Anatomía del oído

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La anatomía del oído es sumamente interesante porque detalla la complejidad sabia con que se lleva a cabo la audición. El oído es uno de nuestros cincos sentidos, ubicado en los laterales de nuestra cabeza. Además, es un órgano del cuerpo humano que sirve para poder escuchar los sonidos en nuestro alrededor. Por otro lado, el oído no solamente funciona para oír los sonidos, sino sirve también para mantener el equilibrio corporal.

Asimismo, conecta con el cerebro para que así podamos percibir, entender y comprender los sonidos en nuestros alrededores. También,  nos permite aprender distintos tipos de sonidos para que, sepamos identificarlos y nos comuniquemos mejor con nuestro entorno.

Con la audición, podemos diferenciar la intensidad y variedad de sonidos que escuchamos en el día a día. No obstante, puede influir en nuestras emociones, bien escuchemos por ejemplo una música agradable o alguien discutiendo fuertemente. La anatomía del oído nos permite disfrutar de la capacidad de oír y discernir entre distintas clases de sonidos.

Oído & audición

Gracias a nuestra habilidad para escuchar y comprender entre sonidos, podemos adquirir una gran variedad de aprendizajes. Por ello, al tener la capacidad de oír se nos facilita aprender mucha información y distinguir entre sonidos y tonalidades. La anatomía del oído nos ayuda a saber las siguientes cosas:

  • La frecuencia de un sonido, lo cual es lo mismo que referir al tono de un sonido cualquiera. Bien sea, un sonido alto o agudo, un sonido bajo o grave; o un sonido intenso.
  • El volumen de un sonido. Al escuchar en una determinada distancia podemos diferenciar si un sonido es fuerte, equilibrado o suave.
  • La dirección de un sonido. Gracias a nuestra capacidad para escuchar los sonidos, podemos determinar en qué dirección vienen dependiendo la distancia y el volumen. Se nos hará más fácil saber de donde proviene un sonido, mientras menos distancia haya entre él hacia nosotros.

Anatomía del oído

Partes que conforman la anatomía del oído

Una de las principales funciones que posee el oído es la de mantener nuestro equilibrio corporal. Sin embargo, el equilibrio corporal está también localizado en el oído además de las funciones auditivas. Así, que preservar nuestro equilibrio corporal es una función del oído muy característica, resaltante y única. No obstante, la función del oído para mantener el equilibrio está toda unida a un proceso determinado. El oído para conservar el equilibrio, conecta con el cerebro y diversos músculos que se usan según sea el caso.

Algunas personas no conocen la peculiar función del oído con respecto a un óptimo equilibrio corporal.  El oído es muy útil para preservar nuestro equilibrio cuando sea necesario. Cuando no hay un correcto equilibrio corporal podemos presentar algunos de los siguientes síntomas:

  • Mareos constantes o leves.
  • Tambalearnos cuando estemos caminando.
  • Una sensación como si fuéramos a caernos o desmayarnos.
  • Náuseas o ganas de vomitar.

Para nosotros escuchar los sonidos adecuadamente a través de la anatomía del oído, un proceso complejo es realizado. Resulta, que los sonidos en nuestro entorno ocurren en una fracción de segundo muy pequeña. Dicho proceso es auxiliar a la hora de percibir los sonidos a nuestro alrededor. De tal modo, que el proceso auditivo es fundamental para así poder captar y diferenciar los sonidos. Ambos procesos auditivo y equilibrio corporal están sincronizados. Y son la característica principal y la más conocida de nuestro oído. Anatómicamente, el oído está dividido en tres partes:

  • Externo.
  • Medio.
  • Interno.

El oído externo

El oído externo es aquel que está conformado por el pabellón auricular y el conducto auditivo externo. Además, es la parte inicial que compone la anatomía del oído y donde se empieza el proceso auditivo. Comenzando en el pabellón auricular que es aquella estructura cartilaginosa ubicada afuera del oído y que está recubierta de piel. Asimismo, es la única parte visible que conocemos como la oreja. Esta se encarga de atraer las ondas sonoras para llevarlas al conducto auditivo externo. Por eso, la forma que tiene el pabellón auricular ayuda a que el sonido se encamine de manera correcta hacia el oído. Sin la forma del pabellón auricular, el proceso de audición se entorpecería y nos sería imposible percibir los sonidos fluidamente. Por otro lado, el pabellón auricular está compuesto por varias partes:

  • Hélix.
  • Canal del Hélix.
  • Antihélix.
  • Fosa triangular.
  • Concha.
  • Trago.
  • Antitrago.
  • Lobulillo.

El conducto auditivo externo recibe las ondas sonoras del pabellón auricular para enviarlas al oído interno. Para ello, su ubicación antes del oído medio es estratégica. Dado que el conducto auditivo externo es una estructura del oído, estando formada una parte por cartílago mientras que otra es ósea. Está compuesto por las glándulas ceruminosas, glándulas sebáceas, glándulas sudoríparas y diminutos pelos en la superficie. Dichas glándulas ceruminosas son aquellas que complementadas con las glándulas sudoríparas y sebáceas se encargan de la producción de cerumen.

Este se encarga de la protección y limpieza del conducto auditivo, previniendo enfermedades y la entrada de agentes patógenos. Por otra parte, el cerumen junto con los pelos diminutos ofrece una mayor protección al conducto auditivo. También, protege al canal auditivo contra sonidos de gran intensidad que puedan ser molestos y causar daños al conducto auditivo.

El oído medio

Continuando la anatomía del oído está el oído medio. Esta estructura se encuentra después del oído externo, localizado dentro del hueso temporal. El oído medio está conformado por las siguientes partes:

  • La membrana timpánica.
  • La cadena de huesecillos.
  • La ventana oval y ventana redonda.
  • La trompa auditiva.

Anatomía del oído

La membrana timpánica

Es la parte inicial de la anatomía del oído medio, que está compuesto principalmente por mucosa. La membrana timpánica está conectada con la cadena de huesecillos, el conducto auditivo externo y la trompa auditiva. Ella, recibe las ondas sonoras del conducto auditivo externo y tiene la capacidad de transformarla en energía mecánica. Dicha transformación se da para que el sonido pueda ser transferido correctamente a la cadena de huesecillos. Ya que, la membrana timpánica vibra cuando recibe ondas sonoras, lo que permite enviarlas a la cadena de huesecillos. También, tiene como función proteger al oído medio de la entrada de líquidos y objetos pequeños.

La cadena de huesecillos

Son una serie de pequeños huesos que se encuentran conectados entre sí.  Ellos, se encargan de enviar la energía mecánica recibida del tímpano hacia el oído interno.  Está compuesta por el martillo, yunque y el estribo. No obstante, forman parte de la anatomía del oído y son los huesos más pequeños de todo el cuerpo. Así, que es un ciclo, donde el martillo recibe la energía mecánica de la membrana timpánica y los envía al yunque. Por su parte, el yunque recibe la energía y la conduce hacia el estribo. Por último, el estribo transmite la energía mecánica hacia la ventana oval.

Ventana oval y ventana redonda

La ventana oval se conecta entre el estribo, la ventana redonda y el oído interno. Esta, puede aumentar mucho su presión cuando recibe la energía del estribo, donde éste actúa directamente sobre ella. Dado que se encarga de enviar la energía hacia la ventana redonda y ésta hacia el oído interno. Cabe destacar, que la ventana oval es la principal comunicación entre el oído medio y el interno.

La trompa auditiva

Se encuentra conectando la membrana timpánica y las fosas nasales. Antiguamente era conocida como trompa de Eustaquio y tiene como función equilibrar la presión que hay en la membrana timpánica. Asimismo, protege a la membrana timpánica de cambios bruscos de presión. Lo que hace que no trabaje bien cuando hay presencia de dos presiones distintas. Por lo tanto, la trompa auditiva iguala la presión del aire con las ondas sonoras ejercidas sobre la membrana timpánica.

El oído interno

Es la última parte de la anatomía del oído, también se ubica dentro del hueso temporal. La estructura de todo el oído interno es similar a la de un laberinto. Se caracteriza por ser la parte final del proceso auditivo y por mantener el equilibrio corporal. El oído interno está conformado por las siguientes partes:

  • El vestíbulo.
  • Canales semicirculares.
  • La cóclea.

Anatomía del oído

El vestíbulo

Es la entrada hacia el oído interno y está dividido en dos partes, el utrículo y el sáculo. La estructura denominada utrículo se conecta con los canales semicirculares, mientras que el sáculo se conecta con la cóclea. Además, gracias a sus divisiones, el vestíbulo puede comunicarse con las otras partes del oído interno. Entonces, se comunica con la cóclea y los canales semicirculares en conductos independientes. Este es el principal órgano de equilibrio de todo el oído. Para que el vestíbulo mantenga el equilibrio corporal, éste se complementa con los canales semicirculares y parte de la cóclea. Esto ocurre en presencia del movimiento del cuerpo, que el vestíbulo registra y es capaz de funcionar manteniendo el equilibrio según sea el caso. Pero, para las funciones auditivas, una pequeña parte del vestíbulo envía la energía recibida de la ventana redonda hacia la cóclea.

Canales semicirculares

Los canales semicirculares son aquellos ductos que se encargan de mantener el equilibrio principalmente en la cabeza. Estas estructuras anatómicas se complementan con el vestíbulo para el equilibrio corporal dinámico de todo el cuerpo. Además, son los encargados de ayudar al equilibrio del cuerpo en movimiento, gracias a la fluidez de endolinfa. Esta última es una sustancia líquida que recorre toda la estructura del oído interno, participando en el equilibrio y la audición. Por otra parte, los canales semicirculares, poseen pelos muy diminutos capaces de enviar información nerviosa. Mientras, que la endolinfa se desplaza por los canales semicirculares, según los movimientos que realicemos. Además, la endolinfa al tocar los pelos diminutos de los canales, envía información nerviosa al cerebro para conservar nuestro equilibrio corporal.

La cóclea

Es una parte del oído interno que posee una forma casi idéntica a la de un caracol. Anatómicamente, el enrollamiento visual que posee la cóclea queda definido por la morfología de tres pequeños conductos. Así, que para la anatomía del oído, los conductos de la cóclea son una estructura muy particular que se hayan separados por membranas individuales. Asimismo, los conductos que componen la cóclea son las tres siguientes rampas:

  • Vestibular.
  • Media.
  • Timpánica.

La cóclea contiene dos laberintos, siendo estos el laberinto óseo y el laberinto membranoso, donde el óseo envuelve al membranoso. Por otra parte, la cóclea es poseedora de unos fluidos especializados que se denominan endolinfa y perilinfa. Entonces, la perilinfa se encarga de separar y filtrar el flujo de sangre y de líquido cefalorraquídeo. Cabe destacar, que la endolinfa y la perilinfa son dos sustancias líquidas que nunca entran en contacto. Durante el proceso auditivo, La endolinfa recibe la energía mecánica y ésta es transportada a través de la rampa vestibular.

Posteriormente, la cóclea transforma la energía mecánica en impulsos nerviosos que son enviados al cerebro. No obstante, la energía mecánica antes y durante su transformación, siempre es transportada y enviada por la endolinfa. Una vez que cualquier impulso nervioso es enviado al cerebro, la corteza auditiva se encarga de interpretar esa información. Con ello, queda terminado el proceso auditivo.

 

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