¿Duermes pero no descansas? Descubre cómo mejorarlo

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Llega la noche y, una vez terminadas nuestras actividades del día a día, nos enfundamos en nuestro pijama y nos acostamos a dormir. Es la hora de equilibrar sueño y descanso; a medida que dormimos, nuestro cuerpo y nuestra mente descansan, lo que nos permite levantarnos mucho más relajados y con energía suficiente para empezar un nuevo día frenético.

Aunque esto es lo que se espera de cada una de nuestras noches, no siempre ocurre así. A todos nos ha ocurrido, en alguna ocasión, levantarnos al día siguiente muy cansados aunque hayamos dormido las horas suficientes. ¿Qué nos indica esto? Que, evidentemente, dormir y descansar no se dan mediante el mismo proceso, aunque en general suelen darse a la vez.

Descubre que diferencias existen entre estos dos términos y que puedes hacer para que coincidan en tiempo. Solo así podrás mejorar tus problemas de descanso y encontrar el equilibrio perfecto entre estas dos actividades.

Dormir y descansar. Juntos, pero no revueltos.

No, por mucho que parezcan sinónimos, no lo son. Dormir y descansar suelen ir juntos, pero no siempre lo hacen. En ocasiones, dormimos pero no descansamos, y descansamos pero no dormimos. Veamos que diferencias existen entre estos dos términos.

Descansar supone mantener en reposo los diferentes ámbitos de nuestro organismo. Descansamos físicamente cuando nos acomodamos en nuestro sofá, o cuando simplemente nos sentamos en una silla tras una larga caminata. Descansamos mentalmente cuando dejamos nuestra mente en blanco, dejamos de pensar en ese problema que nos está consumiendo o cuando tarareamos una canción que nos evade de cualquier otro pensamiento. En muchas ocasiones, esto lo podemos realizar sin dormirnos.

Dormir supone un proceso mucho más complejo, en el que nuestra mente parece resetearse. Lejos de relajarse, nuestros procesos mentales se activan durante la noche en bastantes ocasiones, lo que viene a estar muy alejado del término descanso propiamente dicho.

En ocasiones ocurre que dormimos pero no descansamos, y que descansamos pero no dormimos.

Lo más recomendable es dormir y descansar a la vez. Solo así nos levantaremos con la energía suficiente para llevar a cabo un nuevo día lleno de frenéticas actividades.

¿Qué podemos hacer para dormir y descansar a la vez?

Llevar a cabo los siguientes consejos pueden permitir que los procesos de sueño y descanso se den a la vez, manteniendo así una buena salud y mejorando nuestras funciones atencionales. Toma nota y ponte manos a la obra:

Establecer una rutina de sueño adecuada

Las rutinas nos facilitan la vida, además de mejorar nuestros procesos de sueño. Establecer una rutina antes de acostarnos puede ayudarnos a dormir y descansar. Para ello, deberemos acostarnos y levantarnos siempre a la misma hora, así como programar nuestras actividades antes de dormir para que siempre sean las mismas.

Fuera pantallas antes de dormir

Las pantallas estimulan nuestro sistema nervioso, por lo que impiden que encontremos la relajación cuando queramos. Es por ello que será recomendable apagar las pantallas un rato antes de dormir, y dedicar un tiempo previo a relajarnos. De esta manera, cuando vayamos a la cama estaremos preparados y predispuestos a encontrar el sueño y convertirlo en reparador.

Llevar una vida activa

La mejor manera de gastar esa energía acumulada que nos impide dormir correctamente es llevando una vida activa. No tenemos que hacer deporte necesariamente; dar pequeños paseos a lo largo del día puede ser suficiente. Eso si; deberemos evitar hacerlos justo antes de dormir.

Cenar pronto y ligero

Las grandes cenas no son buenas compañeras del sueño, pues tras ellas se producen digestiones pesadas que impedirán que nuestro organismo descanse. Es por ello que nuestras cenas deben basarse en alimentos ligeros, que nos sacien sin tener la sensación de haber cenado demasiado. Lo ideal es, además, dejar tiempo para realizar la digestión entre la cena y la hora de acostarse.

Siestas de no más de 30 minutos

Las siestas son recomendables, pero no deben sobrepasar los 30 minutos. Si tenemos problemas para dormir, hacer siestas largas puede restar horas de sueño nocturnas.

Ambiente agradable e íntimo

Por supuesto, no menos importante que todo lo demás es tener un ambiente adecuado para propiciar el sueño; nuestra habitación debe ser cómoda, y no contener ruidos y/o luces que puedan interferir en nuestro descanso.

dormir y descansar es posible

Con estos consejos, podremos mejorar nuestro descanso cuando dormimos. Solo así recargaremos las pilas para afrontar un nuevo día de intensa actividad.

Si quieres saber más consejos, te invitamos a leer nuestro artículo “15 remedios para dormir mejor”.

¡Ponlos en práctica y maravíllate de sus resultados!

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