Cómo aliviar la nariz congestionada

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Llega el otoño y ya estoy con los pañuelos en la mano. Aunque la verdad, no es solo cosa del otoño, sino que también en primavera y, sobre todo en verano, tengo la nariz tan congestionada que no puedo ni respirar. En verano es por la alergia. Yo tengo alergia a las gramíneas y vivo en un pueblo en el que se recoge la hierba en el mes de julio, así que no es de extrañar que durante todo el verano tenga la nariz tapadísima. En otoño mi congestión no se debe a la alergia sino que se debe a los catarros. Yo no tengo hijos pero cada vez que voy a ver a mis sobrinos, que parecen dos sacos de virus, acabo con resfriado y, por tanto, con la nariz llena de mocos.

Así que hoy vamos a hablar de este tema, que me parece muy interesante y que yo ya he puesto en práctica para comprobar la efectividad de las técnicas que hoy traigo.

Por qué se congestiona la nariz.

Lo primero y más importante, es saber por qué se tapona la nariz, por qué se generan los mocos y se nos quedan atascados en las fosas nasales. El moco es una sustancia babosa que todos tenemos en nuestro cuerpo. No solo en la nariz, sino también en otras partes como por ejemplo el estómago o la vagina. Sirve para lubricar, mantener la zona hidratada y, sobre todo, para proteger. ¿Proteger de qué? El moco que está en la nariz, alrededor de los cilios, es producido por las células calciformes. Y misión más importante es la de retener cualquier sustancia que podría dañar nuestro cuerpo. Veamos un ejemplo: cuando respiramos, inspiramos aire normalmente por la nariz. Ese aire se compone de oxígeno y otros gases pero también de partículas nocivas para nosotros, como por ejemplo polvo, virus o bacterias. Cuando inspiramos, esas sustancias que no queremos que lleguen a nuestros pulmones, son retenidas por el moco, impidiendo su paso hacia la tráquea. Por lo tanto cumplen una función esencial. Los niños pequeños tienden a comerse los mocos y los padres los regañan constantemente, muchas veces sin saber por qué, es algo instintivo. La razón es bien sencilla: si en los mocos se quedan todas las partículas patógenas que queremos evitar, comérnoslos significa introducir directamente esos virus en el estómago.

Causas por las que se producen los mocos.

Cuando estamos resfriados, ya tengamos catarro o gripe, normalmente los virus se agolpan en nuestra nariz, concretamente en las membranas nasales, intentado pasar lo más adentro posible. Nuestro organismo, que es increíblemente inteligente, empieza a generar gran cantidad de moco, para intentar expulsar esos virus de forma natural. Por eso cuando estamos constipados tenemos tantos mocos. Es la reacción normal que tiene nuestro cuerpo de intentar evitar que los virus pasen más allá de la nariz.

Hay otras causas que producen mocos, como por ejemplo la alergia (ya que, al igual que con los virus, nuestra nariz intenta que la sustancia que nos produce la alergia no entre en nuestro organismo y lo hace a través de la creación del moco), el frío, la contaminación, los cambios climáticos, el estrés o incluso el embarazo.

Qué hacer para aliviar la congestión nasal.

Ahora bien, veamos qué debemos hacer para evitar esa molesta congestión nasal.

Solución salina.

Uno de los métodos más conocidos y eficaces es el de usa una solución salina.

Podemos encontrar esta solución en cualquier farmacia, ya que son infinidad de marcas las que la fabrican. Hay de diferentes tipos dependiendo de la cantidad de moco que se tenga y el origen de este. Tendrás que explicarle al farmacéutico tus síntomas, qué tipo de moco tienes, cada cuanto tienes que sonarte la nariz… para que este decida qué solución es más beneficiosa para ti. Pero, si no quieres ir a la farmacia ni gastarte dinero en un producto que ya viene hecho, tenemos una solución para ti. Deberás hacerte con una pera de goma, esa que se usa cuando los bebés están acatarrados y llenarla con agua. El agua debe estar tibia. Tendrás que añadirle un poco de sal gorda, puede ser suficiente con un cuarto de una cucharada. Entonces te lo tendrás que aplicar dentro de las fosas nasales. Te recomiendo que, para esto, te posiciones encima de un lavabo, pues enseguida empezará a gotear y te será un poco desagradable si no estás en una zona donde puedas echar tus mocos a gusto.

Ducha caliente.

Otro método, que a mí me parece de los mejores, es darte un buen baño o ducha caliente. Es muy importante que el agua este muy muy caliente (no hasta el punto de hacerte sentir incómodo), para que se produzca el máximo vaho posible. Para esto es mejor la ducha, ya que podremos poner la alcachofa bien arriba para que se produzca muchísimo más vaho. Este nos ayudará a abrir las fosas nasales. Notaremos cómo empezaremos a moquear, señal de que el agua nos está viniendo muy bien.

Baños de vapor.

El vaho es uno de los mejores remedios caseros que existen para eliminar mocos, así que, además de darse esa ducha de agua súper caliente de la que hablaba, sería muy conveniente que pusieras a hervir una olla repleta de agua. A esa agua deberás añadirle unas gotas de esencia de eucalipto que podrás encontrar en cualquier farmacia o herbolario o, mejor aún, unas hojas secas de eucalipto. Estas hojas secas también se pueden comprar en herbolarios y en algún que otro supermercado. Entonces deberás retirar del fuego la olla y ponerla en una mesa o superficie (no olvides poner debajo algo para no quemar la superficie). Deberás sentarte de manera que tu cabeza quede a la altura de la olla e inclinarte para que tu cara quede encima de ella. Entonces, usando una toalla o manta gruesa, te taparás la cabeza, de modo que quede la olla también tapada y no se escape ni una gota de vaho. Deberás permanecer así durante unos cinco minutos, entonces destápate, respira, descansa un minuto y vuelve a repetir los pasos. Notarás una mejoría al instante. Además, si después de darte esos baños de vaho aprovechas para pasarte un tónico facial, retirarás de tu rostro cualquier punto negro que se te haya formado y todos los rastros de suciedad. Como veis, es un método dos en uno. Sin duda, es el que a mí mejor me funciona. Todas las navidades que iba a casa de mi abuela, acababa poniéndome mala y ella enseguida me preparaba la olla con eucalipto. El método más eficaz que existe, sin duda.

Beber mucho líquido.

También es esencial que bebas mucho líquido. Como decía antes, los mocos sirven para mantener el nivel normal de hidratación de la mucosa. Cuando más líquido bebamos, más moco produciremos y menos espeso será, por lo que su expulsión nos resultará más sencilla.

Alimentos picantes.

Dicen que también ayuda el comer alimentos muy picantes. Condimenta tus comidas con mucha pimienta y, si te atreves, con chile o guindillas. Provocarás casi el mismo efecto de que hablaba antes, el de hacer que tus mucosas generen más cantidad de mocos para poder expulsarlos cuanto antes.

No olvides que lo que más importa es que los virus o sustancias que están provocando esa generación de mocos se vayan cuanto antes de nuestro cuerpo, por lo tanto, cuanto más moco produzcamos, más posibilidad tendremos de que se vaya la sustancia patógena y, por lo tanto, antes se dejará de producir ese incómodo moco.

Tiras anti congestión.

Si eres de los que prefieren soluciones farmacéuticas y no te importa no recurrir a métodos naturales, existen unas tiras que se ponen en la nariz y que ayudan a abrir las fosas nasales. Son eficaces porque sus químicos ayudan a despejar el moco con rapidez. En cuanto a su precio, son bastante económicas, ya que en la farmacia podemos encontrar alguna por menos de siete euros. Aunque normalmente se ponen por la noche —ya que su principal función es la de evitar el molesto ronquido producido por varios factores—, también las puedes usar por el día, ya que son discretas y nada molestas. Ayudan a despejar la nariz con mucha rapidez.

Compresas calientes.

Volviendo a los remedios caseros y naturales, hablemos ahora de las compresas. Otra opción que tenemos es la de empapar un paño con agua bien caliente, siempre teniendo cuidado de no quemarte, para después colocártelo encima del tabique nasal, cuanto más arriba mejor y dejando siempre libres los orificios nasales. Cambiátela cuando notes que el agua se está enfriando, volviendo a ponerte una compresa con agua muy caliente otra vez. Notarás una gran mejoría, así que no dudes en usarlo todas las veces que hagan falta hasta que te encuentres bien del todo. Aprovecha ese rato para leer o ver la tele, ya que no hace falta que estés tumbado boca arriba, puedes estar de costado, lo que te permitirá hacer cosas mientras tu nariz se va despejando gracias a la compresa. Es buena idea añadir al agua caliente unas gotas de esencia de eucalipto. Gracias a ellas, acelerarás el proceso de despeje de las fosas nasales.

Otros métodos.

Si estos métodos no te convencen, no te preocupes, tengo otros que igual te gustan más. Eso sí, estos, a mi parecer, son más lentos que los que te acabo de proponer, pero está en ti decidirte por unos o por otros.

Puedes coger una botella de agua grande, de dos litros, y añadirle vinagre de manzana. Un buen chorro. Es mejor que el agua esté tibia. Bebe de esa botella durante todo el día, a sorbos. El vinagre viene muy bien para esto, así que puedes comer también ensaladas o lo que quieras y añadirle vinagre. No te prives de los pepinillos.

También la miel es una buena aliada contra los mocos. Come varias cucharadas al día de miel, por ejemplo cuatro o cinco veces. Procura que la miel sea lo más pura posible (cuando vayas al supermercado no compres esas que vienen en bote de plástico de grandes marcas, vete a por la que viene en bote de cristal. Si no encuentras en tu supermercado habitual, en un herbolario no tendrás problema para encontrarla, notarás muchísimo la diferencia). Si no te gusta tomar la miel así sola, prueba a disolverla en un vaso de leche caliente. Si lo tomas antes de irte a la cama, además te ayudará a conciliar el suelo muchísimo más rápido.

La albahaca también es muy buena en la lucha contra los mocos, además de tener un montón de propiedades. Lo mejor es masticar unas cuantas hojas por la mañana, en ayunas, y justo antes de irte a dormir. Entiendo que es este método es de los menos apetitosos, porque la albahaca así, en crudo, no le gusta a todo el mundo. Pero si quieres, puedes hacerte una infusión con las hojas, colocándolas dentro de agua hirviendo y dejándola reposar unos cinco minutos. Si le añades un poco de azúcar y limón, notarás la diferencia.

Y, por último, os dejo un truco que yo utilizo muy a menudo cuando los mocos no me dejan dormir por la noche: corto una cebolla entera en varios trozos, la coloco en un plato y la pongo en mi mesita de noche. Sus fluidos hacen que las mucosas se mantengan muy hidratadas, por lo que la mejoría se nota con creces.

Como veis, hay muchísimos métodos para combatir la congestión nasal. Ahora solo es decisión vuestra elegir cuál.

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