Cómo ser solidario

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Cuando se piensa en la solidaridad de inmediato la mente se va a la idea de ayudar al prójimo. El pensamiento solidario se basa precisamente en esto, es tender una mano a quienes lo necesitan pero sin esperar ningún acto reciproco. Puede considerarse uno de los valores más importantes, sobre todo en la época que se vive en la actualidad. Igualmente es una cualidad que se logra desarrollar en cualquier individuo.

Los gestos solidarios pueden ser muy variados y de todo tipo. Lo importante es aprender a reconocer que hace falta de este valor para que la sociedad pueda seguir progresando, a medida que pasa el tiempo. No todas las personas se sienten bien en todo momento y es allí donde un pequeño gesto de solidaridad puede marcar la diferencia.

Aprender cómo ser solidarios no es una tarea tan sencilla. A pesar de que es algo que se puede observar con facilidad o incluso realizar cualquier actividad que lo involucre. El detalle es que muy pocas personas logran aplicar la solidaridad sincera, la desinteresada. Por este motivo hay que enseñar y conocer sobre los detalles que incluyen la verdadera solidaridad, aplicándola como uno de los valores más puros que existen.

No es de un día para otro

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Lo primero que debes saber para aprender cómo ser solidario es que no es un practica que se adquiera rápidamente. Es necesario tener presente que esta característica implica un trabajo repetitivo que se va mejorando con el tiempo. Puede que tus primeros gestos sean pequeños o te parezca que no haces lo suficiente, pero por alguna parte debes comenzar.

La idea es proponérselo y ser consiente que el acto que estás haciendo es para beneficiar a otros, sean conocidos o no. Por este motivo es el primer paso, ya que hay casos donde la solidaridad es muy grande pero que no es suficiente para solucionar una situación en concreto, pero esto no quiere decir que lo estás haciendo mal, solo que se necesita tiempo.

Aprende a ser paciente

A propósito de lo anterior viene él aprender a ser paciente. La solidaridad implica paciencia en sí misma, sobre todo en las situaciones donde el tiempo es el único encargado de definir como se irán sobrellevando las cosas. Igualmente se aplica ante los hechos que no solo depende de tu acto solidario sino del de varios individuos, en esos momentos la resistencia es fundamental para no caer en desesperación o el desánimo.

El tener paciencia no quiere decir que tu acto se vea menos preciado por alguna situación en concreto. Por lo contrario, hace que los gestos adquieran un valor más grande ya que, independientemente de lo hechos, has decidido hacer el bien si esperar recompensa desde un acto completamente caritativo o solidario. Es por ello que la solidaridad comienza desde la espera y la paciencia.

Amabilidad y solidaridad

La amabilidad y la solidaridad son dos valores que van completamente unificados. De nada sirve procurar hacer algún gesto solidario cuando se hace con rabia o menos preciando a aquellos que lo reciben. El ser amable comienza desde los pasos más simples como la educación, es por ello que es tan importante a la hora de hacer cualquier gesto noble.

La palabras que se dicen, las expresiones que se hacen y las acciones; todo tiene que venir acompañado de principios básicos del trato hacia el prójimo. De no hacerse de esta manera se pierde el gesto solidario, debido a que  se siente que es más una obligación que un acto desinteresado.

Gestos de solidaridad

Luego de que se ha aprendido la importancia de ser solidario y de que los actos se deben hacer acompañados de amabilidad y paciencia, es momento de instruirse sobre reconocimiento de los gestos. Cada acción en particular es importante y aprender a reconocer el significado que tiene para aquellos que la reciben es la recompensa de quien es verdaderamente solidario.

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Las acciones que se realizan en torno a este valor, como se decían en un principio, pueden ser de muchos tipos. Hay algunas que son sumamente comunes y donde participan un gran grupo de gente que ayudan a que otros decidan unirse. Pero existen otros mucho más pequeños y poco populares, aunque por ello no quiere decir que deban menospreciarse.

Los niños y ancianos

Uno de los que más reciben actos solidarios a nivel mundial son los niños y los ancianos pero, a pesar de ser así, no es suficiente. Los más pequeños y los ancianos suelen ser los más vulnerables ante cualquier situación de conflicto en la sociedad, por esta razón es que comúnmente la ayuda comienza con ellos.

Es fundamental que todos los seres humanos aprendan a reconocer los momentos en que estos individuos necesitan de la solidaridad del prójimo. Independientemente de la edad, ideología o condición social, ser amables con ellos es una forma de traer el bienestar necesario para que la humanidad progrese con el tiempo.

Discapacitados y la inclusión

Al igual que con los grupos anteriores aprender a reconocer y aceptar que no todas las personas son iguales es fundamental. Esto ocurre sobre todo ante los individuos que poseen alguna discapacidad que los limita ante el resto. Es difícil para algunos comprender que ellos son parte de la sociedad y que hay que incluirlos en la vida cotidiana, en la medida de lo posible. Simplemente con un detalle tan particular como la inserción se comienza con el acto propio de este valor.

Aunque este no es el único caso donde debe existir la solidaridad en cuanto a incluir al prójimo. En el siglo XXI todavía existen sociedades o grupos completos que son discriminados por tener rasgos o pensamientos diferentes al resto. Esta falta de inclusión hace que se vean afectados directamente y que por ello necesiten una voz sobresaliente para ser escuchados. Ser solidarios implica ayudar a que esto no siga ocurriendo en la actualidad.

Los más necesitados

Ahora existe otro grupo que engloba más los problemas económicos, políticos e ideológicos. Al referirse a los más necesitados se abarca a una serie de personas que están pasando por alguna situación en particular de la cual no pueden salir tan fácilmente. La solidaridad en este caso está representada en darle algún tipo de esperanza a quienes pasan por alguna dificultad.

Con más necesitados no tiene que ser necesariamente una persona pobre o un indigente, a veces la necesidad puede venir de otros aspectos de la vida, como por ejemplo una persona triste. Aprende a reconocer esos factores implicados en un contexto de necesidad y sobre todo busca solidarizarte con esos seres.

Compartir trae cosas positivas

La idea es que se haga desinteresadamente pero ten por seguro de que el destino se encargará de recompensarlo de alguna manera. Compartir un gesto de bondad con aquellos que forman parte la misma sociedad, o de otras, hace que reciprocidad actué por sí misma. Todo por supuesto si se hace desde el punto más noble posible.

Lo positivo se atrae y nunca sabes cuándo necesitaras de la solidaridad de otros. No debes esperar nada pero es muy probable que cuando más lo necesite la vida se encargue de premiar lo que alguna vez hiciste por los demás. Hay que ser capaces de valorar este estímulo y sobre todo de distinguir que lo que se hace de manera solidaria te hace sentir bien, por sobre toda las cosas.

El tiempo en la solidaridad

Una acción solidaria que muchas veces pasa desapercibida es el regalar un poco de tiempo a otros individuos. Algunos minutos u horas pueden llegar ser más valiosos de lo que se espera, por este motivo a veces la solidaridad comienza con dar un cierto periodo de la vida. Valorar que otros lo ofrezcan o demostrar que estás dispuesto a darlo es uno de los gestos más nobles que existen.

Por esta razón es fundamental para aprender a como ser solidario que tengas en cuenta la importancia del tiempo en la vida de cada persona. Además de que este factor puede que no sea necesariamente en cuanto a compañía, sino más bien el periodo que toma hacer algo que beneficie a los demás y no necesariamente a ti mismo.

Utiliza la tecnología

En el presente la solidaridad puede está representada muy fácilmente, gracias los avances tecnológicos. Las redes sociales, el Internet y los nuevos aparatos pueden ayudarte a ejercer este valor de una forma más sencilla, si realmente te lo propones. Aprender a utilizar estas herramientas para mejorar la situación de los que nos rodean es realmente un gesto que marca la diferencia.

Para las nuevas generaciones, las cuales nacieron con la tecnología, es aún más relevante este hecho. Puedes utilizarla para aprender al respecto o para hacer alguna labor social de importancia para aquellos que la reciben, sin necesidad de moverte de donde estas. Hay que aprovechar este beneficio que llego con el presente y que poco a poco se va expandiendo cada vez más.

Tú también eres importante

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Después de tanto mencionar a todos los individuos que hay a nuestro alrededor puede que se te olvide uno de los más importantes, es decir tú mismo. Al igual que la autoestima, la solidaridad también implica reconocer cuando necesitas aplicarla para el interior del ser. No podemos ser solidarios con terceros si primero no lo somos con nosotros mismos.

Al negar que necesitamos de algo en particular hace no nos podamos sentir lo suficientemente satisfechos como para aplicarlo con otras personas. Por esta razón, es fundamental enseñarnos sobre la solidaridad interior y cómo podemos reflejarla posteriormente a los que nos rodean.

Da el ejemplo

Ante la solidaridad es fundamental que aprendamos a dar el ejemplo. Puede que no te lo hayan enseñado en tu entorno pero si comienzas a aplicarla podrás darle un aprendizaje bastante beneficioso al resto de tu grupo. No sirve de nada dar charlas, talleres o conferencias con respeto a este valor sino se ven las acciones reflejadas en el día a día.

También es fundamental tener presente que no se puede exigir o instruir al respecto si no es aplicado hacia uno mismo en primer lugar. Por esta razón, dar ejemplo es fundamental, porque genera un cambio progresivo en la personas que nos rodean y sobre todo porque moralmente es lo correcto.

Desde temprana edad

El ejemplo irá dirigido a todas las personas que están en un entorno, pero tendrá un énfasis especial en los niños. Los más pequeños aprenden observando lo que los adultos hacen, por ello es sumamente importante que para enseñarles las solidaridad lo hagas siendo tú mismo solidarios con los de tu alrededor.

Da las gracias

Finalmente, y aunque suene contradictorio, para aprender a como ser solidario hay que saber dar las gracias por las oportunidades que se presentan en la vida. Esas circunstancias comienzan precisamente cuando ayudamos a otros a ser mejores seres humanos o a mejorar sus situaciones particulares. De allí el significado que tiene agradecer por poder solidarizarte y tener las posibilidades de hacerlo con sinceridad.

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