Insuficiencia renal crónica

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La Insuficiencia renal crónica es una enfermedad que afecta a los riñones y a su función.

Los riñones son dos órganos no demasiado grandes que realizan un papel fundamental en nuestro día a día. Se encargan de filtrar la sangre. Gracias a los riñones podemos desechar a través de la orina todos los elementos que el organismo no puede aprovechar, por lo que limpia nuestro cuerpo de impurezas. También reduce el exceso de agua que puede haber en nuestro organismo. En definitiva, limpia el cuerpo y gestiona la cantidad de líquido e impurezas que contiene.

Existen muchas enfermedades relacionadas con el riñón. La insuficiencia renal es una de ellas. Generalmente, se da de manera crónica, por lo que es necesario seguir alguno de los muchos tratamientos existentes para hacerlos funcionar correctamente.

Si sufres de insuficiencia renal crónica, o te gustaría saber en que consiste esta enfermedad, te recomiendo que sigas leyendo. En este artículo expondremos información sobre ello. Conoceremos de que se trata, sus causas, sus síntomas, así como sus tratamientos.

Insuficiencia renal crónica

La insuficiencia renal crónica es una enfermedad que se caracteriza por la pérdida de las funciones de los riñones. Estos órganos pierden funcionalidad con el tiempo, y dejan de realizar sus necesarias funciones. Por ello, puede no filtrar de manera correcta, lo que causa una acumulación de desechos en el organismo que puede ser perjudicial para la salud. También recibe el nombre de enfermedad renal crónica o fallo renal crónico.

La deficiente función del riñón puede provocar:

  • Errores en la regulación del calcio, que, como sabemos, es fundamental para la salud de nuestros huesos. Unos riñones que no filtran lo suficiente pueden provocar problemas en el calcio y consecuentemente, en los huesos.
  • Alteración de los niveles de agua y de minerales del organismo, debido al desequilibrio que produce en el ácido base e hidroelectrolítico.
  • La eliminación de toxinas es anormal, por lo que pueden acumularse
  • Problemas endocrinos, como la anemia, por la poca estimulación de los glóbulos rojos

Algunas de las sustancias que pueden acumularse como consecuencia del insuficiente trabajo de los riñones son:

  • Urea
  • Creatinina
  • Sodio, potasio y fósforo
  • Nitrógeno ureico
  • Exceso de agua

Causas de la insuficiencia renal crónica

Esta enfermedad posee unas causas que necesitaremos tener en cuenta para conocer su foco de aparición. Puede tratarse de una enfermedad aparecida como consecuencia a otra enfermedad. Algunos medicamentos también pueden hacer que el trabajo de los riñones sea más vago e impreciso. Las causas más frecuentes son las siguientes:

  • Enfermedades renales hereditarias (explica más de un 20% de los casos de insuficiencia renal crónica)
  • Diferentes infecciones, que pueden darse en el aparato urinario o en el riñón
  • Medicamentos que afectan a los riñones, por los productos químicos tóxicos que pueden contener
  • Problemas en las arterias que conectan los riñones
  • Enfermedades tumorales
  • Traumatismos
  • Diabetes (causa bastante frecuente)
  • Hipertensión
  • Cálculos en las vías urinarias
  • Flujo retrógrado de orina hacia los riñones
  • Ateroesclerosis

El empeoramiento de los riñones puede ir poco a poco. Es posible que el agravante sea tan lento, que no nos demos cuenta de la pérdida de sus funciones. Por ello, cuando somos conscientes de ello por los síntomas, el tratamiento necesite ser más fuerte o complejo de lo que en un principio podría haber sido.

Insuficiencia renal crónica

Síntomas de la insuficiencia renal crónica

Esta enfermedad puede no contener síntomas al principio, al menos que nosotros nos demos cuenta. Por ello, cuando somos conscientes de ellos y acudimos al médico, puede ser demasiado tarde para seguir un tratamiento no invasivo. No obstante, dentro del organismo si que las produce desde un primer momento.

Algunos de estos síntomas son los siguientes:

  • Sensación de malestar
  • Fatiga
  • Inapetencia
  • Piel reseca y con picazón
  • Pérdida de peso sin razón aparente
  • Náuseas y/o vómitos
  • Piel demasiado oscura o clara
  • Problemas para pensar, razonar y concentrarse
  • Demasiada somnolencia anormal
  • Dolor de huesos, debido a enfermedades como osteodistrofia, causadas por la falta de calcio en el organismo
  • Hinchazón de manos y pies
  • Calambres en los músculos
  • Mal aliento
  • Sangre en las heces
  • Aparición de hematomas
  • Sed excesiva
  • Hipo
  • Amenorrea
  • Problemas de sueño, como insomnio
  • Dificultad para respirar
  • Edema de pulmón
  • Cefalea
  • Visión borrosa
  • Problemas de corazón
  • Anemia
  • Retención de líquidos
  • Molestias estomacales, como gastritis, y otras enfermedades similares

Prevenir la insuficiencia renal crónica

Aunque se trate de una enfermedad silenciosa en un primer momento, podemos ayudar a nuestro organismo a prevenirla. Para ello, son necesarios unos cambios en nuestros hábitos de vida. De esta manera, le estaremos aportando a nuestro organismo todos los cuidados que requiere, lo que afectará directamente en la buena función de sus órganos.

Es esencial llevar un estilo de vida saludable, con los siguientes consejos:

  • Llevar a cabo una dieta equilibrada, en la que todos los alimentos tengan su protagonismo en las cantidades y frecuencias adecuadas. Para ello podemos seguir las recomendaciones de la Pirámide Alimenticia, que nos recomienda la frecuencia de consumo de cada grupo de alimentos.
  • El ejercicio es también muy importante para nuestro organismo. Realizar ejercicio adecuado a nuestro estado de salud y edad puede marcar la direncia.
  • Reducir el consumo de sal. Esto es muy importante pues la sal, en cantidades grandes, es dañina para nuestro organismo
  • Controlar la hipertensión y diabetes. El control debe ser, por lo menos, ambulatorio. Son necesarias tomas de tensión constantes, así como la realización de analíticas para controlar el azúcar en sangre.

Insuficiencia renal crónica

Tratamiento de la insuficiencia renal crónica

La insuficiencia renal crónica es una enfermedad que, como su propio nombre indica, no se cura. No obstante, existen tratamientos que pueden ralentizar el avance del problema e incluso sustituir a las funciones que realiza el riñón.

El paso más importante para detectar esta enfermedad es acudir al nefrólogo, en cuanto empiecen a aparecer los primeros síntomas. Posiblemente, el médico mande realizar analíticas y ecografía del riñón.

Existen dos tipos de tratamientos:

Tratamiento conservador

Se basa en mejorar los hábitos de vida de los pacientes, así como cambiar hábitos como reducir la sal y el fósforo, e incluso seguir tratamiento médico.

Tratamiento sustitutivo de la función renal

Es el tratamiento que, como su propio nombre indica, sustituye la actividad que debería realizar el órgano. Se ofrece cuando no existe opción viable para que el riñón realice sus funciones de manera garantizada. Existen diferentes tratamientos sustitutivos:

  • Hemodiálisis: Se trata de una técnica de depuración en la que la sangre entra en contacto con un líquido externo. Este líquido es el encargado de depurar y limpiar la sangre. Este tratamiento es largo y requiere muchas horas semanales. Generalmente, las sesiones se distribuyen en unas 4 horas por sesión, en 3 sesiones semanales. Esta técnica requiere introducir una fístula en el brazo, donde se conecta la máquina que realiza la depuración. De esta manera, esta máquina realiza la función que debería realizar el riñón.
  • Diálisis peritoneal: El peritoneo hace la función de membrana semipermeable. Esta técnica puede realizarse en el domicilio, por lo que se adapta a disponibilidad y estilo de vida. Aquellas personas con el peritoneo dañado no pueden someterse a esta técnica.
Trasplante renal

La técnica más extrema que existe es el trasplante del órgano. Suele ser el tratamiento de elección, aunque es necesario que exista algún riñón compatible disponible. Los riñones donados pueden provenir de personas fallecidas o de personas vivas que pertenecen al ambiente de la persona enferma y lo donan en función de altruismo.

Tras el trasplante, el paciente debe seguir un tratamiento inmunodepresor. Con ello, existen más posibilidades de que la persona acepte el nuevo órgano y no se produzca rechazo. No obstante, este tratamiento tiene su cara amarga; debilita el sistema inmune, por lo que puede ocasionar infecciones. Algunas de ellas, incluso, pueden terminar con la vida del paciente.

Insuficiencia renal crónica

A modo de conclusión

La insuficiencia renal crónica es una enfermedad que afecta al riñón. Como su propio nombre indica, su falta de cura la etiqueta como crónica. En ella, el riñón no realiza las funciones que debe realizar, por lo que no filtra bien los deshechos y otros elementos que, en condiciones normales, se depuran sin problemas. Esta acumulación de deshechos puede causar problemas asociados e incluso la muerte, por lo que es importante realizar la función aunque sea de manera externa.

Las causas de la insuficiencia renal crónica pueden variar. Medicamentos, infecciones y otras causas pueden provocarlas. Respecto a los síntomas, esta enfermedad tiene una larga lista. Hipertensión, insomnio, problemas hepáticos, mal aliento, sed, amenorrea… muchas veces, en los primeros estadios de la enfermedad, los síntomas no son evidentes. Esto provoca que, cuando la persona empieza a experimentarlos, el riñón esté muy deteriorado.

En caso de sufrir los síntomas característicos, deberemos acudir al nefrólogo. Tras una serie de pruebas, podremos obtener o descartar el diagnóstico. Si existe diagnóstico, se valorará el tratamiento adecuado en función de la historia clínica y personal del paciente. Existen diferentes tratamientos farmacológicos, así como invasivos, que pueden ser útiles y permitir que la enfermedad no avance tan rápido.

No obstante, la insuficiencia renal crónica puede prevenirse manteniendo unos hábitos de visa saludables en los que la dieta equilibrada y el ejercicio deben tener una importante cabida.

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