Cómo poner un supositorio

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Aunque actualmente no son muchos los médicos que recetan supositorios, hace unos años eran muy usados para tratar diferentes dolencias, sobre todo el estreñimiento.

Los supositorios son una manera de recibir tratamiento, como lo pueden ser los fármacos administrados por vía oral, las cremas administradas por vía tópica o las ampollas administradas por vía intravenosa. La peculiaridad de los supositorios es que se introducen por el ano, y por ello, quizás sea una manera de tomar medicación un tanto intimidante, sobre todo si el que los necesita no puede aplicárselos él mismo y necesita que sea otra persona quien lo haga. En este sentido, el efecto intimidante afecta a dos personas. No obstante, si entendemos esta forma de recibir medicación como una forma más, este factor disminuirá y la persona podrá disfrutar de sus efectos.

Generalmente, son recetados a niños pequeños o personas dependientes o encamadas, que no tienen manera de acceder al baño para evacuar.

Que es un supositorio

Un supositorio es una cápsula que contiene medicación. Su forma es cilíndrica, acabada en punta en uno de sus extremos y redondeada en el otro. Suelen ser semitransparentes, y se suelen recetar para combatir el estreñimiento, aunque también se pueden usar para bajar la fiebre, terminar con las hemorroides y tratar la diarrea (en caso de sufrirla, creo que te interesará conocer estos remedios caseros para tratar la diarrea).

Cómo poner un supositorio

Suelen recetarse a niños o personas dependientes. Por ello, requiere de una tercera persona para aplicarlos.

El supositorio se introduce por el ano, depositándose en el recto. Una vez allí, se deshace y es cuando la medicación de la que está formada realiza su efecto. Este efecto, cuando se toma para el estreñimiento, es el siguiente:

  • El líquido hidrata el recto y agranda las heces.
  • Su medicación activa la actividad del intestino, que empieza a trabajar para deshacerse de aquella materia que ya no aporta nada al organismo (heces).
  • El supositorio contiene lubricante, que lubrica el recto, lo que facilita la salida de las heces. De esta manera, se combate el estreñimiento.

Un supositorio realiza su efecto en un tiempo que oscila entre los 20 y los 45 minutos tras su introducción por el ano.

El médico podrá recetar los supositorios mediante una pauta de administración, con un tiempo mínimo que se deberá cumplir, o bien recetarlos para casos puntuales. En caso de recetarlos con pauta de administración, deberá cumplirse dicha pauta para garantizar un efecto óptimo. En caso de ser recetado para casos puntuales, la persona deberá saber determinar cuando necesita aplicarlo.

Cómo poner un supositorio

Ventajas y desventajas de usar supositorios

Medicarse con supositorios cuenta con unas ventajas y desventajas.

Ventajas

  • Con los supositorios, la medicación actúa con más rapidez que lo que lo hace la medicación tomada oralmente. Por ello, los efectos se producen de manera muy rápida y el alivio llega antes.
  • Empieza a hacer efecto a los 30 minutos de aplicarlo. Esto nos permite elegir el momento en el que tenemos un baño disponible, y tiempo para evacuar tranquilamente.
  • Recibir un supositorio no duele. No suelen ser grandes de forma. Las heces pueden llegar a ser mucho más grandes que los supositorios y generalmente no duelen al ser expulsadas.

Desventajas

  • Su manera de colocación puede resultar intimidante para quien se lo tiene que introducir. Este efecto se agrava cuando necesita pedir a otra persona que le ayude. Este efecto intimidante es bastante menor si se trata de un niño. No obstante, para los padres puede llegar a ser muy incómodo. Pensar que es una manera como otra de tomar una medicación puede rebajar la tensión que puede generar administrar estas cápsulas por el ano.

Cómo poner un supositorio

Poner un supositorio puede ser mucho más fácil de lo que a simple vista parece. No necesitamos otra cosa que saber cómo se pone y quitarle toda la presión posible a su manera de introducción.

Quizás estos pasos te ayuden a administrarlo:

  1. Mantener una buena higiene es fundamental. Antes de abrir el supositorio y proceder a su administración, deberemos lavarnos las manos con gel antibacteriano o jabón.
  2. Una vez tengamos las manos lavadas, podemos usar guantes o dedillos para extremar la higiene.
  3. Abrimos el supositorio. Comprobamos que está duro. Si está blando, podemos meterlo en la nevera un momento para que se endurezca. Vamos a intentar no manipularlo mucho, porque podría empezar a derretirse.
  4. La persona que lo recibe debe estar acostada, con una pierna flexionada en dirección al pecho. De esta manera, hará que los glúteos se separen y facilitará el trabajo.
  5. Con una mano, ayudaremos a separar el glúteo que queda en la parte superior. Con la otra mano, introduciremos el supositorio en el ano. Es importante tener en cuenta que, al contrario de lo que se suele pensar, el supositorio debe introducirse por la parte opuesta a la punta. La parte cónica será la última en introducirse. De esta manera, el ano la introducirá mejor y habrá menos probabilidades de salirse.
  6. Tras su introducción, volveremos a lavarnos las manos para extremar la higiene, mientras la persona que lo ha recibido se mantiene en posición horizontal durante algunos minutos más.

Problemas que pueden surgir

  • El supositorio está blando: Para una mejor introducción, el supositorio debe estar duro. Si se ha ablandado, deberemos meterlo en la nevera para que se endurezca.
  • El supositorio ha empezado a derretirse: Si lo manipulamos demasiado antes de introducirlo, puede empezar a derretirse. Esto nos avisa de que la introducción debe realizarse en un periodo corto de tiempo.
  • Tras introducirlo, se ha salido un trozo: Es recomendable que la persona se mantenga acostada unos minutos tras su colocación, para que no ocurra este problema. Si el trozo que se ha caído es bastante grande, podremos volver a introducirlo. De todas formas, el trozo que ha quedado dentro irá haciendo su efecto, por lo que se trata de un problema sin demasiada importancia.
  • El supositorio se resiste a entrar: En estos casos, podremos usar lubricante para facilitar su introducción.
  • Notamos síntomas de reacción alérgica como hinchazón, picor, irritación o dolor: En este caso deberemos acudir al médico en el menor tiempo posible, para determinar si la reacción alérgica es debido al supositorio y aminorar los síntomas con medicación.

Acudir al médico en caso de notar alergia al supositorio

A modo de conclusión

Los supositorios son una manera de que el organismo tome medicación, aunque la manera de realizar la toma suele ser bastante desagradable. Se introduce por el ano y se deshace por el recto, quien absorbe los principios activos que contiene e inicia todo el proceso de evacuación.

Aunque son pocos médicos los que actualmente recetan supositorios, estos medicamentos fueron muy usados en los años 80. Actualmente suelen recetarse a niños pequeños y personas dependientes que usan pañal. Estas personas necesitan que alguien los introduzca, generalmente los padres o los cuidadores principales. Estos pueden sentirse intimidados por tener que realizar esta acción, aunque al fin y al cabo se trata de una manera de tomar medicación como cualquier otra, por lo que no debemos negarnos a ello.

Generalmente suelen administrarse para combatir el estreñimiento, aunque también funcionan para la diarrea y la fiebre (te invito a conocer los remedios caseros para bajar la fiebre). Suelen hacer efecto en aproximadamente media hora tras su introducción, por lo que resultan muy cómodos pues somos nosotros los que determinamos el momento en que tendremos que acudir al baño.

En caso de surgir algún problema con la administración, o síntomas de alergia posteriores a su toma, deberemos acudir a un médico quien determinará que el brote alérgico es debido a esta medicación y podrá poner remedio mediante antihistamínicos.

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