Como entender a la gente asexual

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Poder conocer cómo entender a la gente asexual es igual de importante que saber aprender que en el mundo todos somos diferentes. No obstante, la modernidad y la globalización de las sociedades han invadido la vida de los seres humanos casi sin darnos cuenta. Parecieran no existir temas ocultos o no tratados, todo está a la vista y disposición de todas las personas. Esta realidad abarca al menos a las zonas y países más desarrollados. Pero, esta lluvia de información no siempre está bien acompañada u orientada. La mayoría de las veces se transforma sólo en información. De esta manera, la humanidad y su comprensión es el tema relegado por la novedad.

Nuestro interés por saber cuál es el mundo exterior, cómo son otros, nos lleva a abandonar lo más básico. El reconocimiento de los otros como seres humanos, cuya valía es independiente de sus decisiones de vida. Hemos cultivado la libertad como valor para hacer sentir nuestra individualidad. Pero, con ello nos hemos separado del otro, haciéndonos cada vez egoístas e incomprensibles. La libertad superpuesta a la empatía, a la solidaridad ha terminado por convertirnos en sociedades hedonistas con seres autoreferentes.

El sexo, la política, la religión, los temas que nos hacen sociales, se han convertido en controversiales y problemáticos. Más que significar la unión entre similares se ha vuelto el lugar desde donde juzgamos al otro. En consecuencia, caracterizamos y fragmentamos cada grupo para lograr una supuesta comprensión, cuando en realidad estamos sólo diferenciando.

Cuando intentamos entender a otros, es porque los hemos caracterizado al punto de transformarlo en algo distante. Lo hemos cosificado para volverlo objeto de nuestro análisis. Sin dejarle espacio a la comprensión de su esencia.

El arte de entender

A medida que calificamos a alguien o nos autocalificamos dentro una tendencia específica perdemos la condición que nos hace iguales. Somos todos humanos con una gama de sensaciones y emociones que provienen de nuestra experiencia de vida. La manera como hemos percibido individualmente cada mínimo evento, incluso desde nuestra gestación. Por eso, para entender a otros es importante reconocer lo que significa entenderlo. Es decir, generar empatía primero con el fenómeno de entendimiento. Estableciendo los límites adecuados y los motivos para los que pretendemos entender.

la gente asexual

  • Entender no significa compartir la decisión.
  • Entendimiento es el respeto hacia el otro, indistintamente de sus decisiones.
  • Cuando entendemos a alguien, somos capaces de establecer nuevas formas de relacionarnos.
  • Al entender nos comprometemos con una relación sana, incluso decidiendo no tener relación.
  • Entender nos permite establecer los límites adecuados.
  • Al entender reconocemos que el otro tiene tanta libertad como nosotros. Que ha tomado las mejores decisiones que ha podido con las herramientas que ha tenido.

Por qué entender a la gente asexual

Lo primero que debemos hacer es identificar nuestros motivos. Tal vez deseamos entender a la gente asexual porque deseamos una relación de pareja con un asexual. Es probable que estemos indagando si nosotros mismos somos asexuales. O que tengamos una relación familiar con alguien que se considera asexual. En todo caso, es importante saber para qué vamos a entenderlos, pues dicho entendimiento debe conllevarnos a una decisión. Y esta, debe orientarse al tipo de relación, cercanía y espacio en el que queramos entender a la gente asexual.

Cuando tratamos de comprender a la gente asexual, es posible que logremos entender también a otro tipo de personas. Por lo tanto, un objetivo para entender a la gente asexual es el ánimo por reconocer su importancia. El deseo de contribuir a la tolerancia y comprensión de todos como personas sin juicios que dilapidan la existencia.

Pasos para lograr el entendimiento

Luego de tener claro el objetivo, es importante establecer responsabilidades. No a modo de culpa para jugar roles de víctima, sino para ubicar con mayor claridad la raíz de la conducta. Si identificamos la fuente de la conducta podemos saber no sólo, cómo es alguien, también sus motivaciones. Y, al reconocer las motivaciones podemos compartir y crecer a partir de allí.

En este sentido, todas las conductas sexuales, pueden tener un primer desencadenante social. El sexo, ha pasado de ser tabú a ser vulgar en un muy corto tiempo. Antes, no se hablaba de sexo y la sexualidad era castrada al señalarse como pecado. De pronto, dejó de considerarse algo oculto y pasó a encontrarse en el extremo opuesto. Se ha bestializado y convertido en un hecho sin sentido. El cuerpo ya no es parte de un secreto, sino que es un objeto ahora sin importancia. Este bombardeo de sexo, visto además como algo antinatural que descubrimos para intoxicar la vida, genera el mismo efecto. Transforma la sexualidad en un acto oscuro, vulgar y sin sentido. De esta manera, la asexualidad pudiera ser una expresión de la represión sexual social. Por hacer del sexo algo tan malo que no es deseable o tan vulgar que lo vuelve sin importancia.

Otro aspecto a evaluar es la autonomía del asexual, en términos del desarrollo de su conducta. Si un adolescente tiene un padre que se dice asexual, este pudiera asumirse así por imitación. Igualmente, si en nuestro círculo de amigos todos son asexuales, nuestro instinto de pertenencia nos hará serlo también. Entonces, las modas son determinantes. Así hasta los medios de comunicación juegan un rol fundamental. Por ejemplo, al tener siempre un personaje asexual en las series juveniles se envía el mensaje de convertirse en asexual.

Qué es la asexualidad

Si queremos entender a la gente asexual, debemos saber primero qué es la asexualidad. Poco podemos comprender una conducta si desconocemos de qué se trata. De no hacerlo, podemos juzgar erróneamente. Mucho más cuando son conceptos que pueden llegar a confundirse con otros.

Un asexual por definición no siente deseo o atracción sexual. Sin embargo, esta no es una decisión consciente, por lo que es tomada como una preferencia sexual. El no desear tener relaciones sexuales no necesariamente implicará la falta de intimidad o relaciones de otra índole. Por lo tanto, un asexual puede llegar a tener pareja con la que incluso eventualmente sostenga relaciones sexuales. En la asexualidad no ha habido una decisión de no tener deseo. El impulso, que para la muchos es natural, en el asexual simplemente no se presenta. Por eso se diferencia del celibato, que ha sido una decisión de la persona.

El sexo, no es el centro de la vida del asexual. Allí radica la verdadera diferencia con las personas sexuales. No significa que odien el sexo, que no lo comprendan o deseen evitar la sexualidad. Al contrario, la sexualidad es vista por un asexual, como un proceso natural y de igual relevancia que cualquier otro. La sexualidad puede ocupar la misma importancia que cualquier tema de la comida o de la vida. Pero no es tomada en extremo, con aprehensión o con repulsión.

En definitiva, una persona asexual es aquella cuyos impulsos sexuales no guían su cotidianidad. Y requieren de estímulos adicionales para que el deseo sexual, eventualmente, pueda presentarse.

Es natural ser diferente

Cuando tenemos una característica poco común sentimos que todos en la sociedad nos señalan. Es como si esa diferencia nos transformara o colocara un estigma que impida relacionarnos. Por eso, podemos sentirnos en permanente escrutinio. Por eso, es importante el reconocimiento de las diferencias como una parte natural de los seres humanos.

Aceptar que todos somos distintos, parte del reconocimiento de nuestras propias diferencias.  Esto nos ayuda a generar empatía y reconocimiento del otro. Enriqueciendo nuestras relaciones, a partir de los puntos en común. Un excelente ejercicio que podemos realizar para entender a la gente asexual es probar nuestra aceptación en general. Intentemos ir a lugares que no acostumbremos frecuentar o donde asistan personas distintas a nosotros. Por ejemplo, si somos ancianos podemos visitar sitios de jóvenes y viceversa. Así, el roce con la diferencia nos ayuda a que la toleremos y la comprendamos.

Los 4 pilares de la convivencia

Cuando nos vamos a relacionar con personas distintas es importante que conozcamos las bases de la convivencia. Convivir con una persona cuyas características son diferentes puede ser complicado. Incluso, al no saber cómo lidiar con esto, pueden surgir fobias a conductas. Para lograr una correcta convivencia, podemos seguir 4 sencillos pasos.

la gente asexual

  • No juzgar.
  • Relajar los criterios.
  • Autoestima y autoconfianza.
  • La comunicación como principio y fin.

Lo primero que hacemos cuando nos afrontamos con un asexual o cualquier persona de cualidades diferentes es escrutarla. Entonces, la calificamos y hacemos de ella un cúmulo de características, la mayoría de las veces inaceptables. Y desde ese momento cerramos todo tipo de posibilidad de relación. Por eso, evitemos hacer juicios de valor ante lo desconocido, procuremos la empatía y la comprensión.

Hacemos juicios duros sobre las personas cuando nuestros criterios son extremadamente reaccionarios y conservadores. Podemos relajar nuestras escalas y de esta forma permitir a los demás expresarse sin sentirse juzgados.

Otro aspecto es nuestra autoestima y confianza propias. En oportunidades, juzgamos y nos separamos de lo desconocido por temor a las similitudes. Y, es que si no tenemos bien definida nuestra personalidad, tememos adoptar esa conducta que desconocemos. La autoestima y la autoconfianza guardan relación con nuestra rigidez ante la vida. Mientras más se erosiona nuestra estima, más rígidos tendemos a ser hacia los demás. Para entender a un asexual es vital que lo hagamos con una autoestima adecuada.

Finalmente, la comunicación, si queremos relacionarnos con un asexual debemos ser comunicativos. Informarnos, preguntar a otros asexuales qué sienten. Conversar y comunicarnos con efectividad, afectividad y respeto.

Relacionarnos con un asexual

Para establecer relaciones con un asexual es importante mantener el respeto y el amor como bases principales. Y será variable de acuerdo al tipo de relación que tengamos con esta persona. De esta manera debemos diferenciar quien es el asexual, pues la relación será distinta con:

  • Hijos asexuales.
  • Parejas asexuales.
  • Amigos asexuales.

Cuando se trata de nuestros hijos, lo primero es el tema de la autonomía. Una vez que estemos bien informados sobre el tema, conversemos con nuestro hijo. Debemos asumir el rol de padres, no amigos o policías. Ser cuidadosos de que la conversación sea entendida de padre a hijo. Preguntemos sus motivos, demos nuestro punto de vista de manera asertiva y acentuemos que respetamos su decisión. Es importante, que le hagamos saber lo que pensamos sobre las posibles cosas positivas y negativas de su decisión. Cuidemos de evitar la invasión a su privacidad y de intentar imponer nuestro criterio. Si no compartimos su decisión, hagámonos saber con respeto.

Si hemos decidido establecer una relación de pareja con un asexual es importante dejar acuerdos claros desde el primer momento. Así sabremos qué exigir y qué evitar como compañeros. Es posible, que tengamos deseo sexual y aún así convivamos perfectamente con un asexual. Pero, debe ser una relación basada en la comprensión y el respeto. La gente asexual puede tener placeres que compartimos y con los que lograremos gran intimidad. Si nuestra pareja es asexual, entonces aprovechemos esos placeres para fortalecer los vínculos afectivos.

En todos los casos, es vital que tengamos relaciones genuinas, cuyo objetivo sea el compartir momentos. Sea con nuestros hijos, pareja o amigos, debemos intentar la comprensión y el respeto. Permitir y respetar la libertad del otro, mientras respetamos nuestra propia libertad.

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