Cómo dejar de masturbarse

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Probablemente, la clave para dejar de masturbarse es cambiar esos momentos de auto placer por sexo completo con la pareja. Entonces, así podremos disfrutar del placer mutuo y hacerlo todavía más placentero. Elevando a la infinita potencia un placer compartido que es todavía mejor. Al mismo tiempo, que se cultiva el crecimiento personal y el éxito en todos los aspectos de la vida. Porque, el inconveniente de masturbarse es que nuestra vida gire en torno a ello y no hagamos más nada. Sino vivir pendientes de masturbarnos.

Masturbarse es un acto que podemos asumir con total normalidad, cuando se trata del propio autoreconocimiento, de la experiencia de nuestro cuerpo y de sentir su potencial sexual desde nuestro interior. Sin embargo,  hay momentos en que masturbarse puede tener connotación patológica. Por ejemplo, cuando se evade  la relación sexual por masturbarse, cuando se recurre a la masturbación en todo momento, en situaciones, espacios de tiempo y lugares inapropiados. O bien, cuando, la masturbación nos distrae o impide que establezcamos otro tipo de actividades o de relaciones, entre otros signos. De no ser así, sino que más bien masturbarse es un acto eventual para cultivar la propia sensibilidad sexual. Solo así, implica simplemente un aspecto más de nuestra sexualidad.

Si asumimos una sexualidad con normalidad y espontaneidad, dejar de masturbarse no implicará problema alguno. Para ello, una manera simple de concientizar, es sabiendo diferenciar lo que es darse placer a uno mismo. Precisamente, de aquello que no lo es. Suele ocurrir que la necesidad de dejar de masturbarse viene acompañado de tabúes, de represión sexual de sí mismos y de los prejuicios que podamos tener arraigados en nosotros mismos. Desafortunadamente, nuestra sociedad, generalmente crea una visión de que el sexo no es parte natural, ni esencial de nuestra salud.

Cómo dejar de masturbarse

Si somos personas sanas que concebimos nuestra sexualidad como una necesidad básica, funcional y fisiológica. Ya estaremos dando el gran paso de no practicar la masturbación como un evento escondido o cochino. Del que además podemos ser motivo de burla, castigo o represiones. Simplemente, el auto reconocimiento del estímulo sexual que todos llevamos por dentro. Puede llegarnos a ser una necesidad cualificable y cuantificable. Para así, fortalecer nuestra vida sexual plena con nuestra pareja.

Según el Tao, el juego sexual con nosotros mismos es una de las mejores maneras de aprender. Al mismo tiempo, que fortalecemos nuestros genitales y aumentamos nuestra propia energía sexual. Para el taoísmo no existía el masturbarse en exceso siempre que fuese para que el hombre aprendiera a controlar su eyaculación. Pues, para el Tao, el exceso de eyaculación es una pérdida de energía vital que hay que aprender a modular. Y que favorece mejores coitos y disfrutes de la plenitud sexual en general.

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Asimismo, en la actualidad, hay investigaciones que demuestran que casi todos los jóvenes y hombres de más edad se masturban. También, se ha evidenciado en estudios la importancia de no prohibir ni desestimar aspectos importantes de la sexualidad en la infancia y en la adolescencia. Ya que, eso es en gran parte la razón que convierte a la masturbación en algo patológico por nosotros mismos. De esa manera, se asume y se practica. Entonces, es allí cuando si es necesario dejar de masturbarse. Además, de verse a sí mismo como una persona normal con una sexualidad. Tal función que debe comenzar a reconocerse. Y no convertirnos desde muy temprana edad en ladrones sexuales que nos auto condenemos y obliguemos a robarnos placer. Pero con culpa, vergüenza y traumas. Repercutiendo sobre nuestra vida sexual adulta y en la relación de pareja.

1. Asumir la sexualidad con normalidad

El sexo  es una función, que en cada ser humano forma parte de su desarrollo normal. Como tal, hay que asumirlo. Así, como nuestro organismo desempeña una gran cantidad de funciones vitales, como dormir, comer, etc. Estas pueden verse alteradas por diversos estados patológicos y por eso no dejan de ser una función natural. Por ejemplo, comer es una necesidad fundamental para vivir, pero hay estados patológicos que la alteran, como la bulimia o la anorexia. Entonces, son esas patologías, sus causas y consecuencias las que hay que tratar y regular para poder asumir la necesidad de comer como la función normal que es.

Algo similar, ocurre con la masturbación. Ya que, un hombre que aprende a masturbarse a temprana edad de manera sana, lentamente, va a poder hacer el amor por más tiempo cuando sea un adulto sexualmente activo. Además, reconocerá sus potenciales para dar y recibir placer. Pero, aquel que se masturba como una manera de escape reprimido a tabúes, traumas, culpabilidad o vergüenza. Entonces, sale del enfoque normal que merece la masturbación. Es allí, donde tendríamos que revisar como en la bulimia o la anorexia, qué es lo que está desequilibrando y patologizando una función que es normal. Lo que comienza a crear en cada persona aspectos negativos de ocultar sus propios impulsos y energía sexual. Muchas veces, favoreciendo la satanización de la sexualidad y sus manifestaciones. Haciendo patológico lo que es un evento natural, no solo refiriéndonos a la masturbación.

2. La masturbación no puede ni debe sustituir a la pareja

La práctica sexual con una pareja no puede ser sustituida por la masturbación o el placer con uno mismo. Simplemente, la masturbación debe ser un complemento valioso para estrechar nuestros lazos y la vida sexual plena. Es como preferir jugar un juego de ajedrez solo, pues para ello se necesitan dos.

De allí, que otros estudios han determinado que quienes saben darse placer a sí mismos, practican mejor y con mayor frecuencia el sexo entre ellos. Sin embargo, hay que ser bien detallistas con esa descripción. Pues, quienes practican muy a menudo el sexo de manera escondida y/o con complejos. Generalmente, también son asiduos a la pornografía que envilece al sexo y tienden a asumir el sexo con vergüenza. Aparte, tienen concepciones de falsa moral que por el contrario le hacen carecer de vida sexual sana con su pareja. Sino que más bien son objeto de problemas de pareja y de represiones sexuales. Porque le agobian y que afectan en consecuencia a quienes se relacionan con ellos. Entonces, son estos casos los que sí deben dejar de masturbarse y revisar su condición. Posiblemente, necesiten ayuda especializada, para detectar la raíz de lo que se ha hecho un problema.

3. Vivir

La masturbación no es un problema, siempre y cuando forme parte de un evento de auto reconocimiento del propio cuerpo. Al mismo tiempo, que de su sexualidad, que nos permita crecer posteriormente en nuestra vida de pareja. Además, de desarrollar todo nuestro potencial en el sexo. Haciéndonos personas, sanas, felices y normales desde el punto de vista de la salud mental.

Por ello, lo importante es que la vida de nadie debe, ni puede girar en torno a masturbarse. Ya que, nadie debe andar pendiente de masturbarse. Pues, he ahí donde está el problema, ya eso es una condición patológica. No por el acto en sí, sino por los factores que lo desencadenan e influyen. Porque están haciendo que un acto natural que forma parte de la función normal del sexo se haga un hecho enfermizo.

Está claro, que vivir no es igual a andarse masturbando. Puesto, que vivir implica muchas cosas, tener metas, personales, profesionales e incluso colectivas. Si bien, cada persona es un mundo con diferentes perspectivas. Ese mundo está compuesto de un todo que involucra un sinfín de necesidades.  Por un lado, las vitales o básicas, como alimentarse, dormir, descansar, reír, amar y ser amado, el sexo, entre otras. Mientras que por otra parte, están aquellas que surgen de cada caso particular, como trabajar, estudiar, leer, plantearse metas, ejercitarse. Asimismo, cultivar la autoestima, relacionarnos con otras personas de diferentes maneras funcionalmente, meditar, relajarnos, entre otras.

Revisemos nuestra vida cotidiana

Planteémonos metas y trabajemos en ellas. Entonces, la mejor manera de dejar de masturbarse es vivir intensamente la vida. Para ello, es importante hacerse una reflexiva autoevaluación y revisar aspectos personales que se deben poner en marcha concienzudamente. Con disciplina, sinceridad con uno mismo, seriedad y madurez.

  • Hagamos un horario

Para realizar nuestras actividades y cumplamos con responsabilidad cada una de ellas, por nosotros mismos.

4. El principal órgano sexual es el cerebro

Fundamentalmente, nos ocuparemos de aquello en lo que ocupemos nuestra mente. Así, que dejar de masturbarse, pasa en primer lugar por ocupar nuestra mente en las actividades que nos conducen a algún objetivo concreto de vida. O bien, dicho de otra manera, debemos reflexionar ¿a dónde vamos a llegar? ¿qué será de nosotros en un corto, mediano y largo plazo si nuestra única ocupación es masturbarnos? ¿si vivimos ocupados de masturbarnos, estamos disfrutando la vida o nos estaremos perdiendo de vivencias y oportunidades que probablemente se nos presenten? ¿qué estamos sembrando a futuro si lo único que hacemos es masturbarnos? ¿qué logros o cuáles metas estamos alcanzando masturbándonos? Entonces, nuestro cerebro debe ponerse en marcha y pensar el sentido que nosotros mismos damos a nuestras vidas.

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Poner a trabajar nuestro cerebro

A su vez, puede resultarnos ser un buen ejercicio hacer una lista con lo que nos pasa. Colocando de un lado, todo lo que tenemos y que nos satisface, desde el punto de vista emocional. Por ejemplo, soy feliz, me gusta y amo a mi pareja, me siento bien, me siento con atractivo, amo lo que hago, siento satisfacción con lo que soy profesionalmente, sé que puedo lograr lo que me proponga, yo valgo, yo sí puedo, tengo capacidades para…, puedo alcanzar una u otra meta, me siento bien conmigo mismo, etc. Al mismo tiempo, que en lado opuesto escribimos lo que nos molesta, qué resta felicidad, ¿tengo sentimientos de soledad?, siento miedos y los identifico, me falta energía, no tengo pareja o no soy feliz con la pareja que tengo y porqué, tengo fantasías sexuales, por qué no las materializo con mi pareja, etc.

Esto puede ayudarnos a determinar las causas que estén haciendo de la masturbación un acto patológico. Repercutiendo negativamente sobre la vida cotidiana. Así, que una ayuda para dejar de masturbarse es utilizar las cualidades de nuestro cerebro para pensar y reflexionar.

  • Cada cosa tiene su momento

Dediquemos el tiempo establecido para nuestro trabajo, centrando nuestra atención y nuestro pensamiento en las labores que tengamos pautadas. Seamos exigentes con nosotros mismos para desenvolvernos con eficacia, eficiencia y excelencia. No nos distraigamos en buscar de masturbarnos, porque no es lo importante ahora, no es el momento, es irrelevante, nuestros impulsos sexuales no tienen que ver con lo que estamos haciendo. Y eso debe quedar claro dentro de nuestra propia madurez.

  • Seamos excelentes en cualquier labor que hagamos

Si estudiamos, es imposible que dediquemos las horas de estudio a masturbarnos. Pues, quien es buen estudiante se concentra en lo que está haciendo. Esto se refleja en los resultados, como por ejemplo el aprendizaje y las calificaciones. Si no es el caso, un estudiante sabe que debe dejar de masturbarse cuando esta situación le conduce a problemas como el bajo rendimiento escolar. Entonces, debe tomar la concienzuda determinación de dedicar el tiempo de estudio para lo que ha sido planteado. Para ello, su mayor motivación debe ser la excelencia, lograr las metas siempre positivas y llenas de éxito. Automáticamente, el pensamiento se centrará en lo que tiene que hacer y la mente no se ocupará de la masturbación.

5. Cultivar el propio sentido de la responsabilidad

El sexo es una magnífica función igual que muchas otras que tiene nuestro organismo. Por esa misma razón si somos responsables con nosotros mismos. También seremos capaces de ser responsables con los demás. Si somos responsables para asumir nuestra vida, tendremos siempre obligaciones que cumplir, derechos y deberes para valernos. Lo que hará que tengamos una vida con actividades multifacéticas que nos hará tomarnos en serio a nosotros mismos. Con lo cual no hará falta dejar de masturbarse, porque sencillamente nuestra vida girará en torno a la responsabilidad con uno mismo. Lo que no significa rigidez ni pesar.

En definitiva, para dejar de masturbarse es fundamental definir al sexo como una función natural, vital, necesaria y suprema del ser humano. Y que así como otras funciones, tiene su ubicación, en tiempo, espacio y persona, como cualquier otra. Así, como evacuar es una necesidad, pero no nos evacuamos en el medio de la calle, o dormir es una necesidad, pero no vamos a dormir a la escuela, el trabajo o a un centro comercial. Tampoco, comemos cada 15 minutos, ni lo hacemos mientras nos damos una ducha. Pues porque cada necesidad tiene su ubicación para ser saciada. Lo mismo debemos tener presente con la masturbación. Asimismo, debemos ser capaces de buscar ayuda profesional para que nos ayude a determinar qué problema real estamos presentando detrás del hecho de masturbarnos. Lo que es en todo caso el detonante que hay que tratar.

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