El infarto agudo de miocardio

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Todos tenemos a alguien alrededor nuestro que ha sufrido un infarto alguna vez. E incluso nosotros mismos podemos haberlo sufrido o sufrirlo en un futuro. Parece que el infarto esté siempre disponible para acechar a su víctima, independientemente de quien sea y de los hábitos de vida que siga. Porque, aunque es cierto que ciertos hábitos disminuyen la probabilidad, esta nunca es nula.

Por ello, resulta imprescindible informarse correctamente sobre el infarto. ¿Sabemos, en realidad, cómo funciona el corazón? ¿Que factores de riesgo existen para que se pueda producir un infarto? ¿A que se debe? ¿Qué lo puede producir? ¿Cuáles son sus causas y sus síntomas? Si has llegado hasta aquí buscando esta información, te recomiendo que sigas leyendo este artículo para poder conocerla.

Infarto de miocardio. ¿Qué es?

Se trata de un problema cardiaco en el que una parte del músculo cardiaco se muere, debido a la muerte de sus células. El funcionamiento del corazón necesita seguir latiendo pero no obtiene la sangre necesaria para ella, por lo que produce fallos en su constante latido. Esto es consecuencia de la obstrucción completa de una de sus arterias, lo que produce que el oxígeno no pueda llegar al músculo del corazón. Cuando esta falta de oxígeno es grande, la parte afectada termina muriendo sin posibilidad de regenerarse.

Es una afectación que, aunque tiene distintos grados de gravedad, hasta el más leve produce riesgo de muerte. Actualmente se producen 52000 hospitalizaciones por infarto al año. Este dato no refleja todos los pacientes que sufren infartos de miocardio, pues existen pacientes que fallecen antes de llegar a ser ingresados.

Existe el mito de que las mujeres no pueden sufrir un infarto. La realidad es que, si que lo pueden sufrir, y lo sufren. No obstante, lo hacen unos 10 años más tarde de la edad en que lo suelen padecer los hombres. Esto es debido a que las hormonas que genera una mujer durante todos los años que tiene la menstruación actúan como protección. Con la menopausia, esta protección se va terminando, por lo que existe un riesgo igual al de los hombres.

El infarto agudo de miocardio

Causas del infarto de miocardio

La causa más consecuente es la obstrucción de las arterias coronarias. Esto puede pasar debido a un trombo o a un alto nivel de colesterol. Cuando la sangre no puede acceder, le resulta imposible trasladar el oxígeno necesario al corazón. A consecuencia de ello, se produce el infarto.

Las arterias semiobstruidas también son peligrosas, pues pueden predisponer al infarto. Basta con que realicemos algún esfuerzo, para que el torrente sanguíneo no pueda circular con facilidad. Aunque esto puede pasar a cualquier persona, sea cuales sean sus hábitos de vida, es cierto que existen conductas y enfermedades que propician un infarto, como son:

  • La diabetes no tratada. En este sentido, quizás te sea útil leer nuestro artículo «Diabetes. Cómo controlar y prevenir la diabetes«
  • Un alto nivel de colesterol
  • Hipertensión no controlada
  • Aterosclerosis no seguida por profesionales
  • Obesidad
  • Adicciones tóxicas, como el tabaco y el alcohol
  • Mantener una vida sedentaria, en la que se realice poco ejercicio
  • La edad avanzada también supone un factor de riesgo

Un solo factor de riesgo no determina, en si mismo, el infarto. No obstante, cuantos más factores de riesgo padezcamos, más probabilidades tendremos. Todas estas causas pueden predisponer a un infarto, pues producen anomalías en las arterias, en el riego sanguíneo o en el propio corazón.

Síntomas del infarto de miocardio

Conocer sus síntomas es muy importante, pues puede hacernos detectar el inicio de un infarto. Detectarlo puede ser todavía más importante pues nos permitirá actuar rápidamente, de manera que podamos salvar la vida de la persona e incluso la nuestra.

Los síntomas pueden aparecer poco a poco, de menos a más intensidad. Aunque un infarto puede tener muchos y variados síntomas, existen unos cuantos que suelen coincidir. Son los siguientes:

  • Dolor o malestar en la zona del pecho. El dolor suele ser opresivo y suele pasar también a brazos, cuello y espalda, llegando a todos los rincones del tronco. También es probable que suba a la parte de la mandíbula.
  • Dificultad para respirar
  • Sudor
  • La cara se vuelve pálida
  • El paciente puede experimentar mareos, pero la ausencia de ellos no descarta el infarto
  • Nauseas y vómitos
  • La persona puede perder fuerzas en las piernas y caer

¿Qué hacer ante la sospecha de estar padeciendo un infarto?

Si sientes los síntomas de un infarto, necesitarás pedir ayuda. En caso de encontrarte acompañado, puedes pedir a tus acompañantes que llamen a algún teléfono de emergencias que te permita recibir asistencia profesional. Si te encuentras solo, deberás realizar tu la llamada. Tomar una aspirina puede limpiar la arteria afectada, por lo que puede hacerte sentir mejor y mejorar tu estado.

Generalmente, los servicios de asistencia suelen llegar en poco tiempo. Realizarán un electrocardiograma para determinar si el corazón está sufriendo y en qué medida lo está haciendo. Esto determinará si el problema principal es un infarto. Ante ello, intentarán estabilizar al paciente mediante oxígeno y betabloqueantes, que rebajan los latidos del corazón para que su demanda de oxígeno sea menor. Los profesionales seguirán estabilizando al paciente mientras se traslada al hospital.

En el hospital, puede ser necesario realizar un cateterismo cardiaco y una coronariografía, que permitirán determinar donde se sitúa la obstrucción y restaurar las arterias. No obstante, esto se limita a la salud de los pacientes. No siempre puede realizarse.

El infarto agudo de miocardio

Tratamientos

Padecer un infarto supone tener consecuencias de por vida. Una de ellas es seguir uno de los tratamientos disponibles, de carácter crónico. Estos tratamientos facilitarán la cicatrización, disminuirán el trabajo del corazón y evitarán nuevos infartos.

Se necesitará, también, un cambio radical en los hábitos de vida del paciente. Controlar aquellas enfermedades que hasta ahora no se han controlado, si las hubiere, como la diabetes y los altos niveles de colesterol. Seguir una dieta equilibrada y controlar la actividad que se realiza. Para ello, se deberá seguir las recomendaciones del médico, así como acudir a las revisiones temporales que se estipulen en función de la gravedad y de la historia clínica del paciente.

Los tratamientos médicos tras un infarto pueden contener fármacos analgésicos, betabloqueantes, trombolíticos, antiagregantes plaqutarios, calcioantagonistas, nitratos y digitálicos.

Paralelamente a tratamiento farmacológico, puede ser necesario realizar intervenciones como el bypass coronario o la intervención coronaria percutánea.

El infarto agudo de miocardio

A modo de conclusión

El infarto de miocardio es una afectación del corazón provocada por un déficit de sangre y oxígeno en dicho músculo. Esto provoca la muerte celular de diferentes partes del corazón, lo que determina la gravedad del infarto. Generalmente, ocurre por la obstrucción de una arteria, por la que no puede pasar la sangre que el músculo necesita.

Aunque cualquier persona puede sufrir un infarto, existen unas causas que lo pueden predisponer. La obesidad, el tabaco, el abuso del alcohol, el colesterol, la hipertensión y la diabetes no controlada son causas que predisponen. Además, el sedentarismo y la edad avanzada también facilitan su afectación.

Es importante saber reaccionar a tiempo a sus síntomas, ya que el tiempo corre en contra de quien sufre un infarto. Una vez recibida la asistencia sanitaria, el paciente seguirá una serie de tratamientos en función de su gravedad y su historia clínica. Estos tratamientos servirán para cuidar el corazón de manera que no vuelva a repetirse el infarto.

Sufrir un infarto es volver a nacer, pues en realidad es una de las causas que provocan la muerte de muchas personas.

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