas. Y eso es imprescindible, porque en una relación os lo tenéis que pasar bien para que podáis disfrutar al máximo los dos.

Y lo más importante: disfrutad del sexo.

Como veis, al final es muy sencillo darle chispa a una relación. Basta con tener un poco de imaginación, no tener vergüenza y atreverse a hacerlo. Por supuesto, hay que disfrutar del sexo, pero siempre tomando precauciones para que la experiencia sea perfecta y no haya imprevistos, tales como el contagio de enfermedades sexuales o embarazos no deseados. Una vez que controléis ese tema, podréis disfrutar del sexo sin problemas. Tened confianza el uno con el otro, atreveos a pedir lo que os gusta, no seáis tímidos y no os quedéis con las ganas de hacer algo por miedo a no pedirlo por lo que pueda llegar a pensar la otra persona. Es vuestra pareja, aceptará todo lo que le digáis (siempre que entre dentro de lo lógico). Por supuesto, si uno de los dos no está dispuesto a hacer algo determinado, es incuestionable esa decisión. Si uno no quiere, no se hace y punto, no hay dudas en ese tema. Pero si los dos os atrevéis a probar cosas nuevas, veréis cómo vuestra relación sale reforzada de esa práctica, llegando a conoceros mejor y a tener un sexo magnífico que querréis repetir día sí y día también. Eso os mantendrá unidos muchísimo más tiempo del que os imagináis.

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