Qué es el dogging y cómo practicarlo

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El dogging es una de esas prácticas sexuales que está muy de moda. Este consiste en llevar a cabo relaciones sexuales, entre desconocidos, de forma ocasional en sitios públicos y sin compromisos. Ya que el dogging entre homosexuales se llama cruising. También, el dogging es conocido con el nombre de cancaneo y los lugares preferidos para practicarlo son los parques, zonas urbanas abiertas, escampados, bosques, campings, playas, baños públicos, autovías, entre otros. Anteriormente el dogging se practicaba con mayor frecuencia dentro de los coches.

Pero, implicaba una importante limitación de movimientos a la hora del contacto y los juegos sexuales. Aparte de que imposibilitaba algunas posturas sexuales. Por lo que, el dogging comenzó a tomar auge hasta convertirse en una práctica muy común en estos momentos. Tanto, que tiene ya sus propias normas del juego, para quienes lo ejecutan como para quienes lo presencian de solo de espectadores.

El dogging y cómo practicarlo

Pese a que en las prácticas sexuales todo es válido. También es cierto que debemos respetar las reglas que se establecen. Porque, lo que sí es bien seguro es que cualquier cosa que intentemos en el sexo, debe contar con la aprobación de todos los participantes. Entonces, siempre es preciso recordar que lo que vaya en contra de la voluntad de alguien es un abuso sexual o violación. Por ello, debemos estar seguros siempre de sentirnos bien con lo que hacemos. Además, de hacer sentir bien a los demás y no hacer daño con nuestros actos. Por lo tanto, deben implicar una forma de llevar nuestra vida sexual sin traumas ni frustraciones.

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Reglas generales para practicar el dogging

  • Si quieres practicar el dogging debes estar dispuesto o dispuesta a tener sexo con alguien desconocido. Pues, de eso se trata, de un encuentro ocasional sin preámbulos ni sentimientos de por medio. Simplemente, sexo a la primera con alguien que busca lo mismo, sin compromisos de ninguna clase. Ir por coito en un lugar público y ya. Por lo tanto, también se debe estar dispuestos a ser vistos por otros que van de testigos a practicar voyerismo.
  • Para ello, puedes buscar en internet, páginas y foros de personas que quieren practicar o ya practican el dogging por la ciudad. Así, podrás enterarte mejor a donde puedes establecer unos de esos encuentros en el día de hoy.
  • Quienes están practicando el dogging deciden, si desean ser vistos por los que practican voyerismo. Incluso, si desean que vengan otras personas a participar en el acto sexual. Por ejemplo, dejando luces intermitentes encendidas del coche, indica que vengan otros a ver. Si las puertas y ventanas del coche se dejan abiertas es para que además vengan otros. Estos, se sumen para hacer orgías, tríos, intercambio de pareja y otras prácticas de sexo con los que ya están.

 

Precauciones

1. Seamos conscientes del ámbito legal

Lo primero, es cuidarse de las leyes que rigen a nuestra comunidad y a nuestro país. Recordemos, que el sexo en lugares públicos no es un acto decoroso. Tampoco, es legal ni es correcto dentro de las normas sociales y morales. También, debemos saber y respetar que existen millones de personas dentro de la población que no lo practican. Ni tampoco están dispuestos a practicarlo. Pero, que tienen los mismos derechos de todos a circular y disfrutar libremente de todos los lugares libres de nuestra geografía. Lo ideal es tener siempre presente, que nuestro derecho de satisfacer nuestros deseos no deben comenzar nunca donde terminen los deseos y/o el bienestar de otras personas. Así, que la igualdad como principio debe ser un término bien utilizado. Por lo que debemos respetarnos nosotros mismos, haciéndonos respetar y respetando a los demás.

2. Conozcamos los riesgos de contagiarnos de enfermedades de transmisión sexual

Por razones obvias, que tienen relación directa con la promiscuidad y la negligencia sexual, es importante que quien practica el dogging sea consciente de que está expuesto a muchos riesgos. Por ejemplo, contraer enfermedades de transmisión sexual de todo tipo, como HIV – SIDA, gonorrea, sífilis, VPH, entre muchas otras.

3. Usemos preservativos

Usar preservativos o condones es una medida útil para protegerse. Sin embargo, no es cien por ciento segura, porque no excluye por completo de contagiarse de enfermedades de transmisión sexual. Ni siquiera de las más mortales, que se contagian a través del contacto directo e íntimo. Muchas veces, los preservativos, por ser de látex tienen microporos que los hacen permeables. O bien, pueden romperse de forma inesperada.

4. Evitemos embarazos a toda costa

Cuidar los embarazos no deseados es de vital importancia. Porque nos permitirá evitar todas las consecuencias que esto puede acarrearnos. Fundamentalmente, engendrar una vida inocente en condiciones totalmente indeseadas o peor aún decidir quitarsela. O bien, recurrir al aborto por negligencia nuestra. Definitivamente, para evitar un embarazo, lo mejor es prevenirlo. Así no nos hacemos daño. Ni le hacemos daño a nadie y mucho menos a una nueva vida totalmente inocente.

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