Cuando el amor lleva implícita la palabra «posesión»

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Cuando hablamos de amor lo que viene siempre a la mente es una pareja, la cual se une porque tienen gustos iguales, además de una atracción física que les permite querer estar juntos y hacer que la vida en pareja comience llenando un vacío en cada uno de los dos.

No obstante siempre hay relaciones enfermizas que son la excepción de la regla, donde uno de los integrantes viene a declarar no tener sino poseer a la otra persona, presentando entonces los problemas desde otra perspectiva, porque nos encontramos ante un amo y un sumiso.

¿Qué nos lleva a pensar esto? Que hay personas que quieren ser dueños de la vida de otros, por lo que hoy venimos a contarte sobre la manera en que una persona puede mirar a otra como una posesión y no como una pareja en una relación.

Primero el concepto de posesión

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En nuestra realidad, lo primero que viene a la mente es el concepto de posesión, una palabra que proviene del verbo poseer y significa que se es dueño de algo, cosa que no debe incluirse dentro de una misma oración, ni la palabra misma ni la palabra amor.

¿Por qué razón? Amor es cariño, comprensión, unión, amistad, compañerismo entre algunos de los valores que forman esa hermosa palabra, pero el lado contrario se centra en un gobierno déspota que solo quiere ser dueño, amo, dominante y lleno de incertidumbre.

La posesión es una forma de ver la relación como una autoridad, en la cual nadie tiene la razón o voz ni voto para defenderse, llevando a la relación a una situación de lucha, temor y miedo ¿Has tenido una relación de este tipo? Ahora más que nunca debes saber las consecuencias.

Causas de un amor con posesión

  • Inseguridad.
  • Miedo a perder a la persona.
  • Autoestima baja.
  • Infancia problemática.
  • Frustraciones.
  • Necesidad de afecto.
  • Falta de comunicación.
  • Malas relaciones.
  • Miedo a estar solo.

Realidades del amor con posesión

Las relaciones amorosas siempre tienen un grado de complicación bastante elevado, pero no es culpa de ninguna de las partes que están involucradas, más bien en consecuencia de una mala enseñanza desde donde se produce un infante ya adulto como centro del universo.

La persona posesiva cree que puede salirse con la suya siempre y va a ser quien tenga el mando de la relación, llevando al desastre a la pareja en sí y provocando incertidumbre, terror y pocas ganas de querer seguir en algo tan tóxico en la otra persona.

Es una situación que en alguna parte de la vida ha tocado manejar cualquier persona que presenta unas causas reflejadas anteriormente, por lo que la persona que se siente líder de la relación aprovecha e inserta su veneno dejando a la víctima sin potestad de decir algo.

La realidad es que una persona insegura puede aceptar una relación de posesión por miedo a quedarse sola, negando muchas veces que en el mundo puede existir el amor verdadero libre, único, tranquilo y donde se difundan valores como el respeto, la lealtad y la cooperación en parejas.

El sentimiento de apego a una persona

En toda relación posesiva existen dos vertientes o matrices de opinión diferentes, la primera que es la sumisa que siente apego por la otra persona y la segunda, la cual se aprovecha de este tipo de amor enfermizo para estar frente a la pareja como el macho alfa dominante.

Se puede dar tanto en hombres como en mujeres, por lo que no escapa de darse en ambos sexos, encontrarse ante una relación enfermiza que va a ser la cúspide de toda la vida de una pareja, por lo que hay que darse cuenta cuándo se está en una situación de este tipo.

Alguien se aferra con tal de poseer tanto a una persona para no perderla, pero mientras más situaciones complejas realiza para cumplir esta labor, está es alejando a la otra persona porque muchas veces no es la manera o la forma en que debe hacerlo.

El amor posesivo desde pequeños

Cuando se es pequeño, nos aferramos a nuestros padres para que nos cuiden y nos entreguen toda forma de amor, cariño, comprensión y sobre todo protección, de la cual muchas veces se llega a mostrar con tal ímpetu cuando se es mayor, llegando a ser una especie de dominio u obsesión.

¿Cómo debe ser entonces el amor entre parejas? Por supuesto debe estar el respeto como primera opción, sintiendo que no debe meterse en el espacio de la otra persona, sino más bien dejarle que socialice y vea el mundo a su alrededor de otra manera.

No oprimir en tal caso, quitándole la felicidad de una relación amorosa, basada en el amor sincero, no un martirio el cual puede entrar en juego las emociones, tratando de hacer que la pareja debe ser parte de una unión unificada donde los dos son uno solo.

Controlar sin llegar a sentir desatención

Cada persona que mantiene una relación en pareja, vive un mundo aparte donde se relaciona con sus compañeros de trabajo, estudio, comunidad entre muchas otras cosas más, no es necesario la posesión para ser feliz o sentirse desatendido si no se controla.

Al contrario de todo esto el querer dominar una persona, es la capacidad de no tener la suficiente confianza en ella, permitiendo que los miedos e inseguridades puedan ser los únicos culpables de que la pareja se canse y termine la relación de una vez.

Hay que ser como la mariposa, con tacto para que no vuele de tus manos, con suavidad de trato, pero apretando sin llegar a tomar el control porque terminas sofocándola, es mejor tener un equilibrio entre las dos partes, así logras que te quieran tal y como eres.

La felicidad en manos de la otra persona

En una relación las dos partes deben ser felices de un todo, sin tomar en cuenta la desunión asimismo compartiendo sus vidas de una manera equitativa, donde cada quien es dueño de sus actos y permita llevar siempre todo estable, seguro y tranquilo.

Tu felicidad la tienes tú mismo, no en manos de otras personas, puesto que si te dejas apabullar frente a lo que te dicen, terminarás teniendo confusión e inseguridad, no logrando nunca ese sosiego necesario para obtener la paciencia de estar en una relación estable.

Cuando eres inseguro, te tratarán de mostrar el poder de una misma vez al inicio de la relación y por miedo a la soledad, te vas a convertir en un ser masoquista que espera migajas de la otra persona, aguantando en silencio todo lo que te pueda ofrecer.

En primer lugar debes valorarte y dejar que todo fluya con normalidad, imponiendo siempre tus criterios y no dejándote llevar por lo que te puedan decir o como te tratan, evidencia de mantener tu carácter frente al de tu pareja tomando decisiones entre ambos.

La posesión no es parte de la felicidad

cuando-amor-lleva-implicita-palabra-posesion3Las personas no son objetos que se pueden tener con ir a comprar en una tienda o supermercado, al contrario son seres que están a la hora de necesitarlos y en todo momento que queremos una ayuda para encontrar una solución a los problemas diarios que se encuentran en el camino.

Existen seres que piensan que por tener un hijo, tienen el poder absoluto sobre ellos siendo de todo contrario, por lo que se hace necesario una auto evaluación de cómo estamos tratando a los hijos desde pequeños para que no crezcan con el pensamiento de creerse dueños de las otras personas.

Hay que saber soltar al pequeño desde el mismo momento que entra a una jardín de infantes, permitiéndole que conviva con los demás seres de su especie aprendiendo los distintos valores que le haga ser parte de una sociedad inmensa en la cual está inmerso.

Esto nos dará personas pensantes y capaces de respetar los distintos caracteres, color de piel o raza, sexo opuesto, temas ideológicos entre muchas otras cosas que le permitirá continuamente cambiar de residencia y aprendiendo a llevarse con las demás personas.

Posesión, una gran equivocación

Si piensas que con tratar de poseer una persona por la fuerza se trata de amar, estás muy lejos de la verdad y esto se convierte en un juego de lucha de poder, donde el adversario es tu inseguridad y lo dejas salir a tal modo que haces daño a la otra persona.

No debes dejar que tu falta de confianza te gane, ten en cuenta que es importante estar pendiente de no equivocarnos, ofrecer amor incondicional sin tratar de cortar las alas, asfixiar o no dejar ser libre, es mejor estar sobre lo seguro y enfrentar cualquier problema en unión.

Posesión no es amor, es una afirmación que debes estar pendiente de discernir, por ello te recomendamos que si tienes un problema de auto control y necesitas ayuda porque quieres tener el dominio total de la otra persona, busques ayuda de inmediato, dialoga y busca solución.

Comienza dejando que la persona a quien amas tenga más libertad y procura ser su apoyo incondicional, lo que te permitirá tener en cuenta la posibilidad de lograr alcanzar la felicidad entre los dos sin tomar en cuenta el querer poseerla.

La confianza y autoestima

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Debemos confiar en nosotros mismos a la hora de una relación estable, dejando de lado la inconformidad y desesperanza, amar sin inhibiciones o con prohibición alguna, no dejar que nada ni nadie sea una interferencia entre la unió de dos seres.

Muchas veces el miedo es lo que lleva a no mantener un dominio de cualquier situación en una pareja, pero lo ideal sería que mantuvieran una comunicación plena sobre lo que pasa en vuestras vidas asimismo encontrar la solución a cualquier inconveniente que surjan juntos.

El conversar sobre el problema de uno o de otro acerca de la posesión, les dará una nueva luz para llevarse bien enfrentando el problema y no dejando que eso sea una piedra de tranca a vuestra unión, por ello es indispensable la confianza y la comunicación.

Libertad es igual la confianza

Si dejas que tu pareja sea libre, tienes la facultad de controlar tu forma de ser, evitando episodios que descontrolen cualquier evento entre ella y tú, por eso es importante que tengan la libertad de expresarse y decir lo que sienten en cualquier momento.

Si suelen salir juntos, no importa que en algún momento decidan salir por separado con algunos compañeros, esa es la libertad plena la confianza que se deben tener uno y otro, sabiendo que eso fortalecerá cada día más su unión, y dejando de lado las diferencias.

Ten siempre en cuenta algo amar es confiar, respetar y comunicarse siempre con la otra persona, nada de poseer o querer dominar su forma de ser, carácter, forma de vestir e incluso de hablar o conducirse, todos deben tomar en cuenta eso.

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