Que es la asertividad

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La asertividad es la habilidad para transmitir y recibir los mensajes. Asimismo, a medida que somos capaces de trasmitir sentimientos, creencias, opiniones propias o de otros. Estamos trabajando y elevando la autoestima. Esto de manera honesta, oportuna y respetuosa. Logrando comunicación satisfactoria entre los elementos que se relacionan. De allí, que la asertividad no es ganarle al otro. Sino garantizar el respeto mutuo y la dignidad humana. Por la continua interrelación dada en el proceso de relacionamiento humano. Sin importar que en algún momento no se logre un resultado práctico o beneficioso en lo personal. Incluso que a veces haya que ceder. También, la asertividad es la manera de enfrentarse eficazmente a los conflictos que todos sufrimos a partir de la convivencia. Puesto que la convivencia es relacionarse. Desde el ser y sentir propios, con los ideales pensamientos y sentimientos de los demás.

Ser asertivo es también una habilidad social. Esta es una conducta aprendida y por lo tanto se entrena. Asimismo, es la capacidad de los individuos para transmitir sus posturas, opiniones, sentimiento  con la mayor eficacia, sin sentirse incomodos. Estas habilidades también están referidas al éxito social, al carisma. Pues, se desarrollan para relacionarse con los demás personas de una manera más fácil cómoda y asequible. Incluso las personas asertivas pueden ser sagaces para interpretar las reacciones y los sentimientos, dirigir y organizar. Son líderes naturales, guían al grupo hacia sus objetivos. También, suelen expresarse porque son emocionalmente enriquecedores sintonizados con el desempeño social.

Cuando se desarrolla esta capacidad, el individuo puede moldear su actitud ante las diferentes acciones sociales. En la medida en que el manejo de la asertividad sea eficaz sus resultados serán positivos. Para ello, utilizaremos la comprensión social en consonancia con los sentimientos. Siendo fieles a sí mismos en valores y pensamientos.

Nuestros derechos asertivos

La asertividad tiene como principio básico la igualdad de derechos entre todos los seres humanos. Dados en virtud de su condición. Son todos aquellos que respaldan la expresión autentica de las cualidades y potencial como individuos únicos e inalienables.

La asertividad

  • El derecho a ser nosotros mismos

Implica el hecho de que cada ser humano es único. Por supuesto tiene derecho a expresar su personalidad, ser su propio juez. Tomar sus propias decisiones y elecciones. Incluso si estas no son lógicas para los demás.

  • Derechos y deberes

A que nos traten y a tratar a los demás con dignidad y respeto. Independientemente de lo que los demás hagan. Cada persona tiene el derecho y el deber de responsabilizarse por sí mismos. Actuar firmemente para ser respetado, escuchado, informado. Obtener beneficios por lo que ha trabajado y no conformarse con menos. Independientemente de que los demás lo sean. Nos crean merecedores o no.

  • El derecho a cambiar

Si así lo deseamos todo ser humano, sea cual sea su pasado, de sus errores, de hábitos destructivos. Puede decidir cambiar. Así no se tenga la confianza y el apoyo. Incluso, cuando falte la confianza de sí mismo. El cambio puede darse.

  • Tenemos derecho a cometer errores y a ser responsables por ellos

Cometer un error no es algo por lo cual estar orgullosos. Pero solo admitiendo frente a nosotros mismos que lo hemos cometido. Es como podemos corregirlo.

  • Necesitamos pedir lo que deseamos

Siempre que aceptemos que el otro tiene la potestad de decir sí o no. De aceptar nuestra petición o simplemente negarse a ella.

  • Derecho a decir no sé, no entiendo

No tenemos obligación de saberlo todo, siempre podemos buscar las respuestas.

  • Tenemos el deber asumir las consecuencias

Cada quien es libre de actuar en pro o en contra de sus principios. Por eso, cuando no actuamos asertivamente, tenemos derecho a tomar la elección que decidamos. Pero, también tenemos el deber de asumirlo con responsabilidad y madurez. Puesto que somos responsables de nuestros actos y de las consecuencias que derivan de ellos.

La asertividad y la autoestima

La asertividad se desarrolla como un complejo proceso que está íntimamente vinculado a la autoestima. Por lo que no es más que un proceso de reflexión, aceptación y percepción que podemos tener de nosotros mismos. Asumiendo las características que nos determinan en lo psicológico,  nuestros sentimientos y pensamientos. Igualmente en lo que se refiere a nuestro cuerpo. Evaluando en confianza, honestidad, valoración, respeto y estimación nuestros rasgos característicos. Manteniendo el principio de identidad. Con un firme concepto de sí mismo. Del lugar que ocupamos en la sociedad y en la convivencia natural con los otros.

Sus beneficios

Al igual que la asertividad, la autoestima, nos brinda las herramientas para ser más creativos y habilidosos. Buscar y experimentar en confianza el enfrentarse con los retos diarios de la vida. De allí, que la autoestima parte de nosotros y no en solicitar que nos respeten, admiren o nos crean exitosos. Todo esto parte primeramente de nosotros mismos, en la medida que en la autovaloración personal nos aceptemos plenamente. Asimismo, seamos capaces de reconocer nuestros éxitos y fracasos. A su vez, nuestras fortalezas y debilidades. Por ello, la autoestima nos permite tener confianza en todas las cosas que hacemos. Al mismo tiempo que nos proporciona la seguridad en el éxito logrado.

En ese sentido, cuando la asertividad y la autoestima la utilizamos como una herramienta de valoración de nuestras capacidades. También, estamos expresando el respeto que tenemos por lo que hacemos y por lo que somos. Por las decisiones que asumimos. Incluso las respuestas que nos dan a partir de esa interacción. Entonces esa autoestima saludable nos dará el equilibrio necesario para desarrollar la asertividad. Indudablemente, que en la medida en que nos importan nuestras necesidades. También, seremos capaces de remediarlas. A su vez, estaremos más preparados para asumir convenientemente la interrelación y la convivencia. Por eso, la autoestima es responsabilidad y seguridad. Simultáneamente, la asertividad es tener convicciones firmes y defenderlas.

Principios de la asertividad

Una conducta no asertiva es la forma de expresión debilitada de los propios sentimientos. Pues, esto no responde a los requerimientos de las situaciones interpersonales a las que nos enfrentamos. Permitiendo con esto, que se violen los derechos de las personas. Disminuyendo la valoración de sí mismo en el proceso de crecimiento y desarrollo personal. De allí, que son necesarios en el manejo correcto de la conducta para estimular la asertividad.

La asertividad

Tengamos por principios

  • Autoconocimiento.
  • Autovaloración.
  • Autoaceptación.
  • Autoperdón.
  • Uso de la razón.
  • Ser conscientes de nosotros mismos.
  • Hacernos responsables de nuestros sentimientos.
  • Tener responsabilidad y pertinencia de nuestra realidad.
  • Hacernos responsables de nuestra conducta.
  • Pidiendo lo que necesitamos.
  • Diciendo lo que no nos gusta.
  • Expresando lo que sentimos.
  • Realizando actividades que nos gustan y procuran una mejor salud mental y espiritual. Deportes, relajación, etc.
  • Conocernos a nosotros mismos. Lo que tiene que ver con los pensamientos positivos o negativos que tenemos como seres humanos. Indudablemente, en relación con la forma de actuar y de conducirnos por la vida. Generalmente, construimos nuestra imagen basados en los conceptos de lo que los otros opinan. De cómo nos han visto y nos ven los demás.
  • El autoconocimiento se refiere a tomar conciencia del enorme potencial interno que tenemos como personas. Asimismo, de la posibilidad de tomar el control de nuestras vidas. Además, de nuestra capacidad de amar. También, de mostrar que la felicidad está de adentro hacia afuera. Y la podemos nutrir de afuera hacia adentro.
  • Autoaceptación es estar alerta. Es decir, tener conciencia de lo que pasa en nuestra vida. Mirando hacia adentro para encontrar y avanzar hacia nuestro bienestar.
  • Hacernos responsables de los sentimientos. Asimismo, de nuestra realidad y de nuestra conducta. Lo que supone que es emprender la búsqueda de nuestro bienestar. Pero, también del bien común. A su vez, es expandir los conocimientos. Buscando siempre los cambios de conducta que va a abonar nuestro interior. Floreciendo en el ámbito de las interrelaciones humanas. Permitiendo la resolución de situaciones en pro de mejorar la convivencia humana.

La agresividad y la pasividad antagonistas de la asertividad

La agresividad y la pasividad son conductas que generalmente se asumen como reacciones. Estas se asocian en torno al conjunto de situaciones que nos toca vivir a diario. Por lo que son mecanismos de defensa equivocados que lesionan los principios y derechos básicos de la asertividad. Asimismo, las conductas pasivas se dan cuando el individuo no defiende sus intereses, opiniones ni sentimientos. Por otra parte, se autoagrede cuando acepta imposiciones de otros. Sin muestras de desacuerdos en torno a ninguna problemática en discusión. Incluso dejan que se vulneren sus derechos.

También, cuando consideran que los derechos de los demás son más valiosos que los suyos. Generalmente, estas personas sufren de depresión, culpa y remordimientos. Todo esto dado por la falta de conocimiento de sí mismo. Entonces, la falta de valoración y autoestima baja no les permite abrirse paso. Controlando sus acciones, pensamientos y sentimientos. Por ende, asumiendo una actitud de apatía y pasividad destructiva de su propia personalidad.

Reconducir la agresividad es una necesidad

La agresividad es la reacción desmedida ante cualquier situación que justificada o injustificadamente percibimos que nos agrede. Como la burla, desprecio, injusticias, etc. Frecuentemente este error de percepción hace que aparezca cuando no ha existido esa intención. Casual o simplemente se ha dado una acción accidental. Y al responder se manifiesta con acciones de amenazas, ataques, insultos, agresiones verbales y físicas. Que en consecuencia van a generar el aislamiento. Ya que todo el entorno vivencial les va a rehuir no permitiendo que estén a su lado. Lo que hará que surjan sentimientos de victimización y establecimiento de culpabilidad en los demás. Sin la menor capacidad para visualizarse hacia adentro.

Estos prejuicios de percepción que impulsan la agresividad, la amenaza y la hostilidad. Son  por ende profundamente automáticas e inmediatas. No dan tiempo a la reflexión o al pensamiento. Tienen poco respeto por los demás. Por lo cual su convivencia social es poca.  Lo que genera que se desenvuelvan con individuos similares que reafirman su conducta agresiva. Entonces, nos es necesaria la reconducción de estas conductas. En la medida en que estén dispuestos a aceptarla.

La asertividad como habilidad social

La asertividad que se desarrolla como una habilidad comunicacional. Es la forma en que se expresan las convicciones e ideas de manera firmes y convincentes. En las cuales se defiende los derechos con fortaleza y sin menospreciar los derechos de los demás. Lo que permite conocerse a sí mismo. Al mismo tiempo, tiene que ver con los pensamientos positivos o negativos que tenemos los seres humanos. Lo que nos debe dejar ver que nuestra felicidad está de adentro hacia fuera y no al contrario.

Para ello, hay que contrarrestar el manejo pasivo- agresivo de la asertividad. Impidiendo que sentimientos y pensamientos no asertivos y de baja autoestima controlen nuestra vida. De allí, que los sentimientos de autodevaluación, tristeza, depresión, culpa y remordimiento. Todos  son altamente representativos de ese estado en donde las personas actúan sumisamente. Percibiéndose con menos derechos que quienes le rodean. Incluso, pueden asumir una actitud de absoluta apatía con la finalidad de esconder sus emociones. Las que conducen a estas personas a conductas de sumisión y autodestrucción.

La asertividad

De allí, que desarrollar las técnicas comunicacionales. Por ejemplo, la asertividad positiva demostrando simpatía y afecto por los demás. O bien, la asertividad empática entendiendo y comprendiendo la posición del otro. Desarmando la ira o el enojo negándose a ir al terreno del otro. Del mismo modo, no atendiendo a la discusión con la persona iracunda. Por eso, el acuerdo asertivo que reconoce que se ha cometido un error sin hacer por ello juicios de valor. Selectivamente, ignorar cuando se mezclan temas en una discusión. Asimismo, participar sólo cuando se refiere exclusivamente al tratado originalmente y es el de interés de los participantes. Fundamentalmente, todas estas para estimular la asertividad como instrumentos de convivencia social.

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