Cómo detectar si un niño sufre malos tratos

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Detectar si un niño sufre malos tratos hay un análisis bastante complejo que debemos hacer de un diagnóstico que no puede ser echado a la ligera. Desde la antigüedad, existen situaciones surgidas adentro del núcleo familiar o fuera de ella, que ponen en riesgo la integridad metal y física del individuo, durante su infancia. Por lo que vale la pena definir que en tal sentido,  se considera niño o niña toda aquella persona menor de 18 años. Además de saber, que aunque no se debe juzgar a priori con ligereza cualquier circunstancia. También, es preciso aclarar que cuando ya se pudo detectar si un niño sufre malos tratos, no debemos callar. Sino, que es preciso brindar ayuda a ese pequeño que se encuentra indefenso o desprotegido ante una vivencia que no es justa y no se merece.

Muchas veces, podemos observar conductas inadecuadas o situaciones explícitas de maltrato infantil que mucha gente decide callar. Lo que hace cómplices por omisión y silencio. Pues, es sabido, a través de la historia, cuánto daño hace el callar muchas injusticias que probablemente se habrán podido evitar. Aún más, si partimos de que los niños son el futuro, es decir, el hombre del mañana. Entonces, si una sociedad no garantiza su seguridad y bienestar, el futuro se verá empañado de frustraciones, temores y miedos. Peor aún, delos cuales hemos sido participes testigos sin actuar para alzar la voz y decir “no a los malos tratos infantiles”.

Por otra parte, cuando vemos todas las conductas que representan malos tratos infantiles. Estas se convierten, de alguna manera, en un llamado a la reflexión de nuestra labor como padres. Ya que, nos da la oportunidad de reflexionar de nuestras conductas como formadores de nuestros hijos. Invitándonos a ser mejores, a tomarlos en cuenta como los seres humanos que son.

Cómo podemos detectar si un niño sufre malos tratos

Detectar si un niño sufre malos tratos

Existen indicadores muy claros, establecidos para detectar si un niño sufre malos tratos y también, abandono infantil. Casi siempre, estos parámetros van asociados a la historia de vida del niño. Ya que, el maltrato no es una situación aislada. Sino un riesgo y un problema al que ese pequeño ha venido estando expuesto paulatinamente. Asimismo, dichos indicadores se ven soportados por la historia médica del niño, la presencia de exámenes médicos psicológicos. También, de su propia historia social y de todo el contexto que ha representado su vida. Debido a que son una forma de  evaluar y llamar la atención respecto a un posible maltrato. Aportándonos datos en forma de manifestaciones externas, desde que nació hasta la actualidad.

Sin embargo, el hecho de que no existan indicadores, no quiere decir que el niño no esté expuesto a malos tratos. No obstante, su presencia es orientativa y nos sirve de mucha ayuda. Más cuando podamos darnos cuenta de situaciones poco o nada idóneas que se hacen repetitivas con frecuencia.

Una consideración que es muy importante, es que podemos darle valía a éstos parámetros cuando hay 3 de esos marcadores presentes al mismo tiempo. Porque encontrar uno solo no quiere decir nada. Pues podría estarlo y no representar un verdadero caso de malos tratos.

Podemos detectar si un niño sufre malos tratos porque presenta alguno de los siguientes indicadores:

  1. Parámetros físicos presentes en los niños

Son aquellos que muchas veces podemos evidenciar a simple vista cuando vemos un niño. Y que nos pueden servir para detectar si un niño sufre malos tratos.

  • Un niño maltratado suele tener su patrón de crecimiento y desarrollo alterado. Por lo general, tiene una baja talla y un bajo peso en relación a su edad cronológica.
  • No está bien cuidado y su higiene es deficiente, se encuentra desnutrido, tiene aspecto enfermizo, su piel luce reseca al igual que su cabello que también está opaco.
  • Lleva ropa inadecuada para la ubicación o el clima que hace. Por lo general, su habitación es inadecuada o su espacio en el hogar es de hacinamiento.
  • Marcas o cicatrices de castigo que se pueden apreciar en su cuerpo. Por ejemplo, rastros del objeto con que fue agre­dido. Por ejemplo, cinturón, zapato, plancha, cadena, lazo, etc.
  • Puede tener presencia de lesiones concretas en cualquier parte de su cuerpo. Por ejemplo, inflamaciones, eritemas, equimosis, deformidades del área donde ha sido agredido, fracturas, ruptura de vísceras.
  • No se le lleva a recibir atención médica oportuna cuando lo necesita.
  • Son niños que ingresan con frecuencia al hospital por causas o lesiones cuyo origen no está claro.
  • Sufre accidentes con mucha
  • Alteraciones que se pueden encontrar en el área de sus genitales y el ano. Puede presentar lesiones tipo equimosis, sangramientos, laceraciones, picor, inflamaciones, en niñas puede haber himen perforado, presencia de semen, camina con dificultad, infecciones, somatización, entre otras.
  • Niñas embarazadas
  1. Parámetros de comportamiento presentes en los niños

  • Ausentismo escolar marcado y reiterado.
  • Bajo nivel de rendimiento escolar.
  • Problemas de atención y concentración.
  • Facultades mentales en deterioro, con alteraciones en el entorno cognitivo, actitud de autodevaluación, son tímidos, miedosos. También, hay ansiedad, agresividad, rebeldía, conductas destructivas, oscilan entre la hiperactividad y la apatía. Tienden al aislamiento, desarrollan sentimientos de culpa y de ser malos.
  • Presentan conductas de autoagresión o ideas suicidas.
  • Se subestima a sí mismo, es desconfiado y se enoja con facilidad o sin motivo que lo justifique.
  • Tendencia al retraimiento, la depresión, con poca capacidad de socia­lizar, problemas al  relacionarse con otras personas. Asimismo, hay elevada timidez, callados, poca expresividad.
  • Bloqueados emocionalmente, con sensación de que no son queridos y de ser rechazados.
  • Aislamiento, son niños silenciosos, tristes, que no juegan. Muchas veces, los adultos les hacen creer que su comportamiento es ideal, favoreciendo en ellos la frustración y la autoculpabilidad.
  • Excesiva docilidad.
  • Actitud a la defensiva ante personas adultas.
  • Sobre todo en los niños más pequeños, buscan intensamente recibir expresiones de afecto que provengan de los adultos.
  • Hay presencia de juegos y actitudes de connotación sexual de forma persistente e inadecuada para su edad.
  • En la adolescencia y en la edad adulta se presentan problemas para establecer una vida sexual sana. Puede presentarse pérdida o disminución de la libido, la anor­gasmia, la atracción homosexual. Prefieren masturbarse antes de tener relaciones sexuales aunque tengan pareja, les cuesta o están discapacitados para relacionarse sexualmente. En general, pueden ser también propensos a vivir sin pareja o a tener problemas de pareja cuando la tienen.
  1. Parámetros de comportamiento presentes en maltratadores o agresores

Es importante que sepamos que un niño maltratado tiene problemas y cuando se detecta el deber es ayudarlo. Pero, el maltratador, no a modo de justificación, es un agresor que debe asumir la responsabilidad de sus actos. También, es una persona con problemas y cuyos trastornos tienen origen o afinidad en el maltrato durante su infancia. Lo que nos permite, que veamos en él señales de que propicia malos tratos infantiles.

En la actualidad, existen muchos estudios de envergadura científica en ésta área. Estos muestran a la figura paterna como maltratadora en un 26% y a la materna en un 58% de casos. Sin embargo, queda un 16% restante, donde están involucradas otras personas del entorno del niño. Por ejemplo, madrastras, padrastros, hermanos mayores y otras personas en su mayoría allegadas a la familia. Por otra parte, al detectar si un niño sufre malos tratos no influye la clase social ni el nivel cultural. Porque se presenta independientemente de estos dos factores que no han demostrado ser significativos como diferencia.

Marcadores para detectar si un niño sufre malos tratos según el tipo de agresión

Detectar si un niño sufre malos tratos

Estos marcadores son de gran relevancia porque caracteriza la agresión como tal y permite definir su magnitud a la hora de detectar si un niño sufre malos tratos.

  1. Tener presente lesiones en piel y mucosas

Por ejemplo, mordeduras, hematomas, quemaduras, contusiones, equimosis, laceraciones, heridas, pinchazos, alopecia, entre otras. Además de que el niño o la niña las presenta, posee características que las hacen definir malos tratos y no un evento accidental. Ya que, son lesiones que no tienen congruencia con la causa que le atribuyen. Al mismo tiempo, son lesiones múl­tiples o que se presentan reiteradamente y con frecuencia.

  1. Alarmas en niños con menos de 3 años de edad

En estos niños que se encuentran en edad preescolar y son más pequeños, debe generarnos preocupación lo siguiente:

  • La presencia de lesiones en diferentes estados evoluti­vos. Lo que nos indica que unas lesiones son agudas y otras son de mayor antigüedad. Aparte pueden ubicarse en áreas del cuerpo no habituales, no visibles con facilidad y/o no prominentes. Muchas veces, la apariencia de la lesión nos ofrece mucha o toda la información del objeto utilizado para la agresión.
  • Lesiones en los dientes y el resto de la cavidad oral que no guardan congruencia o no tienen relación con la causa que se refiere la ha generado.
  • La presencia de lesiones en huesos y articulaciones. Por ejemplo, fracturas, traumatismos que además tienen características particulares; como no tener congruencia entre la lesión y la causa atribuida. Sobre todo en niños que tienen menos de 2 años de edad, aún más cuando la causa no tiene asociación. Si las lesiones son múltiples, con estadios evolu­tivos diferentes y recurrentes.
  • Lesiones en órganos internos. Son indicativas de impactos sobre el cuerpo, con una fuerza importante que causó la lesión de órga­nos o vísceras, estructuras óseas, etc. Por ejemplo, lesiones que afectan directa o indirectamente cerebro, oídos, ojos o cualquier víscera, como hígado, pulmón, bazo, asas intestinales. Asimismo, la aparición de hemorragias, contusiones, hematomas, edema o rotura visceral. Lo que además produce otros síntomas secundarios como complicación. Por ejemplo, dolor, alteraciones en el ni­vel de conciencia y de la propia función del órgano lesionado. Entre ellas, alteraciones de la audición, de la visión, dificultad respiratoria, etc.
  1. Modificaciones en el comportamiento del niño maltratado

  • Cuenta que le suelen pegar y que le han causado al­guna lesión. Además, dice quien fue, si alguno de sus padres, cuidadores u otra persona.
  • Llora cuando termina la hora de la escuela y tiene que ir de re­greso a su casa.
  • Muestra inquietud cuando otros niños lloran.
  • Pareciera tener miedo a sus padres u otra persona encargada de su cuidado­. Por lo general, se muestra alerta, a la defensiva y temerosa.
  • Presenta problemas para relacionarse con otros niños.
  • Le cuesta adaptarse a las situaciones del día a día.
  • Guarda excesiva cautela respecto al contacto físico con los adultos.
  • Manifiesta en su personalidad sentimientos que son contradictorios como la apatía y la hiperactivi­dad.
  • Es tímido, retraído, le cuesta comunicarse con los demás y suele estar solo.
  • Curiosamente se adapta con facilidad a los des­conocidos, se siente y se desenvuelve a gusto con ellos. Por ejemplo, hay niños maltratados que no tienen una imagen bien definida de reconocimiento al patrón materno y/o paterno. Lo que hace que tengan mucha facilidad de llamar mamá o papá a cualquier desconocido que les ofrezca afecto.
  • Con facilidad, se adapta a ser internado en centros escolares, sanitarios y de protección.
  • Problemas o fracaso escolar. Presentan bajo rendimiento en la escuela.
  • Tiene problemas frecuentes de conducta alimentaria, como anorexia.
  • Alteraciones del sueño, insomnio, pesadillas, etc.
  • Síntomas de depresión y tristeza.
  • Baja autoestima, poca valorización de sí mismo.
  • Está sometido a estrés emocional sin justificación aparente, tiene ansiedad, nerviosismo y siente miedo.
  • Conductas agresivas y desafiantes.
  • Puede cometer actos delictivos o vandálicos.
  • Es vulnerable y puede llegar al consumo de alcohol y/o drogas.
  • Tiene actitud y sentimientos de autoculpabilidad y ya acepta­ ser castigado.
  • Presenta conductas autodestructivas, pensamientos e ideas de suicidio.
  • Puede llegar a fugarse de su casa.

 

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