Situaciones que arruinan tu relación de pareja

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Nadie puede dudar que la etapa del enamoramiento es la mejor de todas. Parece que nos sumergimos en un estado de éxtasis total, donde todo lo que el otro dice suena más divertido o más inteligente; todo lo que el otro hace es perfecto o conveniente, en fin, ¡perdemos la cabeza! Pero luego de que esta etapa culmina, y no con ello significa que se acaba el enamoramiento, comenzamos la etapa compleja de la relación, y con ella llegan una serie de retos a superar que si no le ponemos atención y cuidado, estos podrían arruinar por completo nuestra vida en pareja.

A primera vista, se trata de cosas muy básicas, pero son muchos los errores que la mayoría de las personas cometen fácilmente incluso sin darse cuenta. Es como si estas situaciones nos abordaran disfrazadas de cotidianidad pasando completamente desapercibidas hasta que los problemas parecen demasiado grandes.

Así que presta mucha atención a lo que presentamos a continuación, tal vez ya estés cayendo en una o más de estas situaciones.

 

Rutina

La rutina es de los principales problemas en una relación, cuando caemos una y otra vez en exactamente lo mismo, esperando y rogando que un día sea diferente, pero entre el trabajo, los horarios, los deberes y el poco tiempo disponible, requiere mucho esfuerzo y creatividad (que a veces no tenemos) para despegarnos de ella. Y es que vamos a aceptarlo, la rutina es saludable hasta cierto punto, y nos ayuda a no hacer las cosas al azar todos los días esperando cumplir con todo de manera eficiente. Entonces ocurre un balance entre las cosas buenas y malas de la rutina; por lo bueno digo que me ayuda, me acomoda y me sirve, pero por lo malo digo que me aburre y me cansa… Y nuevamente aceptamos con los brazos abiertos la rutina porque es cómoda y práctica.

En una relación de pareja pasa lo mismo, se ven en los mismo horarios, hablan de los mismos temas, ven los mismos programas, salen a los mismos lugares, con las mismas personas, lo mismos días. Es práctico pero aburrido. Y si no ponemos cuidado, ese sistema cíclico terminará por acabar con nuestra relación, pues una de las cosas que mejor sabe hacer la rutina, es acabar con la espontaneidad, que es uno de los motores básicos en una relación.

Trabajo

Existen personas que llevan el trabajo a la rutina de pareja, es decir, hacen que todo gire en torno al ese punto. Siempre que hablan con su pareja, tratan de temas del trabajo, siempre que salen a divertirse, lo hacen con personas del trabajo o a lugares relacionados con él, y en los ratos libres en casa, también se dedican a trabajar. Esta es una receta perfecta para el deterioro de una relación, pues las prioridades están enfocadas en una sola cuestión. Si bien, el trabajo es importante ya que es el medio por el que nos mantenemos económicamente, también es sólo una pieza al igual que otras que deben encajar entre sí sin opacar a las demás.

Tiempo en casa

El tiempo en casa es el mejor para relajarnos de muchos compromisos, pero también nos exige una cantidad de tiempo para realizar deberes propios del hogar, lo que nos deja con menos tiempo para disfrutar de la vida en pareja. Lo ideal es sacarle provecho a esos momentos, alejarse de las situaciones de rutina, como sentarse a ver la televisión, dormir una siesta o prestarle demasiada atención al móvil. Para despegarse de la rutina es necesario imprimirle un poco de esfuerzo e idear actividades divertidas que impliquen compartir un rato agradable con la persona especial.

Tiempo de ocio

Toda relación de pareja necesita su tiempo de ocio, esos momentos donde nada más importa, la prioridad es divertirse. Parece contradictorio pensar, que algo que a primera vista implica emoción y alegría, se pueda ver opacado por la rutina. Y es que sí, los momentos de salidas necesitan ser variados, visitar siempre los mismos lugares implica una rutina. Si se trata de salir con amigos, es saludable intentar conocer personas nuevas. Es necesario variar las actividades y el tiempo que le dedicamos a esta parte de la relación.

 

Falta de comunicación

relación en pareja

Muchas personas piensan que tener una buena comunicación en una relación, es simplemente hablar todos los días, pero no sólo se limita a eso. Se trata más de lo que no decimos, bien sea porque lo damos por hecho o porque se sobreentiende. A medida que crece la cantidad de cosas que nos callamos, por un motivo u otro, más grande se hace la brecha emocional que se abre entre la pareja, hasta llegar a un punto donde ambos son un par de extraños donde ninguno sabe los verdaderos sentimientos del otro, y la relación acaba.

Distancia emocional 

La falta de comunicación lleva al distanciamiento emocional. Cuando llegamos a este punto, creamos mecanismos de defensa para proteger aquellos sentimientos que no queremos expresar, lo que provocará a su vez que no podamos mostrarnos como somos realmente ya que nos sentimos vulnerables.

Dejar de escuchar 

Cuando ya no queremos expresarnos, tampoco le damos mucha importancia a lo que la otra persona tiene que decir. Llegar hasta este punto, hace que la relación se deteriore rápidamente, ya que ambos pueden llegar a sentirse menospreciados y nada queridos.

 

Mentiras

Todos los sabemos, las mentirán dañan las relaciones, y nadie es abiertamente mentiroso pero todos lo somos hasta cierto punto. Estamos convencidos de que hay tipos de mentiras que «no dañan a nadie» ya que se consideran mentiras piadosas. A veces creemos que algunas mentiras son mejores que la verdad, en especial si ésta resulta molesta, pero realmente no lastima a nadie. El problema con las mentiras, es que nos acostumbramos a ellas, son una salida fácil a situaciones que no sabemos manejar y a la larga terminamos justificando las razones por las que lo hacemos.

 

Terceras personas

A pesar de que las relaciones de pareja son de dos individuos, nunca falta una tercera persona que se quiera involucrar, a veces con el consentimiento de alguno de los dos, o por su propia cuenta. Pero una tercera persona a veces puede afectar más de lo que creemos, incluso si sus intenciones son buenas.

Suegros 

Los suegros, especialmente las suegras, suelen intervenir bastante en la relación de sus hijos, opinando constantemente sobre cómo deberían hacerse las cosas. Es hasta cierto punto entendible. Pero fácilmente esa situación puede volverse hostil. Es importante que cada miembro de la familia conozca su lugar y las limitaciones que vienen de la mano con el rol que deben desempeñar.

Compañeros de trabajo 

Los compañeros de trabajo suelen ser los mejores confidentes, ya que conviven durante largos periodos de tiempo diariamente con nosotros, y están disponibles siempre que decidimos desahogar nuestros problemas de pareja. Sin embargo, en muchas ocasiones, le brindamos un lugar que no les pertenece dentro de la relación, lo que puede producir conflictos a la larga.

Los mejores amigos 

Los mejores amigos por lo general son un reto en cualquier relación. No le podemos negar a nuestra pareja que conserve sus amigos más preciados, pero en ocasiones, esas amistades suelen ser tan estrechas que pasan a formar parte misma de la relación. Existen casos de amigos tóxicos que creen tener derechos sobre la pareja simplemente por el nivel de confianza que tienen con ella. Cada persona debe conocer sus limitaciones y de no ser así debemos enseñárselas.

Los hijos 

Para muchas personas, es difícil entablar un límite en la relación cuando se trata de los hijos, ya que ellos son el producto de dicha unión. Gran parte de los casos donde existen inconvenientes en una relación a causa de terceros, es gracias a los hijos, ya que de manera inconsciente los involucramos demasiado desde que son pequeños. También ocurre en los casos donde son los hijos de sólo un miembro de la pareja y éstos se sienten con derecho de opinar sobre la relación.

 

Espacio y tiempo

Toda relación implica de parte y parte dedicación y tiempo; y a veces estamos tan inmersos en esa idea que nos olvidamos por completo que una pareja se compone de dos individuos por separado. Debemos siempre conservar nuestra identidad independiente de la relación, mas esto no significa que se tengan que descuidar los diferentes aspectos que la componen, sino que también hace falta separar el nosotros por un rato.

No importa que tan sólida pueda llegar a ser una relación, si no se respetan los pensamientos, e ideas de cada uno; estará destinada al fracaso. Y no sólo se trata de eso, también, esa identidad individual va de la mano con una serie de momentos y situaciones donde lo mejor es tener espacio y tiempo aparte de la otra persona. No tiene que ser todos los días, ni debe establecerse un horario, simplemente cuando surja la necesidad, saber pedir esa pausa necesaria para conectarse con el respectivo YO.

 

Diferentes metas

Las metas son un pilar fundamental en cada relación, ya que es el rumbo que deciden llevar para conseguir lo que ambos consideren felicidad. ¿Qué pasa cuando no tenemos las mismas metas? No tener un mismo trofeo en mente, sería como estar compitiendo para ganar diferentes carreras; ¿no tiene sentido, cierto? Por lo que éste factor, si no está establecido con anterioridad, luego de muchas pláticas sobre lo que se quiere en la vida de forma conjunta, llevará la relación a la descalificación. Sin embargo, cada persona dentro de la relación puede tener metas distintas, siempre y cuando no vayan en dirección contraria y sean a corto plazo.

Corto plazo 

Las metas a corto plazo, no influyen en gran medida en si son conjuntas en la relación o no, ya que perfectamente se pueden ejecutar distintos aspectos de la vida sin que estos estorben al otro y vaya en la misma dirección de lo que quieren conseguir como personas.

Una meta a corto plazo puede tratarse de pequeños proyectos de vida, desde hacer un curso, ir al gimnasio, hacer una dieta, entre otros. Todo lo mencionado anteriormente, son actividades que pueden ejecutarse de manera independiente, pero cuyos logros no van en contra de lo que la pareja busca.

Mediano plazo 

Las metas a mediano plazo, implican mucho más tiempo y dedicación, y los logros obtenidos en ellas, suelen tener un mayor impacto en nuestras vidas. Es por esta razón, que cualquier meta a mediano plazo, se realice de manera conjunta con la otra persona dentro de la relación. Así no sólo será un aliado, sino que ambos se verán beneficiados de ella. Podemos poner como ejemplo de metas a largo plazo, estudiar una carrera universitaria, comprar un coche o remodelar el hogar.

Largo plazo 

Finalmente, las metas a largo plazo, son el eje en el cual gira la relación, todo lo que hacen es en pro de conseguirlo, ya que es lo que ambos quieren para conseguir la felicidad. Este tipo de proyectos, deben ser siempre planificados, conversados, estudiados y ambos deben estar de acuerdo para conseguirlo. Tener hijos, vivir en otro país, asumir determinado estilo de vida, son apenas algunos ejemplos de estas metas mayores; que si no van en la misma dirección, la relación no tendrá un rumbo que seguir y terminará en fracaso.

 

Mala convivencia

La convivencia es de las etapas más difíciles de cualquier relación, ya que se trata de ponerse de acuerdo en diferentes aspectos de la cotidianidad; cuando previamente cada uno concibió su manera de habitar un hogar. Si las diferencias no se superan en los primero años de esta etapa, no habrá manera de continuar en una relación sana.

Un lugar en común 

El hogar, es un lugar en común, donde cada quien es libre de establecer un criterio sobre cómo se debe habitar. El problema surge cuando alguno no respeta el criterio del otro sobre el lugar que comparten, y surgen diferencias difíciles de remediar. Desde el orden de los muebles, el color de las paredes y la ambientación en general; pueden ser los causantes de estas discordias si no se está dispuesto a tolerar ideas.

Rutinas individuales 

Cada persona, antes de establecerse dentro de una pareja, crea rutinas o rituales con los que se siente a gusto. A veces, estas situaciones especiales, pueden ser un tanto extrañas para otras personas. Se trata de manías que adquirimos por algún motivo u otro que no estamos dispuestos a abandonar por ninguna persona. El problema es cuando éstas caen en conflicto con la pareja, por no parecerles apropiadas o porque simplemente no las entienden.

A la manera de cada quien 

Similar a los puntos anteriores, siempre está aquella tarea que realizamos a nuestra manera en particular. Y es que nos gusta tener el control de las cosas y que nadie nos diga cómo deben hacerse. Pues este suele ser un gran motivo de discordia en las relaciones. No queremos permitir que nadie interrumpa nuestro proceso creativo así sólo estemos pelando una patata.

Todas las relaciones son complicadas, pero las recompensas positivas que obtenemos de una vida en pareja feliz son muchas y muy buenas; por lo que poner un poco de esfuerzo, evitar las faltas y hacer uso de la tolerancia, será suficiente para lograr el vivieron felices por siempre.

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