Cómo se limpi bien el ombligo

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La higiene de todo nuestro organismo es muy importante. Por tanto, debe realizarse de manera rutinaria, aunque no todas las partes deben limpiarse con la misma frecuencia. El ombligo, como parte del cuerpo que es, no va a ser menos. Además, es importante limpiarlo, pues en él se acumulan muchas bacterias que pueden causar problemas de salud. No obstante, esta parte corporal es la más olvidada, pues podemos pasar años sin realizar una limpieza a fondo, más allá de la limpieza que se consigue cuando nos duchamos.

Quizás no sabías la importancia de limpiar el ombligo hasta ahora. Si es así, no te preocupes; aquí vamos a decirte cómo lo puedes limpiar y con que frecuencia. De esta manera, cuando termines de leer este artículo tendrás mucha más información en tu poder, y sabrás realizar una buena higiene de tu ombligo. Si es lo que estás buscando, te recomiendo que sigas leyendo.

El ombligo

El ombligo es una cicatriz que se forma en la barriga. Esta cicatriz es la marca que se queda al cortar el cordón umbilical cuando nacemos. El ombligo, por tanto, es el nacimiento del cordón que nos ha unido con nuestra madre en nuestro embarazo, y que nos ha servido para alimentarnos mientras nos formábamos en los 9 meses de la gestación.

Cuando nacimos, cortaron este cordón umbilical y tras unos días, el trozo que estaba unido a nuestro cuerpo cayó. Fue entonces cuando se formó nuestro ombligo.

Una vez el niño nace y el cordón umbilical cae, el ombligo no sirve para mucho más que para realizar alguna prueba médica. No obstante, la cicatriz queda de por vida. Esta disfuncionalidad hace que no lo tengamos en cuenta para limpiarlo profundamente, pues generalmente, solemos pensar que el ombligo no se ensucia.

Lo cierto es que el ombligo acumula más de 2000 bacterias en su interior. No obstante, y en contra de lo que podemos pensar en un primer momento, no todas estas bacterias son dañinas. Algunas de ellas favorecen nuestro organismo, y por ello, se considera necesario que estén. Pero existen otras dañinas que pueden acampar dentro del pliegue interior del ombligo, reproducirse y causar problemas. Por ello, es importante limpiar el ombligo de vez en cuando. Esta necesidad es mayor cuando tenemos algún piercing que decora la zona, pues entonces pueden acumularse bacterias dañinas y entrar en nuestro organismo, causando infecciones e irritaciones.

Cómo limpiar el ombligo

¿Cuando es necesario limpiar el ombligo?

El ombligo debe limpiarse cada vez que nos duchemos. No hace falta hacer nada para ello; solo con el agua y el jabón que impregna nuestro cuerpo, será suficiente. Ahora bien, como cualquier zona corporal, necesita una higiene más a fondo, de vez en cuando. Entonces si que necesitaremos usar productos específicos y centrarnos en esta zona.

Por tanto, deberemos limpiar nuestro ombligo frecuentemente, aunque dependiendo de la limpieza que realicemos. Lo recomendable es:

  • Realizar una limpieza rutinaria cada día, mientras nos duchamos.
  • Se recomienda limpiarlo profundamente una vez a la semana, o cuando veamos que tiene el pliegue sucio. Para ello, deberemos usar productos específicos.

Cómo puedo limpiarlo

Para limpiar el ombligo usaremos diferentes tipos de productos y maneras, en función de lo sucio que esté.

Aprovechar la ducha para ello

El ombligo se limpia de manera superficial en cada ducha. Al enjabonarse el cuerpo, el jabón penetra dentro del ombligo y el agua ayuda a enjuagar la espuma.

Esto ocurre cada vez que nos duchamos. Esta higiene rutinaria es muy sencilla, no nos cuesta esfuerzo extra y es rápida. Si queremos, podemos dedicar unos segundos a asegurarnos de que la espuma penetra dentro del ombligo, y de que se limpia totalmente con el agua.

Cómo limpiar el ombligo

Aceite de bebés

Al salir de la ducha, puedes aplicar aceite de bebés para que la suciedad seca se suelte y pueda ser retirada fácilmente con la ayuda de una gasa o un trozo de papel.

La manera de limpiarlo será muy sencilla: Introduciremos la gasa o el papel en un recipiente en el que previamente hayamos dejado caer un poco de aceite, y frotaremos el interior del ombligo. Una vez la suciedad se haya retirado, limpiaremos la zona con una gasa o trozo de papel seco y nos aseguraremos de que quede bien seco. La humedad puede hacer que se reproduzcan hongos, pudiendo causar infecciones. Por ello, es muy importante secar completamente la zona tras su limpieza.

Peróxido de hidrógeno

El peróxido de hidrógeno, comúnmente conocido como agua oxigenada, es una buenísima opción para limpiar el ombligo. Actúa de la misma manera que el aceite de bebés; ayuda a despegar la suciedad pegada, al mismo tiempo que facilita su extracción.

La manera de limpiarlo es muy parecida a la anterior, aunque en este caso, usaremos el agua oxigenada. De nuevo, limpiaremos posteriormente la zona para eliminar los restos de agua oxigenada, y secaremos bien para evitar la formación de hongos.

Agua salada

El agua salada es desinfectante, por lo que puede ser un buen complemento a la limpieza del ombligo. Terminar de limpiarlo con agua salada caliente dará mejores resultados que si solo limpiamos con agua oxigenada o aceite.

La manera de terminar la limpieza del ombligo con agua salada es la misma que al usar los otros productos; mojamos un apósito y frotamos dentro del ombligo. Luego secamos bien para evitar que acampen bacterias como hongos.

Cuando acudir al médico

Si ves que tu ombligo está muy sucio, irritado o hinchado, y además no puedes limpiarlo con estos métodos porque no consiguen sacar la suciedad o no puedes manipularlo debido al dolor, te recomendamos que acudas al médico. Probablemente, estos problemas se deban a una infección. El profesional recetará productos y medicamentos para aliviar estos síntomas y limpiar el ombligo de bacterias. Cuando termines con estos tratamientos y el ombligo se restaure, deberás llevar a cabo estas rutinas de limpieza para evitar que vuelva a ocurrir este tipo de problemas.

Cómo limpiar el ombligo

En caso de tener un piercing en el ombligo

En caso de que sea decorado con un piercing, deberemos extremar la higiene de la zona. La perforación de la piel es una herida, que deberemos curar y cuidar para favorecer su cicatrización y evitar una infección. Para ello, deberemos limpiar el piercing dos veces al día con agua oxigenada, y aplicar algún producto desinfectante, como Betadine.

También deberemos mover y girar el pendiente, para evitar que se quede pegado.

Te recomiendo que eches un vistazo a nuestro artículo «Limpiar un piercing en la nariz» y «Cuidar un piércing en la nariz»

A modo de conclusión

Esta cicatriz es una zona del cuerpo humano al que no le solemos prestar atención. Cuando nos estábamos formando en el útero de nuestra madre, el cordón umbilical mediante el que nos alimentábamos salía de nuestra barriga. Al nacer, el cordón umbilical se cortó y días después, la parte pegada a nuestra barriga cayó. En su lugar, quedó una cicatriz que nos acompañará de por vida: Nuestro ombligo.

En ese momento, el ombligo dejó de realizar alguna función en nuestro organismo. La cicatriz nos acompañará por siempre, pero seguirá siendo inútil. No obstante, en ella acampan muchas bacterias, la mayoría beneficiosas para el organismo, aunque también pueden acampar algunas que pueden causar problemas de infecciones.

Por ello, es importante limpiar nuestro ombligo de manera rutinaria. La limpieza básica se produce en la ducha diaria. El jabón y el agua penetran dentro del pliegue de este agujero y quitan la suciedad suelta. No obstante, es frecuente que no toda la suciedad salga. Aquella que esté incrustada debe quitarse con productos más específicos, como el aceite de bebés o el agua oxigenada. Esta limpieza más exhaustiva debe realizarse una vez a la semana, aunque si tenemos piercings en el ombligo, deberemos hacerla cada día durante una temporada.

 

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