Cómo conseguir la eyaculación femenina

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Hoy vamos a hablar de un tema poco conocido: la eyaculación femenina. Lo sabemos todo o casi todo sobre la masculina, pero la femenina es un mundo que la mayoría de personas desconoce. Hubo un tiempo en el que incluso se pensaba que era una especie de mito, que en realidad no era posible que las mujeres eyacularan. Son muchas las historias que rodean a este fenómeno, ya que hay muy pocos estudios que se han encargado de investigarlo y se habla más de hipótesis que de hechos demostrados.

Qué es la eyaculación femenina.

La eyaculación femenina es el fenómeno que hace que una mujer, cuando alcanza el orgasmo, sea capaz de producir un líquido y expulsarlo a través de la uretra. Precisamente por esto, por ser líquido trasparente que salía de la uretra, al principio se pensó que era simplemente orina, que las mujeres que eyaculaban en realidad no estaban haciendo haciendo eso, eyacular, sino que se orinaban a la vez que llegaban al orgasmo.

Pero lo cierto es que después esto se descartó completamente, ya que se demostró que el líquido expulsado (a pesar de que realmente salía por el mismo orificio por el que se echa la orina) no lleva urea, que es el componente principal de aquella. Al no llevar urea, los investigadores confirmaron que no se trataba de orina. Ya estaban un poquito más cerca de descubrir de qué se trataba esa misteriosa eyaculación.

Qué se expulsa en la eyaculación femenina.

También se dieron cuenta de que ese líquido expulsado por la mujer tenía un gran contenido en glucosa, no estando compuesto por demasiadas cosas más, por lo que se puede decir que tiene un sabor dulce. Aunque es cierto que el olor y el sabor de este líquido (así como su presentación, ya que en algunas mujeres el color varía y la densidad) varían dependiendo de las características físicas de la mujer, el entorno en el que viven, la alimentación que llevan y el momento del ciclo menstrual en el que estén. Y también descubrieron que la composición era muy similar a la del semen masculino (obviamente sin contener espermatozoides), ya que contiene fosfato ácido prostático y antígeno prostático, entre otros componentes.

De dónde procede el líquido.

Ya se sabía qué era ese líquido y de qué estaba compuesto, pero la mayor intriga era la de no saber de dónde salía. De dónde procedía ese líquido y por qué solo algunas mujeres eran capaces de generarlo. Así que, después de investigar mucho, los científicos concluyeron con que este líquido se generaba en las glándulas de Skene, también conocidas como gándulas parauretrales. Estas glándulas se localizan en la parte que rodea a la uretra, terminando su desembocadura en la vulva. Estas glándulas son muy parecidas a la próstata masculina, tanto en su composición como en su función y cumplen, además, un gran papel en la fecundidad femenina ya que la sustancia que generan, eso que llamábamos eyaculación femenina, contiene los elementos necesarios para alimentar de manera correcta a los espermatozoides. Por eso se piensa que las mujeres que son capaces de eyacular, tienen más posibilidades de que el embarazo llegue a buen puerto sin sufrir abortos indeseados.

Pero esa teoría, la mención que he hecho a la relación existente entre la fertilidad y la capacidad para eyacular de la mujer, podría no ser del todo verdad. Ya que si fuera verdad tendríamos que decir que solo unas mujeres, dependiendo de sus características personales, pueden eyacular, lo que no es cierto. Ya que todas las mujeres (o, al menos, la inmensa mayoría) son capaces de hacerlo. El cuerpo de la mujer está preparado para ello y contiene esas glándulas que generan el líquido del que hablamos. Entonces la cuestión está en saber cómo hacer que estas se pongan en funcionamiento para que la mujer llegue a expulsar ese líquido cuando está alcanzando el orgasmo.ç

Cómo conseguir la eyaculación femenina.

Lo primero que hay que decir es que no hay que obsesionarse. Esta técnica, también conocida como squirting, requiere de práctica. Es probable que no se consiga a la primera o puede que no se consiga nunca, así que no es bueno obsesionarse. Lo principal de todo es que hay que disfrutar del sexo, se llegue o no se llegue a eyacular, por lo que no te concentres únicamente en eso, disfruta de todo el sexo en su conjunto o nada tendrá sentido.

También hay que decir que se puede eyacular sin llegar necesariamente al orgasmo. Aunque normalmente serían dos cosas que irían unidas, no tiene por qué ser así. Lo más normal es que tengas orgasmos sin eyaculación, pero si consigues eyacular es posible que ese acto no esté ligado al orgasmo, pudiendo llegar en cualquier momento. Las chicas que aseguran haber practicado esta técnica dicen que cuando la eyaculación es simultánea al orgasmo, la sensación es muchísimo más placentera que cuando se hace por separado, pero también dicen que para que esto llegue a suceder, es necesaria mucha práctica.

Así que, lo dicho, lo mejor es no obsesionarse, practicar, ir poco a poco y no perder los nervios. Si lo consigues, estupendo. Si no lo consigues, al menos habrás disfrutado de otra forma.

Ahora, dicho todo esto, vamos a pasar a ver qué hay que hacer para conseguir esta eyaculación femenina.

Estimular el clítoris.

Lo primero que hay que hacer es estimular el clítoris. Se busca que esté lo más erecto posible, así que puede ser que necesites tener varios orgasmos clitorianos seguidos. Lo tienes que estimular muchísimo, no vale con los preliminares normales que puedas hacer. Es necesario que esté lo más erecto posible. Ni falta hace que diga que esta técnica la puedes hacer practicar ya sea sola o con pareja. Puedes estimularte tú misma el clítoris o puedes dejar que sea otra persona la que lo haga. También puedes pedir a tu pareja que te lo estimule oralmente. Muchas mujeres llegan antes al orgasmo si su pareja le practica sexo oral, porque activa mucho más la circulación de la zona y hace que la sensación de placer se aumente muchísimo. Lo importante es que llegues al orgasmo varias veces antes de seguir con el siguiente paso.

Estimula el punto G.

Una vez que esto haya sucedido, es el momento de estimular el punto G. Aunque se habló mucho sobre él y se decía que era un mito y que no existía, nada más lejos de la realidad. El punto G existe y se encuentra dentro de la vagina. Para encontrarlo, basta con introducir un dedo, ya sea el índice o el corazón apuntando hacia arriba. Entonces tendremos que buscar el hueso que se encuentra dentro de la vagina. Detrás de ese hueso habrá una zona abultada, como rugosa. Ese es el punto G. Si hablamos más técnicamente, podríamos decir que esa zona, que es tan sensible, se encuentra más o menos entre cinco y ocho centímetros hacia el interior de la vagina, ubicada en la pared frontal de la misma.

Lo mejor es que sea la misma mujer la que lo localice. Para ello, basta con tumbarse de espaldas, introducir un dedo o dos e intentar estimularlo de manera circular. Es más fácil alcanzarlo con los dedos que con el pene, ya que el pene tiene que estar muy erecto para conseguirlo. Hay hombres que tienen una pequeña curvatura en el pene, lo que ayuda a que este se pueda dirigir directamente al punto G. Si prefieres estimular ese punto con el pene, se dice que la mejor posición es la de la mariposa. Esta consiste en lo siguiente: la mujer se tumba de espaldas en una mesa, de manera que su cadera queda a la altura del pene del hombre. Entonces este introduce el pene en la vagina, sujetando las caderas de la mujer hacia arriba. Eso hará que el pene se dirija directamente hacia el punto G y lo estimule mucho más que practicando cualquier otra postura. Por supuesto, también se puede alcanzar utilizando un juguete sexual, que puede ser usado por la mujer únicamente o en compañía de otra persona. Ese juguete deberá tener forma curva para facilitar el acceso al punto G.

Si te cuesta encontrarlo o te cuesta tener un orgasmo de esta forma, lo mejor es que excites mucho el clítoris y cuando estés casi llegando al orgasmo, metas los dedos en la vagina y presiones contra la pared frontal, intentando que el orgasmo se produzca de esa manera, en vez de mediante el clítoris. Es una técnica que no sale a la primera y que a muchas mujeres cuesta, pero con la práctica se consigue. Hasta que no sepas llegar al orgasmo de esa manera, no intentes eyacular, pues te frustrarás y acabarás por no disfrutar del sexo, siendo eso lo último que se quiere.

Una vez que se ha localizado ese punto G del que hablamos, es hora de estimularlo. Para ello tendrás que realizar diferentes presiones y diferentes movimientos, que pueden ser circulares o dando golpecitos. Se trata de que sea un ejercicio con intervalos, haciendo que la presión sea distinta en unos momentos que en otros. También el variar el tipo de movimiento es importante, porque es la manera idónea de hacer que este punto se estimule.

No reprimas las ganas de orinar.

Lo siguiente que notará la mujer será muchas ganas de orinar. Al hacer presión en ese punto G, se nota como que se está haciendo una fuerte presión en la uretra, pareciendo que la mujer tiene ganas de ir al baño. Pero la verdad es que no es así, ese es el preludio de la eyaculación. Dicho esto, muchas mujeres se habrán dado cuenta de que han sentido esta sensación que estoy describiendo, pero que han decidido parar para no orinar, en vez de dejarse llevar. Ahora, después de leer esto, ya saben que esa sensación no significa que se vayan a hacer pis encima, sino que están a punto de llevar a cabo la eyaculación femenina.

Pues bien, una vez que ya lleves varios minutos estimulando esa zona y sintiendo que tienes muchas ganas de orinar, es el momento de dejarse llevar. No lo reprimas, libérate y déjate ir igual que si estuvieras teniendo un orgasmo. Si tienes miedo de ensuciar las sábanas (la cantidad de líquido expulsado dependerá de cada mujer, pudiendo ser muy poco o bastante) lo mejor es que coloques una toalla debajo de tu cuerpo para no tener que preocuparte de manchar nada y así poder disfrutar totalmente de la sensación. Una vez que llegue esa sensación de “querer hacer pis”, hazlo, dejándote llevar y disfrutando de la sensación.

Pero, si a pesar de todo, no eres capaz de hacerlo, no te preocupes. Disfruta del sexo, ya sea sola o en compañía. Estimúlate tú misma o con alguien, disfruta de tu cuerpo y de tus orgasmos sin importar que eyacules o no. Lo más importante de todo, siempre, es que disfrutes de un sexo sano y placentero.

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