Dieta del bocadillo – Cómo hacer la dieta del bocadillo

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Ahora que llega el verano es el momento de ponerse más en forma. A todos nos gusta tener un buen cuerpo y lucirlo mientras tomamos el sol en la playa o en la piscina. Pero puede que el invierno nos haya pasado factura y que hayamos cogido algún kilo de más o que la tonificación que teníamos en la temporada de verano haya desaparecido.

Si quieres perder peso, porque lo necesitas, porque el tuyo no es saludable y no te encuentras bien, lo primero que debes hacer siempre es ponerte en manos de un especialista.

Seguir una dieta (sobre todo si es muy estricta y muy restrictiva de alimentos) es algo muy serio que seguramente afecte a todos los ámbitos de tu vida. Así que no te lo tomes a broma y no decidas empezar una dieta por ti mismo sin haber consultado antes con un médico o un nutricionista. Esto es importante porque antes de empezar una dieta, tu médico tendrá que verificar cuáles son los niveles en los que te encuentras, en lo que a tu salud se refiere. Tendrá que controlarte el colesterol, el hierro, los glóbulos rojos e infinidad de cosas para ver cómo está tolerando tu cuerpo la nueva dieta. El cambiar de alimentación es algo que afectará a todo tu sistema. Si tienes el colesterol alto, tu médico te pondrá una dieta dirigida para bajar ese colesterol. Por lo tanto, esa dieta no será la mismo que si necesitas bajar los niveles de azúcar, o incluso aumentar los niveles de hierro. Por todo ello es imprescindible que consultes con tu médico la decisión de ponerte a dieta.

Hoy, en este artículo, voy a explicarte en qué consiste la dieta del bocadillo. Seguro que no te suena mucho este término, porque todavía no es demasiado conocida, pero te aseguro que dentro de poco vas a escuchar hablar de ella en todos los medios. Te voy a contar en qué consiste y para qué sirve. Para quién está indicada y qué ventajas tiene. Después de haber leído este artículo, si decides hacerla, consulta antes con tu médico para que este controle tu estado de salud.

Por qué surge esta dieta.

Es una dieta creada por una nutricionista llamada Terica Uriol, conocida por haber creado La dieta anti Dukan. Ella afirmaba que era una barbaridad seguir una dieta como la dieta Dukan, que proponía únicamente alimentarse de proteínas durante una buena temporada, para después comer verduras algún día, pero en raciones muy pequeñas. Por experiencia personal, he de decir que yo he hecho esa dieta Dukan, en concreto, dos veces. La primera vez todo fue bien, muy bien, de hecho, ya que conseguí perder diez kilos que después no volví a recuperar. Mis analíticas me decían que todo iba bien y que no me faltaba de nada, así que pasados dos años, la volví a hacer para intentar perder otros kilos que me sobraban. Pero esa vez no pude aguantar la dieta más de un mes, porque no tenía fuerzas para nada. Mis analíticas demostraron que me faltaban muchísimos nutrientes, por lo que tuve que dejar de seguir esa dieta. Así que, como siempre digo, la mejor dieta es esa que respeta tu cuerpo y que te mantiene sano. En el momento en el que eso cambia y no estás sano (aunque estés perdiendo peso), tienes que cambiar de dieta, porque algo no funciona bien.

El caso es que esta nutricionista, Terica Uriol, ha creado una dieta que más que una dieta es una forma de enseñar a comer a todo aquel que la sigue.

Dice que el problema de las personas que engordan, normalmente, es que no saben comer. Así que, mediante este sistema, nos enseña qué alimentos son los adecuados para nuestro organismo y en qué proporción y cantidades debemos comerlos para poder perder peso y estar más sanos.

La base de la dieta: los hidratos de carbono.

Sorprende que la base de esta dieta sean los hidratos de carbono. Por todos es sabidos que los hidratos son retirados de las dietas en casi todas las ocasiones, porque se dice que su alto poder calórico hace que nuestro cuerpo acumule en forma de grasa todos los azúcares que no se queman. Pero esta nutricionista dice que nuestro cuerpo, en concreto nuestro cerebro y corazón, funcionan básicamente gracias a los hidratos de carbono y que, quitarlos de nuestra dieta, significa simple y llanamente, morirnos.

El problema, dice la nutricionista, es que siempre comemos hidratos de carbono acompañados por abundantes grasas. Dice que una de las dietas más saludables es la chica o la italiana, cuyas bases alimenticias son los hidratos de carbono. Pero con la importante diferencia de que estos no van acompañados de grasas, sino de verduras, proteinas o frutas. Ahí estaría la clave para tener una buena alimentación y, además de no engordar, conseguir perder peso.

La dieta se basa en que siempre hay que comer pan, no necesariamente en forma de bocadillo, ya que se puede comer también para acompañar los platos principales. Muchos nutricionistas suelen quitar el pan en las dietas porque dicen que engorda, pero no es así. Lo que engorda es la salsa llena de grasa que untamos en el pan. Propone hacer bocadillos porque es muy fácil. Esta dieta está pensada para aquellas personas que no suelen comer en casa y que recurren rápidamente a comida fácil de preparar y de llevar a la oficina o donde sea.

Su bocadillo estrella, por llamarlo de alguna forma, sería el de jamón serrano, al que habrá que quitarle la grasa previamente. Es el bocadillo ideal porque el jamón (sin la parte blanca) es todo proteína y acompañado de los hidratos de carbono que tiene el pan, nos aporta la energía suficiente para aguantar unas cuantas horas.

La clave: llevar una dieta equilibrada.

Pero no se trata de comer únicamente pan y proteínas, sino que dentro de los bocadillos podemos incluir también verduras, como por ejemplo lechuga o cebolla. O incluso tomates. Lo que queramos, siempre y cuando no le echemos ningún tipo de salsa o aceite que haga que mezclemos los hidratos de carbono con la grasa, cuya mezcla, dice, es explosiva.

Para los momentos en los que la persona necesita picotear, por decirlo coloquialmente y para que todos nos entendamos, ella pone a libre disposición la fruta. Muchos nutricionistas vetan la fruta o restringen su consumo porque dicen que esta tiene muchos azúcares e hidratos de carbono. Pero esta nutricionista nos recuerda que son azúcares sanos (no como los procesados) y que además la fruta es muy rica en vitaminas y fibra, por lo que su consumo es obligado. Así, la persona que sigue esta dieta y siente que tiene hambre pero no es la hora de comer, puede comer toda la fruta que quiera, sin restricción. Solo así aprenderá a comer. Muchas veces nuestro propio cuerpo nos pide algo para picar que es insano, como podrían ser patatas fritas, chocolatinas o cualquier cosa de bollería que contiene grasa y agentes perjudiciales para nuestra salud. Debemos aprender a comer bien. No importa que piquemos o que comamos todas las veces que queramos a lo largo del día: si tenemos hambre, tenemos que comer. Pero siempre cosas sanas, que nos aporten algo bueno a nuestro organismo. Por eso, con esta dieta, podemos comer toda la fruta que queramos y, sobre todo, cuando queramos. Con el fin de no pasar hambre y de enseñar a nuestro cuerpo que a base de fruta podemos mantenernos hasta la hora de comer.

El fundamento que utiliza esta nutricionista es el de aprender a comer. Sobre todo, basa su dieta en la idea de retirar de nuestro organismo todas las grasas saturadas que son las culpables de que exista obesidad y sobrepeso que puedan desarrollar enfermedades tan graves como puede ser la diabetes tipo dos. Recuerda que antes, la merienda normal, era un bocadillo de jamón. Un buen bocadillo. Pero ahora, los niños meriendan bollos industriales o snaks nada saludables como las patatas fritas. Nos han hecho creer que merendarse un bocadillo es algo malo, cuando no es así en absoluto. Es muy sano, siempre y cuando esté libre de grasas (nada de echarle mantequilla o salsas del tipo mayonesa) y su interior esté compuesto por proteínas de alta calidad (como el jamón serrano, el lomo y el jamón cocido natural) y por verduras.

Es importante esto que acabo de mencionar, lo de las proteínas de calidad. Ya que no es lo mismo un bocadillo de jamón serrano que un bocadillo de mortadela. Hay que fijarse que lo que pongamos dentro del pan sea bajo en grasas. La mortadela, el salami, el chorizo, el salchichón, las salchichas… son procesados repletos de grasas saturadas, por lo que no son aptos para esta dieta. Solo podremos elegir proteínas que vengan del jamón serrano, el pavo, el jamón cocido al que no le hayan echado aditivos o incluso del pescado (las anchoas son una opción estupenda para esta dieta, así como el atún natural o el salmón).

Ejemplo de dieta del bocadillo.

La nutricionista nos pone un ejemplo para seguir esta dieta. Así, nos dice que los alimentos que deberán conformar el desayuno, el postre de las comidas y el picoteo entre horas, deberán ser: una taza de café, siempre que sea con leche desnatada y sacarina, un par de yogures desnatados sin azúcar, dos rebanadas de pan (siempre que sea integral) al que le podremos añadir mermelada light, y frutas que podrán ser: naranjas, mandarinas, kiwi, ciruelas, peras, granadas y melón.

Luego hay una serie de alimentos de libre consumo, eso significa que se pueden consumir sin ningún tipo de restricción, a cualquier hora del día y repitiendo todas las veces que se quiera a lo largo de toda la jornada. Entre estos alimentos se encuentra, por ejemplo, las zanahorias, cebolletas, tomates, pepinillos, lechugas, cebollas, apio, alcaparras, espárragos, ajetes, palmitos, puerros, pimientos, limones, endibias, kiwis, champiñones, especias, vinagre, condimentos, vino para cocinar, perejil, ajo, avecrén, bebidas consideradas light, chicles y caramelos sin azúcar, edulcorantes, infusiones y café.

El menú que propone para las comidas y las cenas suele ser siempre parecido. Para la comida, una ración de verduras con una de proteínas, todo libre de grasas y acompañado de un buen trozo de pan. Y, para la cena, un bocadillo con queso light, salmón, jamón o cualquier proteína libre de grasa. Dice que se puede intercambiar la comida por la cena, pero que el bocadillo solo se hará una vez al día. Y dice también que hay que beber dos vasos de agua en la comida y otros dos en la cena.

Así, siguiendo esta dieta, aprenderemos a comer sano y a perder peso de una forma saludable. Evitaremos comer productos ultraprocesados en gran medida, que tan malos son para nuestra salud y perderemos el miedo a comer carbohidratos. Y todo ello sin temer el efecto rebote que tan peligroso es para la salud de las personas que se ponen a dieta.

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