Cómo pactar con el diablo

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Desde la misma existencia del hombre sobre el planeta, muchos han querido saber cómo pactar con el diablo. Un tema muy interesante, aunque parezca desagradable y aberrante para muchos. Pero, puede significar una manera de pedir adquisición de poderes otorgados por el mayor representante de las fuerzas del mal. O bien, simplemente un nombre al que llamar a una deidad para adorarle.

El diablo, demonio, lucifer, satanás, satán, mandinga, el padre de la mentira, el ángel caído, belcebú, entre otros muchos nombres como se le conoce; es definido en el cristianismo como aquel espíritu maléfico opuesto a la acción u obra de Dios. Por ende, es quien tiene el poder sobre lo nefasto y sobre la muerte. Asimismo, se le atribuyen gran diversidad de maleficios y enfermedades. Por ejemplo, en un fragmento de la biblia católica se cita cómo el diablo intentó tentar a Jesús:

(Mt 4,I-II) Tentaciones en el desierto

Jesús le dijo:

También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”.

De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo:

Todo esto te daré, si te postras y me adoras.

Entonces le dijo Jesús:

Vete, satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”.

Entonces, lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían…

Lo bien cierto es, que a pesar de los avances y la tecnología de nuestros tiempos. Aún, hay muchos misterios relacionados con la propia existencia y la vida. Entre los cuales, circundan los enigmas espirituales, la energía incorpórea, fenómenos psíquicos y muchos elementos. Todos estos a los que el ser humano ha decidido ponerle el nombre de “Paranormal”. Por llamarle de alguna manera, a lo que desconoce y  teme.

Pactar con el diablo, moda, religión o paganismo

En la actualidad, existen varias corrientes paganas que establecen pactar con el diablo como una especie de reafirmación de cultos. O bien, como una forma de establecer contacto con ese mundo sobrenatural que todavía los humanos desconocemos. Por ejemplo, la brujería, el satanismo, entre otros.

Asimismo, a través de la historia en todos los tiempos y en todas las culturas. Aún aquellas que paradójicamente no se relacionaron entre sí. Hacen mención del diablo con una característica común el de representar a un ser maligno o regente del inframundo. Siendo este un verdadero dato curioso que podemos observar cuyo concepto coincide; en el cristianismo, el budismo, el hinduismo, el islamismo, etc. Asimismo, el diablo existe para las culturas maya, inca y azteca. También, se conoce en la mitología china, griega e incluso el Apep del antiguo Egipto, solo por mencionar algunos. Todos estos, datos que nos demuestran que las creencias y la presencia del mal han estado presentes desde que el mundo es mundo.

Pactar con el diablo

A su vez, queda en evidencia el interés del ser humano por el ocultismo o el misterio. También, su curiosidad por los misterios dogmáticos como la adivinación, los rituales mágicos y alquimistas. Al mismo tiempo, que se demuestra una imperiosa necesidad del hombre por pretender el desarrollo de poderes especiales. Cuyo objetivo suele ser dominar la voluntad de otros seres humanos y sus acciones.

Entonces, por lo general, la finalidad de quien quiere pactar con el diablo suele ser conferirse poderosas fuerzas del mal. Y para ello, recurre al padre de la oscuridad que es el diablo. De allí, muchos de estos pactos con el diablo se atribuyan a muchas personas. Incluso en famosos, músicos, presidentes de naciones, entre otros, presuntamente con el fin de lograr fama y poder.

Lo que se debe saber antes de pactar con el diablo

  1. Saber que se está eligiendo entre el bien y el mal. Dándole ventaja y triunfo al mal.
  2. Pactar con el diablo tiene un precio que tarde o temprano va ser cobrado y quien pactó será obligado a pagar.
  3. El pacto se establece ofreciendo el alma al diablo en un compromiso oral o escrito de la persona que desea pactar. Sin embargo, hay quienes piensan que existen personas que no dan nada a cambio.
  4. Existen muchos métodos para pactar con el diablo. Su uso dependerá de la persona, de la concepción, filosófica, religiosa, ocultista o pagana que se elija para llevar a cabo su objetivo. Mediante la invocación en ritos y/o conjuros que vayan en alabanzas a la oscuridad y el inframundo.
  5. El acercamiento diario al diablo suele ir ocurriendo de forma progresiva, pero también puede darse en un momento dado, de forma abrupta.

Pactar con el diablo diariamente 

Más que cuerpo, órganos y sistemas, puede decirse que somos espíritu y energía. Entonces, para pactar con el diablo una de las primeras cosas es invocarlo. Según el catolicismo y el cristianismo, el diablo aparece en todo aquel hecho o evento que le atraiga. Es como poner en marcha cargarnos de las energías oscuras del inframundo. Entonces, estamos invocando al diablo cada vez que lo hacemos feliz con nuestra forma de actuar diaria. Es decir, siempre que:

  • Obramos de mala voluntad, sin pensar ni importarnos el daño que podamos hacer a otras personas y a nosotros mismos.
  • Cuando actuamos como personas tóxicas. Caracterizándonos cotidianamente como trianguladores, metiéndonos en las relaciones entre las personas para generar cizaña, chisme, división y críticas destructivas. O bien, como frustradores, negativos, asfixiantes, agresivos con capacidad de causar malestar en nuestro entorno. Y así, asumimos conductas cotidianas que entorpezcan nuestra manera de relacionarnos con las demás personas. Al mismo tiempo, que vamos siendo personas generadoras, de estrés, tensión, incomodidad y maldad en general. Entonces, aparte de diseminar toxicidad, estaremos invocando al diablo automáticamente en nuestros actos.
  • Los chismes, la capacidad de fomentar malos entendidos y problemas donde en realidad no los hay. También, son un caldo de cultivo perfecto para atraer a las fuerzas del mal.
  • Las peleas, pleitos y discusiones estériles con todo el mundo. Nos va cercando y aislando en el terreno del rechazo y del mal que alberga a los demonios. Crea todo un ambiente negativo, hostil que va haciendo cada vez más imposible la convivencia normalmente.

Revisemos nuestra conducta diaria, si hay presente uno o más de los factores mencionados, entonces es posible que tengamos la presencia de satanás más cerca de lo que pensamos.

Contrariar alguno de los mandamientos hace pactar con el diablo

Los 10 mandamientos son el grupo de valores de ética y adoración; que cumplen una función protagónica en los principios de convivencia fundamentalmente de cristianos y judaístas. Sin embargo, las normas o valores morales de otras religiones o civilizaciones, se rige por esos mismos mandamientos. Pero, dichos de otra manera, lo que universalmente los califica como argumentos de bien y de luz. Por ende, practicarlos a diario en nuestra vida, conlleva a que podamos acercarnos a Dios, andando cerca de sus enseñanzas. Por el contrario, quienes contrarían en actos y palabras alguno de los mandamientos se acercan a la oscuridad, el lecho del diablo.

Entonces, es una manera de cargarse de oscuridad y desgracia. Pues, la suerte que corre quien pacta con el diablo, generalmente es efímera. Ya que, puede llenarse, de lujos, fama, riqueza y otros éxitos terrenales que tienen una caducidad. Y al final, por eso de una forma muy terrena, se podría decir que el diablo otorga todo lo material. Pero se queda con el alma de quien se la ha entregado a cambio de éste presente perecedero. Entonces, simplemente con contrariar, es decir, hacer todo lo contrario de lo que dictan los mandamientos, ya puedes ponerte en presencia del diablo.

Los 10 mandamientos son:

  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el nombre de Dios en vano.
  3. Santificarás las fiestas.
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
  5. No matarás.
  6. Ni cometerás actos impuros.
  7. No robarás.
  8. Ni darás falsos testimonios ni mentirás.
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. Ni codiciarás los bienes ajenos.

Ritual sencillo de adoración satánica

Si ya sabes cómo irte convirtiendo en un discípulo del mal y la oscuridad. Siguiendo todos los pasos de los que se han hablado. Sin embargo, queda para la reflexión de cada persona. Si realmente le vale la pena pactar con el diablo y convertirse en un ser oscuro y lleno de maldad. Pues, cargar con malas energías y utilizarlas además como medio de vida, entregándole la propia alma al diablo. No pareciera ser una opción ideal de obtener poderes especiales. Dado, que es toda una carga espiritual muy negativa donde el gran guía termina siendo la misma muerte. Pero, que tiene sus repercusiones y consecuencias en la vida cotidiana terrena. Ya que, alguien que se ha dedicado a pactar con el diablo y consuma dicho objetivo.

Pactar con el diablo

Generalmente, pasa a ser un hijo de las sombras que tarde o temprano tendrá que retribuirle al señor de los infiernos cuanto y más le haya pedido. Con lo cual, este es un tema bastante delicado y controversial. Por ello, no es recomendable para quienes lo tomen a la ligera y/o no tienen conciencia alguna de las consecuencias de su acto. Porque, en el área terrena una persona que ha pactado con el diablo tienen que estar preparada para asumir las sombras de su vida espiritual. Lo que podría repercutir incluso sobre su salud mental. El manejo de su vida diariamente en el medio de antivalores de forma objetiva. Sin contar, las razones que puedan conducir a una persona a decidir para sí la oscuridad.

Reflexión espiritual y terrena

Por eso, lo más importante es reflexionar en lo que realmente se quiere. Pensar y valorar todos los méritos inéditos que se puedan poseer para lograr nuestros objetivos; sin compromisos espirituales con nadie, más que con uno mismo. Y en todo caso, ver la mejor posibilidad de pactar con Dios y escalar alto de su mano. Utilizando como camino la luz, los valores en vez de la oscuridad y los antivalores. Ya que en definitiva, son una representación del bien y el mal, de Dios y el diablo, respectiva.

Materiales que necesitarás

  • 4 Velas negras
  • Tiza en polvo
  • Azufre en polvo
  • 1 Vaso de vidrio lleno con agua y 1 cucharada de sal

Procedimiento y ritual

Este es un ritual muy simple, fundamentalmente para energizar la maldad que se ha cultivado dentro de sí. Actuando y obrando con antivalores. Pudiéndose ya catalogar como una mala persona, gente tóxica o como hijo de la oscuridad. Preferiblemente, debe llevarse a cabo un día Viernes 13, a las 12 pm, cuando recién inicia. Se han reunido materiales que simbolizan los 4 elementos aire, agua, tierra y fuego. En las velas negras, escribe todos tus nombres y apellidos hacia abajo, comenzando desde la llama al final. Cuatro veces en cada una y encima de tu nombre coloca el número 666. En un cuarto oscuro, cerrado dibuja en el piso una estrella de David con la tiza y el azufre mezclados.

Luego, coloca en cada punto cardinal las velas ya encendidas y listas. Te pararás en el centro, colocando el vaso con el agua salada el centro de tus pies. Además, con las palmas de las manos hacia el piso, comenzarás la invocación. Necesitarás mucho valor y concentración, para poder meditar y pedir la presencia del diablo, al cual tú le pedirás que sea tu guía de ahora en adelante y a cambio le entregas tu alma. Dependiendo de los niveles de concentración que alcances y lo que pidas, puedes tener algunas manifestaciones paranormales para las que debes estar preparado.

Ahora una reflexión final

Entre gustos, colores y modas, muchas veces el ser humano se desenvuelve sin analizar consecuencias. Si deseabas un dato de como acercarte al diablo aquí lo tienes. Pero, el mensaje fundamental es que nunca juegues con lo desconocido y menos asumiendo a la maldad.

Pactar con el diablo

Nuestro mundo en este momento está abarrotado de males, necesita buenas energías. Además, necesita que creamos y pactemos con Dios. Llenemos nuestro espacio, nuestro universo y nuestra propia vida de luz. Es Dios quien nos hace falta, es Dios el único que albergamos felices en nuestro corazón y en nuestras acciones. ¡Dios es Vida, Dios es Amor, Dios es Luz, Dios es Paz!

Dios es mi pastor y nada me pasará…

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