Cómo practicar sexo tántrico

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Hoy vengo a hablar de sexo. En concreto, vengo a hablar de sexo tántrico. Hay muchas formas de practicar el sexo, tantas como amplitud de miras tenga nuestra imaginación. Además, tenemos la suerte de vivir en una época y un lugar en el que podemos hablar de este tema abiertamente sin miedo a represalias. Hace mucho que el sexo dejó de ser un tabú y si todavía tú consideras que así lo es, es hora de abrir la mente y darse cuenta de que el sexo es una parte natural de nuestras vidas; todos los hacemos, ya sea en solitario o acompañado y no hay que avergonzarse de ello.

Existen muchas formas de practicar el sexo, eso está claro. Hay gente que es más tradicional, que prefiere hacerlo de una manera más convencional. Los hay también innovadores, a los que no asusta probar cosas nuevas, ya no solo hablando de posturas. Y los hay que van más allá. Este artículo es para ellos: para esos que buscan que el sexo sea algo más que una experiencia placentera.

Para eso se inventó el sexo tántrico. Lo primero, para poder después hablar de cómo practicarlo, voy a intentar explicar en qué consiste y de dónde viene.

Qué es el sexo tántrico.

El origen del sexo tántrico hay que buscarlo en una época que pasó hace más de cuatro mil años. En un lejano oriente, se creó la filosofía denominada “tantra” que buscaba que la persona que practicara el sexo llegara más allá. No busca la eyaculación, no busca el placer más inmediato, sino que busca una conexión con la propia persona a través de la relación sexual. Es una forma de conocerse a sí mismo y a la pareja con la que se realiza el sexo. Busca encontrar sensaciones vívidas e interiorizarlas de una manera mucho más profunda que a través del sexo convencional.

Técnicas para tener sexo tántrico.

Para que esta filosofía funcione, hay que tener en cuenta una serie de factores que dependen de nosotros mismos para así garantizar la plenitud del acto.

Vivir el presente.

Lo primero es aprender a vivir el presente. Es muy importante, por no decir imprescindible, que cuando una persona está teniendo sexo esté únicamente pensando en ese momento. Esta filosofía se debe aplicar a todos los ámbitos de la vida, no solo al relaciones íntimas, ya que se trata de que el ser humano tiene que poner todos sus sentidos en lo que esté haciendo en ese preciso momento. Por ejemplo: tú, ahora mismo, estás leyendo este artículo; según esta filosofía, no deberías estar pensando en lo que tienes que hacer después, ni en las cosas que tienes que comprar cuando vayas al súper mercado ni en todo el trabajo que te espera mañana en la oficina. Pues bien, en el sexo pasaría exactamente lo mismo: tienes que estar con todos tus sentidos puestos en ese momento.

Tienes que pensar en lo que sientes, en lo que estás haciendo y no permitir que tu mente se vaya a otro lugar. Tienes que centrarte en el ahora. Esto es lo que más cuesta a las personas que se inician en el sexo tántrico, porque es muy difícil estar centrado en el presente.

Es inevitable que nuestra cabeza se vaya a todas las cosas que tenemos que hacer después, no permitiéndonos disfrutar con plenitud de esa relación que estamos teniendo en ese momento. Así que, el primer paso, es educar a tu propia mente para que se centre en lo que esté haciendo a cada instante. Como digo, esto se debe llevar a todos los ámbitos de la vida. Si consigues dominar esta técnica, podrás comprobar que tu eficiencia será mucho mayor, que estarás menos estresado y que harás todo mucho mejor que antes.

Confía en ti mismo.

El siguiente paso es confiar en ti mismo. Para practicar sexo tántrico es imprescindible que tengas tu autoestima alta. Esto está ligado fuertemente al paso anterior y el razonamiento es muy sencillo: es posible que no te hayas depilado y que vayas a tener una relación sexual. Entonces mientras estás teniendo esa relación, estás pensando a la vez “no me he depilado, lo va a notar, no le va a gustar…”. Lo único que se consigue con eso es que tu cabeza esté en otro sitio que no es donde tiene que estar. Así que no pienses en esas cosas, ya que si una persona accede a tener relaciones sexuales contigo es porque le gustas tal y como eres. Le da igual la depilación, la celulitis, la barriga o la ropa interior. Eso no importa, eso debe pasar a un segundo plano. Y exactamente tú tienes que pensar lo mismo de la persona con la que estás teniendo relaciones. No debes estar examinándola durante el acto, simplemente la tienes que aceptar como es desde el primer instante y olvidarte de todo lo demás.

El tantra hace mucho hincapié en esto, ya que dice que debemos apreciar a la persona que está a nuestro lado tal y como es, no importando que sea una nuestra pareja o un ligue ocasional de una noche. No te debes centrar en sus defectos y mucho menos en los tuyos. A los dos os debe dar igual. Solo así podréis practicar sexo tántrico.

Cuida el ambiente.

El tercer paso es cuidar el Maithuna. Los orientales pensaban que el sexo tántrico era como un baile. Y era un baile que formaba parte de un ritual donde se cuidaban y se mimaban todos los aspectos. Se debe cuidar la iluminación, el espacio, el ambiente. Los antiguos usaban las velas y los olores para que la experiencia fuera plena. Y también la comida de antes y de después. Debe ser como una especie de ritual en el que todo está pensado. Y todo eso que se ha pensado ha sido precisamente para eso: para tener el sexo más maravilloso del mundo. Solo con esa atmósfera se podrá pasar a la danza. Se le denomina así, danza, porque el sexo tiene que ser como un baile entre las dos personas. El acto de la relación debe ser pausado y acompasado, hasta llegar a un punto en el que los dos cuerpos se mueven y se mecen al mismo ritmo. Sin prisa, y siendo muy conscientes del momento.

Exprésate libremente.

El siguiente paso es hablar, ya sea con el cuerpo o con usando las palabras. Es imprescindible que estés a gusto con esa relación y que lo expreses. Debes indicarle a tu pareja qué es lo que te gusta y qué es lo que no. Quizás te apetezca hacer algo en concreto, si es así, no te quedes con las ganas y díselo a tu pareja. Además de ser un potente afrodisíaco para ambos, eso hará que la confianza entre los dos sea mucho mayor y que los deseos no se repriman, pudiendo tener una relación mucho más placentera. Igualmente ocurre si no te apetece hacer algo determinado. Si es así, debes decirlo. Bajo ningún concepto debes hacer algo que no te apetece, eso es muy importante que lo sepas. Y ya no es una cuestión de que no puedas llegar a practicar correctamente el sexo tántrico, no. Se trata de que en las relaciones hay que estar a gusto y hacer únicamente lo que uno está dispuesto a hacer. Si no quieres, no te apetece o no estás seguro, para. No hay problema. Tu pareja tendrá que entenderlo. Pero, en fin, consiste en hablar con tu pareja para decirle lo que te gusta. Puedes susurrarlo en su oído o quizás gemir con más intensidad cuando esté haciendo algo que te gusta especialmente. Es bueno que la otra parte también sepa que lo está haciendo bien, solo así podréis tener una relación plena.

Controla tu respiración.

También es muy importante cuidar la respiración. Para poder practicar sexo tántrico debe llegar un momento en el que las respiraciones de las personas que estén en esa relación vayan completamente acompasadas. Para eso necesitaréis tomarlo con calma, con paciencia. Llevar un ritmo pausado (no lo suficientemente lento como para aburrir pero tampoco lo demasiado deprisa como para terminar enseguida) puede ayudaros a conseguir esta técnica.

Dale importancia a los sentimientos.

Debes darle mucha importancia a los sentimientos y las sensaciones que te produce todo. Durante el sexo, coge la mano de tu pareja y mírale a los ojos. Dile cosas con tu mirada. Respira e intenta averiguar qué sentimientos te produce esa caricia. Esto lo debes aplicar también a tu día a día: cuando le des un abrazo a tu pareja o un beso, hazlo lentamente, analizando todas las sensaciones que recorren tu cuerpo cuando lo haces, solo así podrás aprender a sentir todo lo que tienes que sentir durante el sexo. El sexo es mucho más que una penetración y un orgasmo. Es llevar a tu cuerpo a sentir cosas extraordinarias que quizás puedas alcanzar con una simple caricia o con un beso. Así que céntrate en cada uno de esos actos y dales la importancia que se merecen.

Déjate llevar.

Tienes que aprender también a dejarte llevar. Puedes dejar que tu pareja lleve el mando y confiar en lo que va a hacer. No preguntarte nada, no cuestionarte. Simplemente cerrar los ojos y disfrutar. Para esto podéis probar a que uno de los dos se vende los ojos y el otro tome las riendas del momento. Por supuesto, si no quieres hacer algo, dilo y haz que pare, como te dije anteriormente. Pero si estás dispuesto, relájate y confía en lo que hace tu pareja. Puede generar sensaciones asombrosas y llevaros al límite de lo sensitivo.

Olvídate del reloj.

Por supuesto, es importantísimo olvidar el tiempo. Durante ese acto y durante la preparación del mismo no debe haber ningún reloj a la vista. No tienes que tener prisa. Tienes que pensar que en ese preciso momento no hay absolutamente nada más importante, no hay más obligaciones ni cosas que hacer. Solo estáis tú y tu pareja y vuestras ganas de tener el sexo más placentero posible. Tomaos vuestro tiempo, no hay prisa. Dedicad un buen rato a los preliminares, a los juegos, a conoceros más, a ganar confianza, a deciros cosas, a sentir más. Ten en cuenta el presente, es lo único que importa, así que olvídate de todo lo demás y disfruta.

Lo que dicen los expertos.

Los expertos dicen que es mucho mejor practicar el sexo tántrico en el suelo en vez de en la cama. Normalmente en la cama es donde tenemos el sexo convencional, porque es el sitio más cómodo para realizarlo. Pero en el suelo se pueden llegar a hacer muchas más posturas que en la cama.

Y, por último, el sexo tántrico culmina con la técnica que debe practicar el hombre de conseguir no eyacular durante el orgasmo. Para ello, debe fortalecer mucho los músculos que rodean la pelvis y controlar perfectamente su respiración. Tiene que saber cuál es el momento en el que va a eyacular y conseguir controlarla, de manera que tiene el orgasmo pero no llega a eyacular. Esta técnica es muy difícil y no debe hacerse siempre, ya que puede reducir el apetito sexual del hombre y dar lugar a problemas de disfunciones. Pero si se consigue hacer de una manera adecuada, puede llegar a ser muy placentero.

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