Cómo controlar las taquicardias
La frecuencia cardíaca que se considera normal es aquella que oscila entre las cincuenta y las cien pulsaciones por minuto. Las pulsaciones que se tengan, variarán en cada persona. Así, dependiendo de diversos factores, unas personas tendrán unas pulsaciones u otras estando en reposo. Cuando hacemos ejercicio, estamos alterados, tenemos miedo o estamos estresados, nuestras pulsaciones aumentarán bastante, pudiendo llegar a las ciento ochenta o ciento noventa y cinco si eres mujer, ya que las mujeres suelen tener sus pulsaciones sobre cinco o quince puntos más elevadas que los hombres.
Ahora bien, es posible que, en estado de reposo, tus pulsaciones se aceleren incluso llegando a superar las cien por minuto. En algunos episodios graves de taquicardia, se pueden alcanzar las cuatrocientas pulsaciones por minuto, lo que supondría cuadruplicar la tasa normal de latidos. En ese caso, podremos decir que estás sufriendo una taquicardia.
Cómo detectar la taquicardia
La taquicardia es bastante fácil de detectar. Además de notar cómo se nos acelera el corazón un montón, podremos sufrir otros síntomas que nos ayudarán a detectarla. Estos síntomas pueden ser mareos, sensación de vértigo, dificultad para respirar —sentir como si te faltara el aire y no pudieras respirar—, debilidad momentánea en alguna parte de tu cuerpo, sobre todo las piernas. Incluso hay gente que llega a desfallecer.
Esto se debe a que los ventrículos del corazón (cuando hablamos de taquicardia ventricular) empiezan a bombear la sangre a un ritmo frenético, eso produce que la sangre vaya muy deprisa recorriendo nuestro cuerpo y que no tenga tiempo de coger el suficiente oxígeno. Eso supone que el oxígeno necesario no está llegando y es la razón por la que los mareos son tan frecuentes cuando sufrimos de taquicardia. Existe otro tipo, que es la conocida como taquicardia auricular, que se produce cuando multitud de impulsos eléctricos son enviados desde las aurículas del corazón a los ventrículos.
Los estudios revelan que las taquicardias son más frecuentes en el sexo femenino que en el masculino. Además, existen varios factores que ayudan a que estos síntomas aparezcan. Estos factores son hipertensión, estrés, enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio, enfermedades cardíacas, insuficiencia renal o diversas infecciones. También consumir tabaco incrementa el riesgo de padecer taquicardias, así como el consumo excesivo de cafeína. Por supuesto, el vivir emociones fuertes, también puede producir taquicardias.
La gente que sufre alguna taquicardia a lo largo de su vida, suele sufrirla de manera ocasional. Puede repetirse en algunas ocasiones, pero nada que nos lleve a pensar que se trata de algo más grave. Pero hay ocasiones en que las taquicardias se convierten en algo más frecuente. Si esto sucede y notas que en poco tiempo sufres varios episodios, deberás acudir urgentemente a tu médico, ya que puede ser que padezcas de arritmias. Las arritmias, hablando sencillamente, se dan cuando el corazón no es capaz de latir a un ritmo idóneo, de manera que late o muy deprisa o muy despacio.

Qué hacer cuando estés sufriendo una taquicardia.
Ahora bien, si tus taquicardias no se deben a enfermedades más graves, como la arritmia, existen ciertos métodos que pueden contrarrestar sus efectos de una manera eficaz.
Mojarse la cara con agua muy fría.
El primer consejo que se da es el de mojar la cara (insistiendo en la zona de los ojos) con agua bien fría. Deberemos aguantar unos diez segundos.
Si las taquicardias son muy intensas, también mojaremos las manos y los brazos. Es una técnica sencilla que normalmente encontramos al alcance, ya que nos bastará tener un baño cerca para poder poner en práctica este método. Además de ser un método que nos puede resultar accesible en un momento dado, es la forma más eficaz de hacer que nuestro corazón vuelva a latir de una manera adecuada.
Masajearse el pecho.
Otro método que funciona bastante bien es el del masaje en el pecho. Quizás sea un método un poco más inaccesible que el anterior, ya que tendremos que encontrar un lugar en el que tumbarnos completamente y poder estar relajados. Si la taquicardia nos da en casa, no tendremos problema para ello: nos podremos tumbar en la cama o en el sofá sin ningún problema. Pero si la taquicardia nos da en la calle, lo tendremos un poco más difícil. Si te pasara en la calle o en un sitio en el que no puedas tumbarte, intenta esta técnica estando sentado, aunque no es tan efectiva como si estás en posición horizontal.
Una vez que estés tumbado, intenta relajarte lo máximo posible. Te resultará complicado, ya que notarás un fuerte temblor en el pecho que probablemente no te deje relajarte. Lo mejor es que no tengas ropa en la parte superior de tu cuerpo para realizar este ejercicio, pero si no puedes quedarte desnudo, procura llevar cuanta menos ropa mejor. Con una mano empieza a presionar por la zona de las costillas, haciendo círculos por todo el pecho, empezando desde las costillas y siguiendo hacia arriba, en la misma dirección siempre. Piensa en las agujas del reloj y sigue su ritmo. No basta con acariciar, tendrás que presionar un poco para que el masaje sea profundo. Tampoco presiones demasiado, lo justo para empezar a notar que tu pecho se relaja. Sigue así durante cinco minutos y descansa. Si necesitas masajear durante más tiempo, descansa un par de minutos y vuelve a masajear otro cinco. Y así hasta que notes una mejoría. Cuando notes que estás más tranquilo y que la taquicardia ha disminuido, incorpórate muy lentamente. Es muy importante esto último: te tienes que levantar muy despacio para evitar que te marees y te puedas caer. Primero, siéntate. Cuando notes que estás bien, que no te mareas, ya puedes levantarte. Bebe un vaso de agua, estar hidratado te vendrá muy bien y come algo rico en potasio.
Otros métodos para controlar las taquicardias.
También puedes probar a coger una gran cantidad de aire y toser muy fuerte y haciendo mucho ruido. Otra opción es, sentado, introducir la cabeza entre las piernas: coge aire, en gran cantidad y, mientras lo expiras, dóblate sobre ti mismo para poner la cabeza entre las dos rodillas. Ahí, respira lo más lentamente que te resulte posible.
Existe otra técnica consistente en aplicar presión sobre la arteria carótida. La podrás encontrar justo al lado de la nuez, en mitad del cuello. Ahí, deberás aplicar presión (suavemente) durante unos instantes. Esta es una técnica complicada que solo debe usarse si se tiene el suficiente conocimiento médico para ello. Así que, si no es tu caso, mejor que pruebes con algunas de las otras técnicas mencionadas anteriormente.
Consejos para las personas que sufren taquicardias.
Pero estos trucos no bastarán por sí solos. Si eres una persona que tiene tendencia a sufrir de taquicardias, tendrás que seguir una rutina que ayude a que tu corazón funcione correctamente.
Seguir una buena alimentación.
Lo primero de todo, como en casi todo lo referente a la salud, es la alimentación.
Lo mejor es comer muchos alimentos ricos en potasio. No solamente el plátano. No podemos olvidarnos del aguacate, la manzana (mejor si es verde), los tomates, el arroz integral, el melón, las lentejas, las setas o el coco. Todos estos alimentos, ricos en potasio, ayudarán a que nuestro corazón lata a la velocidad a la que tiene que latir.

Además, también es recomendable beber infusiones destinadas a la prevención de las taquicardias. Sobre todo infusiones de valeriana y hierba luisa, que nos ayudarán a tener un pulso más pausado. También la melisa y la pasiflora son altamente recomendables. Si a estas infusiones añadimos miel (preferiblemente de azahar), aumentaremos el efecto calmante. Deberemos tomarlas bien calientes, cuando las hierbas hayan reposado durante unos cinco minutos, y a pequeños sorbos.
Evitar ciertos alimentos y costumbres.
Intenta evitar el tabaquismo y determinadas bebidas estimulantes, como el café, las bebidas que contienen cafeína (normalmente los refrescos de cola) y el té (sobre todo el té negro). El alcohol, aunque no es una bebida estimulante, sino todo lo contrario, tampoco es adecuado para la taquicardia.
Tratamientos naturales.
En el herbolario existen algunos tratamientos enfocados también a ayudar a bajar el ritmo cardíaco y a proteger el corazón. Están compuestos básicamente por espino blanco y granada, pues sus antioxidantes son muy beneficiosos para el sistema circulatorio. Y no te olvides de tomar magnesio, un mineral imprescindible para el buen funcionamiento del corazón. Los garbanzos y las espinacas contienen mucho magnesio, así como la quinoa o la sepia. Pero si te resulta más sencillo, lo puedes encontrar directamente en pastillas en cualquier herbolario. Tomarlo durante una buena temporada en la dosis que te indiquen allí, será muy beneficioso para tu corazón y te ayudará a controlar los desajustes en el ritmo cardíaco.
Si tus taquicardias vienen por un problema de hipertensión, deberás evitar a toda costa alimentos que hagan que tu tensión se dispare. No podrás tomar sal y evitarás alimentos como el regaliz, que hacen que la tensión suba. El chocolate tampoco está aconsejado. Siguiendo una dieta pobre en sodio, tendrás menos posibilidades de que sufras taquicardias. Pero ten cuidado, porque si tu problema no se deriva de una hipertensión y sigues una dieta pobre en sodio, es probable que sientas mareos o vértigos. Por eso es muy importante ponerte en manos de un médico. Probablemente te mandará hacerte una analítica para detectar tu problema y a partir de ahí te indicará qué dieta es mejor seguir teniendo en cuenta los resultados.
El deporte.
Por supuesto, el deporte puede ayudarte, como en la mayoría de los casos. Hacer deporte asiduamente puede ayudar a fortalecer tu corazón y enseñarle a ir a ritmos normales.

Si no te gustan los deportes tipo running, puedes probar a hacer natación, que es de los deportes más beneficiosos para curar las taquicardias. Si no estás acostumbrado a moverte tanto, puedes empezar a caminar cada día un poco e ir aumentando el ritmo con el paso de los días, así irás acostumbrando a tu corazón poco a poco. Si sufres taquicardias y vas a comenzar a hacer deportes, es importante que cuides mucho tu ritmo cardíaco. En las farmacias y en cualquier tienda especializada (ya sea física u online) venden pulseras que miden la frecuencia cardíaca. Así podrás controlar si esta se dispara. Lo bueno de algunas de estas pulseras es que indican si el ritmo que llevamos es superior al normal, anunciándolo con un pitido. Si esto ocurre, deberemos empezar a reducir poco a poco el ritmo hasta parar por completo e intentar que nuestro pulso vuelva a su estado normal. Es importante que no se pare la actividad de una forma repentina, ya que podemos dañar nuestro sistema. Aunque lo cierto es que este es un consejo que hay que seguir se tengan o no taquicardias. Cuando terminamos de hacer deporte, hay que hacerlo de forma gradual para evitar parar en seco. Nuestros músculos están muy activos y se podrían lesionar si paramos de golpe.
Uno de los deportes más recomendados si sufres de taquicardias es el yoga. Sobre todo si tu problema viene directamente derivado del estrés. Practicarlo durante un par de días a la semana te ayudara a controlar los síntomas indeseados de la taquicardia.
Lo más importante que tienes que tener en cuenta es que controlar una taquicardia no es cuestión de un momento en concreto. Debes ajustar tu vida a esas taquicardias para poder controlarlas y que no sean estas las que te controlen a ti.