Cómo limpiar el ombligo

1 7.046

Conozcamos cómo limpiar el ombligo, ya que a veces es una de las partes más olvidadas del cuerpo. A pesar de que nos alimenta y nos conecta con el mundo exterior durante nuestra gestación. Es poca la utilidad que le encontramos al ombligo una vez que vamos creciendo. Este agujero, se encuentra recubierto de piel como todo nuestro cuerpo y al tener esa forma tiende a acumular humedad. Junto con la humedad, proliferan las bacterias. Y si a esta condición natural le sumamos el no saber cómo limpiar el ombligo, tendremos un cóctel de suciedad.

No son pocas las visitas al médico por el temor ocasionado por costras y malos olores del ombligo. Pero no es necesario llegar a extremos para cuidar de esta cavidad que alguna vez fue nuestro canal de vida. Con simples rutinas, de acuerdo a nuestras ocupaciones, edad y tiempo que tenemos sin cuidar del ombligo, podremos dejarlo pulcro.

Consideraciones iniciales para limpiar el ombligo

Al principio es importante diferenciar las limpiezas del ombligo que pueden ser diferentes:

  • Si se trata del ombligo de un recién nacido.
  • Luego de una actividad donde se nos ha ensuciado el ombligo es importante limpiarlo bien.
  • Después de una cirugía que de una u otra manera involucra al ombligo y/o zonas adyacentes.
  • El ombligo cuando ha sido olvidado y tiene tiempo sin limpiarse.
  • En infecciones del ombligo que por demás requieren de tratamiento.
  • El ombligo en la rutina.

Cada una de estas etapas o situaciones merece una atención particular en lo que a limpieza se refiere. Es importante conocer nuestro ombligo tanto como el resto de nuestro cuerpo para brindarle el cuidado y limpieza que amerita. Dentro del ombligo sano no debe existir arena, pelusas, aceites, costras y tampoco deben observarse líneas grisáceas o negras. Tanto menos debe supurar pus o algún tipo de sustancia.

Limpiar el ombligo de un recién nacido

El primer encuentro para limpiar el ombligo es cuando nacemos. Al desprender el cordón umbilical, conexión con nuestra madre, queda un trozo de piel fresca que necesita ser removido. La mejor forma es con alcohol absoluto. Con una gasa estéril embebida en alcohol se le dan pequeños y suaves toques alrededor del ombligo. Los cuidados que se deben tener son de no maltratar o quemar la zona, ya que el alcohol es irritante.

  • Evitar dejar cubierto el ombligo del bebé con la gasa embebida en alcohol.
  • No halar el ombligo del bebé.
  • Cuidar de no cubrir el ombligo del recién nacido mientras esté húmedo.

Estas recomendaciones son tan importantes como mantener el ombligo del niño fuera del contacto con cualquier suciedad.

Actividades que ensucian el ombligo

Una de las causas por las que no limpiamos el ombligo, es porque creemos que nunca se ensucia. Sin embargo, existen actividades que pueden atraer suciedad hacia esta parte de nuestro cuerpo en particular.

  • Ir a la playa.
  • Pasear o trabajar con ropa descubierta en el abdomen.
  • Masajes, depilación y mascarillas con productos variados.

Durante la realización de estas actividades se pueden introducir suciedades al ombligo. Por lo que es sumamente importante dar una revisión para extraer cualquier residuo que haya entrado. Para limpiar el ombligo en estos casos lo primero es una inspección visual. Con un pequeño paño de algodón humedecido en agua tibia frotar la parte interna del ombligo. Luego de finalizar, es importante secar con delicadeza la zona.

Luego de una cirugía

El método de laparoscopia es el más utilizado en la actualidad para cualquier cirugía. Y la entrada ideal hacia cualquier órgano en la cavidad abdominal es el ombligo y sus laterales. Por lo tanto, es necesario saber cómo limpiar el ombligo cuando nos hemos sometido a algún procedimiento quirúrgico.

Cuando no se tiene una adecuada higiene de los puntos tomados alrededor del ombligo pueden infectarse. Causando desde picor, hasta secreción de sustancias purulentas o sangre. Por esto, es importante limpiar el ombligo de manera óptima posterior a cualquier cirugía. Las recomendaciones en este caso son:

  • El alcohol es el limpiador por excelencia.
  • Tener el ombligo descubierto. Permanecer con la zona totalmente aislada puede acumular humedad y hacer que se generen bacterias. Si se debe tapar, lo mejor es usar gasa estéril y cinta médica de pegar porosa.
  • Evitar materiales que puedan desprenderse. Lo ideal continua siendo la gasa estéril, materiales como el algodón pueden dejar pelusillas.
  • No someter a presión excesiva. Los toques que deben darse al ombligo mientras sana de una cirugía deben ser suaves. La presión sobre los puntos o cicatrices pueden causar acumulación de sangre u otras sustancias a lo interno.

Una situación similar a la cirugía, es la limpieza del ombligo cuando has colocado un piercing. Ya que la colocación de este objeto genera una herida en la parte superior de esta cavidad. Es importante verificar la forma y químicos para limpiar el piercing, según el material que este tenga. Algunos metales o materiales reaccionan al alcohol, al agua oxigenada y a otros químicos de limpieza corporal. Por ello, es vital que conozcas primero la forma adecuada de limpiar el piercing, de forma que cuando limpies el ombligo no corras riesgos.

Cómo limpiar el ombligo cuando lo habías olvidado

Si nunca has limpiado tu ombligo con atención, no se te hará una tarea fácil o al menos no rápida. El trabajo de limpiar tu ombligo cuando de pronto te das cuenta de que existe amerita dedicarle tiempo. Además de una serie de materiales que te mencionamos a continuación:

  • Aceite vegetal puro, de coco preferiblemente o aceite de bebés.
  • Alcohol Isopropilico o absoluto.
  • Hisopos de algodón.
  • Agua oxigenada.
  • Paño de lino o algodón.

El primer paso para limpiar el ombligo, será ablandar un poco la suciedad. Esto lo lograrás agregando unas gotas de aceite de coco o aceite para bebes dentro del ombligo. Este aceite lo dejarás reposar por al menos 20 minutos dentro de la cavidad. Es de hacer notar que el aceite de coco tiene propiedades antibacterianas, por lo que es ideal para esta actividad. Aunque no se descartan otros aceites como el de bebés o el de onagra.

Luego de que ha reposado el aceite dentro del ombligo debes removerlo suavemente con un hisopo seco. Ten siempre cuidado de no frotar con fuerza, el ombligo es una cavidad bastante delicada. Ahora corresponde el uso de alcohol. Con otro hisopo embebido en alcohol da pequeños toques dentro del ombligo para retirar los restos de aceite. Puedes frotar cada línea del ombligo de arriba hacia abajo siempre de manera suave para ir removiendo la suciedad. Es importante cambiar el hisopo cada que esté sucio o se torne grisáceo. Este proceso lo debes repetir hasta que no observes suciedad dentro del ombligo. Al limpiar el ombligo vigila que el alcohol no te produzca irritaciones.

El siguiente paso para limpiar el ombligo es verter unas gotas de agua oxigenada. Para finalizar, sólo seca cuidadosamente el ombligo con un pequeño paño de algodón.

Ombligo infectado

Sea que te has descuidado o que desconoces las formas de limpiar el ombligo. O simplemente se te ha infectado alguna herida de piercing o cirugía, debes acudir de manera inmediata al médico. Los signos de infección en el ombligo son:

  • Existencia de costras que al desprenderse derraman sangre.
  • Si las costras son dolorosas.
  • Cualquier parte del ombligo que supura líquidos malolientes.
  • Sustancias purulentas con o sin sangre.
  • Mal olor que no cede a la limpieza normal o al alcohol.
  • Ardor, picor o dolor alrededor del ombligo.
  • Enrojecimiento o fiebre adentro o alrededor del ombligo

Ante cualquiera de estas situaciones, debes acudir al dermatólogo de confianza o al centro de salud más cercano. No es recomendable practicar remedios caseros para infecciones de este tipo en el ombligo. Al tener infecciones, tampoco es recomendable limpiar el ombligo en casa. Lo mejor es el trabajo de un profesional.

Si tu caso es que te has colocado un piercing, entonces debes asistir a un dermatólogo a la brevedad. Recuerda que quien te lo ha colocado no es médico y si bien conoce su trabajo, pudiera agravar la infección.

Limpiar el ombligo como rutina

Lo más recomendable para limpiar el ombligo es hacerlo parte de tu rutina de aseo personal. Tener en cuenta que esta parte del cuerpo requiere la misma atención que el resto. Por lo tanto, lo mejor es limpiar el ombligo durante la ducha, con agua y jabón. Una o dos veces por semana con tus dedos lava tu ombligo mientras disfrutas del baño. El jabón que puedes usar es el mismo que empleas para todo tu cuerpo. Cuida que al enjuagar, no queden residuos adentro de esta parte. Y al terminar seca bien el ombligo para eliminar cualquier humedad. La rutina de secado del ombligo debe ser diaria, y puede ser realizada también con papel de baño.

Para una correcta rutina de limpiar el ombligo, debes incorporar también una revisión semanal. En este caso, una vez por semana limpia la cavidad con un hisopo embebido en alcohol. Recuerda frotar con delicadeza, y al finalizar dejar el ombligo bien seco.

Dentro de la rutina semanal o quincenal de limpieza del ombligo puedes incorporar la aplicación de aceite de coco. Siempre antes de la ducha, por unos minutos te ayudará a aflojar la suciedad.

Para limpiar el ombligo en los niños, es suficiente utilizar el alcohol y listo, tomando en cuenta su categoría desinfectante. Diariamente luego de la ducha, al secar correctamente el ombligo, límpialo con un hisopo humedecido con colonia. Al enseñar a los más chicos, evitaremos que olviden más adelante esta parte de su cuerpo.

Precauciones al limpiar el ombligo

Si bien limpiar el ombligo es una tarea sumamente fácil puede tener complicaciones. Dependiendo del tiempo que tengas sin un adecuado aseo y de las condiciones propias del ombligo a limpiar. Es por eso que es vital tener en cuenta algunas precauciones básicas:

  • Jamás usar pinzas o cualquier objeto punzante para limpiar el ombligo. Introducir objetos que puedan producir cortadas representa un gran riesgo.
  • No usar objetos para rascar o revisar el ombligo. Este es el caso de lápices o bolígrafos para rascar o limpiar el ombligo. La introducción de estos objetos puede causar heridas a parte de ensuciar esta cavidad. Y por último pueden ocasionarle hasta infecciones.
  • Si usas piercing, prefiere materiales nobles como el oro o plata. Evita materiales que puedan infectarse con facilidad como el plástico. En este caso, busca centros especializados que tengan condiciones de asepsia aceptables para evitar infecciones.
  • Evita revisar constantemente el ombligo con las uñas. Aún estando limpias, la revisión constante puede producir molestias e irritación. Como ya hemos dicho, lo adecuado es limpiar el ombligo durante la ducha dos o tres veces por semana.
  • Ante cualquier situación anormal acude siempre al médico. Tus amistades y quienes colocan piercing no tienen el conocimiento preciso para resolver emergencias con tu ombligo. Ante la presencia de sangre, pus o cualquier otra sustancia, acude inmediatamente a un dermatólogo o al médico de confianza.
¿Te ha gustado?
15 usuarios han opinado y a un 100,00% le ha gustado.
También podría gustarte
Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada.

  1. ERNESTINA says

    Me parecio muy interesante e importante este tema, por lo regular siempre cuidamos las demas partes de nuestro cuerpo, y este lugarcito no le tomamos importancia.
    A mi en lo particular me intereso, me gusto mucho porque hasta cierto punto desconocemos los cuidados que debemos de tener y sobre todo la higiene .