Los 5 tipos de cáncer ginecológico que debes conocer

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Los 5 tipos de cáncer ginecológico que debemos conocer pueden afectar a cualquier mujer. Sin embargo, no todas las mujeres los sufriremos. Sin embargo, es una patología que causa preocupación. Porque solamente en Estados Unidos al año son diagnosticados unos 71.500 casos. Además, pueden aparecer y evolucionar sin presencia de sintomatología. Los cuales pueden pasar desapercibidos y hacer pensar en otros diagnósticos. No obstante, hay signos y síntomas que nos advierten su presencia para que acudamos al médico. Muchas veces, la sintomatología de los 5 tipos de cáncer ginecológico se asocia a problemas distintos. Por lo que es indispensable conocer también su causa.

El cáncer es un conjunto de patologías donde células histofisiológicamente anormales se multiplican y dividen descontroladamente. Pudiendo diseminarse a todas partes de nuestro organismo. Lo que conocemos con el nombre de metástasis. Por ello, los 5 tipos de cáncer ginecológico son identificados debido a la parte del cuerpo en donde empezó. En este caso, en el aparato reproductor femenino. Aunque luego se disemine. Asimismo, debemos tener en cuenta que cualquier tipo de cáncer ginecológico puede tratarse. Pero, es más eficaz su tratamiento cuando es detectado tempranamente. Es decir, cuando está iniciando.

En casi todos los casos, las causas específicas que han producido el cáncer son desconocidas con precisión. A pesar de que sabemos que han ocurrido modificaciones a nivel celular que intervienen. Pero estos pueden ser hereditarios o adquiridos con el tiempo. Esto último indica la influencia de factores de tipo ambiental para su desarrollo. Por ejemplo, fumar o vivir constantemente expuestos a tóxicos químicos. Así, como la presencia de patologías previas predisponentes. Tales como el VPH o virus de papiloma humano que influye en el desarrollo de los 5 tipos de cáncer ginecológico. El cual es un virus que se adquiere por transmisión sexual.

VPH y los 5 tipos de cáncer ginecológico

La persistencia de infecciones causadas por virus de papiloma humano incrementa el riesgo a sufrir cualquiera de los 5 tipos de cáncer ginecológico. Puesto que este virus es transmitido a través del contacto sexual. Ya muchos estudios científicos lo han determinado como uno de los factores de riesgo causante de cáncer ginecológico. Sobre todo los localizados en vulva, vagina y cuello uterino. En la actualidad, existen más de 100 tipos distintos de VPH. De los cuales 30 de ellos pueden transmitirse a través del contacto sexual de persona a persona. Por lo que puede afectar a mujeres y a hombres.

los 5 tipos de cáncer

Aproximadamente el 50% de las personas con vida sexualmente activa podrán ser infectados en algún momento con VPH. Por lo que toda mujer que tenga relaciones sexuales está expuesta a contraer este virus. Mientras más temprana sea la edad de inicio de las relaciones sexuales mayor es el riesgo a contraerlo. Igualmente, si sus parejas o ellas mismas son promiscuas y tienen varias parejas sexuales. Ya sea, en el mismo momento o a lo largo del transcurso del tiempo. Para ello, uno de los mecanismos de protección recomendados es el uso de condón. Este método anticonceptivo y de protección, de barrera puede disminuir el riesgo de contagio de VPH. Si se utiliza correctamente en cada contacto sexual. A pesar de ello, debemos tener presente que hay zonas que el condón no llega a cubrir. Allí, el VPH puede contagiarse.

Casi todas las personas que se han infectado con VPH son asintomáticas. Por lo general, el virus pareciera desaparecer solo del organismo. Pero, sigue latente y la infección sigue presente. Haciendo que células funcionalmente normales se transformen haciéndose anormales. Dando lugar a cáncer de vulva, vagina o cuello uterino. Pero, solo un porcentaje de mujeres contagiadas de VPH sufrirán cáncer.

¿Cuáles son?

Los 5 tipos de cáncer ginecológico empiezan afectando los órganos de nuestro sistema reproductor femenino. A pesar de que se mencionan en conjunto cada uno tiene sus características particulares. Ya que, cada cual tiene signos, sintomatología y factores predisponentes. Los cuales incrementan las posibilidades de sufrir estos tipos de cáncer. Por lo que hay algunas medidas que podemos poner en práctica para disminuir el riesgo a padecerlos. También es importante que conozcamos que existen otros tipos de cáncer del aparato ginecológico. Tales como el cáncer peritoneal primario y el cáncer de trompas uterinas.

Todas las mujeres tenemos un riesgo de sufrir los 5 tipos de cáncer ginecológico o cualquier otro tipo. Ese riesgo se incrementa a medida que avanza la edad. Entre las estadísticas se señala un aproximado al año de 26.500 muertes por cáncer ginecológico en mujeres. Pero, no tenemos forma de saber premeditadamente qué mujeres sufrirán de cáncer ginecológico y quiénes no.

Conozcamos los 5 tipos de cáncer ginecológico

los 5 tipos de cáncer

  1. Cáncer cervicouterino o del cuello uterino

Este tipo de cáncer empieza en la zona inferior y estrecha de la matriz o útero, llamada cuello uterino. El cuál es la conexión hacia la zona superior de la vagina. Este es uno de los 5 tipos de cáncer ginecológico y el que es prevenible. Para ello, existen exámenes regulares para su detección. Asimismo, tiene un elevado porcentaje de curación. Sobre todo si es detectado y tratado precozmente.

Todas aquellas mujeres con útero son vulnerables a sufrir cáncer de cuello uterino. Especialmente, aquellas con edades mayores de 30 años. Siendo esta una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial. A pesar, de que durante los últimos años ha disminuido la cantidad de muertes por su causa. Esto respecto a estadísticas de hace uno 40 años atrás. Para lo que ha contribuido mucho la prueba de Papanicolau. Ya que, ha funcionado de manera excelente como prueba diagnóstica preventiva. Detectando modificaciones celulares sugestivas de estadios precancerosos. Haciendo que pueda aplicárseles tratamiento antes de desarrollar el cáncer. No obstante, las mujeres que han sido sometidas a histerectomía total con extirpación del cuello uterino no tienen ese riesgo.

Cuando el cáncer de cuello uterino se encuentra en sus inicios suele ser asintomático. Pero, cuando ya se encuentra avanzado suele ser causa de sangrados vaginales. Fundamentalmente, al finalizar el contacto sexual. Asimismo puede aparecer flujo vaginal atípico. Además, este tipo de cáncer ginecológico guarda relación con el VPH. Así, como con factores predisponentes como fumar, la infección de VIH – sida. O bien, el uso prolongado de píldoras anticonceptivas.

Podemos contribuir a reducir la posibilidad de sufrir cáncer de cuello uterino:

  • Protegiéndonos contra el virus de papiloma humano. Utilizando condones y evitando la promiscuidad sexual.
  • Preguntando a nuestro médico si nos corresponde vacunarnos contra el VPH.
  1. Cáncer de ovario

Inicia el proceso neoplásico en los ovarios que son estructuras anatómicas ubicados a los lados del útero. Estos órganos son por naturaleza encargados de producir óvulos y hormonas femeninas. Al igual que los demás tipos de cáncer ginecológico puede afectar a cualquier mujer en mayoría de edad. Sobre todo aquellas que se encuentran por encima de los 40 años. No obstante, el riesgo desaparece en aquellas mujeres a quienes les han sido extirpados los dos ovarios.

Este tipo de cáncer puede causar sangrados vaginales y menstruaciones irregulares. O bien, sangramientos muy abundantes con respecto a los que se presenta habitualmente. Asimismo, la presencia de sangrados posteriores a la llegada de la menopausia puede ser indicio importante. Por otra parte, puede aparecer flujo vaginal anormal, dolores o sensación de presión en región abdominal y/o pélvica. También, dolores de espalda, sensación de llenura o hinchazón al terminar de comer. Así, como cambios en el ritmo y consistencia de las evacuaciones que alternan con diarrea y estreñimiento. Además de cistitis o ganas de orinar con mucha frecuencia.

Debemos saber que existen dos tipos de cáncer menos frecuentes muy parecidos al de ovario. Estos son el cáncer de trompas uterinas y el cáncer peritoneal primario. Este último, afecta el tejido que se encuentra revistiendo los órganos abdominales o peritoneo. Pero, en ninguno de los tres casos podemos predecir que los padeceremos o no. Tampoco, existe la forma de prevenir este tipo de cáncer. Sin embargo, hay algunos factores que demuestran disminuir la posibilidad de sufrirlo. Estos son:

  • Haber consumido anticonceptivos en píldoras durante un periodo de tiempo mayor de 5 años.
  • Tener ligadura de trompas uterinas, histerctomía y/o extirpación de los ovarios.
  • Ser multípara.

Actualmente no existe prueba de detección para el cáncer de ovario. Lo que suele dificultar su diagnóstico.

  1. Cáncer de útero

Su comienzo se inicia en el útero que se ubica en la cavidad pélvica de la mujer. Sirviendo de alojamiento para el embrión o feto durante el embarazo.

Todas somos vulnerables a padecer cáncer de útero, excepto quienes han sido sometidas a histerectomía. Este tipo de cáncer suele ser diagnosticado después de pasada la menopausia. Pero, no podemos predecir su aparición. Además, se divide en cáncer de endometrio que es el más frecuente y en sarcoma uterino que es muy raro. Al igual que casi todos los tipos de cáncer su detección precoz favorece la eficacia de su tratamiento. Para ello, hay síntomas que debemos tomar en cuenta. Tales como la presencia de flujo o sangrado vaginal anormal, dolor o sensación de presión pélvica.

No existe forma conocida de poder prevenir el cáncer de útero. Por lo que la prueba de Papanicolau no tiene utilidad en su detección. Pero, existen algunos factores de riesgo que pueden incrementar la probabilidad de padecer cáncer de útero. Sobre los cuales podemos influir. Estos son:

  • Ser una mujer mayor de 50 años.
  • Tener obesidad.
  • Haber tenido dificultades para salir embarazada.
  • Tomar estrógenos solos en la menopausia como terapia de reemplazo hormonal.
  • Haber tomado tamoxifeno.

Las pruebas diagnósticas que pueden tener alguna utilidad son el ultrasonido transvaginal y la biopsia de endometrio. Porque pueden contribuir en el diagnóstico o descarte del cáncer de útero.

  1. Cáncer de vagina

Empieza en el conducto vaginal que se ubica desde la base inferior del útero hasta el exterior del cuerpo. Este es una estructura anatómica que sirve de canal durante el parto. Este tipo de cáncer como todos los demás si se detecta precozmente puede tratarse con mayor eficacia. Sin embargo, entre los 5 tipos de cáncer ginecológico es uno de los más raros. Caracterizándose por no presentar manifestaciones clínicas en sus etapas iniciales. Eventualmente, pudiera llegar a causar flujo o sangramiento vaginal anormal y modificaciones en el ritmo intestinal. Por lo que puede llegar a producir estreñimiento, diarreas, sangre oculta en heces y orina. Asimismo, pudiera llegar a presentarse dolor pélvico o abdominal que se exacerba al orinar o al tener contacto sexual.

Además, hay factores que pueden incrementar el riesgo de sufrir cáncer de vagina. Lo que no quiere decir que nos dará cáncer de vagina obligatoriamente. Pero, si que tenemos mayor predisposición que otra mujer que no tiene ninguno de estos factores:

  • Haberse contagiado de VPH.
  • Resultados previos de Papanicolau con células anormales en cuello uterino.
  • Haber padecido cáncer de cuello uterino.
  • Tener VIH – Sida.
  • Fumar.
  • Ser promiscua sexualmente.
  1. Cáncer de vulva

Este tipo de cáncer inicia en la vulva que es la estructura anatómica externa del sistema reproductor de la mujer. Por lo que es un órgano genital externo. Incluyendo los labios externos e internos, clítoris y abertura vaginal con sus anexos glandulares. Sin embargo, el cáncer de vulva es un tipo muy raro. No obstante, algunos de sus signos y síntomas son:

  • Prurito, sensación de quemazón y sangramiento permanente de la región vulvar.
  • Cambios de coloración en la piel que reviste la vulva. Lo que hace que tenga una apariencia rojiza o más pálida de lo normal.
  • Aparición de lesiones, verrugas o sarpullido. En algunos casos, pueden aparecer bultos, llagas o úlceras.
  • Dolor pélvico que tiende a intensificarse al orinar o tener contacto sexual.
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