¿Cuándo nos conviene lavar el rostro con agua fría y cuándo con agua caliente?

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La higiene facial es necesaria para mantener nuestra cara limpia. Aunque muchas son las personas que la realizan exclusivamente por la mañana, lo ideal es realizarla entre dos y tres veces al día, en función de nuestro tipo de piel y si tiene alguna problemática. Además de lavar nuestro rostro con esta frecuencia, necesitamos saber cual es la mejor forma para hacerlo adecuadamente. Mucho se habla sobre si usar agua fría o caliente para ello, aunque pocas veces se conocen los efectos de cada tipo de temperatura y las consecuencias que tienen en nuestra piel. Por ello, este artículo puede resultar muy interesante para ti, si estás preguntándote lo mismo. Aquí resolveremos tu duda y te ofreceremos la información necesaria para que realices tu limpieza de cara de manera adecuada.

¡Toma nota y ponte manos a la obra!

La limpieza facial. Una limpieza más que necesaria

Llamamos limpieza facial al acto de lavarnos la cara. Es una conducta de higiene que suele realizarse cada mañana, al levantarnos. De esta manera, eliminamos las legañas y otros signos de adormecimiento, y nos sirve para despejarnos.

No obstante, a lo largo del día, nuestra piel se va ensuciando de partículas de polvo y otros elementos que tiene el ambiente. Hemos de tener en cuenta que la cara es casi la única parte de nuestro cuerpo que no cubrimos, por lo que permanece siempre despejada. Además, muchas mujeres se maquillan a diario, y el maquillaje contiene elementos químicos que ensucian nuestra piel. Si esto fuera poco, también debemos tener presente que nuestra cara genera grasa o sebo, que si bien es necesario a dosis normales, aquellas pieles grasas generan demasiado y esto puede causar problemas. Todo ello hace que el lavado de cara sea necesario, no solo una vez al día, sino dos y hasta tres.

¿Cuándo nos conviene lavar el rostro con agua fría y cuándo con agua caliente?

¿Cómo limpio mi cara?

A la hora de limpiar la cara, deberás tener en consideración las siguientes ideas:

  • Deberás hacerlo en función de tu tipo de piel y de los problemas que tengas. Los productos que uses también deberán ser distintos. Por ejemplo, no sería buena idea usar el mismo producto para limpiar pieles grasas que secas. Las pieles que sufren de acné necesitarán, además, productos especiales llamados no comedogénicos (libres de grasa).
  • Lo ideal es usar un gel facial para lavar la cara. Hemos de tener en cuenta que el agua, en muchas ocasiones, no puede con muchos tipos de suciedad.
  • Respecto al agua, no es lo mismo usar agua fría que agua caliente. Estos dos tipos son diferentes, pues pueden variar en diferente medida el ph de la piel y abrir o cerrar los poros. Cada tipo de temperatura será beneficioso para diferentes tipos de limpieza o efectos a conseguir.

¿Cuando lavar la cara con agua fría?

El agua fría es la mejor manera de lavar la cara, por sus efectos tan beneficiosos. Entre ellos, encontramos:

  • Es un importante despertador; no hay mejor manera de empezar bien el día que con una ducha de agua fría, dicen muchos, y es verdad. El agua fría nos activa y parece que nos quite el sueño y el cansancio. Realizar lavados de cara con agua fría hace que también consigamos esos efectos.
  • Con el agua fría, la piel permanece bien hidratada y firme. Si repetimos este lavado dos veces al día, los beneficios se alargan en el tiempo.
  • Activa y estimula el flujo sanguíneo, y esto hace que la piel se limpie no solo por fuera, sino también en las capas interiores. Este flujo sanguíneo también va a deshinchar ojeras y otros signos de cansancio y acné, por lo que tiene efecto antiinflamatorio.
  • Los poros de la piel se cierran con las bajas temperaturas. Por lo que lavar la cara con agua fría hará que se retengan los aceites de la propia piel.
  • A cuantos menos grados esté el agua (es decir, cuanto más fría esté) más beneficiosa será para mantener nuestra piel hidratada, tersa y desinflamada.

Todos estos beneficios hacen que el lavado con agua fría sea el más aconsejado por los médicos. Ya sabes que, ante la duda, deberás optar por usar agua fría como primera opción.

¿Cuándo nos conviene lavar el rostro con agua fría y cuándo con agua caliente?

¿Cuando lavar la cara con agua caliente?

Ahora bien; entonces, ¿que ocurre con el agua caliente? ¿No es bueno usarla para lavar nuestra cara?

El agua caliente tiene muchas menos ventajas que el agua fría, pero tiene una que, para muchos, es fundamental: Ayuda a relajarnos. Ideal para esas temporadas de estrés o esos días que, por diferentes situaciones vividas, estamos más nerviosos.

Es muy fácil entender esa sensación. Imaginemos que vamos a un spa y nos metemos en una piscina de agua caliente. La sensación que solemos tener es de alivio, de bienestar, y de relajación. Este es uno de los principales beneficios del agua caliente.

Además, este tipo de agua abre los poros, por lo que puede resultar muy útil justo antes de depilarnos. 

No obstante, el agua caliente no debe usarse de manera habitual, pues en este caso puede resultar más contraproducente que beneficioso. En muchos aspectos, se consiguen los efectos contrarios al uso de agua fría; reseca mucho la piel y hace que los aceites esenciales que fabrica nuestra epidermis se sequen. Esto, a la larga, también nos aporta problemas.

¿El agua tibia es una buena idea?

El agua tibia está a medio camino entre la fría y la caliente, por lo que sus beneficios también andan a medio camino. Con el lavado, no conseguimos los beneficios del agua fría, pero tampoco experimentamos los inconvenientes del agua caliente.

El mayor beneficio del agua tibia es que es más fácil tolerarla, en comparación con el agua fría, que parece que asusta.

¿Cual es la mejor?

Entonces, y una vez explicados los pros y los contras de cada una de ellas, podemos concluir que la mejor agua para lavar nuestra cara es el agua fría. Sobre todo, de manera frecuente.

El agua caliente puede usarse alguna vez, para conseguir los beneficios que se le atribuyen. Pero no como algo habitual. El agua tibia puede ser buena opción para esas mañanas de mucho frío que solo de pensar en lavarnos con agua fría, nos asustamos. Pero no conseguimos tantos beneficios.

Sea como sea, la decisión es tuya. Lo más importante es lavar tu cara con frecuencia para evitar problemas relacionados con la piel.

¿Cuándo nos conviene lavar el rostro con agua fría y cuándo con agua caliente?

A modo de conclusión

El lavado de cara es un acto fundamental para mantener nuestra higiene, aunque existe mucha información equivocada sobre cómo debemos hacerlo y cuantas veces al día debemos repetirlo. Mientras la mayoría de la gente cree que solo es necesario el lavado matutino, lo ideal es realizar entre dos y tres lavados al día. Hemos de tener en cuenta que la cara es casi la única zona que no cubrimos, y por tanto, que más se ensucia.

Además, deberemos usar los productos adecuados y la temperatura más beneficiosa. El agua caliente es buena para usar de vez en cuando, por sus beneficios. Por su parte, el agua tibia no produce casi beneficios, pero tampoco perjudica. Si nos decantamos por el agua fría, estaremos realizando lo correcto; es la que más beneficios nos aporta, por lo que es la ideal.

Por ello, recuerda lavar tu cara de dos a tres veces, y con agua fría de manera natural. Pronto empezarás a notar los resultados de una piel más hidratada, tersa y bonita.

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