6 ejercicios para hacer en familia y fortalecer la unión

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En los tiempos en los que estamos conciliar la vida familiar con la laboral es algo muy complicado. A no ser que uno de los padres no trabaje y pueda permitirse el lujo de pasar más tiempo en casa son los hijos, lo más normal es que los padres trabajen y apenas pasen tiempo en casa. Eso al final puede hacer que las relaciones se resientan y que comience el distanciamiento entre padres e hijos. Ya no solamente entre ellos, sino que puede ser que la propia pareja se vea afectada por esa rutina y esa falta tiempo.

Los expertos recomiendan pasar más tiempo en casa y, sobre todo, realizar actividades y ejercicios todos juntos para que la unión se estreche y la comunicación entre todos sea mejor.

Si no se pasa ese tiempo juntos, la relación al final se verá resentida y después será muy difícil dar marcha atrás. Por eso es importante que dediquéis un poquito de vuestro tiempo a trabajar en esa relación.

Y, como sé que a veces puede resultar muy difícil y no se sabe ni por dónde empezar, hoy os traigo en este artículo una serie de ejercicios (en concreto, seis) que podréis realizar sin ningún problema y que os ayudará a que la relación entre vosotros sea mucho más sana y os haga estar mucho más unidos.

1. Estableced una rutina diaria.

El primer ejercicio que traigo es relativamente sencillo pero para el que es necesario que todos los miembros de la familia pongan de su parte. Se trata de establecer una rutina diaria en la que todos paséis tiempo juntos. Es difícil porque hay que encontrar algo que podáis hacer todos los días (o casi todos) para que se convierta en una especie de ritual o costumbre sin la que ya después no podáis vivir. En mi casa, por ejemplo, esa costumbre es la de cenar todos juntos. Durante el día casi no nos vemos, porque cada uno está atareado haciendo sus cosas, pero a las nueve de la noche, sin falta, todos estamos en la mesa. Y ese rato, que es el único en el que estamos todos juntos, sirve para ponernos al día, para contarnos las cosas que hemos hecho en el trabajo o en el colegio. Lo que sea, pero lo importante es crear esa especie de rutina que se hace sí o sí, pero de una forma natural. Tampoco es bueno que sea algo forzado con lo que algunos miembros de la familia no estén cómodos. No es una obligación, es algo que se hace porque nos apetece, que nos ayuda a conversar con los demás, a desahogarnos, a conocer más al resto de la familia… Parece una tontería, pero el pasar así todos los días un tiempo juntos, hará que estéis muy unidos y que siempre os esforcéis por hacer que esa rutina se cumpla.

2. Inventad una tradición familiar.

El segundo ejercicio que os traigo también tiene algo que ver con la rutina: se trata de hacer algo anual, que solo lo hagáis vosotros y que se convierta en algo familiar. No consiste en ir a cenar al pueblo el día de Navidad. Sino que vosotros inventéis una tradición vuestra y que empiece a pertenecer a la familia. Puede ser una escapada a un sitio en concreto, hacer un viaje anual, ir a recoger setas, cocinar algún plato en un día especial. No lo sé, dependiendo del tipo de familia que seáis, deberéis escoger esa tradición para que se adapte a vuestra forma de vida y de ser. Si sois aventureros y os gustan los deportes, podéis hacer una escapada a algún sitio que os ofrezca hacer un deporte diferente. Podéis ir a pescar, por ejemplo. Si sois más relajados podéis ir a talleres a que os enseñen a hacer algo a todos juntos. Podéis ir cada año a un museo diferente, o incluso a ver una obra de teatro. Puede ser ir a recolectar frutos al campo o ir a comer a un sitio determinado. Se trata de que hagáis esa tradición vuestra y que la toméis como algo personal e indispensable. Para que, a medida que pasan los años penséis que ese día especial se acerca y que tenéis que empezar a planear vuestra tradición. Algo así como una celebración de un cumpleaños, pero como si el cumpleaños fuera de todos los miembros de la familia.

3. Planead una cena temática una vez al mes.

El tercer ejercicio es muy divertido: se trata de hacer una cena temática una vez al mes. Por ejemplo, podéis coger el primer viernes de cada mes y elegir un país o un tema cada vez. Entonces todos juntos cocinareis la cena para ese tema y después podéis preparar una actividad para hacer todos juntos, como por ejemplo ver una película que esté relacionada con el país o el tema que habéis elegido para esa noche. Es muy divertido, porque no solamente se trata de pasar ese día en familia y ya está, sino que la preparación también os puede unir mucho. Investigar sobre ese país, conocer sus recetas, elegir los platos, ir a comprar al supermercado, preparar la cena. También indagar un poco sobre las películas que ese país ofrece. Incluso, si os animáis, podéis decorar un poco la casa con algún elemento típico o, tal vez, comprar disfraces para que la noche sea todavía más divertida. Se trata de pasar un tiempo juntos en el que solo importéis vosotros y, además, que todos estéis deseando que llegue. Por eso es importante fijar una fecha determinada y convertirlo en una especie de ritual. Como decía, si por ejemplo lo hacéis el primer viernes de cada mes, todos sabréis que ese viernes tenéis que cancelar los planes porque tenéis uno mucho más importante: la cena temática. Incluso, si os animáis, podéis invitar a otros amigos o familiares para que se unan a la fiesta y pasen un rato agradable con vosotros. El estar con más gente también hace que las relaciones se unifiquen más de lo que estaban, porque es muy bueno interactuar y saber que puedes contar con otras personas.

4. Tarde de cine.

Otro ejercicio que a mí me gusta mucho es el de la tarde de cine. Podéis escoger también un día en concreto como en el ejercicio anterior o podéis ser menos cuadriculados y hacerlo cuando os apetezca. Este ejercicio tiene la finalidad de que los miembros de una familia pasen tiempo juntos, pero también la finalidad de que se conozcan más entre ellos. El ejercicio es sencillo: cada vez que os sentéis a escoger una película, cada uno de vosotros elegirá qué ver. Será muy divertido porque conoceréis películas que, de otra forma, quizás no os atreveríais a ver. Además sabréis que un miembro de vuestra familia os está mostrando un poquito de su interior al acceder a ver una película con vosotros que le encanta. Sobre todo, es importante que aquí no desmerezcáis ni critiquéis los gustos de los demás, ya que es muy posible que no coincidáis con ellos. Al contrario: os tendréis que esforzar por entender por qué esa persona ha escogido esa película en concreto e intentar ver lo que esa persona ver.

De verdad que este ejercicio es muy importante, porque podréis conocer muchísimo a una persona solo sabiendo qué tipo de películas ve o qué tipo de libros lee. Eso os ayudará a fortalecer la unión sin ninguna duda.

5. Practicad algún deporte juntos.

Si os gustan los deportes, siempre podéis aprender a hacer uno nuevo. O si alguno sabe practicar algún deporte que los demás no saben, una buena forma de fortalecer la unión es enseñar ese deporte a los demás miembros de la familia. Puede ser muy divertido, además de que resultará un hábito muy saludable para todos vosotros. Por ejemplo, os podéis proponer aprender a esquiar, yendo a las estaciones de esquí más cercanas. No solo el hecho de ir a esquiar os unirá, sino que podéis ir a comprar la ropa juntos, ver películas o vídeos en internet relacionados con ello, leer libros… en definitiva, podéis hacer de ello algo que tengáis en común y que os guste practicar juntos. Quien dice esquiar, dice jugar al tenis, ir a la piscina, practicar pádel, quizás ir a hacer golf, o tal vez surfear si tienes el mar cerca. Cualquier cosa que implique salir de casa y que conlleve una cierta preparación. Si todos empezáis de cero, puede ser muy divertido, ya que todos partiréis de la misma base. El aprender todos a la vez os unirá de una manera increíble, eso ya os lo aseguro. Y siempre tendréis la ventaja de que no olvidaréis que ese deporte lo practicabais en familia y puede convertirse en algo familiar, en algo que queda entre vosotros.

6. Jugad a juegos de mesa.

La última actividad o ejercicio es algo más casero, algo que podemos hacer sin movernos de casa y que puede ser muy divertido: jugar a juegos de mesa. Parece aburrido o algo pasado de moda, pero no lo es en absoluto. Hay juegos muy divertidos y que harán que os enganchéis y queráis jugar todo el tiempo. Por ejemplo, Los colonos del Catán, que es un juego de estrategia en el que cada partida es diferente. También el Monopoly, por ejemplo, o tal vez algún juego de preguntas del tipo Trivial Pursuit. No importa el juego, sino que sea uno que os guste a todos, que os entretenga y con el que paséis tiempo en familia casi sin daros cuenta. En mi casa somos mucho de jugar a juegos de mesa. Normalmente, los sábados o domingos comemos todos juntos, también vienen mis tíos con mis primos. Entonces, después de comer, sacamos siempre un juego de mesa para jugar mientras tomamos un café. Desde los más pequeños hasta los más mayores participan en él. De esta forma, después de tantos años haciendo lo mismo, lo hemos convertido en una especie de ritual que siempre intentamos respetar. Eso sí, siempre escuchamos a los participantes para escoger un juego que a todos nos apetezca. Mediante estos juegos hemos aprendido a conocernos un poco más, a desinhibirnos entre nosotros, perder las vergüenzas, abrirnos… También hemos aprendido a relacionarnos, a no enfadarnos por tonterías, a respetar a los demás y a disfrutar de cada momento que pasamos en familia.

Y lo más importante: tener interés.

Como veis, son muchas las actividades que se pueden hacer en familia para fortalecer la unión de la misma. Lo más importante es una única cosa: ser constantes y tener ganas de que esa unión exista y que sea lo más fuerte posible. Esto es imprescindible, ya que hay que poner mucho de uno mismo para que esto funcione. Con esos dos ingredientes, dará un poco igual el método, el ejercicio. Basta con hacer algo con lo que todos estén cómodos, que se convierta en una especie de hábito, que se mantenga en el tiempo, y que todos quieran practicar y echen de menos cuando no lo hagan.

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