Cómo hacer jabón casero

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Desde hace un tiempo se está poniendo muy de moda el hacer jabón casero. Cada vez son más las personas que prefieren invertir un poco de su tiempo en hacer más cosas en casa en vez de comprarlas en grandes superficies. Pero, ¿por qué? Bueno, hay varios motivos. El primero, puede ser por simple aburrimiento. Personas que pasan muchas horas en casa y a las que les gusta hacer trabajos manuales, experimentan con este tipo de cosas y en vez de comprar productos ya fabricados, se dedican a hacerlo en casa, porque les divierte, les relaja o por cualquier otro motivo. También puede ser por un trasfondo económico. Aunque de primeras tendremos que hacer una pequeña inversión para comprar las materias primas que necesitaremos para realizar este producto, al final el beneficio económico es más que evidente, porque la cantidad que se fabrica cada vez es muy grande y con unos pocos euros podemos tener jabón para todo el año. Pero el motivo más importante, y el que la mayoría de personas que hacen su propio jabón en casa buscan, es el motivo de la salud. Cuando compramos un jabón ya hecho no sabemos muy bien qué componentes trae. Seguramente muchos de ellos sean químicos que dañen nuestra piel. No hace falta que seas una persona con una piel sensible o alérgica a algún componente en concreto, al final, el lavar tu cuerpo con ingredientes agresivos, hará que el PH de tu piel se dañe, dando lugar a problemas dermatológicos, como podría ser una dermatitis, una urticaria, rosácea, acné…

Ventajas de hacer tu propio jabón casero.

Pero las ventajas de hacer tu propio jabón en casa no se quedan ahí. Así, otra de las ventajas que podemos encontrar es que lo puedes personalizar, haciendo que, por ejemplo, huela como tú quieras. Solo necesitarás un aceite esencial de tu olor favorito para darle tu toque personal, ese que, quizás, no encuentres en ningún jabón que ya venga prefabricado. No olvides la importancia de la aromaterapia, ya que está demostrados que determinados olores nos ayudan enormemente a cuidar nuestra salud. Por ejemplo, hay olores que reducen el estrés, otros que nos dan energía, otros que nos ayudan a concentrarnos, a tener la mente más positiva… así que hacer tu propio jabón en casa es una buena forma para introducirte también en la aromaterapia.

Dependiendo de los ingredientes que usemos, podemos ayudar todavía más a nuestra piel. Por ejemplo, el aceite de coco es extremadamente nutritivo y hacer un jabón con él nos puede ayudar a tener una piel suave y libre de sequedad. El aceite de oliva, tan importante en la dieta mediterránea, también es muy nutritivo, ayuda a disminuir los rasgos de edad porque es rico en antioxidantes y da muchísima luminosidad si se aplica para lavar el cabello. El aceite de laurel, usado para hacer jabón de Alepo, sirve también como desinfectante leve, que nos servirá para limpiar heridas que no revistan gravedad. Así que, hacer tu propio jabón, supondrá que puedas elegir los ingredientes que más se ajusten a tus necesidades.

Por supuesto, hacer jabón casero ayuda al medioambiente, ya que no se produce ningún residuo en su elaboración, al contrario de lo que ocurre en las grandes fábricas. Y, por supuesto, es libre de sustancias químicas que dañen tu piel.

Por último, también tiene una ventaja muy importante: que es multiusos. Una sola pastilla de jabón puede servir para lavarnos el cuerpo, como jabón de manos o de rostro, también como champú ya que podremos lavarnos el pelo con él. Pero no se queda ahí la cosa, también podemos usarlo como jabón para lavar los platos, por ejemplo, o como friegasuelos.

Para esto último nada más que tendremos que rallar un poco de jabón de nuestra pastilla y añadirlo al cubo de la fregona, que previamente habremos llenado con agua tibia. Al derretirse, tendremos nuestro producto de limpieza.

Elaborar tu propio jabón en casa.

Existen muchas formas de hacer jabón, dependiendo de los ingredientes que lleven, del tiempo que queramos dedicar a ello y del tipo de elaboración que elijamos, si es con calor o no, básicamente.

Jabón de Alepo.

Uno de los jabones con los que más paciencia hay que tener es con el jabón de Alepo que mencionaba un poco más arriba. Su aparición se remonta a muchísimos siglos atrás y se dice que el jabón de Marsella se inspiró en aquel. Lleva tres elementos: aceite de oliva, aceite de laurel y sosa caustica. Su elaboración no es demasiado complicada, aunque hay que conseguir que los elementos queden a la misma temperatura usando la técnica del baño maría —lo que puede ser un poco tedioso si no tienes mucho espacio en la cocina— pero sí que se requiere mucha paciencia después, ya que lo ideal es dejarlo reposar durante al menos nueve meses para que todas las propiedades del jabón se activen y podamos aprovecharnos de ella.

Jabón de glicerina.

Otra alternativa es hacer jabón de glicerina. La glicerina es un ingrediente muy conocido por ser altamente nutritivo. También es hipoalergénico, por lo que es una excelente opción si tienes una piel delicada y que se ve afectada por cualquier producto.

La elaboración de este jabón es un poco complicada, por ello, en las droguerías y tiendas especializadas venden un preparado de glicerina para hacer jabón. Se trata de una especie de cubos de glicerina que nada más tendremos que disolverlos al baño maría. Entonces, una vez que está en estado líquido, solo tendremos que añadir el aceite esencial que hayamos elegido o incluso un colorante natural para darle un toque especial. Lo dejaremos enfriar dentro de un molde que después podamos desmoldar fácilmente, como uno de silicona, y después no tendremos más que cortarlo en la medida que nos resulte más cómoda.

Jabón de aceite de oliva.

Otra opción que podemos tener en cuenta es la de hacer jabón casero con aceite de oliva. Para esto puede usar aceite de oliva limpio, recién comprado, o bien puedes matar dos pájaros de un tiro y usar el aceite viejo que tienes en casa, ya que es una buena forma de reciclarlo. Si vas a optar por esta segunda opción, primero tendrás que limpiar muy bien el aceite, colándolo con un colador o una manga de tela. Si el aceite está muy frío es posible que no traspase bien los agujeros del colador, así que lo mejor será calentarlo previamente un poquito en el microondas o en una cazuela. Así se deslizará mejor, pues estará más líquido, y todos los posos se quedarán donde deben estar: fuera del aceite.

Una vez que tengamos el aceite limpio (necesitaremos así como medio litro), es hora de pasar al siguiente paso, que consiste en mezclar sosa caustica (unos sesenta y ocho gramos) con agua destilada (unos ciento sesenta y ocho). Es importante que eches la sosa en el agua y no a la inversa, ya que si lo haces al revés y la temperatura del agua es demasiado fría para la sosa, es posible que esta salga disparada y llegue a entrar en contacto con tu piel. Ni que decir tiene que trabajar con sosa caustica es muy peligroso, así que debes usar guantes y gafas y tapar bien toda tu piel para dejar el mínimo posible al aire. Si llegara a tocarte la sosa, échate vinagre de manzana en ese preciso lugar, ya que el ácido del vinagre contrarresta los efectos corrosivos de la sosa. También es importante que sepas que no cualquier recipiente es apto para hacer esta mezcla, ya que, como elemento corrosivo que es, puede acabar fácilmente con muchos materiales. Para asegurarte de que esto no pasa, escoge siempre recipientes de acero inoxidable o de vidrio.

Una vez que la mezcla de agua y sosa esté perfectamente integrada, es hora de añadirla al aceite que habíamos reservado con antelación. Entonces tendremos que empezar a batir enérgicamente hasta que el líquido pase a tener una textura de hebras, como con hilos. Si te resulta más sencillo, puedes usar una batidora, que te facilitará muchísimo la tarea. Una vez que consigas esa textura, deberás tapar el recipiente con paños o toallas viejas que tengas por casa a fin de que el enfriamiento de la mezcla sea lo más lento y natural posible. No vale meterlo en la nevera ni ponerlo en un lugar con corriente, debe estar en un sitio neutro, alejado de fuentes de calor o de frío, para que el enfriamiento se haga de forma natural. Una vez que hayan pasado unas tres horas, verás que la textura es ya la de jabón. Es hora de desmoldarlo (aquí igual que antes, te facilitará mucho las cosas el haber echado la mezcla una vez que estuviera lista en un molde de silicona). Una vez que esté desmoldado puedes cortarlo de la forma que te apetezca y decorarlo a tu gusto.

Antes decíamos que podías añadir esencias y colorantes al jabón de glicerina. Pues bien, esto puede aplicarse a cualquier tipo de jabón que hagas en casa, uses la base que uses. Además, puedes añadirle unas semillas para darle un toque de textura decorativa y puedes envolverlos con una cuerda o papel delicado, convirtiendo este jabón en un bonito regalo.

Jabón de aceite de coco.

Otra opción es hacer jabón casero a base de aceite de coco. Para ello tendrás que mezclar 60 mililitros de sosa caustica con 150 mililitros de agua, echando la sosa en el agua y no al revés. Disolverlo muy bien y mantener la mezcla a una temperatura de unos cuarenta y cinco grados. Para ello, calienta un poquito el agua antes de empezar a mezclar. En otro molde aparte, tendrás que mezclar 250 mililitros de coco con 170 gramos de manteca de cacao. Mete este recipiente con los dos ingredientes en el microondas el tiempo necesario para que se derritan. Una vez que ya esté esta mezcla en estado líquido, tendrás que añadirla a la sosa y al agua que tenías en el otro recipiente. Entonces tendrás que empezar a batir. Igual que antes, puedes usar una batidora. Lo ideal será que batas durante unos diez minutos a una velocidad lenta, sin demasiada potencia. Una buena opción si te decantas por el jabón de coco es añadirle unas gotas de esencia de coco, para darle un olor intenso que después se quede impregnado en tu piel, aunque en realidad puedes echarle cualquier esencia, como, por ejemplo, de limón o lavanda. Una vez que lo tengas, tapa con una toalla y deja enfriar naturalmente por un plazo de veinticuatro o cuarenta y ocho horas. Pasadas esas horas, podrás desmoldarlo y cortarlo con un cuchillo afilado. Entonces solo tendrás que esperar al menos un mes para poder usarlo, que será cuando la sosa haya perdido sus cualidades corrosivas y no sea perjudicial para ti.

Como ves, son muchas las opciones que tienes si quieres hacer jabón en casa. Lo importante es protegerse bien la piel para que no entre en contacto con la sosa e informarse muy bien antes de proceder a ello.

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