Cómo curar sífilis

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Hay estudios que revelan que alrededor de unos veinte millones de personas son diagnosticadas en Estados Unidos de alguna enfermedad de transmisión sexual, como el SIDA o la sífilis.. A pesar de que vivimos en la era de la información, donde podemos resolver cualquier duda que tengamos a través del móvil que nos acompaña día a día veinticuatro horas, las enfermedades de transmisión sexual siguen siendo una realidad. Hace años, cuando no se tenía información y el sexo era un tema tabú, era normal que la gente ni siquiera supiera de la existencia de este tipo de enfermedades y de las alternativas para no contagiarse. Pero hoy en día, que se puede hablar libremente de sexo sin miedo, que podemos preguntar, informarnos, ir a especialistas, todavía no hemos aprendido a ver la gravedad de no protegernos en una relación sexual. Ya no se trata de la posibilidad de que exista un embarazo no deseado (que también), sino la posibilidad, el alto riesgo que existe, de contagiarnos de alguna enfermedad que puede llegar a ser mortal.

Una de esas enfermedades tan peligrosas es la sífilis, que se propaga por la bacteria Treponema Pallidum y llega a nuestro cuerpo a través de una herida abierta o pequeña erosión de nuestra piel. También se transmite en las relaciones sexuales cuando se ponen en contacto las membranas mucosas, por lo que no es necesario ni que exista penetración para que se dé el riesgo de contagio. Y se puede contagiar tanto en las relaciones vaginales, como las anales y las orales. Una vez que está dentro de nuestro cuerpo, la bacteria viaja hasta el torrente sanguíneo y pronto comienza a expandirse por todo el cuerpo.

Un poco de información sobre la sífilis

Esta enfermedad consta de cuatro etapas, dependiendo del grado de evolución de la bacteria. Y los efectos pueden salir a la luz a los diecisiete días del contagio pudiendo llegar a retrasarse en aparecer hasta treinta años.

El punto en el que detectemos la enfermedad es clave para poder ponernos en tratamiento. La sífilis es tratable, se puede curar básicamente con un medicamento llamado penicilina. Pero es necesario coger esta enfermedad a tiempo para que la penicilina pueda llegar a curarnos del todo. De ahí la importancia de saber cuáles son las cuatro fases por las que puede pasar un enfermo de sífilis, para saber en qué grado podemos curarnos o no de esta enfermedad.

Es muy importante saber reconocer los síntomas de esta enfermedad para acudir al médico lo antes posible para que este nos ponga en tratamiento.

La primera fase es la fase latente. Se produce entre los diez y noventa días siguientes a haber practicado sexo con una persona infectada. Se caracteriza por la aparición de una llaga —a veces pueden ser más de una— en la zona de la vagina o el pene. No tiene por qué ser una llaga dolorosa o molesta, aunque en algunos casos sí que lo es. Esta llaga es conocida por el nombre de chancro. El aspecto de esta llaga es de “volcán”. La piel se levantará un poco, hinchándose y formándose como una especie de cráter en los alrededores de la elevación. Si aparece en una zona exterior del miembro, no habrá problema porque acudiremos rápidamente a nuestro médico. El problema viene si la llaga sale dentro del ano o de la vagina, siendo invisible. Por eso, ante cualquier molestia y sospecha, acude a tu médico. El chancro permanecerá en nuestro cuerpo entre una y cinco semanas, dependiendo del paciente. Pero su desaparición (que puede ser natural, sin necesidad de tomar ningún tipo de medicamento) no significa que la enfermedad haya desaparecido.

La segunda fase se desarrolla desde los noventa días siguientes a la infección, hasta los seis meses más o menos. El siguiente síntoma es la aparición de esas llagas en las plantas de las manos y de los pies, aunque también pueden salir por más partes del cuerpo. También pueden seguir saliendo llagas y verrugas en la zona genital, incluso dentro del ano, de la garganta o de la boca. Esta segunda fase también se caracteriza por ir acompañada de un malestar general del paciente, así como la pérdida de gran cantidad de pelo. Igual que antes, es posible que estos síntomas desaparezcan por sí solos, sin necesidad de que exista ningún tratamiento. Entre las dos y las seis semanas de aparecer los síntomas de la segunda fase, estos irán remitiendo por sí solos. Pero también, igual que antes, el que desaparezcan no significa que ya no padezcamos la sífilis. La bacteria sigue dentro de nuestro cuerpo y es necesario ponernos en tratamiento para acabar con ella.

Si, en esta segunda fase, no tomamos las medidas necesarias, entraremos en la tercera fase, también conocida como etapa latente. Esta etapa es muy peligrosa ya que los síntomas son nulos. No hay ningún indicador externo que nos diga que padecemos esta enfermedad. La única forma de averiguarlo es haciéndonos una analítica de sangre específica donde sí se verá si padecemos esta enfermedad o no. Lo más peligroso de todo es que esta etapa latente se da entre los dos y los treinta años siguientes a haber cogido la enfermedad.

Por último, encontramos la etapa terciaria, que también dura lo mismo que la anterior (entre los dos y los treinta años siguientes al contagio) pero con la única diferencia de que ahora sí se muestran diferentes síntomas. Estos síntomas tienen el problema de ser muy peligrosos, pudiendo llevar al paciente a la muerte.

Aquí, en esta etapa, todavía se puede curar la sífilis tomando el tratamiento indicado, pero puede que los efectos secundarios que la enfermedad ya haya provocado en nuestro cuerpo no se puedan revertir y acaben produciendo la muerte.

Estos efectos secundarios, por llamarlos de alguna manera, son tumores en la piel o los huesos principalmente  —aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo—, problemas en el sistema circulatorio que puede llevar al paciente a padecer problemas del corazón o de los vasos sanguíneos, y otros problemas que afectan al sistema nervioso, como la ceguera, la parálisis de algunas partes de nuestro cuerpo o problemas mentales como la locura.

Por lo tanto, para curar la sífilis es necesario hacerse un análisis de sangre específico para poder diagnosticar correctamente la enfermedad y ver en qué etapa se encuentra. Es normal que el paciente que acude con este cuadro médico también tenga que someterse a una pruebas para ver si tiene el virus de inmunodeficiencia humana, ya que no es extraño que se den a la vez en el mismo paciente.

Qué hacer si tienes sífilis.

Como decía al principio, una vez que está diagnosticada esta enfermedad, el médico (probablemente y después de estudiar el caso concreto) recetará al paciente penicilina para eliminar la bacteria, pero es posible que algunos de los efectos secundarios, sobre todo los que se dan en la etapa terciaria, ya sean irreversibles. El medicamento más usado en estos casos es el Bicillin L-A que se administra mediante una serie de inyecciones. La duración del tratamiento y las dosis a administrar dependerán de las características de cada paciente y del estado de evolución en la que se encuentre la enfermedad. Y se indicará al enfermo que se abstenga de realizar cualquier actividad sexual, para que el tratamiento sea lo más efectivo posible.

Remedios naturales para reducir los síntomas.

Pero además, en algunos casos, se recomienda al paciente que siga una serie de remedios naturales para acompañar (siempre acompañar, nunca sustituir) al tratamiento antibiótico recetado por el médico. Estos remedios se utilizan con el fin de reforzar el sistema inmunitario del paciente para que el organismo esté lo más fuerte posible en esta lucha por derrotar la bacteria.

Un remedio casero es, por ejemplo, el tomar infusiones de té verde a la que tendremos que añadir la hierba conocida como uña de gato. Con un par de cucharadas de esta uña de gato será suficiente. Debemos tomar esta infusión dos veces al día para conseguir reforzar el sistema inmunitario.

Aunque sea un poco desagradable para algunas personas, también es muy bueno comer tres ajos crudos y pelados al día. El ajo tiene un gran efecto antibiótico, así que trabaja como un buen apoyo para el tratamiento recetado por el médico. No hace falta que nos comamos los ajos así tal cual. Los podemos trocear y añadir a las comidas (por ejemplo a las ensaladas), pero tienen que estar crudos. Esto es algo que podemos hacer todos los días y que nos ayudará en gran medida.

También la infusión de regaliz es muy eficaz, ya que, al igual que los ajos, tiene un efecto antibiótico importante. En los herbolarios se puede comprar raíz de regaliz troceada que tendremos que añadir a una taza de agua hirviendo. Después de esperar unos diez minutos, colaremos la mezcla y nos beberemos el resultado. Hay que tener especial cuidado si se opta por tomar esta infusión ya que eleva en gran medida la presión arterial. Así que si eres una persona propensa a tener la tensión alta o tomas algún medicamento que te la eleva, evita tomar esta infusión. Si te decantas por tomarla, lo mejor es que, antes de hacerlo, preguntes a tu médico si es compatible con tu tratamiento y con tus características físicas.

Tomar alimentos ricos en vitamina C también es una buena opción si lo que queremos conseguir es reforzar nuestro sistema inmunitario. Por supuesto, las naranjas y las mandarinas son una gran fuente de vitamina C y las puedes tomar en zumo o enteras. Pero no te quedes ahí, hay muchísimos alimentos ricos en esta vitamina que también pueden ayudarte, como por ejemplo los kiwis, las fresas, las grosellas o los limones. Y también los pimientos y el brócoli. Procura cada día tomar alguno de estos alimentos para reforzar tu sistema inmunitario.

Y para tratar la zona genital donde han salido llagas o verrugas, es buena idea darse baños con infusión de marrubio. Para ello herviremos un litro de agua y añadiremos un buen puñado de esta planta. Dejaremos reposar y, sobre todo, enfriar. Una vez que el agua esté tibia (comprueba siempre antes con la mano que la temperatura es la ideal, para evitar posibles quemaduras no deseadas), debes darte un baño con ella. Si tienes bidé en casa, basta con llenarlo y sentarte encima para que la zona afectada quede en contacto con el agua. Si no tienes bidé, usa una toalla para empaparla en agua y colocártela en la zona donde tengas las llagas o las verrugas.

Siguiendo todos estos pasos conseguirás que los efectos secundarios de la sífilis no sean tan graves y ayudarás al tratamiento a ser mucho más eficaz. Pero siempre recuerda que todo esto lo debes consultar antes con un médico especialista en la materia y, sobre todo, preguntarle cualquier duda que tengas al respecto. Él es la mejor persona para asesorarte en este tema y para ayudarte.

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