29 Semanas de Embarazo

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A las 29 semanas de embarazo el feto debe medir alrededor de 38 cm, ya pasa de los 1000 gramos. Aquí, el feto continúa desarrollándose y creciendo. Entonces, comienza a acumular mayor cantidad de tejido de grasa bajo su piel. De allí, que su aumento de peso irá siendo cada vez más notable, porque su misión está enfocada a ir alcanzando su límite máximo dentro de pocas semanas.

El bebé por nacer a las 29 semanas de embarazo

  • Ya cumple muchas funciones, puede parpadear, toser, comienza a desarrollar su capacidad de succionar, abre y cierra su boca.
  • A sus pulmones a pesar de que están mucho más desarrollados aún les falta madurar.
  • Su sistema nervioso y en especial su cerebro va evolucionando con más rapidez. Así, que sus células y fibras nerviosas están haciendo millones de conexiones neuronales, comenzando a formar una red eléctrica compleja.
  • Va surgiendo la capacidad propia de generar calor, ya que el cuerpo se va preparando a ser un organismo homeotermo. Es decir, que podrá regular el calor corporal por sí mismo, por lo que se va acumulado cada vez más tejido graso.
  • En su piel mucha parte del vello fino que recubría la superficie de su cuerpo va desapareciendo. Debido a  que una de sus funciones fundamentales era el mantenimiento del calor de su cuerpo. Pero, ahora la progresiva aparición de tejido graso va cumpliendo esa función.
  • Se va configurando en el feto su propio ritmo circadiano. Por eso van diferenciándose cada vez con más claridad las fases del ciclo de sueño y vigilia. Entonces, el sueño  se  hace divide en dos fases llamadas de sueño tranquilo y de sueño activo. Por consiguiente, la madre puede percibir el sueño tranquilo por su calma o por sus movimientos lentos y esporádicos. Y el sueño activo porque sus movimientos son más rápidos y frecuentes.

29 semanas de embarazo

La alimentación es clave para las 29 semanas de embarazo

A parte de que la mujer embarazada debe evitar el exceso de peso obtenido de manera insalubre o comiendo alimentos chatarra que no aportan ningún nutriente y por el contrario, pueden llegar a perjudicar gravemente la salud. Igualmente, en ésta semana así como en todo el embarazo, es súper importante una alimentación saludable. Ya que, una dieta sana satisface las necesidades y aporta los nutrientes que sirven para la realización de funciones. Todas éstas, que se llevan a cabo en las células y tejidos tanto de la madre, como en el bebé.

  1. Empezar el día con alimentos de calidad

El desayuno debe ser como dicta el dicho “Como una Reina”, haciendo referencia a que debe ser completo. Es el momento del día cuando se debe comer más, aportando calidad nutritiva. Debe tener la porción suficiente y necesaria de hidratos de carbono para que el organismo fabrique la energía. De ese modo para poder arrancar, poner en marcha correctamente la nutrición equilibrada que la embarazada y su hijo necesitan.

Por ejemplo, un desayuno adecuado, puede ser una taza de lácteo fresco o un derivado como el yogur, con una ración de frutos secos y semillas. Además, una ración completa de pan integral, una ración de frutas de temporada y zumo de naranja.

  1. No saltarse ninguna comida

La embarazada no debe saltarse ninguna comida ni ahorrar o reducir calorías en su alimentación. Ese concepto es errado porque trae consecuencias negativas como la tendencia al sobrepeso y la obesidad.

  1. Comer más seguido y en pocas cantidades

Significa, que lo mejor durante las 29 semanas de embarazo, es que la futura madre coma en 6 o 7 tiempos al día en pequeñas porciones. Ya que, el abdomen y los órganos del aparato digestivo, van teniendo mayor compresión por el crecimiento del útero y el feto. De ahí, que es importante que las raciones no sean copiosas, los alimentos sean saludables y nutritivos. Por ejemplo, el plan alimentario diario puede distribuirse en desayuno, merienda matutina, almuerzo o comida principal, merienda de la tarde, cena y merienda de la noche.

  1. Evitar los ataque de hambre

Como todo, lo ideal siempre es que exista equilibrio, en este caso debe haber  armonía entre el estímulo del hambre y el consumo de alimentos, tomando en cuenta su calidad y su cantidad. De tal manera, que la embarazada  debe distribuir en partes iguales o similares la cantidad de calorías que ingiere diariamente. Además, debe comerlas con frecuencia y no concentrarlas en una sola comida.

De ese modo, la embarazada no se descompensará y no sentirá esos atacones de hambre que le afectan a ella y a su bebé. Y que están señalando además, que hay un déficit brusco de energía en el organismo de ambos. Porque tal situación, no es para nada beneficiosa y puede desencadenar problemas metabólicos. Por lo tanto, si ataca el hambre hay que comer y mejor aún es que en una alimentación bien distribuida no atacará el hambre. Esto facilitará la prevención de trastornos relacionados con el metabolismo y el control del aumento de peso.

  1. Una embarazada no debe hacer dietas restrictivas

El aumento de peso es una condición fisiológica que se ha hecho evidente ya para las 29 semanas de embarazo. Para lo cual, lo importante es que ocurra de manera proporcionada y saludable. Por lo tanto las dietas bajas en calorías o que restringen están totalmente contraindicadas. Hay que tener claro que una embarazada no puede hacer dieta para adelgazar. Asimismo, la alimentación durante la gestación, sirve para garantizar las mejores condiciones hasta la llegada del parto. Además, en esta etapa le proporciona al feto todo lo necesario para su perfecto desarrollo y crecimiento. Dado que se encuentran incrementadas las necesidades de energía, por ende las de macronutrientes como hidratos de carbono y proteínas. A su vez, están aumentados los requerimientos de micronutrientes como el hierro, el calcio, el ácido fólico, entre otros. En consecuencia, es de vital importancia que se garanticen en unas cantidades adecuadas.

Las 29 semanas de embarazo y los alimentos de densidad calórica baja

29 semanas de embarazo

La clave es la correcta elección de los alimentos. Si hasta las 29 semanas de embarazo, la alimentación no ha sido adecuada y el aumento de peso materno ha sido exagerado. Si ha consumido exceso de alimentos chatarra, copiosas grasas u otros de mala calidad y poco valor nutritivo. Entonces, se hace necesaria la corrección y freno a ese aumento desmedido de peso. Para ello, lo que se debe hacer es comer alimentos nutritivos con baja densidad calórica. Lo que quiere decir, que es necesario seleccionar los que sean de composición baja en calorías. Y que aunque se coman en grandes cantidades, nutran pero no engorden.

Por ejemplo, mientras cualquier producto de bollería aporta más de 100 calorías por porción de 100 gramos consumidos. Por el contrario una porción de 100 gramos de manzana aportará alrededor de 50 calorías. De ahí que claramente debemos preferir la manzana de la cual podemos comer más.

De hecho, todos los súperalimentos y la mayoría de densidad calórica baja son de orígen vegetal. Por ejemplo las frutas que son súper oxidantes por excelencia y las verduras ricas en vitaminas y otros micronutrientes. Por otro lado, están las grasas que son tremendas bombas calóricas. Cabe destacar, que muchas de ellas son productos calóricos muertos. Es decir, engordan sin proveer de ningún elemento nutritivo y/o funcional. Por lo que son potenciales productores de enfermedades como la obesidad y otras muy graves. Sin embargo, no hay que dejar pasar por alto que el cuerpo necesita ácidos grasos esenciales. A éstos, podríamos llamarles grasas buenas porque son necesarias para la síntesis, funcionamiento de células y tejido nervioso por ejemplo. Entonces, una cucharada de aceite de oliva virgen extra, puede proveer aproximadamente las mismas calorías de un kilo de calabacín. Además, aporta ácidos grasos esenciales, vitamina E, entre otros.

¿Qué es el índice glucémico y para qué tenerlo presente?

Es el valor de los hidratos de carbono y su capacidad de generar una respuesta en el organismo, expresada en la manera como éste eleva sus niveles de glicemia o azúcar en la sangre, inmediatamente después de su consumo. Es importante tenerlo presente para no aumentar de peso excesivamente y para controlar racionalmente la elevación del contenido de glucosa en la sangre. Entonces, algunas de las cosas que podemos verificar son los carbohidratos presentes en el plato de comida. Tratando de preferir siempre los integrales, porque estos nos proporcionarán mayores cantidades de fibra. Asimismo, la fibra tiene la capacidad de ralentizar el metabolismo y absorción de los carbohidratos.

En resumen, en las 29 semanas de embarazo, es necesario comer verduras crudas aparte de cereales, pasta y pan integrales, que también son buenos hidratos de carbono y necesarios para el organismo. Ya que no producen incremento brusco y excesivo de la glucemia, a la vez que producen adecuada saciedad.

La importancia de mantenerse hidratada

El consumo abundante de líquidos es fundamental para mantener la homeostasis o equilibrio del cuerpo. Ya que, durante el embarazo se encuentra aumentado y es vital durante ésta semana de la gestación. Además, los líquidos aportados con zumos, infusiones y otros, aun sin añadirles azúcar representan una fuente adicional de calorías. Y son excelentes porque además proporcionan una cantidad de nutrientes. Por esa razón, los líquidos debemos contarlos a parte de los 2 litros de agua pura que debemos tomar al día. Porque todos cumplen su función de hidratar al organismo, pero la pureza y el poder sanador del agua es insuperable.

Los modos de preparación y cocción de los alimentos también importan

La manipulación y la cocción de los alimentos son muy importantes. Ya que, de ellos depende también que sean saludables o no y el valor calórico del alimento.  Dado, que la cantidad de calorías de un mismo alimento es variable, de acuerdo a su modo de preparación. Por ejemplo, 100 gramos de patatas al vapor aportan alrededor de 90 calorías. Mientras que los mismos 100 gramos de patatas cocinadas fritas proporcionan unas 300 calorías. También,  influye la adición de calorías en los alimentos, eso también modifica tanto su valor calórico como el nutricional. Siendo el caso, por ejemplo, de 100 gramos de arroz blanco que aportan aproximadamente 129 calorías y los mismos 100 gramos de arroz hecho en forma de paella proveen de unas 260 calorías.

Al entrar ya a las 29 semanas de embarazo, es importante disminuir todas las formas de preparación que sumen calorías sin valor nutritivo a los alimentos. Lo que debemos hacer, es asegurarnos de conservar y aportar la mayor cantidad de nutrientes a las comidas. Pero, cuidando de no colocar más calorías innecesarias. Sino que más bien pueden llegar a ser perjudiciales para la ganancia de peso de la embarazada.  Así, que una recomendación que podemos tomar en cuenta es disminuir cualquier manera aumentadora de calorías al cocinar los alimentos. Entre ellas, no añadir más salsas, aderezos o grasas al preparar los platos. De tal modo, que la forma ideal de cocción es realizar comidas al vapor, a la plancha o en su defecto el hervido.

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