Cómo tratar herpes

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Seguro que alguna vez hemos escuchado hablar de los herpes. Aunque nosotros no hayamos sufrido uno nunca, muchas personas sufren estas afectaciones cada cierto tiempo. Los herpes son unas infecciones que suelen aparecer en la parte de la boca o en los genitales y que se contagian de una manera muy fácil y rápida.

En este artículo te ofrecemos toda la información que necesitas saber sobre los herpes. Quizás tienes molestias actualmente y estás buscando posibles respuestas a lo que puedan ser dichas molestias. Sea como sea, te recomiendo que sigas leyendo este artículo, pues veremos todo lo necesario para poder saber que es un herpes, que podemos hacer si creemos sufrir uno de estos, y cómo podemos tratarlos de manera eficaz.

¿Que son los herpes?

Los herpes son infecciones víricas, producidas por el virus del herpes simple (VHS). Este virus es de fácil propagación, por lo que el contagio podrá ser la opción más probable para explicar cómo ha llegado a nosotros.

Se trata de un herpes que puede manifestarse en brotes, de manera que podemos sufrirlo a temporadas. En función de la frecuencia de estos brotes, existen tratamientos específicos para que no se produzcan más, aunque a día de hoy no hay un tratamiento exclusivo para este tipo de infección.

Con unos síntomas característicos, este virus provoca, además, unas especies de ampollas en la zona afectada que pueden volverse costras a medida que se van curando.

La aparición de estos síntomas puede hacernos sospechar de estar infectado por este virus, no obstante, las ampollas podrán no aparecer hasta dentro de unos días. El primer brote tiene una duración entre 2 y 4 semanas. Es probable que le sigan otros brotes, pues no tener signos visibles no quiere decir estar libre del virus.

Tipos de herpes

La infección puede instalarse en dos lugares de nuestro organismo. En función del lugar donde se encuentre, hablaremos de diferentes tipos de herpes. De esta forma, tenemos el herpes tipo I o labial, y el herpes tipo II o genital.

Herpes tipo I o herpes labial

Este tipo de herpes suele hacer referencia al herpes labial. Recibe también este nombre porque suele aparecer en la zona de la boca; o bien dentro de ella, en las encías, o bien en la comisura de los labios, por fuera.

El herpes tipo I o labial se contagia por contacto piel con piel o por contacto con la saliva. De esta forma, con solo un beso en los labios podemos propagar el virus. También lo podemos hacer compartiendo utensilios que puedan tener saliva infectada sin lavarlos previamente, como cubiertos, vasos, cepillos de dientes, pintalabios…

Además, también podemos ser fuente de contagio del virus en la zona de los genitales, si realizamos sexo oral mientras estemos infectados. Si esto ocurre, el herpes labial inicial pasará a considerarse herpes genital, siempre y cuando termine infectándose en los genitales de otra persona.

Herpes tipo II o herpes genital

Este herpes se caracteriza principalmente por estar situado en la zona genital. Puede afectar también al ano. Su contagio se produce a través del acto sexual sin protección, por lo que se considera una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Para evitar ser infectados, lo más recomendable es realizar el acto sexual mediante preservativo, ya sea masculino o femenino. De esta manera, se reduce el contacto piel con piel y los fluidos corporales no entran en contacto. Esto es muy importante pues puede prevenir el contagio. Esto cobra importancia al saber que ser contagiado por un herpes aumenta las posibilidades de contraer el VIH.

Cómo tratar herpes

Síntomas del herpes

Es frecuente que el herpes no tenga ningún síntoma, y por tanto no lleguemos a saber que estamos infectados. Por ello, es recomendable realizarse chequeos continuos de salud para asegurarse de que estamos sanos.

No obstante, no es infrecuente que el herpes si que presente síntomas. Sea cual sea el tipo de herpes, los dos tipos tienen los mismos síntomas:

  • La aparición de ampollas, parecidas a granos, en la zona infectada. Estas ampollas pueden volverse costras a medida que se van secando. Es importante no romper estas ampollas, pues el líquido de su interior puede hacer que el virus siga reproduciéndose y agravar la infección.
  • Estas ampollas pican, duelen y escuecen. Nos dan unas ganas tremendas de rascarnos, aunque sepamos que no es buena idea.
  • Pueden producir fiebre y malestar general
  • Podemos tener problemas de apetito
  • Dificultad para orinar, en caso del herpes genital
  • Dolor de garganta
  • Dolor de cabeza
  • Escalofríos

Cómo tratar el herpes

Si sospechamos que podemos estar sufriendo un herpes, el primer paso que deberemos realizar es visitar a un médico. Generalmente, un herpes tiene fácil pronóstico, pero existen algunos tipos de herpes más peligrosos que pueden presentar complicaciones si no los tratamos. Por ello, visitar a nuestro médico puede garantizar una pronta curación y recuperación.

Existen dos tipos de tratamientos: Los tratamientos médicos y los tratamientos alternativos.

Tratamientos médicos

Este tipo de tratamientos los prescribe un médico en función de nuestra afectación y nuestra historia clínica. Se basan en la administración de fármacos con una determinada pauta que el profesional decide.

La ventaja principal de los tratamientos médicos es que están reconocidos por la ciencia, por lo que nos garantizan una curación o alivio de sus síntomas. Además, actúan de una manera rápida, por lo que notaremos mejoría nada más empezar a tomarlo. La desventaja principal es que contienen químicos que se pueden almacenar en nuestro organismo.

El médico recetará antivirales como aciclovir, valaciclovir y famciclovir, entre otros. Para el dolor y la inflamación, podremos tomar ibuprofeno y paracetamol.

En el caso de que la mujer esté embarazada y contraiga herpes genital, será necesario evitar que en el momento del parto esté libre del virus. Para ello, el ginecólogo podrá realizar cultivos. Si el virus está presente en el momento del parto, será muy recomendable realizar una cesárea, para evitar que el bebé pueda ser contagiado al mantener contacto con las ampollas de la madre.

Cómo tratar herpes

Tratamientos alternativos

Este tipo de tratamientos se fundamentan en las propiedades que nos pueden ofrecer los diferentes elementos naturales que podemos usar para ello. De esta manera, no administramos químicos al organismo, aunque muchos de estos tratamientos no están reconocidos por la ciencia. Además de ello, sus efectos son más lentos y algunas veces no llegan a funcionar. Si elegimos seguir uno de estos tratamientos, debemos estar muy seguros de que podemos realizarlo, pues existen tratamientos alternativos que son incompatibles con otras enfermedades muy comunes, como la diabetes.

Algunos productos, gracias a sus propiedades antivirales y antiinflamatorias, son útiles para mejorar el herpes. Estos productos son la melisa, el aloe vera, el zinc y la equinácea, entre otros.

Te invito a leer nuestro artículo «Los riesgos de la medicina alternativa«

Prevenir el herpes

También deberemos tener en cuenta una serie de recomendaciones para prevenir el contagio del herpes.

Por ejemplo, no compartir la toalla con la que nos secamos la zona infectada; no compartir utensilios que contengan saliva infectada antes de lavarlos, como cubiertos, vasos, cepillo de dientes o pintalabios, entre otros; no besar en la boca y no realizar sexo oral, en caso del herpes labial, mientras dure la infección; a la hora de realizar el acto sexual, es muy recomendable el uso del preservativo pues es el único método anticonceptivo que evita el contagio.

Cómo tratar herpes

A modo de conclusión

El herpes es una infección vírica producida por el virus del herpes simple (VHS), que se contagia de manera muy fácil por el contacto piel con piel o fluidos corporales, y que puede afectar a dos zonas del cuerpo. Estas dos zonas nos permite identificar dos tipos de herpes: El herpes labial y el herpes genital. El primero de ellos se concentra en la zona de la boca, generalmente en la comisura de los labios. El genital, como su propio nombre indica, afecta a la zona genital, pudiendo también infectar al ano.

Sus síntomas son característicos. Hormigueo, comezón, picor, dolor, fiebre y malestar general, entre otros. Además, la aparición de ampollas en la zona infectada delata la infección, aunque la persona puede notar sus primeros síntomas antes de que estas aparezcan.

Si creemos tener un herpes labial o genital, el primer paso es acudir al médico. Esto es muy recomendable pues existen infecciones de herpes graves que pueden complicarse mucho si no reciben atención médica. El médico realizará una serie de pruebas para diagnosticar o descartar un herpes. En caso de que se produzca el diagnóstico, existe tratamiento médico basado en fármacos que puede aliviar la infección.

También podemos seguir un tratamiento alternativo, aunque los médicos no están muy a favor de ello pues no siempre resulta beneficioso para favorecer la mejoría.

La mejor manera de prevención de un herpes genital es el uso de preservativo, pues es el único método que impide la propagación del virus. Si el herpes es labial, seguir unas medidas de prevención, como no compartir vaso, cubiertos y cepillo de dientes con otras personas puede marcar la diferencia y nos ayuda a no contagiar ni ser contagiados.

De esta forma, podremos tratar cualquier tipo de herpes que estemos sufriendo, o bien conocer cómo puede transmitirse para evitar ser infectados.

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