Los 8 fetiches sexuales más comunes

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A la hora de las manías y locuras que las personas cogen con cualquier actividad, han surgido diferentes fetiches que se han convertido en una respuesta al organismo de querer hacerlos sin medir las consecuencias, convirtiéndose en prácticas más comunes de lo que piensas.

En relación al sexo, cada uno de nosotros tiene gustos diferentes y quiere sacarlos a la luz con la pareja con la cual está viviendo, y así entrar en una confianza plena para encontrar lo más importante de las relaciones, sentirse plenamente y encontrar el placer.

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La excitación sexual comienza con los juegos previos, donde cada persona encuentra la posibilidad de dar rienda suelta a sus extravagancias, dejándose llevar por la lujuria, pasión, amor entre otros elementos que le quiere ofrecer a la pareja para hacerla sentir bien.

¿Tienes algún fetiche? ¿Aún no? En esta breve guía te mostramos algunos que se encuentran entre los más comunes, aunque eso va a depender de la persona, porque si te interesa inventar uno y lo quieres usar, es una invitación abierta a crear uno diferente como diversión.

La intimidad y la felicidad conyugal

Por distintos motivos que se desconocen, las personas hacen cosas dentro de los parámetros definidos como “raros” que nada tiene que ver con lo normal, en el sexo, sin tener pudor, vergüenza, asco, entre muchas otras cosas, debido al amor que sienten por su pareja.

El sexo es íntimo entre dos personas y nadie más, por lo que se haga dentro de las cuatro paredes de una habitación, es secreto y se sale de control si es necesario, generando una forma de ser entre la pareja que dará a entender que le ha gustado lo que se le hizo.

A pesar de todo, se ha mantenido cierto hermetismo y seriedad al asunto, que no se han revelado incluso con su pareja, que lo que le gusta hacer es una acción que se la hace durante esté dormido o dormida, y que solo sigue siendo una manía que no se ha dejado descubrir.

Una forma distinta de disfrutar

Los hombres y las mujeres tienen distintas formas de sentir placer sexual, además de sentir de diferente manera en el sexo, por lo que los gustos y preferencias que toman, escapa de lo que realmente es el sexo o la intimidad, al mismo tiempo que desean una fantasía.

Es por ello que usan estos fetiches para sentirse bien y llenan cada espacio de su vida con situaciones eróticas en su mente, que desean llevar a la práctica al momento de tener relaciones sexuales.

Tanto la pareja como la persona en sí, no son conscientes de lo que hacen, puesto que están en un momento de placer absorbidos por mil y una sensaciones, que lo que impera es dejarse llevar para llegar al orgasmo incluso sin llegar a penetrar.

En la intimidad, todo se puede y se vale y cada quien es dueño de hacer lo que más le convienen para hacer sentir a la otra persona y para llenarse de placer personal la que tiene el fetiche o la manía, pero para ello se debe sincerar con su pareja sobre esto.

El uso de objetos y posiciones audaces

A medida que se tiene la mayor de las confianzas entre la pareja, se hacen situaciones donde se mezcla el sexo salvaje, erótico, sensual, audaz o atrevido con el uso de elementos u objetos para darse placer, entre muchas otras cosas que van a ser manías llevadas a la práctica.

El fetichismo es un tipo de trastorno, donde la persona centra su atención en un objeto o idea, y que no descansa hasta que logra hacerlo, no importando lo que tenga que realizar, con tal de ver cumplido su fantasía ¿Tienes alguna idea de eso?

En la mayoría de los casos, las personas no creen que es una manía, más bien creen que se trata de una enfermedad y la ocultan de tal manera que no desean que ni el más mínimo ser en su entorno lo debe saber, siendo que se sienten raros, locos o extravagantes.

Nada de eso es lo que se espera de esta práctica sexual, más bien es una forma de sentir placer, mientras se sitúe la mente en alguna idea u objeto que no tenga que ver con perversiones ni mala forma de violencia, haciendo uso del sexo como un malestar en el que hay que infringir dolor para sentir placer.

La perforación, un fetichismo unisex

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La perforación está ganando cada vez más terreno en la actualidad, para aquellos que les gusta sentir dolor cuando sus cuerpos son penetrados por las agujas e incluso lo ven como un adorno, sobre todo en las partes íntimas de sus cuerpos.

Es una profanación al templo de alma que es el cuerpo, porque tiene sus pros y contras, separados ya que no se trata de sentir placer, sino de coger un gusto al dolor que es muy diferente, puesto que al tener relaciones sexuales esta práctica hace que sean dolorosas.

Entre los diversos sitios que las personas hacen las perforaciones podemos nombrar:

  • Los genitales, sobre todo el clítoris en las mujeres.
  • Los pezones tanto del hombre, como de la mujer.
  • La lengua.
  • Los labios y nariz.
  • El ombligo.
  • Las cejas.

Esto ha venido a formar parte tanto del hombre como la mujer, convirtiéndose en una práctica muy común entre uno y otro, además llevado a las relaciones sexuales, son los sitios donde suelen colocar su excitación sexual para sentir más placer. ¿Quieres intentar ponerte un piercing en tu pezón?

8 fetiches sexuales considerados como comunes

Lamer los pies de la pareja

Entre el más común se encuentra este que se considera el más inocente, puesto que trata de solo pasar la lengua por los dedos, talón y tobillo de los pies de la pareja y succionar como si se tratase del mismo pene a quien le están haciendo el sexo oral, para muchos muy excitante.

Tirar del cabello

Muchos hombres se encuentran en la necesidad de tirar del cabello de su pareja mientras la está penetrando, cosa que lo excita hasta el punto de pensar que está teniendo un sexo salvaje y con violencia, en todo caso, gusta a los dos que aceptan hacerlo sin discusión.

Los zapatos de tacón en los hombres

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Una práctica comúnmente reconocida es la fascinación de hombres por los tacones de las mujeres, a quienes ven elegantes y distinguidas con ellos puestos, queriéndose colocar uno ellos, no siendo una practica homosexual o algo parecido, es una manía o fetiche.

Dominación y sadomasoquismo

El uso del amo que domina a la sumisa, quien hace todo lo que el dominante dice, con el uso de diferentes objetos, palabras y acciones es más bien una práctica de sexo que se ha convertido en algo influenciable en la sociedad, y que se usa mucho en las parejas actualmente.

Se puede decir que el fetiche comienza con el uso de los objetos, que centran la atención en la sumisa, a quien hay que castigar por portarse mal. Entre algunos objetos que se usan se pueden mencionar: máscaras, látigos, correas, vestidos de cuero, disfraces, entre otros.

Ropa interior femenina

Otra fantasía del hombre es el uso de una determinada ropa interior femenina en la mujer, y que es usada muchas veces por ellos mismos, ya que son tan sensuales que destaca el hecho de querer llegar a sentirse como una de las féminas y ser penetradas.

No necesariamente es de homosexuales este fetiche, ya que trata más que todo de la sensualidad y el poder disfrutar una ropa que excita al hombre de solo poder oler la parte íntima de la mujer o incluso solo verla puesta para después quitarla.

Lamer el ano

Entre los fetiches o costumbre sexual, se ha tomado en cuenta la posibilidad de lamer la zona del ano en la pareja, algo que lo hacen tanto el hombre como la mujer y tiene mucho que ver con una práctica sexual que finaliza con la penetración también.

Muchas veces es doloroso, pero hay parejas cuyo amor es inmenso y optan por hacerlo sin importar nada, acostumbrándose de tal manera que disfrutan el acto sexual de esta manera, llegando al orgasmo juntos, motivado a que el punto G se encuentra muy cerca del ano.

Swinger

Muchas parejas han optado por cambiarse unas con otras, realizando un intercambio donde se puede llegar al sexo o no, aunque es una práctica que ha traído muchos problemas entre los matrimonios generando divorcios, contiendas o disputas bastante fuertes.

Esta forma de ver la sexualidad tiene una parte donde se realizan eventos sociales o fiestas, en los cuales los cambios suelen darse además que también se ha dado la realización de tríos donde es el hombre que observa a su pareja teniendo sexo con otra persona.

Disfrazarse

Es más que todo un juego de roles, donde se centra la fascinación en la fuente a la cual es disfraz quiere emular, como por ejemplo una colegiala, la maestra, el jardinero entre muchos otros o incluso aquellos que pueden ser más atrevidos y usar los más terroríficos para excitarse.

No en vano se trata de un intercambio de formas en las cuales tanto el hombre como las mujeres pueden usar cualquier tipo de disfraz y verse de lo más sensual para el otro, logrando una fascinación que termina en tanto placer con un sexo bastante salvaje y formidable.

Escoger uno o no necesitarlo

Si tu pareja tiene un fetiche o en tu caso también puedes tenerlo es importante mantener un diálogo en el cual puedan decir lo que sienten y demostrarse su amor cumpliendo las fantasías de cada uno, así verán crecer el amor sin hacer mucho esfuerzos.

No es necesario una manía, fetiche, práctica sexual para ser feliz y sentir placer durante el sexo, basta con solo imaginar a la persona que amas en tus brazos, desnuda, esperando penetrarla o ser penetrada para lograr una excitación de tal manera que los haga sentirse bien uno con el otro.

No importa lo raro que puede ser un fetiche, lo importante es tener la disposición de tratar de cumplir el sueño o fantasía de tu pareja, aunque no cabe duda que esto puede servir para lograr mayor placer, solo tienes que intentarlo y verás que es así.

Salir de la rutina

¿Estás pensando en un fetiche? Pon en práctica cualquiera o pongan a trabajar la imaginación e inventen una fantasía con la cual puedan lograr la satisfacción sexual requerida para ser felices o para mejorar de una forma extraordinaria los encuentros sexuales.

Además no se queden en la casa, inventen salir a cenar, al cine, a comer helado y vayan a un hotel para salir de la rutina, realizando la práctica o fantasía para incentivar el sexo entre los dos y así poder lograr un matrimonio único e ideal. O para practicar con alguna amiga o amigo sexual si es que no tienes pareja.

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