Anemia ferropénica: qué es y en qué consiste

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La anemia ferropénica es aquella que cursa con la disminución de los niveles de hierro en la sangre. También, es conocida con el nombre de anemia ferropriva. Siendo el tipo más común de las anemias que se presenta en la población en general. Aquí, ocurre un déficit del mineral hierro. El cual, es indispensable, para la síntesis de hemoglobina que es la hemoproteína vital para nuestros glóbulos rojos.

En tal sentido, la anemia ferropénica puede ser ocasionada por varios mecanismos. Algunos de los cuales, son el consumo deficiente de hierro en la alimentación o excesivas pérdidas de sangre. Por ejemplo, durante ciclos menstruales con trastornos o los procesos hemorrágicos en el tracto intestinal. Asimismo, puede ser causada por enfermedades crónicas inflamatorias intestinales. O bien, por trastornos de mala absorción intestinal, como celiaquías, trastornos no celíacos asociados al gluten, enfermedad de Crohn. No obstante, hay otras patologías, como las hemorregias digestivas superiores y las miomatosis uterinas que pueden generar anemia ferropénica de forma aguda.

Sin embargo, la anemia ferropénica e incluso las pérdidas de hierro pueden pasar inadvertidas a veces. Sobre todo, cuando sufrimos trastornos que producen como consecuencia la pérdida de sangre oculta en heces. Por lo general, no son percibidas si son mínimas. Sino, que se agravan. Llegando a producir las conocidas melenas, que se tratan de evacuaciones con heces de coloración negra. Lo que representa una urgencia. Por lo que debe ser atendida por el médico quien debe tomar las medidas al respecto.

Por lo general, el diagnóstico de la anemia ferropénica es muy sencillo. Pues, podemos hacerlo con una simple analítica. Lo que permite que cuantifiquemos los sangramientos por medio del hematocrito. Lo primero, en aparecer es una hemoglobina baja. Asimismo, pueden presentarse cifras plasmáticas bajas de hierro o lo que se llama anemia no filiada microcítica.

Causas de anemia ferropénica

Existen muchos factores causantes de anemia ferropénica. Porque el déficit de hierro puede ser provocado por diversas razones. Por ejemplo, cuando la sangre se pierde en procesos hemorrágicos, se reduce el número de glóbulos rojos circulantes. Esto puede ocurrir por la presencia de heridas, hemorragias gastrointestinales o ginecológicas. Entre otras causas que podemos clasificar en los siguientes grupos o tipos de anemia ferropénica:

  • De origen nutricional

Son aquellas causantes de anemia ferropénica producto del déficit de hierro en nuestra alimentación. Esta es más frecuente durante la lactancia y en el resto de las edades pediátricas. Ya que, debemos considerar que la necesidad de hierro en los niños no pueden ser suplementadas con el consumo de lácteos. Por lo que a partir de los 4 a 6 meses es necesario garantizar el consumo de hierro en nuestros peques. Asimismo, hay otras etapas de la vida en que estos requerimientos se hacen más marcados. Por ejemplo, en el resto de la niñez y en los adolescentes. También, en las embarazadas donde el feto consume una mayor cantidad de hierro. Afectando las reservas y elevando los requerimientos en la madre.

Anemia ferropénica

Asimismo, en vegetarianos estrictos que no tienen una fuente adecuada de hierro. Debido a que su consumo es pobre por la carencia de alimentos que lo provean en su dieta. Por último, en los ancianos que son una población de riesgo donde los requerimientos están aumentados. Con lo cual, es importante garantizar una dieta adecuada. Mientras que otros casos como los síndromes de mala absorción y problemas gastrointestinales, son de consideración especial.

  • Por reducción de la absorción de hierro

Aquí se produce deficiencia en la función secretoria gástrica de ácidos. Lo que reduce entre muchas cosas, la capacidad de absorción de hierro.  Sin embargo, se afecta la forma férrica que proviene de los vegetales. No así, la forma hemínica de origen animal. Mientras tanto, en patologías celíacas y de intolerancia al gluten, la anemia ferropénica puede ser el aviso principal. Sobre todo si no ha habido problemas digestivos u otros síntomas que no sugieran la enfermedad. Pero, hay una reducción de la capacidad de absorción para el hierro.

  • En procesos inflamatorios crónicos del tracto intestinal

Hay enfermedades inflamatorias intestinales crónicas que ocasionan anemia ferropénica. Por ejemplo, la enfermedad de Crohn, la patología celíaca y la no celíaca con intolerancia al gluten. Ya que, producen una inadecuada absorción del hierro. Entonces, la alimentación rigurosa y estricta adecuada, es primordial.

  • Debida a sangramientos

En estos casos las causas suelen ser muy variadas. Allí, la anemia ferropénica la produce la pérdida excesiva de sangre. Suele presentarse con mayor o menor frecuencia según edades y sexo. Por ejemplo, los sangramientos ginecológicos son más frecuentes en mujeres de 15 a 45 años. Y no todos son producto de trastornos menstruales. Pues, pueden deberse a miomatosis uterinas, ovarios poliquísticos, embarazos ectópicos, abortos, entre otros.

Los sangramientos de origen gastrointestinal son más comunes en hombres y mujeres en post menopausia. Generalmente debidos a procesos crónicos. Por ejemplo, hernias hiatales, úlceras y esofagitis pépticas, etc.

No obstante, en personas de cualquier edad pueden aparecer infecciones parasitarias intestinales que causan sangramientos. Ya que, hay parásitos hematófagos como los anquilostomos que lesionan la mucosa de los intestinos. Por ejemplo, Trichuris trichura, Necator americano o Anquilostoma duodenale. Mientras más número de parásitos estén alojados a nivel intestinal. Entonces, mayor será el sangramiento que puedan producir. De ello, dependerá la manifestación y la gravedad de la anemia ferropénica que se establezca como consecuencia.

Por último, hay otros factores causantes de sangramiento. Por ejemplo, enfermedades menos frecuentes como la hemoglobinuria paroxística nocturna, la telangiectasia de carácter hereditario. O bien, la hemosiderosis idiopática pulmonar, los diferentes tipos de hemólisis intravascular y otras causantes mecánicas.

Síntomas y manifestaciones clínicas de anemia ferropénica

El consumo de alimentos ricos en hierro es indispensable. Ya que, su consumo es fundamental porque nuestro organismo necesita de este mineral para cumplir sus funciones. Por ejemplo, lo requerimos para poder sintetizar hemoglobina. Sobre todo en la etapa infantil donde esta hemoproteína interviene en la captación de oxígeno. De allí, que cuando sufrimos de anemia ferropénica se nos manifiestan los siguientes signos y síntomas:

  • Astenia.
  • Cambios de humor e irritabilidad.
  • Cefalea o dolor de cabeza.
  • Coiloniquia o deformidad de las uñas. Además, que se hacen débiles y quebradizas.
  • Disnea, dificultad o falta de oxígeno durante la respiración.
  • Esplenomegalia o aumento del tamaño del bazo.
  • Esteatorrea o presencia de glóbulos de grasa en las evacuaciones.
  • Fatiga y debilidad.
  • Mareos.
  • Melena o heces negras.
  • Náuseas, vómitos y trastornos gastrointestinales.
  • Palidez cutánea mucosa.
  • Pica o trastorno de ingesta de elementos no alimenticios como tierra, yeso, tiza, etc. Suele verse con frecuencia asociada a la anemia ferropénica.
  • Pioderma gangrenoso o úlceras cutáneo mucosas.
  • Taquicardia o aumento de la frecuencia cardíaca y palpitaciones. Tambipén, en casos más graves puede aparecer soplos cardíacos sistólicos. O bien, insuficiencia cardíaca congestiva.

 

En definitiva, la anemia ferropénica, tiene un amplio abanico de manifestaciones clínicas. Estas pueden presentarse en conjunto o aisladas. Pero, siempre se va acompañar de una depleción de la cantidad de hierro en nuestro organismo. Este va a ser determinante en la intensidad de la aparición de los síntomas, debido a que se va disminuyendo la oxigenación a los tejidos. Ya que, el transporte de oxígeno se encuentra disminuido y alterado. Sin embargo, la aparición progresiva de los síntomas puede ser inespecífica. Lo que quiere decir que no todos los síntomas se presentan simultáneamente. Ni en un orden preestablecido.

Cómo se hace el diagnóstico

Aunque, podemos inferirlo, de acuerdo a los signos y síntomas; el diagnóstico definitivo de anemia ferropénica lo hace el médico, por medio de la evaluación física y la analítica de laboratorio. No obstante, es uno de los diagnósticos más frecuentes en todo el mundo. Además, puede afectar a todas las personas, en cualquier edad. Para ello, es necesario que nos hagamos un hemograma o hematología completa. Allí, encontraremos:

  • Hemoglobina y hematocrito por debajo de los niveles normales.
  • Constantes o valores de Wintrobe alterados con presencia de hipocromía y microcitosis. Lo que significa que los glóbulos rojos tienen un color y un tamaño por debajo de lo normal.
  • Depósitos de hierro corporal pueden estar alterados.
  • Otros estudios especiales. Son necesarios cuando la anemia ferropénica es secundaria a otros sangramientos. Entonces, el hemograma y el hematocrito sirven para monitorear la presencia de anemia. Pero, ante la presencia de hemorragia digestiva superior por ejemplo. Entonces será necesaria la realización de una gastroscopia. Luego, en personas de más de 45 años con melenas puede requerirse una colonoscopia. Y así dependiendo del caso y de la clínica que presente el afectado en el examen físico que le realice su médico.

Evolución de la anemia ferropénica

Es importante que conozcamos que la anemia ferropénica pasa por fases o estadios. De acuerdo al nivel de compromiso en el funcionamiento de las células y la deficiencia del hierro como tal.

  • Fase o estadio 1

Es la fase de inicio de déficit de hierro. Allí, se comienzan a agotar los depósitos del hierro. Entonces, hay una baja en la ferritinemia o en los niveles de ferritina en el plasma. Mientras que los demás valores están todos dentro de la normalidad.

  • Fase o estadio 2

Aquí, se encuentra reducido el hierro sérico. Al mismo tiempo, se incrementa la capacidad de asociación al hierro. Sin que se haga evidente la anemia. Pero, hay un trastorno de la eritropoyesis al que se le llama déficit eritropoyético. Porque hay una reducción del hierro cuyo transporte es hecho por la transferrina, del plasma hasta médula ósea. Por lo que se incrementa la transferrina no saturada. Mientras que la transferrina saturada disminuye por debajo del 15%. A su vez se eleva la protoporfirina.

  • Fase o estadio 3

Es la última fase o estadio. Aquí, se reduce la formación de hemoglobina. Por lo que es el momento justo donde se establece la anemia ferropénica propiamente dicha.

Tratamiento

Tratar la anemia ferropénica consiste en tratar la causa cuando esta es secundaria a otra enfermedad. Entonces, hay que proceder al tratamiento de la patología primaria que la está ocasionando. No obstante, el tratamiento de la anemia ferropénica propiamente dicha es suplementar el déficit de hierro. Para ello, debemos garantizar alimentos ricos en hierro dentro de nuestra alimentación diaria. Al mismo tiempo, que le suplementamos con presentaciones farmacéuticas para administración oral o vía parenteral. Esto cuando sea necesario y según sea el caso.

Anemia ferropénica

Requerimientos y dónde conseguir hierro

En los alimentos de nuestra dieta diaria debemos consumir por cada 1000 calorías un promedio de 6  mg de hierro. Con lo cual, una persona normal debe comer diariamente unas 2000 calorías con 12 mg de hierro en sus alimentos. Además, el consumo simultáneo de vitaminas del complejo B y vitamina C, incrementan la absorción de hierro.

Los alimentos más ricos en hierro en su composición son:

Carnes.

Leguminosas o granos como las lentejas, frijoles, habichuelas, etc.

Vegetales y/o verduras. Por ejemplo, remolachas, pimientos rojos.

Algas. Por ejemplo, wakame y dulse.

Frutas. Especialmente aquellas de color rojo. Por ejemplo, guayabas, moras, arándanos, fresas, frambuesas, cerezas.

 

Salvado de trigo.

Semillas.

Frutos secos.

 

 

 

 

 

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