Cómo acariciar los pechos de una mujer

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Todo hombre quiere conocer a detalle cómo acariciar los pechos de una mujer y ser un maestro encantador con su técnica. Y es que cuando iniciamos nuestra vida a las relaciones de índole sexual no la comenzamos de manera directa. Es decir, no es el coito y la penetración lo primero que llevamos a cabo. Por lo general, durante los primeros noviazgos aprendemos las estrategias principales que terminaremos aplicando para toda la vida. Puede ser porque durante esta primera relación recibimos correcciones o porque fijamos como correcto lo que hacemos. De allí, que esta etapa marque nuestra conducta en cuanto a dos aspectos fundamentales:

  • Los besos como estímulos sexuales.
  • Las caricias físicas y el contacto corporal.

Prepararse para acariciar los pechos de una mujer

Aprender a besar y hacerlo de forma que transmitamos el mensaje adecuado es tarea de tiempo. Así, conocemos cuándo usar la lengua, cuando besar otra parte del cuerpo o qué tanta saliva incorporar a un beso. Incluso, de acuerdo a nuestra experiencia podemos reconocer la variabilidad de gustos sexuales que hay entre una persona y otra.

En cuanto a las caricias, aunque es un acto que recibimos y damos desde el nacimiento, cometemos torpezas. Y, es que las caricias orientadas a la sexualidad requieren de algo más que las manos. Cuando es hacia la pareja, podemos acariciar su rostro, manos, piernas, pechos, piernas e incluso el culo o los genitales. Estas caricias, aunque de índole sexual, no ocurren necesariamente durante un acto sexual.

Dado que la mayoría de los temas relacionados a la sexualidad representan un tabú, terminados obligados a aprenderlos solos. Entonces, son las opiniones de amigos, la televisión o internet la que nos muestran los consejos a seguir. Sin embargo, muchos de estos consejos son dados o comprendidos de manera incorrecta. Así, simplemente la falta de interacción impide que podamos aplicar correcciones. En consecuencia, salvo que tengamos parejas más experimentadas, somos poco capaces de evitar ciertas torpezas. Sobre todo en lo que consideramos menos relevante, como las caricias.

Preparados y listos

Aunque pueda parecer obvio, las caricias tienen que ver con nuestra apariencia física y cuidados personales. Al fin, que nadie quiere ser tocado por alguien feo, desaseado o maloliente. Por el contrario, las chicas idealizan a ese hombre guapo y macho o a la mujer guapa y sexy en el caso masculino. En primer lugar, porque acariciar amerita cercanía física y para que la caricia sea agradable, debe serlo su entorno. Entonces, ante el acercamiento que tendremos con la otra persona, para acariciarla, debemos cuidar nuestra presentación.

  • El olor personal.
  • Las manos.

El sentido del olfato es potente para percibir lo que nos agrada y lo que nos desagrada. Aún cuando pareciera no haber aromas presente, nuestro olfato puede percibir de modos subconsciente. Así es como referimos oler el miedo y otras emociones en otras personas. Y, es que en efecto, las secreciones hormonales que tenemos ante cada emoción, emiten olores particulares. Además, tenemos los olores directos, que si llegan a ser penetrantes llaman nuestra atención y la concentran en ellos. En consecuencia, si nos presentamos con un aroma desagradable, la persona, en lugar de percibir la caricia, atenderá nuestro olor. Además, puede atenderlo con repulsión, asociando posteriormente la caricia a un evento desagradable.

Acariciar los pechos

Igualmente sucederá con la forma cómo llevamos nuestras manos. Estas, debemos cuidarlas en dos sentidos, el visual y el táctil propiamente dicho. Las manos son importantes pues, son el objeto, por así decirlo, con las que llevamos a cabo la caricia. Adicionalmente, tienen la capacidad adicional de ser vistas.  Con ellas, podemos emitir un discurso particular, incluso, rememorar la forma en la que han tocado anteriormente. Entonces, unas manos limpias, con uñas bien cuidadas, son manos que deseamos que se coloquen sobre nuestro cuerpo.

Cuándo acariciar los pechos de una mujer

Luego que estamos preparados para acariciar, corresponde definir el momento adecuado. Si nuestro aspecto es agradable y se nos permite la cercanía, tocar al otro no puede ser algo completamente casual. Debemos tener la audacia necesaria para tocar en el momento preciso, la parte del cuerpo precisa. Ese es el caso, cuando queremos acariciar los pechos de una mujer. Aunque, sea esta una de las partes más provocativas para tocar, no siempre resulta exitoso. Y es que equivocar el momento, puede llevarnos a otros problemas. Aparecer como un acosador o provocar incomodidad en la mujer son apenas uno de los problemas que se pudieran presentar. Y para ello, es importante que tengamos cuidado porque no es lo que queremos.

Hay dos tipos de momentos que debemos diferenciar

El primero, referido al tiempo de relación que tengamos, pues tocar los pechos marca un nivel superior en la relación. El segundo, con el instante preciso en el que la mujer deseará ser acariciada en esa zona. Este, puede ser el más crucial, pues no siempre se está esperando una caricia en los pechos. Debido a que los pechos pueden reflejar y provocar gran excitación en la mujer. En consecuencia, si no existe un nivel de deseo adecuado, el toque en esta zona puede resultar incómodo. Es por eso, que durante el acto sexual y los juegos previos, es obvio el deseo este tipo de caricias.

Ahora bien, fuera de la relación sexual, el lenguaje corporal de la mujer es el que marca la pauta. Debemos dejarnos llevar por la gestualidad propia que tiene la otra persona en ese momento. Una clave es la posición en la que la mujer coloca los senos, si están libres u ocultos. Cuando desea que le acaricien los pechos, la mujer los dejará a nuestro alcance. Si al sentir nuestra mano cerca gira el cuerpo para ocultarlos, entonces no es el momento.

Tipos de pechos y cómo tocar cada uno

Todas las mujeres tienen formas corporales distintas y aunque todas tengan pechos, hay variaciones significativas. Pechos pequeños o grandes, redondeados o alargados, de grandes areolas y de pequeñas, pezones salientes o invertidos. Además, cada persona tiene sus preferencias particulares, por lo que acariciar los pechos no implica solo el pasar la mano. De allí, que antes de pasar a las caricias, tenemos que conocer a nuestra pareja. Pues, ella será nuestra mejor maestra para hacerle sentir placer, según sus gustos y características.

Es importante, que reconozcamos los tipos de pechos de las mujeres y generemos alguna expectativa antes de tocarlos. Es posible que siempre estemos esperando una masa redondeada y esponjosa, pero no siempre será así. Los pechos redondeados, característicos de la juventud, son los que nos brindan esa sensación. Aun así, según la complexión física de la persona, podemos sentirlos diferentes.

No es igual la suavidad de los pechos naturales a la rigidez que tienen algunos tras una cirugía. Así como es diferente la caricia a pechos de forma caída que aquellos que apuntan hacia arriba. Cuando acariciamos erróneamente los pechos de acuerdo a su forma, podemos producir en la mujer sentimientos equívocos, como la vergüenza. Por ejemplo, si tocamos las partes altas de un pecho alargado, en busca de sus pezones. O incluso si tenemos gestos de sorpresa al encontrar nuestra mano con un seno que se halle un poco rígido.

¿Qué y cómo acariciar los pechos de una mujer correctamente?

Una caricia no es un manoseo, se trata de un roce gentil, suave o excitante sobre una zona determinada. Entonces acariciar los pechos de una mujer consiste en percibirlos, sentirlos, excitarlos y después hasta saborearlos disfrutándolos ambos. Puede que toquemos los pechos a través de la ropa o que lo hagamos al desnudo. En ambos casos, podemos acariciar diferentes zonas y conjugarlo de distintas maneras. Sin embargo, tenemos que estar claros en que desde el punto de vista sexual, el objetivo son los pezones. Es sobre la areola y los pezones que están las terminaciones nerviosas, por las que esta caricia se hace placentera. Nuestros esfuerzos, al acariciar los pechos, deben estar orientados a esa zona. Aunque la piel tenga también sensibilidad, es en estas partes que se puede despertar mayor excitación.

Si acariciamos los pechos a través de la ropa, nos podemos guiar por la línea del sostén. O podemos observar con atención si los pezones se encuentran sobresalientes como una guía para la caricia.

Las mejores caricias según el instante en que se producen

En general, son tres los momentos en los que podemos acariciar los pechos de una mujer con total confianza.

  • Durante besos apasionados.
  • En los juegos previos al acto sexual.
  • Durante el acto sexual.

En el primer caso, la caricia se da la mayoría de las veces a través de la ropa. Una sensual estrategia es tomar a la mujer por la cintura con fuerza para atraerla hacia nuestro cuerpo. Esto producirá la sensación de que tenemos el control sobre lo que estamos haciendo. Una vez hecho esto, subimos la mano delicada y suavemente de la cintura a los senos en una sola caricia. De esta forma levantamos el pecho de la mujer con un suave toque hasta posar nuestras manos sobre su pezón. Entonces, con la mano sobre el pecho, hacemos movimientos circulares, de modo que los pezones queden siempre entre los dedos. Todo esto, mientras vamos dando un beso apasionado.

El después de la ropa

En los juegos previos, así como durante el acto sexual, acariciaremos los pechos desnudos. Por ello, podemos combinar las caricias con besos. En este caso, las caricias dejan de tener inocencia, pero mantienen la ternura y la sensualidad. Podemos juguetear con los pezones o darles pequeños pellizcos suaves. Igualmente, recorrer la areola, dibujando su forma redondeada hasta llegar al pezón, causa una gran excitación. Incluso, de acuerdo al nivel de excitación, dar apretadas al pecho completo como si fuésemos a exprimirlo puede resultar placentero. En esta ocasión, debemos cuidarnos de no apretar como si vamos a ordeñar, sino envolviendo el seno en nuestra mano.

Una manera de acariciar en cualquier oportunidad, es la indirecta, siempre cargada de picardía. Un roce aparentemente ingenuo por encima de la ropa generará una sensación de atracción en la mujer. Y ya en el acto sexual, rozarlos con nuestro cuerpo, manos o lengua, puede llevar a una descarga de placer. Ante estas oportunidades, debemos cuidar que muestre la picardía justa para el momento.

Qué evitar cuando acariciamos los pechos de una mujer

Muchas veces fracasamos acariciando los pechos de una mujer por la torpeza de nuestros movimientos. La línea entre el placer y el desagrado o incluso el dolor en este caso, es muy delgada. Por eso, debemos evitar los 3 errores más comunes al acariciar los pechos.

  • Apretarlos como a una fruta o morderlos como perro con rabia.
  • Realizar movimientos de autoexamen médico.
  • Ser bruscos y maltratar.

Aunque sean grandes y redondeados, no son sandías, son parte integrante de un cuerpo. Por eso, tomarlos y tratar de cargarlos o escucharlos, representa un gran error. Apretarlos hasta percibir su forma exacta está lejos de ser un acto placentero. Así mismo, transformar la caricia en un examen detallado del seno es incómodo y nada sexual. No debemos intentar percibir cada nódulo interno del pecho de la mujer, pues ese no es nuestro objetivo.

Estos errores son todos, producto de la torpeza y la brusquedad. Nuestra emoción al acariciar los pechos de una mujer, que perdemos la percepción de nosotros mismos. De esta forma aplicamos una fuerza excesiva para esa delicada parte del cuerpo femenino. Lo mejor es presionar poco a poco, estando atentos a las señales de incomodidad o placer que envíe la mujer.

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