11 Tips para tener mayor concentración

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¿Eres de esas personas a las que siempre les ha costado concentrarse? ¿Te distraes con facilidad y pospones tu tarea o no te sale todo lo bien que querrías? En este artículo hablaremos sobre los once tips que puedes poner en práctica para tener mayor concentración. No importa que actividad estés desarrollando, ya sea hobby trabajo o estudios. Para tener a nuestro alcance todo el potencial de nuestro cerebro, este ha de estar enfocado en la realización de dicha tarea. Muchas veces la mente nos juega una mala pasada, haciendo que nuestro foco de atención se desvíe para el lugar no deseado. Se ha hablado de muchas técnicas de concentración, tales como prácticas de algun deporte, bebidas e inlcuso alguna comida. Todo esto, sin duda alguna, son ayudas que nos pueden acercar o facilitar la tarea de estar más concentrado. En gran parte dependerá de nuestra voluntad y nuestra perseverancia.

Hay muchos factores que intervienen, ya sea de manera negativa o positiva, en nuestra concentración. Hasta el más mínimo detalle tiene su impacto en nuestro estado mental, por eso hemos de prestar atención. Sin duda alguna, los consejos que daremos a continuación nos harán mejorar en esta faceta. De esta manera, seremos más capaces de lograr nuestros resultados o, por lo menos, acercarnos cada vez más a ellos.

Debemos arrancar desde el punto de vista en el cual el cerebro es un músculo. Como tal, hay que ejercitarlo con su debido ritmo y exigencia. Por ejemplo, si queremos trabajar nuestro bíceps, no vamos a empezar con una pesa de 100 kilos.Lo más normal y recomendable es empezar con un peso mínimo y de ahí ir calibrando nuestra resistencia y capacidad. En función de nuestras sensaciones y de sí podemos con ese peso, podremos ir subiendo gradualmente. Con el cerebro la táctica es la misma.

concentración

Mejorar nuestra concentración

Como ya hemos adelantado, en este apartado hablaremos de los once tips que de los que podemos valernos para mejorar nuestra capacidad de concentración. Son ejercicios, hábitos o determinaciones bastante sencillas y de fácil ejecución. Poco a poco, iremos explicando cómo ponerlos en práctica y qué beneficios nos aporta exactamente.

  1. Habituar nuestro entorno. Este, probablemente, sea el principal factor a condicionar de forma positiva para nuestro beneficio. Muchos de nosotros, en algun punto de nuestra vida, nos hemos puesto a estudiar con la tel encendida. La capacidad de nuestro cerebro se divide entre nuestra tarea y la televisión, por lo que la capacidad de retención o aprendizaje se ve muy comprometida. Por ello, para mejora nuestra concentración hemos de manipular nuestro entorno de manera que nos favorezca. Lo ideal es estar en una habitación con luz natura, sin ninguna distracción. El móvil con sonido o vibración, la televisión, la radio, etc. Con este punto ya tendremos mucho terreno conquistado.
  2. Saber relajarse. Muchas veces nuesta falta de concentración no se debe a las distracciones, sino a cierto estrés o intranquilidad. Para disponer de todo nuestro potencial, primero hemos de alcanzar un buen estado de nuestro cerebro. Una buena manera de relajarse puede ser haciendo unos ejercicios de respiración antes de intentar concentrarnos. Regulado nuestro ritmo respiratorio, habremos alcanzado un estado de calma que nos permitirá estar más receptivos para nuestro objetivo.
  3. Una música adecuada. A algunas personas les ayuda el hecho de tener una música determinada a un volumen bajo para llegar a concentrarse. El tipo de música a elegir varia en función de la persona, ya que no todos tenemos el mismo cerebro. En general, la ideal es la que podemos escuchar en una clase de yoga de meditación. Ahí podemos encontrar la que nos sirva.

Más tips

  1. Incienso o velas. Aunque no seamos conscientes durante todo el día, nuestros cinco sentidos nunca dejan de funcionar. Por ello, podemos también contar con activar el olfato en la correcta dirección. Ciertos aromas que podemos encontrar en un tipo específico de velas o incienso nos ayudan a encontrar ese punto exacto de concentración. Esta práctica también suele ser muy efectiva a la hora de meditar. Es una forma más de conseguir ese entorno idílico para llegar a nuestra mejor versión.
  2. La ropa. Otra posible causa de nuestra poca capacidad de concentración puede estar provocada por cierta incomodidad. A la hora de estar concentrados, no necesitamos ningun factor que nos aleje de nuestra tarea. Si tenemos una ropa muy apretada e incómoda, aunque no lo percibamos, nos creará ese estado de intranquilidad. Es muy probable que nos haya pasado ese momento en el que estás cada dos minutos recolocando un pantalón o una camiseta que nos molesta. Ya sólo el hecho de mover la mano para ajustarnos la ropa nos distrae. Es una acción que el cerebro manda a nuestro brazo y al dar esa acción, momentaneamente baja el grado de atención es la tarea.
  3. Los temas pendientes. Si en el día tenemos un recado por hacer o algo pendiente que no deja avanzar a nuestra mente, es conveniente solucionarlo antes de intentar concentrarse. El orden de acción es muy importante, aunque no parezca que haya una diferencia tangible. Si concentrados hacemos nuestra tarea en diez minutos y ese recado en cinco, calculamos un tiempo estimado de quince minutos. No parece que haya importancia en el orden. Sin embargo, si nos cuesta concentrarnos, tardaremos más y aumentará el tiempo de ejecución. Hasta este tipo de detalles, en apariencia insignificantes, juegan un papel importante para nuestra rutina o hábitos diarios.

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Otros consejos útiles para concentrarse

  1. Una bebida que nos ayude. Como hemos señalado anteriormente, la manera en la que funciona un cerebro no es igual a la que puede tener otro. Es por eso que para seguir enfocados en la tarea, a unos les ayuda tomar un té o infusión. La bebida relajante les induce a ese estado de tranquilidad desde el que llegan al objetivo de una manera más natural. Sin embargo, a otras personas les funciona el consumo de bebidas estimulantes, como puede ser un café, una tónica, etc. Este tipo de bebibas aumenta nuestra actividad cerebral, lo que ayuda al cerebro a «espabilar» y desde ese estado llegar a la máxima concentración. Como hemos visto, son dos formas diferentes para conseguir un mismo fin. Todo depende de la persona y, sobre todo, de nuestro estado. Si el estado de ánimo es bajo o hemos tenido pocas horas de descanso, por ejemplo, nos vendrá bien un estimulante. Si por el contrario, hemos pasado una experiencia intensa, es recomendable bajar pulsaciones con una tila o similar.
  2. La comida. Otro punto a tener en cuenta es la comida. Si intentamos concentrarnos con hambre, sin duda la tarea va a ser cuanto menos complicada. Lo ideal es saciar ese hambre sin llenarnos, con una comida no copiosa.
  3. La temperatura. Es importante fijarse en nuestro entorno a la hora de concentrarse para poder analizarlo con tranquilidad. No es recomendable intentar directamente enfocar nuestro cerebro a una tarea determinada. Menos si esta requiere un mínimo de atención. La temperatura ha de ser la adecuada, ya que cualquier molestia nos desviará del camino a seguir. Son pequeños factores que sumados nos puede resultar muy difícil conseguir nuestro objetivo. La gran barrera para la concentración son esas pequeñas molestias que debemos de eliminar.

Últimos tips

  1. Ejercicio físico. Una buena solución, dependiendo de la hora que tengamos programada para dicha tarea, es hacer ejercicio. No sólo liberaremos tensión y conseguiremos estar más relajados. Si hacemos un poco de deporte a primera hora del día, nos sentiremos más activos y con más energía. Ya estaremos en una «posición de fuerza» para encarar el resto del día y sus posibles retos u obstáculos. Es aconsejable que haya un equilibrio entre mente y cuerpo. Por eso eso aconsejable saber cómo beneficia el deporte a nuestra salud.
  2. Pasatiempos. Hay algunos pasatiempos que, de manera inconsciente y sin apenas esfuerzo, logran mejorar nuestra capacidad de concentración. Los ‘sudokus’, cruzapalabras o ‘Buscar las siete diferencias’ son ejercicios mentales muy útiles y saludables. Nuestro cerebro, a medio y largo plazo, agradecerá estos pequeños momentos. Otro juego muy recomendado es el Cubo de Rubik. Son ejercicios de Memoria. Estos nos ayudan a ejercitar nuestro cerebro, que como músculo que es, crecerá y mejorará. Este tipo de ejercicios son recomendables para todas las edades, ya que están organizados en diferentes niveles de dificultad. Podemos empezar por el más básico para, con el tiempo, ir avanzando. Siempre es conveniente buscar ese pequeño espacio de incomodidad para que suponga un reto a superar, dentro de una distancia salvable.

Es importante repetir que los consejos anteriomente descritos pueden ser más útiles para unas personas que para otras. La clave está en ir probando y eligiendo el que mejor nos funcione. El gran factor que heos de conocer y tener en cuenta es nuestro propio cerebro y su manera de funcionar. En lo que a llegar en un ánimo estable se refiere, puede que nos vengan bien saber ejercicios de respiración que te ayudan a controlar la ansiedad y el estrés. Con estos hábitos y consejos, llegaremos a ese estado de concentración deseado.

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